Autor: Conde, Perfecto. 
 Galicia, tercer territorio preautonómico. 
 El Consejo de Ministros aprobó ayer el decreto-ley de preautonomía gallega     
 
 El País.    11/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

REGIONES

Galicia, tercer territorio preautonómico

E1 Consejo de Ministros aprobó ayer el decreto-ley de preautonomía gallega

PERFECTO CONDE, Santiago Galicia es ya el tercer territorio nacional con un

régimen de autogobierno provisional, al que han precedido Cataluña y el País

Vasco. El decreto aprobado ayer por el Consejo de Ministros instituye a la Xunta

de Galicia como órgano de gobierno gallego con personalidad jurídica plena sobre

algunas competencias: que se le asignan y que son las de elaborar y aprobar las

normas de su

régimen interno, integrar y coordinar las actuaciones y funciones de las cuatro

diputaciones gallegas, en cuanto afecte al interés general de Galicia, gestionar

y administrar las funciones y servicios que le transfieran la Administración del

Estado y las diputaciones, resolver sobre las materias cuyas competencias les

sean transferidas y proponer al Gobierno cuantas medidas afecten a los intereses

gallegos.

Como tal órgano de gobierno, la Xunta estará compuesta por diecinueve miembros,

once de los cuales habrán de ser elegidos entre los diputados y senadores que

procedan de las pasadas elecciones generales.

Los ocho restantes representarán a cada una de las cuatro diputaciones y cuatro

de ellos se incorporarán inmediatamente a las tareas de la Xunta, mientras que

los otros tendrán que esperar a que se renueven los ayuntamientos mediante

elecciones.

El decreto estipula que el presidente habrá de elegirse por los ocho miembros

escogidos entre los parlamentarios. En este caso, la elección ya se hizo y

recayó sobre el senador lucense Antonio Rosón Pérez.

Poco se sabe por ahora acerca de cómo pueden repartirse las titularidades y

atribuciones los miembros de la Xunta: se ha especulado recientemente con los

nombres de Meilán Gil, Víctor Moro, Rivas Fontán, Vázquez Guillen, González

Seara, Gómez Franqueira, Suárez Núñez, Francisco Vázquez y María Victoria

Fernández de España, como candidatos mejor situados.

El Gobierno central se reserva el derecho de disolver los órganos de la Xunta

por razones de seguridad del Estado y se establece la preautonomía con carácter

transitorio y provisional hasta la entrada en vigor de las instituciones

autonómicas que puedan crearse al amparo de la futura Constitución. Sólo

entonces los gallegos recuperarán el autogobierno por el que masivamente se

proclamaron en 1936.

El Estatuto del 36, referencia inevitable

El 28 de junio de 1936 los gallegos practicaron el más animado plebiscito de su

historia. Por 993.351 votos a favor, 6.161 en contra y 1.451 en blanco aprobaron

su histórico Estatuto de autonomía que no llegaría siquiera a entrar en vigor

porque, solamente veinte días después, iba a estallar la guerra civil.

Desde entonces, las ideas y los sentimientos nacionalistas, autonomistas o

simplemente regionalistas pasaron en Galicia por vicisitudes insólitas que ahora

empiezan a conocerse públicamente. La represión del gallegismo no conoció

límites y tuvo en Alexandre Bóveda y en muchos otros intelectuales, artistas,

políticos y trabajadores a sus mártires. O a la representación del exilio

forzoso en la muerte argentina de Castelao, quien le diria por carta a Oliveira

Salazar, en 1937, «que se masacró lo mejor y más auténtico de nuestra mocedad».

Toda la tradición nacionalista gallega iniciada en 1916 con las Irmandades da

Fala, las aportaciones Xeneracion Nos, el Partido Galeguista, que se había

formado en 1931..., todo fue reducido al silencio, salvo la difícil aventura

cultural de editorial Galaxia.

En 1963 un grupo de jóvenes influidos por la aventura del Sempre en Caliza de

Castelao, libro al que ha llegado a llamarse la «Biblia del galleguismo», forman

un pasajero Consello da Mocedade, de una de

cuyas escisiones saldría en 1964 la Union do Pobo Galego, partido que hoy asume

el nacionalismo marxista más radicalizado.

En 1965 apareca el Partido Socialista Galego, y en 1969, el Partido Comunista de

Galicia.

El Partido Galego Socialdemócrata, que hoy trata de recuperar la vieja tradición

del Partido Galeguista, y otros grupos que tuvieron menor incidencia en el

galleguismo conforman durante años una actividad política que se decanta más

tarde hacia posiciones que fueron localizadas como «nacionalistas» y

«españoleiras».

Al morir Franco, Galicia tenía nuevamente puestos los ojos en la recuperación

autonómica a pesar de las divisiones registradas entre los partidos. Como punto

de partida aparece rápidamente el Estatuto del 36.

Hasta entonces puede decirse sin lugar a dudas que la reivindicación autonómica

era patrimonio exclusivo de la izquierda o todo lo más de la derecha

galleguista.

Las elecciones del 15 de junio de 1977 dieron a UCD la mayor de sus victorias

parciales. Empezó a suceder así que la reivindicación autonómica cambiaba de

manos. Lo que fuera patrimonio del galleguismo y de la izquierda acabó siendo

configurado y regulado por algunos de los personajes políticos que, años atrás,

habían combatido el autonomismo.

 

< Volver