Más de treinta mil afiliados a los sindicatos rinden homenaje a Franco en Castellón  :   
 "El Movimiento Nacional es un movimiento político de redención de la patria", dice en Generalísimo. 
 ABC.    15/06/1958.  Página: 63-66. Páginas: 4. Párrafos: 25. 

MADRID, DOMINGO 15 DE JUNIO DE 1958 - EJEMPLAR DOS PESETAS

ABC

DEPOSITO LEGAL - M. 13 – 1958

DIARIO ILUSTRADO AÑO QUINCUAGESIMO-PRIMERO. NUM. 16.306 108 P A G I N A S

MAS DE TREINTA MIL AFILIADOS A LOS SINDICATOS RINDEN HOMENAJE A FRANCO

EN CASTELLÓN

«EL MOVIMIENTO NACIONAL ES UN MOVIMIENTO POLÍTICO DE REDENCIÓN DE LA

PATRIA», DICE EL GENERALÍSIMO

"Para nuestra acción presente y proyección en el futuro necesitamos una minoría inasequible

al desaliento"

INAUGURACIÓN DEL COLEGIO MENOR DEL FRENTE DE JUVENTUDES Y DE LOS NUEVOS

EDIFICIOS DE FALANGE Y DE LA SECCIÓN FEMENINA

En la concentración sindical efectuada ayer en Castellón de la Plana, S. E. el Jefe del Estado pronunció el

siguiente discurso:

"Castellonenses: Solamente quiero dirigir es unas palabras para recoger la solemnidad y la emoción de

estos momentos en que vemos a Castellón fundido con el Movimiento en un solo pensamiento y en una

firme esperanza. (Grandes aplausos y vivas a Franco.) El Movimiento Nacional es un movimiento

político, un movimiento político de redención de la Patria, y hemos de acoger este título de movimiento

político con toda la trascendencia que encierra. No podemos juzgar a la política por la que vivió España

durante un siglo. Nosotros hemos de valorar la política por los veinte años que, desde vuestra liberación a

nuestros días, venimos practicando. Una nación, para tener unidad, continuidad y proyectarse en el futuro,

necesita de la existencia de un movimiento político. En el despertar de España, cuando se forjaron nuestra

unidad y nuestro Siglo de Oro, nuestros días de gloria y de grandeza, existió un movimiento político con

una dirección y un caudillaje, del que los Reyes Católicos fueron paladines, que hicieron la España

grande que no hubiera sido posible sin un ideario que, uniendo a los españoles en cuanto era común a su

interés y al de la Patria, enderezó el destino de la Nación, encaminándola por las rutas de grandeza y de

gloria. (Grandes aplausos.)

Os digo esto porque en esa hipocresía en que el mundo vive y algunas exiguas minorías pretenden

esgrimir, se intenta aprovechar el asco que los españoles sintieron por aquella política de partidos, aquella

política de explotaciones y ventajas, para pretender deducir que no hay necesidad de un movimiento

político, que las naciones pueden marchar sin política. (Grandes aplausos.) Frente a ello he de recordaros:

que los mismos gobernantes, hombres honestos y hombres buenos, análogos hombres que los que hoy

tiene nuestra Patria, existían hace treinta años. Y, sin embargo, recordar las figuras de aquellas

autoridades y de aquellos personajes, analizar lo que representaba entonces el gobernador en una

provincia, que tantas veces venía a restaurar su decadencia personal en un cómodo sillón, y contemplar en

cambio a los gobernadores de hoy, observar el proceder de nuestras autoridades, apreciar su inquietud,

examinar nuestros idearios, contemplar y hacer juicio crítico de sus obras y entonces sabréis apreciar lo

que sucedería si a España la despojásemos de ese ideario político, de sus programas, del fervor y de las

ilusiones de estos hombres, cómo volveríais rápidamente a caer en el abandono y en el caos de las

miserias tradicionales con sus marismas pestilentes, sus montañas descarnadas, sus pueblos inhóspitos,

sus tierras resecas y sus hombres ociosos, sin futuro, ilusión, ni bienestar... (Los aplausos interrumpen al

Caudillo.)

