Autor: Pérez Barxa, Ernesto. 
 Galicia, pobre y oprimida (III). 
 Hacia un Estado federal     
 
 Diario 16.    29/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Jueves 29 - septiembre 77/DIARIO 16

GALICIA, POBRE Y OPRIMIDA (III)

Hacia un Estado federal

Ernesto Pérez Barxa (Secretario general del PGSD)

La concepción de un Estado federal es la única respuesta válida a la realidad de

nuestra sociedad. La unidad de un Estado no puede identificarse coa la

uniformidad; tenemos que llegar al convencimiento de que la unidad del Estado

español se consolidará mucho más fuertemente en el marco de una estructura

federal, ya que cualquier modo o hecho político solo tiene consistencia sí da

respuesta al fenómeno real de la sociedad.

Y este hecho político que muchos sectores reclamamos puede ser marginal; ha de

ser el quicio básico de la nueva Constitución, elaborada por las dos Cámaras

representativas, en torno al cual giren las formas de gobierno. Una Constitución

que no dé prioridad al articulado sólido de la estructura de Estado, será una

Constitución sometida a los vaivenes coyunturales de los Gobiernos, una

Constitución en perpetua crisis.

El principio federal debe encajarse, teóricamente, dentro de un concento

primario de democracia: La libertad del individuo, primer agente político, sólo

es posible en un marco de autonomías, en distinto grado, del contorno en que se

mueve de su medio social natural. Una sociedad será políticamente activa cuando

un sistema promueve, encauza y potencia una política de fidelidades e

iniciativas locales, en la que los individuos están estimulados por sus

Intereses concretos.

El federalismo debe conceptuarse bajo una perspectiva de descentralización

general, de ruptura con cualquier modo de verticalismo, y de fuerte vida local.

En este sentida es ilógico luchar contra un centralismo madrileño, por ejemplo,

para caer en las redes de un centralismo regional.

Centrándonos en unos aspectos mas concretos; cabe decir:

1. Dos principios fundamentales deben sostener un sistema federal español: el

principio de autonomía y el principio de igualdad y solidaridad (diversidad-

unidad); ello supone que oponerse al centralismo no implica oponerse a la

unidad, sino luchar por una unidad descentralizada.

2. Al Estado federal hay que llegar por la vía parlamentaria, plasmada en

una Constitución; el Congreso, como representante de todos los españoles, y el

Senado, como representante de todos los entes federables deben mantener

ese equilibrio centrípeto - centrífugo en el cuerpo legal a crear. El

Parlamento bicameral tendría pleno cometido en un sistema, federal, y el Estado

no seria una simple yuxtaposición de entes federados; una Constitución federal

fuerte, por encima de las nacionalidades es la que cimienta una organicidad

armónica de los componentes federales.

3. El grado autonómico de las nacionalidades lo va a dar la devolución de

poderes concretos a cada una de ellas. Ante todo, la Administración y la

Jurisprudencia tienen que ser competencia preponderante de las nacionalidades.

Son éstas las que tienen que decidir en torno a la estructura de los organismos

administrativos y su procedimiento. En cambio, el poder federal es el que tiene

que tener el peso principal de la legislación a través de sus dos Cámaras. Sólo

un Estado, a través de un Congreso (conjunto de los ciudadanos) y un Senado

(distintos entes federados), puede poner un Instrumental legal adecuado. Esto no

quiere decir que no tengan sus propios poderes legislativos en materias

específicas, no perturbadoras del principio de solidaridad. En todo caso, la

nacionalidad ha de tener como norma capacidad de "reglamentar" en torno a

asuntos sometidos a una legislación general.

4. El control administrativo, y en concertó el control global del gasto

público, debe dar a los distintos países capacidad decisoria sobre los programas

sociales: enseñanza, cultura, asistencia técnica, asistencia social,

programas económicos, etcétera.

5. Desde una perspectiva de la España rica y la España pobre, la ley fiscal,

en sus conceptos globales, debe ser común, de tal forma que unos baremos Justos

trasbasen de la España rica el capital necesario para el desarrollo de la

España pobre, a través de unos órganos federales representativos.

6. El planteamiento de las autonomías por parte del Gobierno adolece de un fallo

básico, que atenta contra el principio de igualdad y solidaridad: Siguiendo una

táctica de divide y vencerás, no ha reunido en tomo a una mesa todas las partes

interesadas en el Estado español, donde se pudieran discutir los planteamientos

comunes para pasar posteriormente a cuestiones específicas; so ha preferido la

relación unilateral, lo que sin duda le va a restar consistencia al abordaje de

las autonomías.

Y mucho me temo que el asunto de las nacionalidades se convierta en esa variable

continuamente desestabílizadora en el futuro del Estado.

 

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