Discurso del caudillo en Ejea de los Caballeros. 
 Toda obra creadora de riqueza demuestra la necesidad de que mantengamos la unidad  :   
 Tenemos que levantar una política sobre todo lo que nos une y persiga el bien común. 
 ABC.    09/04/1959.  Página: 31-38. Páginas: 8. Párrafos: 63. 

MADRID, JUEVES 9 DE ABRIL DE 1959

ABC

DEPOSITO LEGAL M. 1J 1958

DIARIO ILUSTRADO AÑO QUINQUAGESIMO SEGUNDO. NUM, 16.559 76 PAGINAS

DISCURSO DEL CAUDILLO EN EJEA DE LOS CABALLEROS

TODA OBRA CREADORA DE RIQUEZA DEMUESTRA LA NECESIDAD DE QUE MANTENGAMOS LA UNIDAD

TENEMOS QUE LEVANTAR UNA POLÍTICA SOBRE TODO LO QUE NOS UNE Y PERSIGA EL BIEN COMÚN

ASISTIMOS AL NACIMIENTO DE UN NUEVO ARAGÓN, DICE EL SR. CÁNOVAS

Sesenta mil familias podrán vivir holgadamente sobre las trescientas mil hectáreas de este plan

de transformación del suelo

En la recepción ofrecida ayer al Jefe del Estado en el Ayuntamiento de Ejea de los Caballeros el Generalísimo pronunció el

siguiente discurso:

"Aragoneses y españoles todos que me escucháis:

Nos encontramos ante un hecho trascendental de la Historia de España. Para vosotros, un hecho capital en vuestra vida de

labradores, especialmente si lo medís por vuestras tierras sedientas con el ansia, tantos años mantenida, de que llegaran un

día las aguas a regar estos llanos; pero la empresa tiene una dimensión mayor, la empresa es la transformación de una parte

sustancial de España; es de las obras más grandes que el hombre ha acometido, no solamente en nuestra nación, sino en la

propia Europa, de la que constituyen las obras públicas más importantes. El hecho de que las aguas del Aragón y del Cinca

vengan a darse la mano en un paralelo al norte de las tierras secas de Aragón, tiene una gran trascendencia al permitirnos

crear trescientas mil hectáreas nuevas de regadío. Representa la redención de este valle del Ebro, que se llamaba valle

porque pasaba por él el Ebro, pero que en realidad estaba formado por un extenso decierto, porque las aguas pasaban tan

lejos y tan bajas, que no podía fecundarlas. (Grandes aplausos.)

La importancia de la obra os la da el hecho de que fuese ya concebida en el siglo pasado, en el que ya se pensó que las

aguas del río Aragón podían, a través de un extenso y difícil canal, llegar a regar estas tierras. De entonces a hoy han

pasado más de setenta años. Imaginaros lo que representa eso: dos tercios de siglo perdidos. ¿Qué hubiera sido de España,

y cuál la situación de Aragón, si a su debido tiempo se hubieran acometido estas grandes obras que habrían convertido estas

estepas en los vergeles que el canal Imperial hizo de Zaragoza y los viejos regadíos en Cataluña y en Levante? La España

que soñamos sería, va a ser un hecho. (Grandes aplausos.)

EL FRACASO DE TODO UN SISTEMA

Pero acontecimientos como este deben hacernos meditar para aprovechar mejor las lecciones de la Historia: ¿Por qué hasta

ahora no fue realizada la obra de los riegos del Alto Aragón? ¿Por qué vuestras tierras han permanecido secas? (Una voz:

¡Porque faltabas tú! Grandes aplausos.) No era porque faltase Franco: era que careciamos de una política, Eso era lo que

faltaba en España. (Grandes aplausos.) En España no existía realmente una política. Existían hombres doctos, que lo

sentían y lo venían predicando, Costa, el principal; pero eran valores aislados que no

llegaban a tomar estado político; era el fracaso de todo un sistema; la política de partidos, la lucha de pasiones, las intrigas

políticas, la materialidad de no poder marchar. (Grandes aplausos.)

Vosotros sabéis que en los tiempos del glorioso general Primo de Rivera se abrió para Aragón un Horizonte de esperanza.

Se crearon las Confederaciones Hidrográficas, se concibió una España grande, una España nueva regada y jugosa. ¿Y por

qué no se realizó? ¿Por qué aquella Obra emprendida se detuvo y aún se retrocedió en ella? Porque, como siempre, los

politicastros, la política... (los aplausos interrumpen al Caudillo), la política de partidos acabó minando Ia confianza en el

general y evitando que pudiera realizarse la transformación de España.