"LAS TAREAS POLÍTICAS ALCANZAN A TODOS LOS ESPAÑOLES"

El que las tareas políticas no sean cuestión de masas sino servicio de minorías, no quiere decir que la

política no sea general y no alcance y comprenda a todos los españoles. Vosotros lo observáis a diario en

vuestras actividades personales, en vuestras empresas, en vuestras cooperativas, en las asociaciones, en

todos los actos de la vida en que siempre hay una minoría dirigente, unos hombres providenciales que son

los que con su decisión y buen espíritu se toman las molestias por los demás, poniendo en marcha sus

intereses. Lo mismo sucede en la política. La política debe comprender a todos, sus principios son

comunes a todos; a nadie estorban, a nadie apartan, a todos beneficia. ¡Ah! Pero la dirección y el

encuadramiento de la política se reserva a cuantos voluntariamente desean adscribirse a su servicio y

aceptan su ideario y disciplina. (Grandes aplausos.)

En esto pasa, en escala menor, lo que ocurre con nuestra Santa Iglesia Católica, que componemos todos:

la Iglesia Católica no la constituyen ni los señores obispos y demás jerarquías, con ser importantes, ni los

sacerdotes y frailes que la encuadran y dirigen. La Iglesia Católica, el cuerpo de la Iglesia, lo

componemos todos. ¡Ah!, pero ¿quiénes la orientan, guardan y vigilan? Esa minoría inasequible al

desaliento, esos hombres beneméritos que entregan su vida, su alma, todo cuanto piensan y cuanto sienten

al servicio de Dios y de su Evangelio. (Grandes aplausos.)

Nosotros necesitamos también para nuestra acción presente y nuestra proyección en el futuro, para la

guarda y permanencia de nuestros ideales y principios por los que tantos cayeron, que sean llevados, de

generación en generación, perfeccionando y levantando nuestra España, que necesita de la existencia de

esa minoría inasequible al desaliento que, con los brazos abiertos a todos los españoles, los recoja en el

espíritu de servicio a la Patria que entraña el Movimiento Nacional. (Grandes aplausos.)

"LA VIEJA POLÍTICA ESTABA VACIA DE CONTENIDO"

Cuando recorremos los campos y las tierras de España pensamos muchas veces que antes qué nosotros

otros políticos y otros gobernantes recorrieron los mismos lugares, los valles y las montañas, y que sin

duda pasaron por los pueblos sin vibración, con un conformismo o al menos inactividad ante sus miserias,

sin dolor ante los montes despoblados que muestran en sus cumbres y laderas las caries de sus peñas,

frente a esas tierras resecas que están pidiendo a gritos el agua que las fecunde, ante esos grupos de

muchachos sin horizontes, de miradas tristes, delante de tantos chicos abandonados a un mísero porvenir,

escasos de escuelas y faltos de trabajo, sin centros de formación profesional, ni oportunidades para salir

de su situación. Era, sin duda, la fría administración la que pasaba, pero sin una reacción viril, con un

conformismo suicida, sin sentir un fervor. Aquellos hombres y aquella vieja política estaban vacíos de

contenido. Y para que esto se acabe para siempre, para que la nación se transforme y las injusticias se

corrijan, es necesario que exista una política, que los hombres se pongan al servicio de ella, que sientan

fervor en sus corazones, indignación ante las cosas malas y se entusiasmen con los ideales y cooperen a

encuadrar a la nación el ministro secretario general del Movimiento, Sr. Solis, y en otros automóviles

llegaron, el ministro de Agricultura y las autoridades provinciales y locales. El doctor Moll bendijo,

también el local y en seguida el Caudillo subió a la planta superior, donde firmó un pergamino declarando

inaugurado el edificio. En respuesta a las constantes aclamaciones de la muchedumbre congregada en la

confluencia de las calles Gernuda y Velasco, el Caudillo se asomó a un balcón y correspondió con la

mano a estas muestras de adhesión.

