Autor: Suárez, Luis José. 
 A esta conclusión llegaron ayer los dirigentes del partido del Gobierno en la reunión de su ejecutiva. 
 Los centristas perdieron en Galicia por no tener un líder     
 
 Diario 16.    24/10/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 24. 

NACIONAL

24-octubre-81/Diario 16

Los centristas perdieron en Galicia por no tener un líder

A esta conclusión llegaron ayer los dirigentes del partido del Gobierno en la

reunión de su ejecutiva.

Los dirigentes de UCD, en la reunión celebrada ayer durante seis horas por su

comisión ejecutiva, hicieron autocrítica sobre el fracaso electoral del partido

gubernamental en las elecciones gallegas. Una de las conclusiones a que llegaron

fue que el fracaso se debió a la carencia de un líder regional que se enfrentara

a Fraga, que consideran actuó con ese cariz. De esta manera los «líderes

nacionales» de UCD salvaron su responsabilidad en el fracaso.

Madrid - En un clima de artificial calma, tranquilidad y buenos modales, la

comisión ejecutiva centrista se reunió ayer durante mes de seis horas, en las

cuales sometió a un profundo análisis y autocrítica el estruendoso fracaso

cosechado por el partido en las recientes elecciones gallegas y, en segunda

instancia —aunque fue debatido en primer lugar- los prolegómenos del cese-

dimisión de Fernando Castedo de la dirección de RTVE.

En prácticamente todos los sectores centristas, a excepción del suarista, se

detectó un deseo claro de no producir ninguna resolución acerca de los

resultados gallegos, actitud que se interpreta como una voluntad de todos los

grupos por mantener la calma chicha en el interior del partido, al menos hasta

que se supere el trámite parlamentario del ingreso de España en la OTAN.

El ambiente de distensión y sonrisas en personajes como Calvo-Sotelo, Suárez y

el propio Abril Martorell, contrastaron poderosamente con el nerviosismo acusado

y el evidente disgusto mostrado por Fernández Ordóñez por la dimisión de

Fernando Castedo. Fernández Ordóñez manifestó su protesta por no haberse

debatido el asunto previamente en el comité ejecutivo.

Castedo, a debate

La excitación de Fernández Ordóñez por dicho cese fue seguida de un duro

comunicado a los periodistas, protestando por la medida, dureza que contrastaba

con la suavidad con que fue planteada su protesta en el interior de la reunión,

según pudo saber DIARIO 16 en diversas fuentes. Asimismo, el nítido alineamiento

de Fernández Ordóñez se interpreta por los observadores como un intento de

distanciarse de Adolfo Suárez, al que Ordóñez considera el auténtico perdedor en

Galicia. En este sentido, la postura de Ordóñez se diferenció cla ramente de la

de otros socialdemócratas, como Luis Gámir y Carmela García Moreno, que,

simplemente, manifestaron su «preferencia» por un debate previo al cese.

Por su parte, el presidente Calvo-Sotelo señala ría que el encuentro con Castedo

había sido muy cordial, y que no le había forzado a tomar tal decisión.

Asimismo, Calvo-Sotelo hizo un elogio de Suárez, de quien dijo que conocía por

su propia boca la opinión presidencial con respecto a Castedo y KTVE.

Suárez, por su parte, apoyó a Calvo-Sotelo en la medida —el ex presidente fue

quien nombró a Castedu, y señaló que en el «affairé» se había dado la imagen de

un «pulso» entre Calvo-Sotelo y Castedo, y que tal imagen no podía perpetuarse

en aras de la gubernabilidad del Estado. Suárez terminó diciendo, entre otras

cosas, que TVE no podía ser un instrumento al servicio de la UCD ni del Gobierno

y que debía regirse de acuerdo con el Estatuto.

