Autor: Caparrós, Luis. 
 Galicia. 
 Mientras llega la Diada     
 
 Arriba.    27/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

GALICIA

MIENTRAS LLEGA LA >>DIADA>>

El temo de la autonomía se intercala en Galicia con otros muchos que están

definiendo la situación política del momento. Ahora mismo se prepara en toda

Galicia una gran demostración de apoyo al proyecto de Estatuto autonómico que

han elaborado los parlamentarios gallegos y que, como ya habíamos informado, le

fue personalmente entregado al Presidente Suárez, quien puso el tema en manos

del Ministro para las Regiones, señor Clavero Arévalo. Esta especie de «Diada»

gallega se celebrará el domingo, día 4 de diciembre, en las dos principales

ciudades gallegas, La Coruña y Vigo, proyectándose una posterior culmianción de

la misma con una magna concentración, en fecha todavía no señalada, en la

tradicionalmente llamada capital espiritual de Galicia, que muchos pretenden

pase a ser algo más que capital meramente espiritual para confirmar este título

a todos los niveles oficiales de la previsible Galicia autonómica.

Este es un tema que dará mucha cuerda, porque no está clara la aceptación de

esto capitalidad, sobre todo, por parte de La Coruña, que a lo largo de los

tiempos ha sido considerada y denominada capital de Galicia, en función de su

jerarquía demográfica y de hager albergado a los organismos oficiales de mayor

ámbito territorial, como pueden ser la Capitanía General de la Región, la

Audiencia Territorial, la Jefatura Superior de Policía y otros.

Pero hablábamos de ese proyecto de «Diada» al que ya han prestado su adhesión la

mayor parte de tas fuerzas políticas en circulación, desde los partidos de

derechas a los de izquierdas, con la excepción del no legalizado BNPG, que

considera que este proyecto autonómico se ha quedado corto y, al limitarse a

proponer un simple sistema de descentralización, no recoge la verdadera esencia

de una Galicia prácticamente independiente, como postulan estos galleguistas a

ultranza que constituyen el minoritario movimiento «atberzole» que también

existe en Galicia los que en estos momentos llevan la más radicalizada postura

de oposición al proceso democrático en curso desde una marcada tendencia

marxista-leninista.

En otro orden de cosas, la conflictividad se sigue centrando en varios temas

concretos. Si a la famosa guerra del «can» añadimos los problemas enraizados con

¡a enseñanza, con la rebelión campesina que se traduce en la extendida negativa

del pago de la cuota a la Seguridad Social Agraria y la actividad de las

Asociaciones de vecinos en relación con los transportes urbanos —de lo que es un

buen ejemplo la cuestión suscitada en La Coruña con la no utilización de su

flamante estación de autobuses— el gran y más conflictivo tema continúa siendo

el de la construcción de la Autopista del Atlántico.

Sí. Ya sabemos que esta obra está parada en el tramo Pontevedra-Vigo desde el

mes de mayo, en que así lo decidiera el Ministro Calvo Sotelo ante la presión de

unos cuantos afectados, trama que ya debería haber entrado en servicio a estas

alturas, aunque sólo fuera para justificar la utilización de esa gigantesca obra

que es el puente de Rande, la acción radicalizada de este pequeño, pero activo,

grupo de opositores, se ha trasladado ahora a los avanzados trabajos de

construcción del tramo La Coruña-Santiago, que en la zona de Guísamo han sido

interrumpidos por Ja ilegal presencia de piquetes que. Por las buenas, han

decidido impedir que estos trabajos continúen, con gran escándalo de la opinión

pública, pero también, hasta el momento, con gran inhibición de una autoridad

que brilla por su ausencia a la hora de hacer que las leyes se cumplan y no se

toleren coacciones como las que lamentamos.

Este hecho ha motivado una cierta reacción de Prensa y un editorial del diario

coruñés «El Ideal Gallego» ha salido al encuentro del tema con las siguientes

expresivas frases:

«Si unas obras deben ser detenidas corresponderá a la autoridad decidirlo. Si la

autoridad no lo ha decidido, nadie puede suplantarla, teniendo en cuenta que las

obras son legales, están autorizadas. Si la autoridad se deja suplantar por

particulares, es claro que no hay autoridad legítima, ni aquí sabe nadie ya a

quién tener que obedecer».

Luis CAPARROS (La Coruña)

 

< Volver