Y con ellos vino la República. ¿Y qué fue la República? Los mismos perros con distintos collares (grandes aplausos); pero

peor aún: el viejo sistema con gentes menos honestas. Y llegaron con ella los cinco años desgraciados, en que se perdieron

ilusiones y esperanzas y en los que se renunció en España de manera clara y terminante por el conjunto de, sus partidos a

toda obra de engrandecimiento, a toda obra creadora de riqueza. (Grandes aplausos)

JUSTICIA SOCIAL PARA LAS TIERRAS

Esto os demuestra a todos la necesidad de nuestra unidad, el valor que encierra el que nos unamos firmemente los

españoles, el que en la nación exista una política levantada sobre todo aquello que nos une y que persiga el bien común, y

que esa política esté llena de contenido, que tenga la solución para cada uno de nuestros problemas. Porque nosotros no

hubiéramos podido realizar estas obras, ejecutar estos actos si no hubiéramos poseído un ideario político, si el Régimen no

tuviera una política agraria, una política de regadíos, una política económica que los hiciera posible. Hoy podemos realizar

todo eso porque atesorábamos aquella política con firme voluntad de ser y para hacerla habíamos sabido forjar los

intrumentos. Porque habéis de saber que detrás de esas obras grandiosas, de esos canales que son de los mayores del

mundo, que algunos llevan 60 metros cúbicos por segundo, está toda una serie de dificultades, de problemas técnicos y

económicos, con kilómetros de túneles en las montañas, de acueductos para pasar los grandes barrancos y arroyos y ríos,

cientos de kilómetros de acequias principales y secundarias y la construcción de los nuevos pueblos, todo lo que compone

la colonización.

Y para esto el Régimen creó los instrumentos, y entre ellos, el Instituto Nacional de Colonización. Porque ¿qué habría

pasado si se hubieran hecho los pantanos, los canales, las grandes obras y luego dejáramos esto discurrir en un régimen

capitalista? (Grandes aplausos.)

Yo os puedo decir que cuando acabó la guerra y pedí todos los proyectos que en España estaban en marcha sobre regadíos,

todo lo que estaba a medio hacer, me encontré con dos pantanos hechos: el de Guadalcacín y el pantano de Sotonera. ¿Y

cuántas hectáreas regaban? Absolutamente ninguna. Uno de ellos, el del Guadalcacín, llevaba veinticinco años hecho. Y el

de la Sotonera llevaba ocho años. ¿Por qué no regaban? Porque se habían concebido dentro de un régimen capitalista.

Hacia falta que los dueños de los terrenos quisieran hacerlo, y no lo hacían. Fue necesaria la llegada del Régimen, que éste

tuviera un ideario y una política agraria, que crease sus instrumentos, como el Instituto de Colonización, para poder llenar

ese hueco que existía entre las grandes obras y la puesta en regadío con la justicia social sobre la tierra. (Grandes aplausos.)

SEGURIDAD ABSOLUTA EN EL MAÑANA

Vosotros sois los hoy beneficiados por estas obras, todos estos pueblos de Navarra y Zaragoza, que esperasteis durante

medio siglo que las aguas llegasen a fecundar vuestras tierras. Pero estas grandes obras importan muchos miles de millones

de peseta, Representa, y tenéis que tenerlo en cuenta, un sacrificio de toda la nación, una preferencia en las inversiones en

servicio de esta obra grandiosa. Y España es muy grande y dilatada. Y lo mismo que existe aquí este problema, existe el

problema en Badajoz, en Andalucía, en Cáceres, en Jaén, en Zamora y en muchas otras zonas de España. Unos, de grandes

regadíos que exigen inversiones ingentes; otros, más pequeños regadíos, pero que ayudan a resolver este gran problema

rural que en España va unido a nuestros secanos.

Por eso hemos de acometer las cosas con un carácter de urgencia, dándoles preferencia a los más urgentes, pero teniendo en

cuenta que los recursos de una nación no son ilimitados, tienen tope, y dentro de ellos debe hacerse lo más necesario y lo

que en el orden económico más beneficie a todos. (Grandes aplausos.)

Sin embargo, estas obras hidráulicas tienen tal potencia en sí mismas, encier rran en sí tantos beneficios, no solamente para

la comarca favorecida, sino para toda la nación, que solamente se entienden cuando se conoce que el coste de una obra de

regadíos, es aproximadamente igual al importe de la producción de dos años de las tierras regadas, o sea, que la riqueza

nacional recupera por año un cincuenta por ciento de lo que ha invertido. (Grandes aplausos.)

Yo quiero recordaros que la obra que hemos empezado y que comenzáis a disfrutar de ella, es un trozo de la obra de una

generación. No es una obra rápida, que se termine en dos o tres años; es una obra que comprende a nuestras generaciones, a

mi generación y a la vuestra, y esto requiere que España viva en una continuidad política, en una seguridad absoluta en el

mañana, que está en vosotros el sostenerla y mantenerla, si queremos que no se tuerzan estos grandes proyectos. Sólo así

sostendréis la continuidad de este resurgimiento, que no es beneficio para una comarca ni para un pueblo, sino que es

beneficio para todos, beneficio para España entera. Porque de la riqueza y de la renta de las tierras regadas disfrutan todos

los españoles; disfruta el comercio, disfruta la industria, disfrutan los transportes, se reparten bienes por toda la nación que

ayudan a alimentar a esta España que nosotros queremos hacerla muy grande con el esfuerzo aunado de todos vosotros

(grandes aplausos); que si habéis sido mis fieles soldados en la guerra, sabéis ser también, mis fieles colaboradores en la

paz." (Una prolongada y clamorosa ovación acoge las últimas palabras del Caudillo.)

