Autor: Salmador, Víctor. 
   La extrapolación de las cifras electorales gallegas: UCD bajaría 100 diputados y Fraga rebasaría los sesenta     
 
 ABC.    10/11/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Tribuna pública

LA «EXTRAPOLACIÓN» DE LAS CIFRAS ELECTORALES GALLEGAS: UCO BAJARÍA CIEN

DIPUTADOS Y FRAGA REBASARÍA LOS SESENTA

LAS causas de la estrepitosa derrota de UCD en Galicia podrán verse a través del

cristal que se quiera; pero la causa matriz, hay que buscarla en la

incompetencia personal de tanto aprendiz de brujo como hay instalado en los

equipos de Gobierno y de partido, unido ello a las ambigüedades ideológicas y a

la flaqueza de una dirección que se revela incapaz de hacer una implacable

selección de valores. Lo de Galicia constituye la confirmación de una serie de

anticipaciones y el desplome de UCD está cantado.

A pesar de todo, algunos están dudando de que los resultados gallegos sean

homologables. No resultará ocioso, pues, tomarlos como punto de partida para

hacer una extrapolación corregida, es decir: para aproximar las cifras gallegas

a otros lugares, adaptando tales cifras a las condiciones específicas de cada

provincia, que son distintas, lo mismo social que políticamente La trasposición

es una operación matemática, y, por tanto, objetiva; la corrección se apoya en

análisis y deducciones; por ello resulta un hecho subjetivo. Suministro aquí los

datos de la primera objetividad y doy mi propia subjetividad; cada cuál podrá

repetir la experiencia y ello le obligará a subjetivizarla a su modo.

Pero antes del transporte de datos a España entera, conviene circunscribirnos a

las cuatro provincias gallegas, ya que los datos reales están a la vista y ahí

no caben subjetividades. Si las cifras se aplicaran, en Galicia mismo, a unas

elecciones generales, los resultados serían: que de diecisiete diputados que

tiene actualmente UCD en la Carrera de San Jerónimo, habría pasado a tener once;

que los escaños de Fraga serían nueve en lugar de cuatro que hoy tiene; y como

sorpresa adicional —acreditativa de que el sistema O´Hondt se pone a veces

contra sus inventores— el PSOE habría pasado de tener seis diputados a tener

siete, a pesar de que su aumento de votantes no parezca sensible.

Los inleresados en esgrimir argumentos encontrarán que «una cosa son las

elecciones al Parlamento autonómico y otra al Parlamento nacional». Verdad de

Pero Grullo que suena a celestiales músicas y obliga a recordarles que hay

todavía un 13 por 100 más del electorado gallego, no comprendido en la

extrapolación, que en unas elecciones generales no se agregaría a UCD ni

siquiera a Fraga.

Las cifras dadas dicen lo que ya sabe todo el mundo: que Fraga ha sido el gran

vencedor y UCD la gran derrotada; pero dicen también que la victoria de Fraga,

tan considerable, no bastaría, repetida en el conjunto de las provincias

españolas, para contrarrestar el descenso de UCD. Este es de tan gran magnitud

que ni siquiera «Fraga vincitor» tirando de la abstención puede compensarlo al

llevar sus votos al doble.

Las conclusiones más trascendentes son, pues, a mi juicio, dos: primera, que los

resultados gallegos han hecho variar a escala nacional el destinatario del voto

útil; ahora Fraga tiene en su mano esa moneda

Catedral de Santiago que UCD acuñó y que se vuelve contra su creador. Y segunda,

que si en el resto de España UCD baja como ha bajado en Galicia —y es presumible

que en muchas provincias aún descendiera más—, y si Fraga no sube como en

tierras gallegas y aún más, el total de escaños que pueden conseguir UCD y

Fraga, sumados, no alcanza para completar la mayoría.

Vamos, por tanto, a la extrapolación propiamente dicha. Voy a transcribir datos

de diez provincias elegidas según su disposición en e! mapa, lo cual significa

que no se trata de una elección caprichosa: en ¡a esquina superior izquierda, La

Coruña: UCD, de seis diputados habría pasado a tener dos; Fraga subiría de uno a

cuatro, y el PSOE cambiaría de dos a tres. En el extremo opuesto diagonalmente,

Almería: UCD pasaría de tres diputados a uno; el PSOE, de dos a tres, y Fraga,

de ninguno a uno. En Gerona: UCD, de dos pasaría a tener uno; Fraga, de ninguno

pasaría a uno, y PSOE y CIU quedarían como están, con un diputado cada uno.

