Guadiana. 
 Ruiz Giménez opina sobre la condena de Pablo VI     
 
 Vida Nueva.    26/06/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

GUADIANA

RUIZ GIMÉNEZ OPINA SOBRE LA CONDENA DE PABLO VI

—Pablo VI acaba de condenar directamente al marxismo y concretamente al PC

italiano en visceras de unas elecciones. ¿Cómo Je han afectado a usted como

aliado que es de toda la izquierda?

—Respeto sinceramente a Pablo VI y siento por él un gran cariño personal. Créame

usted: lo ocurrido me ha resultado muy doloroso. Primero le diré que no puedo

ocultar la extrañeza que me produjeron las declaraciones iniciales de la

Conferencia Episcopal italiana, que fueron el preámbulo de esta toma de

posición. Realmente, estas declaraciones han condicionado las de Pablo VI. Pero

vamos a matizar su formulación cartesianamente. Tanto el Papa como la

Conferencia se refieren exclusivamente a Italia.

Ciertos sectores católicos de aquí se han equivocado de medio a medio. La

Conferencia Delga, polaca o chilena, nunca coincidirían con los italianos. La

política, repito, es una realidad profana. Sigamos: el Papa no ha definida nada

"ex cátedra" ni ha hecho una condena en sentido estricto. Algunos periódicos

nuestros, erróneamente, han enarbolado lo dicho utilizándolo como arma

arrojadiza contra los cristianos que adoptamos una actitud de comprensión humana

para los marxistas. Finalmente y aseverando de una vez:

Tanto Juan XXIII, como el Concilio y como Pablo VI han aclarado sin lugar a

dudas que una cosa son las concepciones del mundo cristiano v marxista y otra la

posibilidad de acuerdos coyunturales y acciones convergentes para resolver

situaciones políticas en momentos concretos. La historia es elocuente. De

Gasperi, por poner un ejemplo que no admite dudas, formó parte de coaliciones

antifascistas en las que estaban presentes !os comunistas. Thorez participó en

un gobierno donde había católicos. En la Alemania nazi, Adenauer colaboró con

los marxistas en una gran coalición antinazi.

Todos contribuyeron —tal era su finalidad— al establecimiento de un Estado

democrático y pluralista. Luego, en el dinamismo que la democracia crea, cada

uno se adecuó a su propia ideología.

—¿Cómo ha sentado, de todos modos, la apuesta decidida del Papa en las fijas de

Izquierda Democrática, que usted preside?

—Hay que distinguir niveles, y asi lo han comprendido mis compañeros de Partido.

No hay que extrapolar. Nadie ha condenado a tos cristianos que intentan

instaurar un sistema democratico en el cual se respete la igualdad en el

ejercicio de los derechos políticos.

"Me duele el Papa"

(entrevista de Eduardo G. Rico, con Ruiz Giménez, en GUADIANA, 14-VI-76)

 

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