Autor: Nogueira Román, Camilo. 
 Galicia, pobre y oprimida (III). 
 El autogobierno     
 
 Diario 16.    29/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Jueves 29 - septiembre 77/DÍARIO 16

GALICIA, POBRE Y OPRIMIDA (III)

El autogobierno

Camilo Nogueira Román (Ex miembro de UPG y ANPGA. Promotor de un nuevo partido

nacionalista en formación).

Es evidente que el caso da Galicia, resulta molesto para todos los grupos o

analistas políticos que, siendo partidarios de la estructura actual del Estado

español, escamotean el problema de 1a realidad multinacional del Estado,

enfrentando las reivindicaciones nacionales vasca y catalana —y por tanto desde

su óptica toda reivindicación nacional— con las reivindicaciones económicas

propias de las regiones españolas atrasadas.

Resulta molesto, y es conscientemente ignorado, porque existiendo en Galicia el

problema de la opresión política y cultural de su carácter nacional, la

dependencia económica tiene tal gravedad en la actualidad y tales raíces

históricas que sería prácticamente imposible encontrar semejanza en cualquier

otro país de la Península.

Los problemas políticos catalán y vasco no se presentan con mayor gravedad y

urgencia que el gallego porque sean más intensas sus características nacionales,

que podríamos llamar objetivas. Si atendemos al problema de la lengua, es

evidente que el fenómeno de que la inmensa mayoría de la población, como ocurre

en Galicia, se exprese normalmente en la lengua propia no se da en Cataluña por

efecto de la inmigración, y menos aún en Euskadi. En cuanto a la dependencia

económica de Galicia y el consiguiente subdesarrollo y emigración no cabe duda

de que no tiene paralelo en aquellos países. Basta decir que las poblaciones

gallega y catalana eran equivalentes a principios de siglo, teniendo hoy Galicia

la mitad de la población catalana, y habiendo perdido entre tanto bastante más

de un millón de personas.

Lo que realmente haca aparecer en su legítima gravedad los problemas vasco y

catalán es en realidad el hecho de que en ambos países existen clases sociales

que imponen su proyecto nacional, siendo esto ejemplificador y evidente en el

caso de la "surguesía catalana, lo que demuestra en qué circunstancias el poder

político español, como la propia burguesía respecto de las reivindicaciones de

la clase obrera, considera graves y a resolver los problemas planteados.

Las circunstancias y la dependencia históricas impidieron la creación de una

burguesía capaz de cumplir ese papel en Galicia, y por otra parte, la asunción

del problema nacional por la clase obrera y él conjunto de los trabajadores como

determinante de sus condiciones de vida en todos los órdenes no se convirtió en

una plana realidad. Pero el hecho de que loa intereses objetivos de las clases

trabajadoras gallegas no hayan encontrado aún una expresión política consciente

y Mayoritaria no quiere decir que su problemática no se encuentre planteada en

toda su gravedad.

Desde las intensas luchas sociales y políticas de los trabajadores gallegos

durante la dictadura, hasta el actual predominio absoluto del gallego como

lengua política y de creación cultural pasando por la conciencia de explotada de

la mayoría campesina (aún votando a la derecha en las ultimas elecciones),

existen datos evidentes que demuestran el progresivo planteamiento de la

cuestión nacional gallega como íntimamente relacionado con las reivindicaciones

de los trabajadores. Constituiría un grave desconocimiento de la realidad

gallega el suponer que las elecciones legislativas españolas, que proporcionaron

una abrumadora victoria al poder establecido, revelaron la aceptación por los

trabajadores gallegos de su situación actual y la carencia de fuerza de las

reivindicaciones referentes al autogobierno. Tal es la fuerza de estas

reivindicacionas que incluso obligaron a la burguesía intermediaria gallega y al

aparato del poder en Galicia a realizar la promesa electoral de un estatuto de

autonomía sobre la basa del apretado mayoritariamente en 1936, cuando hasta ayer

estas fuerzas políticas eran absolutamente ajenas a cualquier reivindicación

autonómica y deudoras del nacionalismo español.

Los propios elegidos de UCE saben que existe una profunda contradicción entre el

voto del 15 de Junio y las necesidades objetivas del pueblo gallego. Saben que

no están en disposición de defender consecuentemente sus promesas al encontrarse

enfeudados a unos intereses y a un grupo político contradictorios con 1a

resolución de la problemática nacional gallega.

Para enfrentarse consecuentemente con esta problemática imponiendo su

resolución, los trabajadores gallegos, desde la clase obrera y los asalariados

urbanos hasta el campesinado aún mayoritario, precisan de una expresión política

radicalmente diferente de la actual.

No vamos a entrar aquí en la multitud de condicionantes objetivos de los

resultados del 15 de Junio, muchos de ellos relacionados con la dependencia

política, económica y cultural de Galicia, pero sí queremos decir que los

partidos, de los trabajadores, tanto los nacionales gallegos como los de ámbito

español, no supieron ofrecer la capacidad política necesaria para movilizar el

apoyo popular. Ni siquiera de movilizar el voto, como lo demuestra la abstención

del 40 por 100 que se convirtió en el aspecto más relevante, aunque no

suficientemente destacado e incluso trivíalizado por los medios de comunicación,

de las últimas elecciones.

Es precisamente esta movilización popular, sobre la base da una práctica

política unitaria de la izquierda, la necesidad más Imperiosa con la que nos

debemos enfrentar, para así adecuar las reivindicaciones sentidas por la mayoría

del pueblo gallego con una expresión política propia.

Sólo así lograremos arrancar al poder político-económico establecido el

autogobierno que hoy como siempre precisa con urgencia la nación gallega.

 

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