Cruzando hasta la cuarta esquina, Huelva: en esta provincia el PSOE subiría de

tos dos diputados de hoy a tres, UCD descendería de dos a uno, y Fraga subiría

de nada a uno.

En el costado Este, Valencia, el PSOE y el PC se mantendrían como actualmente,

el primero con siete diputados y el segundo con dos, y, de apuntarse cambio,

sería para dar al PSOE uno de los diputados del PC; la UCD bajaría de seis a

tres, y Fraga, de no tener ningún diputado, pasaría a tener los tres que pierde

UCD. En el Oeste, Cáceres: el PSOE mantendría sus dos diputados; UCD descendería

de tres a uno, y Fraga ganaría dos sobre ninguno que hoy se le anotan.

De provincias periféricas pasamos a provincias interiores y radiales. En León,

el cuadro sería: el PSOE como está, con dos diputados; Fraga, que no tiene

ninguno, pasaría a tener dos, y UCD, que ahora tiene cuatro, perdería los dos

que van a Fraga. En Zaragoza: el PSOE subiría, de tres, a cuatro escaños; UCD

perdería dos de los cuatro que tiene, que irían a Fraga, naturalmente, y el PAR

mantendría su único diputado. En los resultados de Albacete tampoco mostraría

alteración el socialismo, que cuenta con dos diputados; pero UCD traspasaría a

Fraga uno de los dos suyos. Y para terminar el muestreo: Córdoba, donde el PC

mantendría el diputado que tiene; PSOE pasaría de tres a cuatro, UCD, de tres a

uno, y Fraga iría de ninguno a uno. Quizá en Córdoba el diputado de UCD pudiera

convertirse en el segundo de Fraga, por los malabarismos del señor D´Hondt.

Estos cómputos se basan en la aplicación a las diez provincias citadas, de

acuerdo al sistema D´Hondt, del escrutinio de Galicia, traspolado, pero

corregido por la estimación de otras incidencias. Si ahora llevamos las cifras

al total de unas elecciones generales, encontraríamos que UCD, en lugar de los

ciento sesenta y ocho escaños que hoy tiene, estaría entre noventa y el

centenar; mientras Fraga, a quien hoy sólo cabe atribuir los nueve diputados de

Coalición Democrática, puede esperar que su presencia en el Congreso rebase los

sesenta escaños. Al PSOE -que es a quien menos sirven de referencia unas

provincias tan típicamente a la derecha como las gallegas—, a pesar de todo, le

corresponde la expectativa de pasar de sus actuales ciento veintiún diputados a

más de ciento cincuenta y cinco.

Los datos objetivos obligan inexorablemente a UCD a suicidarse o a definirse y

pactar. Un pacto con Fraga podrá ser preelectoral o post-electoral. Si fuese lo

segundo, esto es. si UCD y Fraga presentasen en las elecciones sus listas

separadamente, el PSOE pasaría a ser inequívocamente el partido más votado, la

minoría mayoritaria, como es hoy la UCD, y al completar la mayoría con los votos

de partidos menores, el socialismo ocuparía el poder ejecutivo.

Por tanto, las elecciones de Galicia —unidas a la voluntad, capacidad y

perseverancia de Manuel Fraga y al empleo por éste de un nuevo talante— han

situado al líder de AP en una condición de redentor de UCD. En este momento,

Fraga es para la UCD el gran asidero: o sigue subiendo y los salva a todos, o el

barco entero resultará tragado por la espelunca. Ya no cabe hacer cabalas acerca

de los votos que se perderían por la izquierda yendo con Fraga o por la derecha

yendo sin él; los datos están a la vista.

Este es el panorama de unas elecciones generales que se encuentran a la vuelta

de la esquina. Sin embargo hay frivolones que, como el ciego, soñaba que veía y

soñaba lo que quería. «Como los resultados gallegos no son transportables —

dicen—, el razonamiento acerca del desplome de UCD parte de una premisa falsa.»

Punto redondo. Recórtese, guárdese y en la autopsia —o sea, en «la gran

barrida»— lo veremos.

Víctor SALMADOR

 

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