Autor: Sobrado, Luis. 
 Referéndum de Autonomía de Galicia. 
 Una voluntad permanente de autogobierno     
 
 El País.    19/12/1980.  Página: 22. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

22/NACIONAL

AUTONOMÍAS

EL PAÍS, viernes 19 de diciembre de 1980

Referéndum de Autonomía de Galicia

TRIBUNA LIBRE

Una voluntad permanente de autogobierno

LUIS SOBRADO

La voluntad autonómica de Galicia y su de nacionalidad, muy a menudo ignorados

por el centralismo, son un fenómeno habitual en el desarrollo histórico del

pueblo gallego, y puestos de manifiesto a poco de que se escudriñe en la

evolución histórica de la comunidad gallega.

Sin remontarnos a épocas lejanas, existe un renacimiento galleguista iniciado en

el siglo XVIII por Sarmiento, Cernadas de Castro, Feijoo, Cornide, etcétera,

continuado en el siglo XIX, en el que destacan políticamente la revolución

gallega de 1846 y el banquete de Conxo, en donde surgen con fuerza los deseos de

democracia, justicia y libertad, valores permanentes del galleguismo.

Por otra parte, el resurgir literario de Galicia, que se inició el año 1837, fue

acompañado por un sentimiento nacionalista, desarrollando Pastor Díaz y Neira de

Mosquera las grandes posibilidades del idioma gallego. En la defensa de los

derechos históricos de Galicia destacan Murguía y Vicetto, y en la labor

literaria, Rosalía de Castro, Curros Enriquez, Lamas Carvajal, Pondal, etcétera.

En el año 1889 fue impresa la obra de Alfredo Brañas El regionalismo, que fue el

primer tratado teórico del autonomismo gallego, y en la cual fundamenta los

principios de un Estado armónico para toda España.

En el año 1889, Murguía escribe la obra O rexionalismo galego, en la que sienta

asimismo las bases y fundamentos del nacionalismo gallego.

A comienzos del siglo actual conviene subrayar las asambleas agrarias de

Monforte, en el año 1910; las campañas de Basilio Álvarez al frente de Acción

Gallega, y la creación en el año 1916 de las Irmandades de Fala, por Antón Vilar

Ponte, que dieron lugar a un nuevo ciclo de reafirmación gallega.

En los años treinta es preciso destacar el proceso del Estatuto de Autonomía

plebiscitado de una forma mayoritaria por el pueblo gallego el 28 de junio de

1936. Como precedentes del mismo figuran el pacto de Lestrove, en marzo de 1930;

el documento de Barrantes, de septiembre del mismo año, en donde ya se pedía

para Galicia una completa autonomía administrativa y política que dispusiera de

abundantes medios para conseguir su engrandecimiento, la elaboración de un

proyecto de estatuto autonómico por el seminario de Estudos Galegos, que fue el

primero formulado en España a efectos de ejercer el principio de la iniciativa,

conforme a la normativa del federalismo. Dicho proyecto disponía de un anexo que

estudiaba el tenia económico y de hacienda de la autonomia, hecho por Alexaridre

Bóveda, en donde demostraba ya entonces que el régimen autonómico era

conveniente económicamente para Galicia y no perjudicaba a otros pueblos

españoles.

La creación del Partido Galleguista en el mes de diciembre de 1931, por

Castelao, Otero Pedrayo, Bóveda, Paz Andrade, Martínez López y un largo etcétera

de personajes del galleguismo, representó una aportación fundamental de cara a

desarrollar y agilizar el proceso autonómico, ralentizado también entonces por

el centralismo.

El plebiscito del Estatuto se hizo el 28 de junio de 1936, y su resultado superó

el porcentaje de los dos tercios que la ley exigía entonces en todas y cada una

de las provincias gallegas. La presentación del Estatuto en las Cortes para su

aprobación, que era el trámite último, se efectuó el 15 de julio de 1936, y tomó

estado parlamentario en la sesión de las Cortes hecha en Monserrat el 1 de

febrero de 1938.

Con lo expuesto se demuestra abundantemente que la reafirmación de la conciencia

gallega y el autonomismo no es una cosa de ahora, sino que proviene de orígenes

remotos en el tiempo.

