Local. El sociológo Juan J. Linz, en Vigo. 
 Sólo el 41 por ciento de los gallegos son partidarios de la autonomía     
 
 El Pueblo Gallego.    22/11/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

EL PUEBLO GALLEGO

¡ EL SOCIÓLOGO JUAN J. LINZ. EN VIGO

SOLO EL 41 POR CIENTO DE LOS GALLEGOS SON PARTIDARIOS DE LA AUTONOMÍA

VIGO. (De nuestra Redacción).

Desde ayer se encuentra en nuestra ciudad el sociólogo Juan J. Linz, catedrático

de Sociología y Ciencia Política de la Universidad norteamericana de Yale.

El señor Linz se encuentra en España desde hace aproximadamente un año y es

testigo de excepción del proceso de cambio político operado en los últimos

meses. Prcisamente sobre el proceso seguido en estos meses el profesor Linz

dictó, a las ocho de la tarde de ayer, una conferencia sobre este tema. A las

siete de la tarde el eminente sociólogo se reunió con los informadores de los

medios de difusión locales a los que concedió una rueda de prensa.

—¿Qué se ha producido de novedoso en las inclinaciones del electorado español,

respecto a otras democracias occidentales?

—Creo que uno de los acontecimientos que más definen el resultado electoral del

15 de Junio, ha sido la falta de votos para la formación demócrata-cristiana.

Creo que esto se ha debido a varias causas, entro ellas: el deseo de la Iglesia

de separar su imagen de la del régimen anterior que la ha impulsado a un marcado

apoliticismo, por otro lado, la pluralidad ideológica del clero, el cambio en

las organizaciones laicas católicas y otro probable motila sido la búsqueda del

electorado más a la izquierda del que es habitual en esta formación política.

—¿Cree usted que los resultados electorales hubieran sido diferentes si a la

convocatoria electoral hubiera antecedido un período predemocrático?

—Creo que el margen de variación en cuanto a las grandes líneas hubiera sido

mínimo. Es posible sin embargo que dentro de las formaciones políticas más

próximas se produjeran algunos deslizamientos del electorado, pero como decía

antes no habrían afectado de forma considerable a los resultados totales. Otro

elemento que definió el reparto de escaños fue sin duda la ley electoral.

—¿El fenómeno autonómico, es algo verdaderamente sentido por la población o está

forzado por las élites políticas?

—Este fenómeno es distinto en cada región y no se puede generalizar. En Cataluña

del sentimiento autonómico, participa una gran mayoría de la población, es una

mayoría clara y amplia. En el país vasco-navarro el deseo de tener una

personalidad propia es acentuado y mayoritario, una parte significativa de la

población es partidaria del separatismo, prácticamente en igualdad, con otro

sector social partidario del centralismo. En Galicia merced a los resultados de

una encuesta reciente se puede concluir que el sentimiento autonómico es mucho

menos agudo que en las dos regiones anteriores, los resultados que arroja esa

encuesta señalan que un 41 por ciento es partidario de la autonomía, un 7 por

ciento es partidario del federalismo y un 35 por ciento son partidarios del

centralismo, de lo que se deduce que en Galicia hay una fuerte pluralidad. En

otras regiones a excepción de Canarias, el sentimiento autonomista está

representado por una élite política y en la población el sentimiento está muy

poco extendido.

—¿Qué problemas plantean las autonomías?

—En las regiones donde el sentimiento autonómico es nuevo, nacido al amparo de

la insatisfacción producida por el centralismo, la definición de los limites

regionales supone un problema difícil de resolver. En todas las regiones, en

general, se generarán unos costes producidos por la duplicación de la

burocracia, los problemas de la Imbricación del sistema fiscal regional en el

sistema del Estado y muchos más. Los problemas que plantean las autonomías son

muchos y muy complicados. Por otra parte están loe riesgos, cuando el sistema

autonómico esté a punto de ultimarse habrá un período intermedio de desgobierno

cuando la Administración traslade los problemas que se le plantean a la asamblea

regional y ésta no esté aún totalmente institucionalizada.

—¿A qué cree usted que se debe esa tendencia a la moderación manifestada en la

consulta electoral y después de ella por una gran mayoría de la población?

—España es un país moderado. Aún está fresco en la memoria de muchos lo que

puede significar dejarse llevar por posturas extremas, la guerra civil no está

tan lejos. Por otro lado los ciudadanos son inteligentes y esta cualidad les

lleva a ser moderados. No se ha dado tampoco una falta de autoridad, no hubo

ningún intervalo de desgobierno. No se puede tampoco perder de vista el nivel de

bienestar adquirido por un amplio sector de la población y la adquisición de

ciertos bienes por este mismo sector, nos encontramos con un amplio sector de la

población que tiene algo que perder y esto es un gran factor de estabilidad y de

moderación.

—¿Nos encontramos ahora en un régimen democrático?

—Creo sin ninguna duda que sí. Se dan en España los tres factores que definen

una democracia: derecho a optar dentro de un gran espectro de opciones, la

materialización de ese derecho a elegir la formación política deseada y una

constitución que ya está en marcha.

 

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