Uno de los escasos enfrentamientos de la reunión resultó con muy buenos modos;

por otra parte, se produjo cuando Miguel Herrero de Miñón señaló que el cese de

Castedo era competencia del presidente del Gobierno y que se podía producir como

el de cualquier otro director general. A estas palabras contestó el ex ministro

González Seara, diciendo que no era exacta esa valoración, porque no podía

olvidarse la existencia del Estatuto de RTVE. El debate sobre Galicia pivotó,

esencialmente, sobre tres líneas de análisis. La primera, formulada por miembros

como Emilio Attard, de la plataforma moderada, discurrió en la dirección de una

derechización del electorado centrista. Según esta tesis, el voto de UCD se

encuentra mes a la derecha de donde se ha estimado hasta ahora.

Otro de ios análisis, aportados por diversos miembros de la ejecutiva apuntan

hacia un claro deseo de cambio que se manifiesta en un voto indiscriminado

contra el Gobierno. La tercera hipótesis, finalmente, la formuló, entre otros,

el ministro Cavero, que habló de un estrechamiento de UCD, según el cual, el

partido perdería votos por sus dos extremos.

El liderazgo

Después se relacionaron errores como la falta de liderazgo regional, los

problemas internos centristas, los errores del Gobierno, la mala imagen como

consecuencia del envenenamiento de la colza o el de los mejillones.

Según estimaciones estadísticas comentadas en la reunión, sólo el drama de la

colza habría producido en algún momento de la campaña un descenso de ocho a diez

puntos.

En el capítulo de los problemas internos, se llegó a mencionar la actitud de

algún sector de la UCD gallega — Otero Novas y Meilán, previsiblemente—, que

habrían favorecido a Alianza Popular. Según fuentes solventes, se cuenta con el

testimonio de alcaldes que recibieron instrucciones para que «no presionaran

excesivamente» intentando obtener votos para UCD.

Con respecto a las posibilidades de Gobierno del ente autónomo gallego que se

deberá crear, se barajaron las tres hipótesis: Gobierno monocolor de AP,

Gobierno institucional de las tres fuerzas mayoritarias UCD, PSOE y AP, y

Gobierno de coalición UCD-AP.

Hubo apoyos y rechazos para todas las hipótesis, y no se llegó a ninguna

conclusión. Algunos socialdemócratas, como Fernández Ordóñez y Seara

manifestaron tenuemente su criterio de la no conveniencia de gobernar con

Alianza Popular.

Autocrítica

A la salida de la reunión, Agustín Rodríguez Sahagún declaró que se había hecho

una «profunda autocrítica», sobre las causas del «retroceso electoral» gallego,

señalando algunas de ellas, como el apoyo de algunos sectores sociales —

presumiblemente los empresarios y la Iglesia— a Alianza Popular.

Añadió posteriormente que el escasísimo ascenso del PSOE se había logrado

gracias a los votos perdidos por el PCE, a través del mecanismo del «voto útil».

También el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, manifestó a la salida

su intención de continuar con el mismo Gobierno. «De crisis nada», apuntó. De

eso sólo hablan los periódicos.

Posteriormente, el presidente Calvo-Sotelo manifestó que había enviado al fiscal

general del Estado las declaraciones efectuadas por el dirigente socialista

Alfonso Guerra sobre la dimisión de Castedo «por considerarlas injuriosas».

«Durante la reunión del comité ejecutivo —añadió— hemos recibido noticias de las

declaraciones del señor Guerra.

El lenguaje injurioso empleado por Alfonso Guerra es impropio de quien

representa al primer partido de la oposición, partido en el que hay personas más

educadas. Argumentar con la injuria le incapacita para gobernar. Hemos remitido

al ministerio fiscal las declaraciones y las cintas recogiendo las

manifestaciones para dilucidar posibles responsabilidades.»

Calvo-Sotelo abandonó la reunión de la ejecutiva a media tarde junto a los

ministros de su Gabinete, para celebrar la reunión del Consejo de Ministros

extraordinario.

 

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