El Jefe del Estado pronunció un discurso con motivo del XXV aniversario de la fundación de Falange Española  :   
 Apeló a la unidad de todos los españoles en la empresa común de la transformación de España. 
 ABC.    30/10/1958.  Página: 1, 41. Páginas: 2. Párrafos: 16. 

EL JEFE DEL ESTADO PRONUNCIO UN DISCURSO CON MOTIVO DEL XXV ANI-VERSARIO DE LA

FUNDACIÓN DE FALANGE ESPAÑOLA

APELO A LA UNIDAD DE TODOS LOS ESPAÑOLES EN LA EMPRESA COMÚN DE LA

TRANSFORMACIÓN DE ESPAÑA

Ayer se cumplió el vigesimoquinto aniversario de la fundación de Falange Española por José Antonio Primo de

Rivera. Con este motivo los mandos de la Organización cumplimentaron al Generalísimo Franco, el cual, en un

breve discurso, apeló a la unidad de todos los españoles en la empresa común de la transformación de España.

En el teatro de la Comedia de Madrid se celebró un acto conmemorativo. En presencia de varios ministros del

Gobierno, jerarquías de la Secretaría General del Movimiento y numerosos falangistas fue leído el discurso

fundacional, pronunciado por José Antonio el 29 de octubre de 1933.

(Información en las páginas 41 y 42.)

ABC. JUEVES 30 DE OCTUBRE DE 1958.

«IGUAL QUE HACE VEINTICINCO AÑOS, SENTIMOS HOY LA NECESIDAD DE NUESTRA

TRANSFORMACIÓN»

PALABRAS DEL JEFE DEL ESTADO A LOS MANDOS DE F. E. T. Y DE LAS J. 0. N. S.

VARIOS MINISTROS ASISTIERON, EN EL TEATRO DE LA COMEDIA, A LOS ACTOS

CONMEMORATIVOS DE LA FUNDACIÓN DE FALANGE ESPAÑOLA

A primera hora de la tarde de ayer Su Excelencia el Jefe del Estado recibió en el Palacio de El Pardo a los mandos

de F. E. T. y de las J. O. N. S. que habían tomado parte en al acto conmemorativo del Teatro de la Comedia.

El ministro secretario general del Movimiento dio lectura a las siguientes palabras.:

Caudillo de España: Hace veinticinco años, parte de la juventud española nos enfrentamos con una España rota, sin

horizontes. Teníamos perdida la fe en su futuro. Hoy celebramos el XXV aniversario de aquellas palabras de José

Antonio que llevaron a nuestro ánimo la esperanza que a un grupo nos hizo formar a su lado y que permitió que un

18 de julio, junto a los requetés, formásemos a las órdenes de nuestro Caudillo en lucha heroica para salvar a la

Patria.

En este XXV aniversario nos hace, el honor de recibirnos como los mandos actuales de la Secretaría General de

nuestro Movimiento y venimos hombres procedentes de aquellos grupos del acto de la Comedia, hombres que

militaban en el Requeté y hombres de las generaciones nacidas políticamente en los años de nuestro Régimen.

Desde hace año y medio unos, y otros desde antes, servimos directamente a sus órdenes, como mandos nacionales

del Movimiento y de su Sindicalismo. Es posible que el acierto no siempre acompañara a nuestras determinaciones,

pero en nuestro quehacer diario pusimos siempre la pasión de buenos españoles, con espíritu de servicio, sin

escatimar ningún sacrificio.

Nos sentimos orgullosos y honrados por esta colaboración que a vuestras órdenes prestamos, y hoy muy

especialmente, pero también con afán y, como siempre, venimos a reiteraros nuestra disciplinada adhesión como

Jefe Nacional y Caudillo, y una lealtad que proclamamos y en la que habrá quien nos iguale, pero no quien nos

aventaje.

Problemas y sinsabores a diario se nos presentan, pero nada nos arredra, pues jamás los soldados sintieron miedo

cuando, como ahora, los manda un buen capitán.

Palabras del Jefe del Estado

El Jefe del Estado contestó con las siguíentes palabras:

"En esta fecha de conmemoración, yo me siento más unido a vosotros. Aquel grito de la Comedia, aquella reunión

de jóvenes y de hombres que se enfrentaban con un problema de la vida de España, fueron el heraldo de nuestro

Movimiento Nacional. La no conformidad con un estado de decadencia, contra el que habíamos de romper para

cambiar la suerte de la Patria, la fe que en estos veinticinco años habéis mantenido, la constancia en vuestro trabajo

y en vuestro espíritu de servicio, engendran en mí una gratitud por ese espíritu constante que se ha mantenido a

través de los años en todas las vicisitudes, no solamente durante nuestra guerra de Liberación, sino después, al correr

de los años, en todos los problemas que a España se presentaron y ahora últimamente en los esfuerzos para

transformarla.

Las razones del Movimiento Nacional, tan maravillosamente expresadas en aquella elocuente oración de José

Antonio Primo de Rivera, siguen perennes al cabo de los veinticinco años. La empresa es ardua. Exactamente

igual que entonces, sentimos hoy la necesidad de nuestra transformación. No representa solamente una solución para

nuestros problemas; la hemos visto dilatada en el espacio del tiempo y proyectada fuera de nuestras fronteras. La

necesidad de un espíritu de unidad, la práctica del sacrificio, la urgencia de romper contra los partidos políticos que

nos enfrentaban y dividían, se presenta hoy como un imperativo para los pueblos que necesitan progresar o que

quieran cambiar la suerte a que estaban sometidos.

Por todo ello, hemos de agradeceros en nombre de la Patria esa constancia, vuestra voluntad firme de que la suerte

de la nación no se tuerza, la amplitud de criterio que haga que aquellas palabras de José Antonio, que fueron

eminentemente nacionales y no partidistas, porque su voz en la Comedia fue esto: la necesidad de un Movimiento

Nacional que si entonces comenzaba con aquel puñado de hombres que se enfrentaban con una terrible y

amenazante realidad, tenían una intensa, una enorme trascendencia porque echaban las bases para la unidad entre los

hombres y las tierras de España. Y esta unidad entre los hombres y las tierras de España no puede ser impuesta,

tiene que. ser sentida. Por eso el Movimiento Nacional acoge en sus filas a todos los elementos y valores, que lo

mismo que en la guerra nos fundimos en las filas del Ejército los requetés, los falangistas, los campesinos, los

obreros, los señoritos, todos aquellos que sentíamos la Patria, lo hagamos para que en el Movimiento Nacional

quepan todos bajo nuestra disciplina, nuestra lealtad y nuestro espíritu de servicio.

Muchas gracias a todos. Arriba España!"

Las ultimas palabras del Caudillo fueron contestadas con gran entusiasmo por todos los mandos, que uno por uno

fueron estrechando la mano de Su Excelencia el Jefe del Estado,

 

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