Galicia. 
 Protagonistas reiterados     
 
 Arriba.    18/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

GALICIA

PROTAGONISTAS REITERADOS

EN estos días de umbral autonómico, de fervoroso y entusiasta manifiesto

de galleguismo y, tal vez, con la más profunda crisis socioeconómica del país

gallego como telón de fondo, sobresale por su activa y multiplicadora presencia

la actitud de ciertos miembros de la Iglesia que, poseídos del don de la

ubiculdad, hacen acto de aparición allí en donde algún problema se plantea

o como alguien menos ingenuo asegura, lo promueven.

Parece que la legendaria figura de Basilio Alvarez, aquel agrarista recordado

por algunas de sus cálidas acciones reivindicatorías en favor del campesino, el

de la redención de injustos foros, el de la palabra clara, directa y concreta se

convirtió en un arquetipo, que si para la mayoría de gallegos conscientes de lo

que el país necesita esa figura de Basilio ha sido, en muchos casos, ejemplar,

no tiene parangón con la irracional postura de un nuevo clero, al que el propio

Basilio censuraría, que pretende convertirse.

en líder de una extraña y no menos sospechosa lucha contra las nuevas obras que

en Galicia se han planificado, y financiado, sin que por ello suponga para tos

gallegos ningún tipo de gravamen, si entendemos por ello que la carga de todas

estas obras urgentemente necesarias corresponden a la iniciativa privada, y a

ella corresponde el riesgo de una hipotética explotación beneficiosa, aliviando

al Estado de un peso difícilmente soportable, sobre todo en estos momentos en

que a niveles oficiales se proclama como terapia inaplazable la más cruenta,

impopular y drástica de las austeridades.

Pero si leemos en alguna parte que contrastó el fervor proautonómico de Vigo con

la frialdad de La Coruña, Lugo y Orense, en la reciente manifestación de la

«Xornada pola autonomía», estamos asistiendo ya a un cisma de opinión, a un afán

de protagonismo en quien fue más y quien menos en dicha jornada. Algo parecido

ocurrió también cuando una nutrida representación da opositores a la central

nuclear de Jove, finalizaron en una pintoresca controversia «in situ», en

caliente, para dejar establecido quiénes habían sido los caudillos y quiénes,

otros, los llevados.

Pues bien, es curioso observar que la presencia de miembros del clero en todos

los conflictos gallegos es coincidente.

De un tiempo a esta parte se había de un socialismo cristiano. A veces también

de un comunismo cristiano. Extraña idea esta última.

Un conocido galleguista, coruñés, escritor de pluma de alto nivel intelectual,

y, por más señas, miembro de la Iglesia, ofrecía en un argumentado artículo la

postura del cristiano con respecto al comunismo, y no podemos prestarnos al

juego de la desconfianza conocidos sus postulados con respecto a una Iglesia

moderna, actual de formas y actitudes, no exenta de aquellas reivindicaciones

que el hombre como una opción sagrada esculpida en las libertades, tiene derecho

a conseguir.

El socialcristianismo cuando se ampara en un estandarte blasonado de confusión,

engaños, coacciones y extorsiones nada tiene de social y mucho menos de

cristiano.

Hay que pensar, tai vez, que estos curas se sienten marginados por una sociedad

que, en otros tiempos, y en un clima democrático como el que ahora se respira,

no tuvo con ellos, ciertamente, ningún tipo de contemplaciones, pagando

ingratamente su labor, merecedora de otras compensaciones.

Tenemos, por otra parte, la tarea que con infatigable interés están llevando a

cabo estos curas del «no a todo», creando una confusión en los medios campesinos

en donde forzosamente tienen jugar obras tan importantes como la autopista del

Atlántico, líneas de transporte de energía, centrales hidroeléctricas,

explotaciones maneras, etcétera. Precisamente, todas aquellas obras que el país

necesita para iniciar la urgente estabilización económica. Es decir, se han

convertido estos curas, prácticamente, en los lideres contra los planes más

irrenunciables que el país gallego tiene que llevar a buen puerto y en forma

inmediata, sin dilaciones, y en contra, por tanto, de una de las elementales

dinámicas de la autonomía, como es la construcción de Galicia, que le permita

una industrialización hecha desde dentro, con el dinero de los gallegos y por

empresas gallegas.

Pero con tintas como las que imprimen estos nuevos curas gallegos poco positivo

se podrá hacer por nuestra querida región. Un país como el gallego, que tan

necesitado está de uniones, de compenetraciones productivas de sinceridad de

actitud para con el pueblo que no se le oculta que bajo ninguna ideología, en

nombre de ningún credo, está permitido el atentar contra la propia subsistencia

regional.

En todo caso, y como el país no puede esperar mucho más, serán los propios

gallegos quienes juzguen la labor de estos émulos de un Basilio Alvarez. cuya

talla individual sobrepasa, con mucho, a todos estos nuevos curas juntos que

andan sembrando tempestades desde Ortegal al Tecla.

INTERINO

(La Coruña)

 

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