Fecha trascendental e inolvidable para Aragón

SE HA DOMADO LA REBELDÍA DE LOS RÍOS

Ejea da los Caballeros 8. (De nuestro redactor enviado especial.) La fecha de hoy para Aragón quedará señalada en el

decurso de los años venideros corno inolvidable y trascendental. El Generalísimo Franco presidió la jornada con los

ministros de su Gobierno, D. Jorge Vigón, D. Cirilo Cánovas y D. Camilo Alonso Vega, a los que acompañaban los

subsecretarios de Agricultura, Sr. Pardo Canalís, y de Obras Públicas, Sr. Planas; con los directores generales, las

autoridades de la región y el personal, técnico de Obras Públicas y de Agricultura que, en un denodado esfuerzo apenas

diez meses ha puesto en marcha el sistema de riegos de la zona de las Bardenas que se extiende en la margen izquierda del

Ebro, entre los ríos Aragón y Gallego. El Caudillo ha inaugurado el pantano de Yesa, cuyas compuertas abrió pulsando una

sencilla palanca en el primero de los citados ríos. Tiene este, embalse una capacidad de: 470 millones de metros cúbicos y

el canal de las Bardenas que, directamente derivado del pantano, habrá de terminar aguas arriba de la presa de Ardisa, en el

río Gallego, un desarrollo de 130 kilómetros. La conducción de las aguas del Aragón hasta el Gallego por encima de dicha

presa permitirá utilizarla en caso de emergencia en la zona que domina el canal de los Monegros, que junto con el Cinca,

constituye nada menos y nada más que el plan de riegos del Alto Aragón.

Las obras del pantano de Yesa, proyectado en el año 1912, quedaron transformadas en un plan de riegos en 1924; y en Ia

época de la Dictadura se iniciaron unos trabajos cuya primera fase termina ahora. Las ventajas de esta obra titánica se

cifran en su iniciación y desarrollo, construyéndose el canal en su mayor parte y las acequias del primer tramo, en que

podrán regarse 20.000 hectáreas, en unos parajes casi alejados del mundo y, por tanto, del conocimiento de las gentes, y

cuyos habitantes vivían resignados con su suerte, su desventurada suerte, al faltarles el agua más precisa, la más

indispensable. Hoy, pues, es día de júbilo y alegría en estas tierras casi esteparias hasta ahora, inhóspitas tierras y

doloridas tierras, porque con lo inaugurado por el Generalísimo ven ya en su mano el bienestar a que eran acreedoras. La

obra es excepcionalmente importante y de trascendencia incalculable, por cuanto se han domado las rebeldías de los ríos,

que han sido represados y ya corre el agua caudalosa por canales y acequias.

AHORA HABRÁ CAMPOS FÉRTILES Y VIVIENDAS HABITABLES

El destino de las Bárdenas y de los Monegros queda transformado así totalmente, y a partir de ahora habrá campos fértiles,

viviendas habitables, caminos transitables, mieses en abundancia, hermosas huertas y montes repoblados.

En julio de 1958, Franco visitaba esta zona azotada por un calor endiablado y una sequía atroz. En abril de 1959, la

transformación es fabulosa e increíble. También hoy luce un sol radiante y calienta, pero se aguanta con alegría.

Los planes de Obras Públicas y Agricultura, con ejemplar unidad de propósito e idénticos deseos en los resultados, ven

colmado el esfuerzo de sus respectivos equipos técnicos, auxiliares y obreros, cuyo rendimiento queda a la vista de todos.

En diez meses hicieron lo que en otras circunstancias hubiera supuesto tres años de trabajos.

Como muy bien decía en su discurso el ministro de Agricultura esta mañana, "estamos asistiendo al nacimiento de un

nuevo Aragón".

Si don Joaquín Costa y don Rafael Gasset levantaran la cabeza y pudieran contemplar este espectáculo, quedarían

asombrados al recordar sus luchas estériles por una política hidráulica, por una política de riegos, y al contemplar ahora los

resultados de una política firme, estrecha, perseverante y decidida que sacará del amargo vivir a una región como ésta, que

demostró tener un temple excepcional para sufrir sin protestas ni lamentos una vida mísera. El Generalísimo Franco lia

obviado todas las dificultades; y ahí está la obra pujante y sensacional. Las cosechas serán una realidad y la ilusión por

vivir transformará también los rostros de estos hombres angustiados.

HA CAMBIADO LA FISONOMÍA DE ESTOS PUEBLOS

Así pudo recibir Franco el caluroso aplauso de gratitud de los vecinos de todas las comarcas afectadas por estas grandes

mejoras que, a su paso, le vitoreaban entusiásticamente. Arcos de triunfo, guirnaldas y banderas, pancartas con

inscripciones emotivas, habían convertido la región en una sinfonía de alegres explosiones de gratitud. El nuevo poblado de

El Bayo es extraordinario y en el de Bardena del Caudillo, donde el Generalísimo distribuyó lotes de tierras y entregó las

llaves de las viviendas al vecindario, fue aplaudido. Igualmente fueron aplaudidos los ministros e interrumpido

frecuentemente el interesante discurso de don Cirilo Cánovas.