Además, el galleguismo es un sentimiento gallego profundo, por más que

sistemáticamente se ignore por el centralismo y otros intereses oscuros, con la

finalidad de marginar y olvidar los derechos históricos de carácter legítimo del

pueblo gallego.

Precedentes del actual estatuto

En el proceso de la autonomía gallega, dentro del marco de la reforma

democrática que comenzó con el huevo régimen político español, conviene destacar

la movilización por la autonomía del 4 de diciembre de 1977, en la que

participaron medio millón de gallegos, pidiendo la autonomía para Galicia.

En el otoño de 1978, la Junta de Galicia hizo una invitación a diversos partidos

políticos, organizaciones socioculturales, entidades y sociedades de la

emigración, etcétera, para que enviasen aportaciones, estudios, bases y

sugerencias de cara a redactar un anteproyecto de estatuto de autonomía para

Galicia. El grupo de trabajo se constituyó con dieciséis miembros representantes

de siete partidos políticos, que fueron UCD, CD, PSOE, Partido Galleguista (PG),

Partido del Trabajo (PTG), Partido Comunista (PCG) y Partido Obrero Gallego

(POG).

El objetivo del grupo de los dieciséis fue lograr un anteporyecto que fuera

apoyado por la mayoría de las fuerzas políticas de Galicia, y presentarlo a su

vez como documento unitario al pueblo gallego, aun reconociendo que por ley los

parlamentarios de Galicia tenían siempre la última decisión.

Puestos a efectuar una valoración del contenido político de dicho documento, y

descontando algunos defectos de carácter técnico, era un estatuto que dentro del

techo de la Constitución conseguía para Galicia un nivel de autogobierno digno,

semejante a los estatutos vasco y catalán.

El estatuto de los dieciséis no fue del agrado del sector más centralista de

UCD, que consiguió, a partir del mes de abril de 1979, imponer su criterio en la

Asamblea de Parlamentarios de Galicia, rebajando y recortando sensiblemente su

techo político.

El estudio y debate del proyecto de estatuto de autonomía de Galicia en las

Cortes fue muy irregular en su desarrollo, y lo que pudo hacerse de una forma

ordenada se llevó intencionadamente con muchas dificultades.

Mejoras posteriores

Al final UCD en solitario fue la que votó positivamente el texto del estatuto,

con la oposición de los demás grupos parlamentarios.

Las dificultades del estatuto impuesto de un modo unilateral por UCD eran

evidentes, no tardando en ser ampliamente contestado por las fuerzas políticas,

sociales y culturales de Galicia y por el pueblo gallego a través de las

movilizaciones masivas del 4 de diciembre de 1979, en las que se rechazó el

estatuto impuesto por UCD.

Esta situación lleva al presidente del Gobierno a reconocer, a primeros de enero

del presente año, que «hubo errores psicológicos en el proceso estatutario

gallego». Las victorias, posteriormente, de los partidos nacionalistas en

Andalucía, Euskadi y Cataluña condujeron a UCD a un cambio en su actitud

inflexiva llevada a cabo con el estatuto de Galicia y la necesidad de negociar

con otros partidos políticos la reforma del estatuto, iniciándose el proceso en

el mes de diciembre pasado, en el que participaron UCD, PSOE, AP, PCG y Partido

Galleguista.

El estauto, una vez modificado ampliamente en Galicia por acuerdo de los

partidos políticos mencionados, volvió a la Comisión Constitucional, en la que

se ratificó el 29 de octubre.

El presente estatuto de autonomía reformado supone abundantes mejoras con

respecto al anterior, en temas tan importantes como las competencias exclusivas,

las diputaciones, lengua gallega, seguridad social, eliminación del 3% del censo

para obtener representación parlamentaria, etcétera, siendo análogo en

atribuciones y contenido a los otros estatutos de Cataluña y País Vasco.

Este será, pues, el estatuto que se va a refrendar por el pueblo gallego el

próximo día 21, y que si es aprobado mayoritariamente supondrá la colocación de

los cimientos de una Galicia nueva que lleve a una mayor prosperidad

socioeconómica y cultural del pueblo gallego, marginado secularmente.

Luis Sobrado es secretario general del Partido Galleguista.

 

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