A continuación habló el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, Sr. Serrano Montalvo, quien

en su breve discurso recordó que solamente hace veinte años que Castellón fue liberada por las tropas

nacionales y que, sin embargo, en estos cuatro lustros la obra realizada supera en mucho a la que

normalmente se podía, esperar de tales circunstancias. Agregó que en está concentración que aclamaba al

Caudillo cabían todos los que de buena voluntad y de corazón, de buena fe, en definitiva, prestaban firme

asentimiento a las consignas que Franco desde hace veinte años daba para la mejor salud de España. Se

refirió a 1a trascendencia que la presencia del Caudillo significaba para la inauguración de un edificio,

recalcando que éste era, precisamente, la Jefatura Provincial del Movimiento. Nuevos vítores

interrumpieron el discurso del gobernador civil, que tuvo, obligado por estas constantes aclamaciones,

que ceder la palabra al Generalísimo Franco.

"LA POLÍTICA ES DE TODOS LOSESPAÑOLES»

En su discurso, el Caudillo puso de relieve que Castellón estaba íntimamente fundido con el Movimiento

y que este Movimiento era un Movimiento político de redención de la Patria. Y por ello—añadió—

hemos de recogerlo con toda su trascendencia, con toda su hondura.

El discurso de Franco, con frecuencia interrumpido por los vítores y las aclamaciones de estos treinta mil

hombres de la provincia, congregados y unidos por un sentimiento de fidelidad y adhesión

inquebrantable, terminó con el canto del "Cara al Sol", silenciosamente, religiosamente, diremos,

entonado por todos los presentes, que el Caudillo cerró con los gritos de ritual.

Todavía cuando el Jefe del Estado se despedía ya de la Jefatura Provincial del Movimiento hubo de

encontrarse en su pórtico con una simpática, agradable y graciosa representación de la provincia

castellonense. El jefe provincial del Sindicato de Transportes y vicesecretario de Obras Sociales de

Castellón, Sr. Llopis, hizo una ofrenda de los Sindicatos y entregó al Caudillo frutos simbólicos de cuánto

es y cuánto significa en la economía española la provincia de Castellón, y que hasta allí habían portado,

graciosamente ataviadas con los trajes regionales, bellas muchachas que habían llegado de los puntos más

lejanos.

PARADA MILITAR EN LA MONTAÑA NEGRA

Sin embargo, quizá el acto más solemne, más serio, más emocionante que el Caudillo haya presidido hoy

sea el celebrado en el Campamento de Montaña Negra. A este lugar, situado a seis kilómetros de la

capital, le acompañaron el ministro del Ejercito, teniente general Barroso, y el capitán general de

Valencia, teniente general Ríos Capapé, además de las restantes autoridades y personalidades que

integran su séquito en esta visita a las tierras levantinas del Norte. El Caudillo, Generalísimo de los

Ejércitos españoles, pasó revista a las fuerzas: un batallón del regimiento de Tetuán numero 14, que

formaba en traje de campaña, preparado para ir a la guerra si tal fuera la llamada que en ese instante

recibieran. Después las tropas desfilaron marciales ante Su Excelencia, como despidiéndose de él,

dispuestos a seguir en todo momento órdenes, dispuestos a llevar a las lejanas tierras de nuestra provincia

de Ifni el calor y el patriotismo que en la península constituye el nexo de unión entre todos los que visten

el uniforme del glorioso y mil veces laureado Ejército de España.