Bárdenas, Monegros y Valmuel cambian totalmente su fisonomía a partir de ahora. Es un dispositivo colonizador de gran

alcance, porque se trata de tres grandes, arterias por donde discurrirá el agua fecundante. Son veinte mil hectáreas á regar,

de momento; pero, además, en el plazo de dos años se regarán otras cincuenta mil. En definitiva, el agua del pantano de

Yesa, la del de Mediano y La Sotonera podrán regar hasta las trescientas mil hectáreas que están previstas y que quedarán

convertidas en una vega fértil y espléndida. Cuando el Jefe del Estado terminó el recorrido, se trasladó a Éjea de los

Caballeros. Allí estaban concentradas más de quince mil personas que le aclamaron y a las que, desde el balcón del

Ayuntamiento, hubo de dirigir la palabra. En su discurso, cuyo texto publicamos en otro lugar, el Generalísimo puntualizó

la trascendencia de la obra, y una ves más recabó la unidad de todos y su colaboración para conseguir el engrandecimiento

de la Patria, al propio tiempo que proclamaba la necesidad de una continuidad en la política para lograr esos propósitos.

Interrumpido frecuentemente, mostróse satisfecho de estas pruebas de gratitud que suponían las aclamaciones, previamente,

el alcalde de Ejea, en unas sencillas y emotivas frases, le hizo la ofrenda de la más honda gratitud de todos.

EN LOS PANTANOS DE ARDISA Y LA SOTONERA

Tras de la comida con la que se le obsequió, el Jefe del Estado, infatigable como siempre, realizó la visita a la zona de los

Monegros. Hizo la salida de Ejea por la segunda parte del canal de Bárdenas, que quedará a la izquierda de la carretera,

hasta el pueblo de Erla. Está situado a la orilla del río Árba de Rial, para penetrar en la cuenca del río Gallego. El recorrido

Valpalmas - Casa de Esper -Pantano de Árdisa es de ocho kilómetros, al final de los cuales aparece, en un recodo,

súbitamente, el valle del Gallego, cortado por la presa del pantano de Árdisa. El Caudillo contempló unos instantes el

panorama. Este último pantano forma, parte del sistema de riegos del Alto AragónMonegros; tiene una capacidad de ocho

millones de metros cúbicos y de él deriva el canal de conducción hasta el pantano de La Sotonera, canal cuya capacidad es

de 90 metros cúbicos por segundo. La capacidad del pantano de La Sotonera es de 190 millones de metros cúbicos.

Actualmente embalsa noventa .

El Caudillo recorrió todo el curso de lapresa del Árdisa hasta llegar al embalse y visitó el lugar donde están instaladas las

casas de los obreros de las obras y las dependencias. También vio la presa de La Sotonera e inspeccionó todos los trabajos

que se realizan en el curso de este recorrido de más de 150 kilómetros. Se detuvo en las obras que han de consolidar el

canal de Monegros, en su kilómetro 5,500, donde se está empleando la misma técnica de inyecciones de arcilla estabilizada,

ampliada y perfeccionada que ya se utilizó en el canal.de La Violada.

El itinerario continó a lo largo del canal de Monegros, dejando el pueblo de Almudevar con su castillo a la izquierda, para

adentrarse en el sector que corresponde al canal de Monegros número diez y llegar después hasta el arranque del canal de

Plumen, obra que se inició el año pasado después de la visita del Generalísimo, y cuya longitud es de 59 kilómetros. La

ejecución terminó en estos días.

Cerca de las ocho de la noche se dirigía a Zaragoza el Jefe del Estado, para pernoctar en la finca de "La Cagolluda".

Díahistórico el de hoy y de felicidad para una extensa zona, que en el futuro no estará

pendiente de las inclemencias del tiempo en espera de un .pedazo de pan bien ganado.

Mañana.Zaragoza será escenario de diversas inauguraciones de, gran importancia para la capital: el enlace de las carreteras

con Huesca y Barcelona; el sanario antituberculoso "Royo Villanova", el edificio del Gobierno Civil y la Casa del Deán,

entre otras. Y, acaso, quede tiempo para algo más, porque a Franco no le cansa nadie ni se cansa nunca en el servicio de su

Patria. Ántonip GONZALEZCAVADA.

Millares de agricultores, concentrados en Yesa

Pantano de Yesa 8. Ademas del panta no de esa y el canal de las Bardenas, el Jefe del Estado ha inaugurado en la jornada

de hoy los tres nuevos pueblos de Santa Anastasia, El Bayo y. Bardena del Caudillo. En el pantano fue cumplimentado el

Jefe del Estado por el arzobispo de Pamplona, doctor D. Enrique Delgado Gómez; los gobernadores civiles de Navarra y

Zaragoza; gobernador militar de Navarra, presidente de la Diputación de Navarra y otras autoridades y jerarquías de las dos

provincias. Millares de personas, vecinos de Yesa, Sangüesa y pueblos inmediatos al pantano, acogieron la presencia del

Caudillo con aplausos entusiastas.

Su Excelencia, penetró en la sala de mandos del pantano, donde el arzobispo de Pamplona bendijo las nuevas instalaciones

hidráulicas, e inmediatamente el Generalísimo pulsó los mandos para, la apertura de las compuertas del pantano,

iniciándose a continuación el discurrir de las aguas del Yesa por el canal de las Bárdenas. Eran las nueve y veinte de la

mañana.

