Atlas bilingüe sobre Galicia     
 
 Arriba.    16/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ATLAS BILINGÜE SOBRE GALICIA

MADRID. (De nuestra Redacción.)—Una edición bilingüe del Atlas Gráfico de

Galicia ha sido publicado por la editorial Aguilar. La obra forma parte de una

serie dedicada a las distintas regiones españolas. Ya han aparecido los atlas

del País Vasco y Cataluña y próximamente aparecerá el de Aragón. Cuarenta y

nueve fotos en color muestran el rostro atrayente de Galicia, e incluye planos

de las principales- ciudades.

Daniel Cortezón ha sido el responsable de la traducción gallega que se encara en

el mismo volumen con la versión castellana. He aquí algunos de los datos

ofrecidos por el libro:

Galicia dispone de muchos recursos que pocas veces han sido aprovechados de

forma racional. Muchas fueron, y aún son, las razones sociopolíticas —

clericales, feudales, centralistas— que convirtieron este rico territorio en un

arcaizante y conflictivo mosaico de minifundios y policultivo, con tibios

intentos para la transformación de su estructura, basada en el Coro; intentos

que siempre parecen olvidar el básico equilibrio entre actividades productoras.

Fundamentalment e ganadera —tiene más de la cuarta parte del ganado vacuno de

España—, Galicia, en sus nuevas planificaciones, adecuará sin duda a este hecho

buena parte de su agricultura. Forrajes, maíz, todo lo que mantiene al ganado,

así como los prados —que disfrutan de suficiente agua—, se desarrollarán a

expensas de otros cultivos, sin que el país pierda la enorme potencia agrícola

que lo caracteriza y que lo ha hecho, entre otras cosas, el mayor productor de

patata de la Península. En cuanto a la pesca —de altura, bajura y marisquera, y

sus industrias derivadas, la conservera sobre todo—, son otros los problemas con

que se enfrenta. Importantes problemas surgidos de las nuevas condiciones

políticas con que los Estados marítimos han establecido los límites

jurisdiccionales de sus aguas, con decisiva incidencia sobre la gran flota

gallega de altura.

Sin un subsuelo rico, aunque inexplotada en sus posibilidades reales, Galicia —

que produce gran cantidad de energía eléctrica para los demás, para el

desarrollo industrial de las oteas regiones— se plantea también ahora, y se

planteará aún más en el futuro, la creación de industrias propias, de base, pero

que no alteren su actual y privilegiado status ecológico. Ya se está produciendo

el hecho. Galicia tiene antecedentes como adelantada en el camino de la

industrialización, pues ya a finales del siglo XVIII funcionaban en Sargadelos

los primeros Altos Hornos de España. Una larga y triste historia de

«afrancesamiento« destruyó la gran visión del promotor primero de aquella

empresa: Raimundo Ibáñez.

La edificación, la construcción naval, la industria maderera fundamentada en el

rápido crecimiento de los bosques, la química, la automocion , la metalurgia,

pueden ser, entre, otras muchas, las bases del desarrollo fabril necesario para

el equilibro económico y social, ahora en situación precaria y dependiente.

Difíciles cuestiones en un país de hondísima tradición cultural, dueño de una

lengua esparcida por todo el mundo, con figuras literarias de egregia calidad y

víctima constante de la terrible sangría de la emigración. Fenómeno éste

agravado ahora por el trasiego humano desde las comarcas agrícolas y ganaderas a

la marina agrícola-marinera que se industrializa, lo que está produciendo

ciudades excesivamente pobladas en perjuicio del equilibrio socioeconómico entre

las cuatro provincias.

De todas suertes, el despertar gallego que pedía el poeta Pon-tal es un hecho

histérico-social irreversible y sin duda será —pues Galicia está, en potencia,

virgen— un hecho económicamente viable, pese a las interrogantes que hoy surgen

ante la situación gallega.

 

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