Autor: Caparrós, Luis. 
 Galicia. 
 Un presidente para Galicia     
 
 Arriba.    13/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

UN PRESIDENTE

PARA GALICIA

El gran tema gallego en estos momentos sigue siendo el de la prevista «Xunta de

Galicia», que el proyecto preautonómico entregado por el grupo de parlamentarios

al propio Presidente Suárez, quien lo ha depositado en manos del Ministro señor

Clavero, para su correspondiente tramitación, programa como organismo especial

que regirá los destinos de la región autonómica y que deberá elegir, según «u

articulado, a un presidente.

Sin poder entrar en el análisis del grado de interés que el tema tiene,

mayoritariamente hablando, por falta de una adecuada prospección sobre la

población, los periódicos si parecen mantener un palpitante interés hacia el

tema. Son varios los medios regionales que vienen desarrollando encuestas y

sondeos en este sentido. Una de las mayores dudas es la de si resulta acertada

la condición que fija el proyecto para que este presidente de la Junta deba ser

un hombre cualquiera de Galicia, o, por eI contrario, debiera ser elegido

exclusivamente entre los parlamentarios salidos de las elecciones del 15 de

Junio.

Por los más veteranos en la lucha autonómica de Galicia se insiste en

reivindicar todos los condicionados que figuraban en el estatuto de autonomía

del año 36, en aquel momento aprobado y al que la guerra civil española dejó en

la inoperancia. Los más, que son naturalmente, los nacidos después del 36. Lo

que buscan es que el presidente de esa Xunta de Galicia sea un gallego

cualquiera, sin más condicionamientos que el de su entrega al servicia regional,

precisamente durante los últimos cuarenta años.

Pero no soto se cuestiona esa presidencia, sino también la de los doce

Políticos, parlamentarios o no, que debería-» integrar esa Xunta.

Las encuestas periodísticas, sobre todo si se basan en la expresión voluntaria

de los lectores con el envío de sus propuestas, tienen un trasfondo engañoso,

escasamente revelador de lo que a la hora de la verdad podría decir la mayor

parte del pueblo gallego. Esta posibilidad de simple esperanza se fundamenta en

«I hecho de que son tan sólo aquellos que estén realmente interesados en un

nombra o en un partido los que se toman la molestia de enviar sus papeletas a

los periódicos.

Así nos encontramos con que en la encuesta que viene realzando un diario

coruñés, el nombre que aparece a la cabeza de la clasificación es e! de una

figura política que en las elecciones de junio no tuvo la menor oportunidad de

salir elegido, aunque luego, en la que se refiere a la propia Xunta, sí figura

alguien encabezándola que sí es parlamentario, pero no por elección, sino por

designación real.

Otro de los temas que abren una enorme incógnita es aquel que se refiere a las

características y condiciones que deberían concurrir en este presidente de la

Xunta, el previsible Tarradellas de esta región del Noroeste. Así, mientras unos

lo fian todo todos antecedentes políticos, en el historial ideológico, de la

persona llamad» a ocupar esta cargo, otros estiman unas condiciones contrarias

que permiten el hallazgo de un hombre sin vinculaciones partidistas, con una

cierta asepsia de tendencias que le permito independencia para afrontar la tarea

de dirigir la política del futuro regional con un cierto tono gerencial, como si

de un «manager» se tratara.

Galicia está muy cargada de problemas peculiares que, de alguna manera, la

diferencian en su programa de futuro de cuanto podría suponer el programa de

otras regiones. El hecho, tan triste como histórico de que lados los momentos de

despegue que la región ha vivido en los últimos cincuenta años se han visto

siempre frenados por adversas circunstancias, precisamente de carácter político,

han defado a Galicia en un emplazamiento tan demorado en progreso y desarrollo,

con respecto a otras regiones de España, que se hace difícil reiniciar un

proceso que permita la recuperación del tiempo perdido. Pensemos que en estos

momentos, cómo bien decía un cronista recientemente, todos los esfuerzos de

desarrollo en Galicia se encuentran a medio gas. Añadía dicho cronista un dato

bien elocuente, bien lamentable al mismo tiempo, al respecto: « Por primera vez,

desde hace trece o catorce años, el consumo eléctrico en Galicia durante los do»

últimos meses ha ofrecido un Índice de crecimiento inferior al del mismos

periodo de dichos anos precédantes. Si tenemos en cuenta que es la Industria la

que primordialmente establece estos índice», el mencionado dato revela la

precariedad con que se desenvuelven estos irrenunciables procesos industriales

en Galicia. No hay por qué entrar en detalles sobre lo que está sucediendo con

las grandes empresas como Astano o Bazar, como Autopistas del Atlántico y

Enoesa, mientras se paralizan los proyectos para la instalación de industrias

papeleras y se desencadena la terrible crisis del sector pesquero, cuyas

repercusiones salpican tantos ámbitos de actividades, entre ellos, el de la

industria conservera, de tan intensa resonancia en Galicia.

Luis CAPARROS (La Coruña)

 

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