APOTEOTICO RECIBIMIENTO EN BARDENA DEL CAUDILLO

Bardena del Caudillo 8. Una multitud enardecida que llegó a Bardeña del Caudillo desde todos los puntos de las

zonas de colonización de Aragón, de los Monegros y Bardenas, aguardaban el paso de Su Excelencia y le dispensó un

apoteótico recibimiento. Cinco minutos antes de su llegada las campanas de la torre de la iglesia de Bardena volteaban por

vez primera para anunciar la inmediata visita de Franco.

Al llegar a la plaza del nuevo pueblo fué cumplimentado por el capitán general de la Región, teniente general Baturone

Colombo, y por el arzobispo de Zaragoza, doctor D. Casimiro Morcillo.

El Jefe del Estada, acompañado de los ministros y del director general de Colonización, se detuvo frente al edificio del

Ayuntamiento y descorrió una cortina, que dejó al descubierto unav lápida, sobre la fachada principal,con una inscripción

que dice así: "Francisco Franco Bahamonde, Jefe del Estado Español, al dar paso por la primera parte del canal de las

Bardenas a las aguas del río Aragón, inauguró, en el corazón de Cinco Villas, este pueblo de Bardenas del Caudillo y los de

Santa Anastasia y El Bayo, que, por su decidido empeño, reciben hoy los beneficios del riego. 8 de abril de 1959." Grandes

aplausos y los gritos de "Gracias" y "¡Franco, Franco, Franco!" ensordecieron el espacio: Una vez terminada esta sencilla

ceremonia, Su Excelencia pasó a la tribuna instalada en la plaza.

Discurso del ministro de Agricultura

A continuación D. Cirilo Cánovas, pronunció el siguiente discurso.

"Señor: Volvéis a Aragón a los diez meses de haber dado una orden terminante sobre esta misma áspera y sediente

geografía. De aquel memorable viaje de julio de 1958 guardarán memoria eterna las gentes de Valmuel, Monegros y

Bardenas. Porque en aquella ocasión trazasteis las líneas generales de un plan de urgente realización para que no se

demorase por mucho tiempo el riego de esa zona navarro-aragonesa. Estaban las tierras preparadas y construidos los

nuevos pueblos. Los planes coordinados a cargo de los Ministerios de Obras Públicas y de Agricultura, venían

desarrollándose de una manera puntual e inexorable. .Por causas totalmente ajenas a la voluntad de la Administración

quedaban pendientes de ejecución las obras del tramo del canal de Bardenas comprendido entre Sofuentes y Castilliscar.

Ello suponía un contratiempo en la marcha hacia unos objetivos que interesaba cubrir con toda la rapidez posible. Por eso,

señor, nos disteis aquí, sobre el terreno, órdenes concretas de superar como fuese el obstáculo. Así nació el Plan de

Urgencia que los Departamentos antes citados redactaron de común acuerdo. Los resultados de esta tarea están a la vista.

Con un entusiasmo sin límites, una voluntad de trabajo sencillamente irreductible y un espíritu de equipo que es quizá la

clave principal de todo el éxito qué, por una elemental razón de justicia, debemos proclamar a los cuatro vientos, los

hombres de Obras Públicas y de Agricultura han realizado en menos de diez meses una obra que normalmente hubiese

tardado en concluirse no menos de tres años. Sin regatear esfuerzo alguno y con el corazón movido por el ardiente deseo de

vencer ha sido posible ganar la batalla del tiempo y evitar que pudieran malograrse, al menos parcialmente, las inversiones

aplicadas a este quehacer de auténtica redención. Hoy llegan de vuestra mano las aguas del río Aragón sobre, veinte mil

hectáreas de una de las tierras más sedientas de España. Desde la gran trinchera del canal de Bardenas, las líquidas reservas

lanzadas desde el pantano de Yesa inician ahora la gran operación de ocupar las viejas posiciones del secano. Estamos

asistiendo al nacimiento de un nuevo Aragón. De ello van a ser testigos personales y directos los hombres y los pueblos que

la mano colonizadora del Régimen ha puesto sobre un suelo en el que ya se han hecho imposibles la sed y la miseria

LOS RIOS VERTÍAN ESTÉRILMENTE SU CAUDAL EN EL MAR

Aragón merecía esta suerte. Su lucha por redimir sus extensos secarrales es una historia dramática que demuestra una vez

más el alma recia y varonil de los aragoneses. Resuenan todavía en muchas encrucijadas de esta, geografía las voces de los

primeros apóstoles de la causa del regadío. Se percibe aún, casi físicamente, el verbo apasionado de Costa: la voz que

clamaba en el desierto de una política, alicorta, curtida en grandes descalabros nacionales y sin ninguna capacidad ni

arrestos para acometer las empresas que la salud moral y material de España requería con urgencia. Aragón no se

conformaba con la oscura suerte que aquélla política sin horizontes le deparaba. Aragón no podía concebir que las aguas de

sus ríos tuviesen que sepultarse estérilmente en el mar. No podía asistir impasible a. éste espectáculo de loca prodigalidad

que sólo la incapacidad o la pereza, podían justificar delictivamente, por supuesto. Desde los llanos resecos podían

columbrarse las crestas nevadas del Pirineo: depósitos de agua congelada que la primavera de cada año volcaba sobre los