A continuación, el Generalísimo, después de despedirse de los bravos, soldados, se reunió con los

generales, jefes y oficiales en un vino de honor ofrecido por la guarnición, y aprovechó esta oportunidad

para dirigir a los mandos militares un vibrante arenga, que fue al mismo tiempo una clara y concisa

lección de arte bélico. Porque el Caudillo afirmó de una manera rotunda y terminante que las guerras del

futuro estaban solamente puestas en manos de Dios, ya que no las podían ganar ni siquiera el armamento

o el material. Estamos a punto—dijo—, sí es que hay otra guerra, de llegar a una fase apocalíptica, es

decir, en la que los hombres sean meros peones en un gigantesco tablero de combate. El Caudillo

respondía así a una petición del capitán general, Sr. Ríos Capapé, que señalaba la necesidad de dotar a las

fuerzas de su mando de un armamento más moderno, más adecuado, más a la altura de las circunstancias

y de las exigencias de la época actual.

Y con eso se terminó prácticamente la jornada de hoy en Castellón. Señalemos, sin embargo, que el

Caudillo fue obsequiado en la Diputación Provincial con una comida de carácter íntimo, en la que recibió

de nuevo una muestra de la inquebrantable adhesión y fidelidad de las autoridades de Castellón, no sólo a

su persona sino, sobre todo, a su labor de Gobierno, a su tarea en estos veinte años, a la paz constructiva

por la que tan duramente lucha desde que en I de abril de 1939 se consagró su triunfo por las armas.

Después de esta comida, el Caudillo asistió a unos actos de carácter religioso en Villa Real de los Infantes

y después siguió su camino,, recibiendo constantemente en los pueblos del trayecto ovaciones y

entusiastas demostraciones de fe en su Gobierno, en su mandato. Y siguió, repito, camino hacia la presa

de Escatrón, donde pernocta.— Andrés TRAVESI.

Ofrenda de la Organización Sindical

Castellón de la Plana 14. Terminada la alocución del Caudillo, el Sr. Llopis, del Sindicato de Transportes,

hizo la siguiente ofrenda al Generalísimo Franco, que previamente había bajado a la puerta principal de la

Casa de Falange:

"Caudillo de España: La Organización Sindical castellonense, integración de cuantos produciendo se

afanan aquí diariamente por el engrandecimiento de la Patria, tiene el alto honor de llegarse hoy a ti,

encarnación genuina del trabajo de España, y, al expresarte el ferviente testimonio de su adhesión

incondicional, ruega aceptes el presente simbólico de los frutos y productos de nuestro campo, de nuestra

industria y de nuestra artesanía, nacidas bajo la paz. que a ti debemos, y en trance de expansión

inconmensurable al ser realidad, como seguramente lo será en breve, gracias a ti, la gran ilusión de ver en

constante auge nuestros regadíos y, con. ellos, la industria y el comercio, síntesis de nuestros afanes y

prenda segura de que, con el consiguiente aumento de riqueza patria, continuará su avance indefinido la

Revolución Nacional Sindicalista que acaudillas.

Con la devoción, respeto y admiración de los obreros, técnicos y empresas de Castellón de la Plana,

dígnate recibir esta ofrenda, modesta como nuestra, pero llena de cariño hacia tu persona y de solidaridad

a cuanto representas. Los que trabajan siempre están contigo. ¡Arriba España!"

Después, y por parejas ataviadas con los trajes típicos de las diversas comarcas provinciales, se procedió a

la entrega de los presentes de la provincia de Castellón al Caudillo.

La concentración sindical provincial era portadora también de 40 pancartas de adhesión, saludo y

peticiones al Caudillo de España. De las 19 correspondientes al grupo "Campo", diez eran alusivas a la

traída de aguas por el proyectado canal del Ebro y entre las l6 del grupo "Industrial", también había una

relativa al Canal. Finalmente, de las cinco pancartas del grupo "Mar", cuatro aparecían escritas en

valenciano.

EN EL NUEVO PALACIO DE LA DIPUTACIÓN

Cerca de la tina de la tarde regresó el Caudillo desde el campamento militar de la Montaña Negra a su

alojamiento del Gobierno Civil.

