Autor: Álvarez Pousa, Luis. 
 Por las competencias urbanísticas. 
 Enfrentamiento Xunta-Diputaciones en Galicia     
 
 Diario 16.    14/01/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Por las competencias urbanísticas

Enfrentamiento Xunfa-Diputaciones en Calida

La credibilidad de la Xunta de Galicia vuelve a estar en tela de juicio. Ya no

se trata solamente de la insistencia con que algunos «conselleiros» dan la

impresión de que no saben qué se traen entre manos, ni se trata únicamente de

que el titular de la cartera de Pesca, Badomero Fernández Calviño, presente de

forma oficial un extenso informe sobre la realidad pesquera del país gallego con

cientos de errores.

Santiago (L. A. POUSA, corresponsal) — Son ahora los presidentes de las cuatro

Diputaciones gallegas los que se rebelan contra el máximo órgano de Gobierno

preautonómico y firman convenios con el MOPU que les dan la exclusiva en una de

las más importantes competencias transferidas por la Administración, la de

urbanismo.

Tanto el Ministerio, a través del director general de Acción Territorial y

Urbanismo, José María Fluxa Ceva, como los titulares de las cuatro Diputaciones

provinciales gallegas, se saltaron en su día a la Xunta y, más concretamente, a

la Consellería de Ordenación do Territorio y a los Ayuntamientos.

El «tanteo» de poder está ahora en el alero. El conselleiro José María Pardo

Montero presentaría un informe-denuncia al último Pleno de la Xunta, en el que

llega a decir que «la suplantación de funciones es, cuando menos, escandalosa».

El presidente Quiroga Suárez, por su parte, habla de «ligeras fricciones». Pero

el «mano a mano» está ahí.

Es un reto, muy en consonancia con las tesis defendidas por quienes se cerraron

más, durante las negociaciones del Estatuto, a un nuevo ordenamiento territorial

en base a la Comarca y la Parroquia, y lógicamente en contra de la actual

división provincial.

Un problema político

En el informe de la Consellería de Ordenación do Territorio, al que tuvo acceso

DIARIO 16, se habla de la irregularidad administra uva y política que supuso en

el mes de julio último la firma de unos convenios en los que se marginó a la

Xunta y a su consellería, justo un mes después de que las transferencias en

materia de Urbanismo se hiciesen públicas.

Según estos convenios, las Diputaciones podrán protagonizar en exclusiva el

desarrollo urbanístico de Galicia, lo que supone, entre otras cosas, la

planificación, creación del suelo, incentiváción especialmente de suelos

industriales e incentiváción del desarrollo industrial, esto último a través de

Sodiga, sociedad de la que son accionistas las cuatro Diputaciones.

En el informe se alude además, a la marginación que con esto sufren los mismos

Ayuntamientos. «La

marginación de los Ayuntamientos, dice, que son los que han de encauzar y

garantizar la debida participación, será causa de que se haga un planteamiento

no realista, quedando al arbitrio de los equipos algo tan fundamental como es la

aproximación a los problemas locales.»

La prueba de que la firma de Madrid, en la que el director general José María

Fluxa se comprometió gravemente al hipotecar la capacidad de gestión de una

consellería para la que había firmado un mes antes, en nombre del MOPU, la

entrega de transferencias urbanísticas, se está poniendo en marcha, está en la

formación de comisiones directivas provinciales y en determinados concursos-

subastas que aparecen, sin contar con la Xunta, en los boletines provinciales.

Las comisiones que dirigirán la contratación del planeamiento urbanístico en las

cuatro provincias gallegas están todas presididas por los cuatro presidentes de

las Diputaciones, que a su vez, curiosamente, son «conselleiros» sin cartera de

la Xunta. Si bien en las de Orense, Pontevedra y La Coruña aparece un

representante del órgano de Gobierno preautonómico, en la de Lugo no.

Se puede interpretar este gesto del presidente lucense en su

progresivo,alejamiento del grupo de Rosón, y, por tanto, del conselleiro Pardo

Montero. Este aseguraría en su informe que «la falta de conocimientos en materia

urbanística de estas comisiones es palpable ya en la adjudicación, existiendo

casos de flagrante inoperancia, ineficacia e ignorancia en los equipos

contratados».

Por su parte, la Diputación de Pontevedra anunciaba en el «Boletín Oficial de la

Provincia» del jueves pasado un concurso-subasta con el fin de adjudicar

diversos trabajos urbanísticos en los Ayuntamientos de Porrino, Poio, Vilanova

de Arousa y Pontecesures, todo ello con arreglo a los convenios particulares con

el MO PU.

Las «tribus» de UCD

Este intento de «poder paralelo», que iría no tanto contra el representado por

la Xunta actual cuanto contra el futuro Gobierno autonómico gallego, tiene unas

claras connotaciones políticas.

El enfrentamiento, negado uno a uno por cada uno de los presidentes, ha de

situarse en la estructuración política de la UCD gallega. No es ningún secreto

la existencia de «tribus» provinciales, cada una de ellas con un jefe de filas

al frente. Cada una se hace fuerte en su territorio, lo que ha hecho que en el

texto del Estatuto, contra el que está toda la oposición y una buena parte del

pueblo gallego, los centristas hayan asegurado al máximo las fronteras

provinciales.

Piezas claves en este nuevo replanteamiento autonómico serán así las cuatro

Diputaciones, a las que reforzarán en su poder. Para asegurar esto, nada mejor

que negar sistemáticamente todas las transferencias de medios personales,

económicos y técnicos, aprobados en su día por una comisión mixta.

La firma de los acuerdos urbanísticos, en los que el MOPU queda muy

comprometido, y su etapa de actual desarrollo, entran dentro de esta polémica

controversia. Porque no se trata aquí de una lucha entre dos grupos políticos.

De ser así, las declaraciones del presidente de la Xunta no hubiesen sido tan

benévolas. El presidente Quiroga, el conselleiro denunciante y los cuatro

presidentes de las Diputaciones gallegas son de UCD. Pero se impone siempre la

vigilancia mutua en las «tribus» y para ello nada mejor que defender sus

respectivos territorios.

 

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