rías. El agricultor, que tenía a dos pasos de su mísera heredad el agua que podía ser la sangre y la fortuna, de estos campos

atormentados por las privaciones y azotados, por la sequía, se revelaba contra la idea de seguir siendo, año tras año, un

esclavo de la gleba. Las gentes sufridas, elementales y sencillas que ignoraban los secretos de la técnica capaz, de realizar

el paso de estos terrenos resecos al regadío, conocían, sin embargo, el significado de unas palabras, de un simple dicho

popular; esas gentes sabían que montón de nieve en las montañas era tanto como montón de harina en el llano, y por eso

no se conformaban a vivir en un mundo de estrecheces, en un universo de miserias mientras que las aguas descendían por

los ríos hasta el mar, como un burlesco desfile organizado con el siniestro propósito de mofarse de una raza de hombres que

no ha sido creada para soportar impávidamente la mofa y la humillación, vengan de donde vinieren.

LA "POLÍTICA HIDRÁULICA" DESDE 1870 A 1911

Aragón no cejó en su lucha. Fue aquí mismo donde se proclamó la urgencia de un quehacer que se denominó "política

hidráulica" que constituye un punto de partida en el desarrollo de nuevos regadíos. La "política hidráulica" caracteriza una

etapa de la vida española que va desde 1870 a 1911. Expresa, sin duda, una preocupación sustancialmente económica que

enfoca el problema de la extensión de nuestra área de huerta a través de la iniciativa privada, y por tanto, del esfuerzo y del

capital de los particulares. En el año 1911, la "política hidráulica" pasa a convertirse en "política de riegos" como actividad

protegida y subvencionada por el Estado. De por este tiempo es el Plan de Riegos del Alto Aragón, formulado por una

empresa privada que dirige el barón de Romaña. Se trata, indudablemente, del proyecto más extenso y ambicioso de la

época que el Estado compró e hizo suyo. Sería enormemente complicado resumir en un breve relato los vaivenes que el

Plan de Romana experimentó a lo largo de los años. Las pausas fuenon mucho más largas que los períodos de actividad en

la consideración del proyecto. Van transcurriendo los dias sin que los asuntos pasen del papel a la realidad. Aragón, entre

tanto, sigue con sus heridas abiertas bajo el cielo implacable. Aquí, donde el regar o no regar supone tanto como vivir o

morir poco a poco, la lentitud administrativa o la torpeza política se .hacen cómplices de la feroz sequía. Hay una torva

complicidad del hombre con las cosas para sumir a Aragón en la amarga desesperanza. El que espera se desespera. Mas la

tierra brava y leal de Aragón—tierra de roble y bronce—sabe esperar; sus gentes vuelven los ojos, después de la Cruzada,

hacia el hombre que excavará los pantanos y abrirá las caceras para que el agua corra hacia los campos angustiados como

un chorro de vida, que les llevará la gracia de la fecundidad, el soñado amor de las cosechas.

COLONIZACIÓN

Vos, señor, acabáis de fundar un Aragón que será asombro de España. Es al régimen que vos trajisteis en la cruz y en el filo

de vuestra limpia espada; es al Movimiento que vos acaudilláis, a quien corresponde la gloria de haber encendido en el

negro firmamento del campo aragonés la estrella de la esperanza. Ni "política hidráulica" ni "política de riegos". El

Movimiento resuelve el ciclo evolutivo de este concepto, ensamblando lo social y lo económico en lo que lis;a y llanamente

se denomina colonización. El Estado asume aquí su papel de promotor de la riqueza económica, de campeón de la justicia

social. Echa sobre sus espaldas el peso de las grandes obras hidráulicas, de la construcción de la red de canales y acequias,

de la nivelación y abancalamiento de tierras, da la erección de viviendas y del asentamiento de quienes han de cultivar una

parte importante de suelo transformado. Sobre el duro cañamazo de Aragón, el régimen ha bordado con ocres y verdes

colores la filigrana de una política colonizadora que no tiene precedentes en los años anteriores al Movimiento. En

Bardenas. Monegros y Valmuel, es decir, en las más ásperas y esteparias comarcas de la geografía española, vos, señor,

habéis desplegado un ejército que va conquistando este suelo, surco por surco, cota por cota, para izar sobre cada una de

ellas la alegre bandera de las cosechas, la verde enseña de los trigos y los forrajes. Parecerá un sueño para muchos viejos

agricultores aragoneses, pero es ya una realidad esa serie de obras que constituyen el dispositivo colonizador montado aquí

por mandato vuestro. Está concluido el canal de Monegros hasta la .sierra de Alcubierre. y el primer tramo del de Bardenas,

que llega justamente hasta Arba de Luesia. De las tres grandes arterias por donde discurrirá el agua fecundante, únicamente

resta para construir el canal del Cinca. Están, asimismo, terminados, los pantanos de Yesa sobre el río Aragón, y. de

Mediano, sobre el Cinca, y en período muy avanzado de construcción el de la Sotonera.