A las trece veinticinco se trasladó a pie, aclamado por la multitud, al Palacio Provincial, distante pocos

metros. A la puerta de la Corporación fué recibido y cumplimentado por la Diputación en pleno. Poco

después inauguró el nuevo edificio provincial, que fue bendecido por el obispo de la Diócesis de Tortosa,

doctor Moll.

El presidente de la Diputación, D. Carlos Fabra, pronunció un discurso en el que puso de relieve la obra

realizada en la provincia. El Caudillo agradeció al presidente y a la Corporación provincial las

demostraciones de adhesión a su persona y les felicitó por la obra realizada. A continuación visitó la

exposición de obras provinciales, y, por último, el presidente de la Diputación le ofreció un almuerzo

íntimo.—Cifra.

VISITA AL SEPULCRO DE SAN PASCUAL BAILÓN

Villarreal de los Infantes (Castellón) 14. A la misma hora y por el mismo lugar en que hace justamente

veinte años entraron en la ciudad las tropas liberadoras, llegó, el Caudillo procedente de Castel1ón para

visitar el sepulcro de San Pascual, y la población en masa le hizo objeto de manifestaciones de

entusiasmo.

Después de orar unos instantes, el Caudillo, con las autoridades y jerarquías, se trasladó a una pieza,

contigua, donde se halla expuesta la maqueta del nuevo templo votivo internacional de San Pascual

Bailón; firmó en el Libro de Oro del templo y contempló, en el refectorio el sitio ocupado en vida por el

Santo, donde la piedad guarda los testimonios de múltiples milagros. Finalizada la visita, y después de

interesarse por las obras del nuevo templo, fue despedido con el mismo cariño y entusiasmo que a su

llegada.

Antes de trasladarse al templo de San Pascual Su Excelencia visitó el ermitorio de Nuestra Señora la

Virgen del Lidón, Patrona de Castellón de la Plana. El Caudillo oró ante la imagen y tomó parte, en la

Salve que se cantó—-Cifra.

PASO DEL CAUDILLO POR VINAROZ Y TORTOSA

Vinaroz 14. A las 5,30 de la tarde pasó por esta ciudad S. E. el Jefe del Estado, con su séquito. Las calles

del trayecto estaban engalanadas y llenas de vecinos que aclamaron con entusiasmo, al Caudillo. El

mismo espectáculo ofrecía Tortosa, donde se había congregado una inmensa multitud, que saludó con

aclamaciones y vítores el paso de Su Excelencia.—Cifra.

RECORRIDO POR LA ZONA DE VALMUEL

Aleaniz (Teruel) 14. A última hora de la tarde Su Excelencia el Jefe del Estado visitó la zona de Valmuel

En Alpeñes del Caudillo una gran muchedumbre, la recibió con grande aplausos y vítores, mientras el

Generalísimo correspondía sonriente. Las aclamaciones crecieron al descender del coche el Jefe del

Estado y dirigirse a la iglesia, todavía no abierta al culto. Tras esta breve visita y entre nuevas y

prolongadas ovaciones, Su Excelencia continuó viaje acompañado de los ministros de Agricultura y

secretario general del Movimiento.

Con anterioridad a la llegada del Caudillo, el gobernador civil de Teruel, subjefe provincial del

Movimiento, presidente de la Diputación, y alcalde de Alcañiz recibieron al Generalísimo en el límite de

la provincia. El gobernador civil presentó al Caudillo a las´ autoridades provinciales y locales, mientras la

banda de música interpretaba el Himno Nacional.—Cifra

Zaragoza 14. A las diez y cuarto de la noche llegó a Escatrón Su. Excelencia el Jefe del Estado con las

personalidades que le acompañan desde Castellón de la Plana. Escatrón aparecía profusamente exornado,

al igual que los numerosos pueblos del trayecto. El Caudillo, después de ser saludado por las autoridades,

cenó en la intimidad.—Cifra.

 

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