Autor: JOVELLANOS. 
   Revolución en el sector agrario     
 
 ABC.    25/03/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

REVOLUCIÓN EN EL SECTOR AGRARIO

EL sector agrario ha tenido siempre unas características propias —distintas a los otros dos sectores

económicos— tanto en el aspecto fiscal como en el laboral, y en la formación de precios a la

producción.

Ahora, con la Reforma Fiscal y con el renacimiento de las centrales sindicales obreras, los empresarios

agrarios se encuentran en la dramática situación de cambiar los sistemas tradicionales, y su mentalidad

misma, para adaptarlos sobre la marcha a una sistemática nueva. Hay que tener en cuenta la ignorancia de

los temas, la falta de hábito, el aislamiento y la inexistencia de asesoramiento del empresario agrario, pues

estos pasados cuarenta años, si bien no tenían efectividad alguna en el aparato del Estado las opiniones

del empresario del campo, en cambio, los problemas de esta índole se resolvían, mejor o peor, en la esfera

de la Organización Sindical Agraria, en la Hermandad Nacional o en las Cámaras Sindicales Agrarias.

Ahora, el empresario del campo se encuentra con el toro a cuerpo limpio, y empieza a comprender la

necesidad de afiliarse a las asociaciones agrarias profesionales, tanto para obtener un asesoramiento como

para encontrar una defensa colectiva de sus intereses.

Por otro lado, las asociaciones han tenido que crearse, organizarse y montar sus servicios en un plazo

brevísimo, sin casi dinero, sin apoyos y sin base estructural. Lo que no ocurría con las centrales sindicales

obreras, que llevaban años con una base, aunque fuera clandestina, y han dispuesto del apoyo financiero

de los partidos políticos a los que sirven de correa de transmisión.

Pero no le sirven al empresario estas consideraciones frente a la realidad que le acosa. Si en lo laboral se

están montando asesoramientos para el modo de actuar en las discusiones de los convenios laborales, y

los empresarios se están adaptando a la nueva situación con sentido realista, en el terreno fiscal resulta

difícil hacer comprender a la Administración la necesidad de tratar al contribuyente agrario con la

imprescindible tolerancia para que pueda adaptarse a un nuevo sistema fiscal, completamente distinto al

que regía desde mucho tiempo atrás.

SE ha acometido la Reforma Fiscal de golpe y porrazo, sobre bases teóricas, y sin tener en cuenta la

realidad del país. Y parte de esta realidad era que el sector agrario tenía un sistema fiscal especial, ni más

favorable o más desfavorable que otros sectores, sino distinto. Por lo que era comprensible que se

atendieran las excepcionalidades en los plazos de cumplimiento, y lo que nadie negará, la consideración

de la baja rentabilidad del negocio agrario, para aplicar unos coeficientes distintos a los de otras

actividades, y más armonía con la diferencia de rentabilidad existente entre la actividad empresarial

agraria y esas otras.

En cuanto a la formación de precios de los productos agrarios, ocurre lo contrario que en el caso de lo

laboral y de lo fiscal. Si en éstos se ha dado un cambio de sistema revolucionario, que sólo acarrea

complicaciones, en el primero se sigue con el viejo sistema, que los empresarios querrían ver desaparecer.

Esas interminables reuniones entre empresarios y Administración, no se dan nada más que en el sector

agrario, pues la formación de precios en la producción industrial, o en los servicios, se hace sumando los

valores añadidos, mientras que en los productos agrarios se hace partiendo de la cesta de la compra y

restando, para llegar así al sufrido empresario del campo.

Es digno de hacerse constar cómo a estas discusiones que están teniendo lugar este año, algunas

organizaciones, como la Confederación Nacional de Agricultores y Ganaderos han aportado a las

reuniones unos trabajos estadísticos y de resultados, de alta preparación técnica y capaces para

enfrentarlos con los de la Administración.—JOVELLANOS.

 

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