EL DESARBOLO DEL PLAN DE URGENCIA

De golpe y porrazo, se pone hoy, de una sola vez en regadío, más de veinte mil hectáreas. Ello significa una auténtica

marca en esta empresa colonizadora a la que el Movimiento se ha entregado apasionadamente, y que, como era inevitable,

ha producido un impacto psicológico, como no podía por menos que suceder. El desarrollo del Plan de Urgencia ha

supuesto, efectivamente, la aplicación de recursos materiales y elementos de trabajo en forma masiva. La obra

normalmente calculada para dos o tres años se ha ejecutado en el transcurso de nueve meses escasos. ¿Qué ha ocurrido?

Pues, sencillamente, que el Estado se ha subrogado en parte el papel de contratista de sus propias obras, para poder excavar

los millones de metros cúbicos de tierra que ha habido necesidad de remover en tan corto espacio de tiempo. La feliz

coronación del aludido Plan de Urgencia ha producido, como decíamos, un impacto psicológico no sólo en elemento

humano, a quien directamente afecta la colonización de esta zona, sino en los millones de españoles que siguen con

impaciencia el descubrimiento de esta vena soterrada de la riqueza nacional y también en quienes hemos tenido el honor de

intervenir en esta operación acelerada de tan positivos resultados. Confiamos, señor, en que mediante la aplicación masiva

de medios de todo orden, sólo frenada por nuestras posibilidades de inversión, acordes con la estabilidad económica y el

plan de inversiones trazado por el Gobierno, se haga posible, en plazo no lejano la construcción del canal del Cinca y la

rápida conclusión, del tramo final del canal de Bardenas. Abrigamos la esperanza de que las aguas del Aragón, canalizadas

por la arteria de Bardenas lleguen cuanto antes casi a las puertas mismas de la Academia General Militar de Zaragoza; allí,

dónde, vos, señor, mantuvisteis encendido el crisol del patriotismo cuando en las corrompidas covachas de la política se

conspiraba contra la unidad y el decoro de España; allí, donde presentíais anticipadamente la victoria de España sobre si

misma; allí, señor, donde vuestros ojos .se llenaron de este paisaje trágico y desolado al que era preciso salvar y al que

habéis salvado, porque lleváis dentro del alma la emoción de un patriotismo singular que al llegar a la cabeza se hace idea y

número, cabal conocimiento, en suma, de los problemas vitales de España.

TRESCIEKTAS MIL HECTÁREAS DE REGADIO, PREVISTAS

Mas, por lo pronto, las obras del Plan de Urgencia aseguran hoy mismo el riego de 20.000 hectáreas. Esperamos

ilusionadamente que en un plazo no Superior a dos años se rieguen igualmente, en su totalidad, las 50.000 hectáreas largas

útiles que corresponden a la superficie dominada por el cañar de Bardenas. Las gentes de Aragón y Navarra, y con ellas las

del resto de España, presienten lo que será eje mañana venturoso y próximo en que el agua del Yesa, el Mediano y la

Sotonera rieguen hasta la última de las 300.000 hectáreas previstas. Esta considerable superficie representa el veinte

por5ciento de los actuales regadíos españoles, y en orden al campo seco de Aragón, la conversión en una espléndida y

ubérrima vega de tierras que hoy sólo producen pastos, y de vez en cuando—si el. cielo se muestra clemente—una cosecha

de cereales. Las zonas colonizadas han de tener desde el primer momento una marcada orientación ganadera. Ya se puede

calcular cuál será la repercusión que ello ha do tener en el sector de los productos ganaderos, que actualmente se nos

presenta en una posición de desequilibrio, determinada en gran parle por la imposibilidad de cambiar al ritmo deseado el

signo tradicional de una explotación extensiva. Y si del orden económico pasamos al aspecto social futuro, de este campo

aragonés que con tanto amor e ilusión, está forjando nuestro Régimen, pronto se acusa el impacto realmente importante que

la colonización está llamada á provocar en un mañana nada lejano. Sesenta mil familias podrán vivir holgadamente sobre

los nuevos regadíos; sesenta mil familias que serán liberadas de los rigores del secano inclemente, con sus cosechas

aleatorias y generalmente parvas, que sólo dan para mal vivir y que hacen del pequeño propietario agrícola esclavo de una

tierra en la que; apenas si un año de cada cuatro encuentra, su trabajo la adecuada recompensa.

Cada palmo de tierra regada y colonizada será un palmo menos de suelo en esa barrera feroz que, por espacio de siglos,

mantuvo distantes a tierras hermanas del centro de España. El agua vertida por la mano colonizadora del Régimen va a caer

sobre ese foso, cuya desaparición permitiría ligar la zona industrial del Norte con la catalana y la levantina. De aquí, señor,

la clara y rotunda consecuencia politica de una obra llamada a fundir más estrechamente dos partes entrañables de la Patria,

a fortalecer sus mutuos afectos y a reafirmar una vez más la realidad práctica de una consigna de unidad entre los hombres

y las tierras que habéis difundido a lo largo y a lo ancho de la vieja piel de. toro. Señor aquí, en uno de los parajes más

acusados de lo que un aragonés ilustre —Mor de Puentes—llamaba "la España desamparadamente agrícola", el Régimen

que vos instaurasteis para todos los españoles hace justamente veinte años ha levantado otra bandera de auténtica reforma,

agraria. No es la bandera que se agita desde una turbia posición de facción y demagogia, como sorda amenaza para la

legítima propiedad de la tierra, para la propiedad que cumple honestamente el fin social a que está obligada. La reforma

agraria del Régimen no se basa en ese expediente de fácil planteamiento y de catastróficos, resultados, las más do las veces,

que consiste en realizar una mera distribución de la tierra entre quienes personalmente y directamente la trabajan.

EL ESPÍRITU DE LA REFORMA AGRARIA

La reforma agraria que postula el Movimiento implica el desarrollo de una acción política, técnica y administrativa

conducente a la elevación del nivel de vida y situación social del agricultor, unida a la mejora de la producción y la

productividad agrícolas. Poderoso instrumenta de este tipo de reforma es la colonización. Ves, señor, la liabais aplicado

como un cauterio sobre las. grandes heridas de la Patria; la habéis llevado allí donde era necesaria, y por eso opera hoy en

este sucio aragonés de baja renta unitaria, escasa productividad y acusada inestabilidad Social. Y nosotros sentimos la

satisfacción y el orgullo de cooperar con todo entusiasmo a la tarea de hacer realidad viva y palpable la letra y el espíritu de

la. ley Fundamentad que el mes de mayo del año pasado proclamasteis en el curso de una sesión histórica de las Cortes

Españolas, y que nos ordena mejorar. la agricultura, multiplicar los regadíos y realizar con urgencia la reforma social del

campo. Ante una visión tan serena, justa y equilibrada de los problemas de España: sabedores de que vos, señor, no miráis

a la Patria a través de deformadas visiones de izquierdas ni de derechas, sino pensando en la. grandeza futura y el bienestar

de los españoles; los hombres de nuestro tiempo sienten en toda su intensidad la responsabilidad de la tarea para la que han

sido convocados. No el sentimiento del deber a secas, sino la meción entusiasta del deber que le acerca hasta el sacrificio y,

si es preciso, hasta el propio heroísmo.

SÍMBOLO DE SUPREMA LIBERTAD

Al pie mismo de este trozo de la España transformada, reformada, socialments y económicamente enriquecida por una

política que no concede al hembre engañosas libertades—libertad para morirse de hambre—, sino que le otorga la libertad

de la tierra fértil y productiva, que es la. primera entre todas, debemos dar gracias a Dios Todopoderoso por habernos

permitido la alegría de asistir a un acta verdaderamente histórico para Aragón y para España entera. Estas veinte. mil

hectáreas de nuevos regadíos, estos pueblos levantados sobre la tierra rescatada y estas llaves que, como símbolo de la

suprema, libertad a que antes me refería, vais a entregar, señor, a estos centenares de colonosfundadores de Bardenas del

Caudillo, El Bayo y Santa Anastasia, son un monumento vivo que el Régimen ha levantado de cara a la Historia. Porque

pasarán los días, los años y los siglos y todo esto pervivirá. La oscuridad que el paso del tiempo proyecta sobre los hombres

y sus obras no será lo suficientemente densa como para borrar el recuerdo de este día memorable ni la grandiosidad de está

empresa. No cada día, ni cada año, ni cada siglo, sino cada segundo, cada minuto y cada hora, los húmedos terrones del

nuevo Aragón y los caudales de bien es y productos que de ellos percibiréis vosotros y vuestros hijos proclamarán bien

alto, claramente, rotundamente, que aquí se forjó una nueva vida para Aragón, y una formidable ilusión para España. El

nombre de Francisco ¦ Franco, Capitán de la Patria, queda íntima e indestructiblemente vinculado a estas realidades y será

recordado y exaltado por las futuras generaciones.

No necesito, aragoneses, apelar a vuestra noble condición humana para que. en este día inolvidable, vosotros, y con

vosotros Aragón entero, ofrezcáis, anticipándoos a las cosechas de la tierra, esa espléndida cosecha. espiritual de gratitud

que atesoráis en lo más profundo de Ioscorazones. Sé que. estáis inocentes por ofrecer ese testimonio al hombre que ha

hecho posible esta hora decisiva, no sólo para Aragón, sino para la Patria entera.

i Aragoneses!: ¡ Viva Franco! ¡ Arriba España!"

Finalizado el discurso del ministro de Agricultura, que fué constantemente interrumpido por los aplausos, el Caudillo

entregó los títulos a los colonos de los nuevos pueblos, hoy instaurados. Se redoblaron incesantemente los vítores a

Franco, quien fue despedido por la enorme masa congregada con gran entusiasmo.

Su Excelencia el Jefe del Estado prosiguió su recorrido por las tierras colonizadas y el tramo final del canal de Bardenas.

Cifra.

RECEPCIÓN EN EJE A DE LOS CABALLEROS

Ejea de los Caballeros. 8. A la una y cincuenta minutos de la tarde, hizo su entrada en Ejea de los Caballeros el Jefe del

Estado. El pueblo aparecía profusamente adornado con banderas y pancartas. de salutación, y el vecindario, en masa, le

tributó un gran homenaje de simpatía, gratitud y adhesión.

Su Excelencia se marchó directamente al edificio del Ayuntamiento, a cuya puerta fue cumplimentado por las primeras

autoridades de la localidad, mientras se repetían las. aclamaciones de la multitud.

Luego pasó al interior del Ayuntamiento, donde se celebró una recepción en el salón de sesiones.

Entre las insistentes aclamaciones de la multitud estacionada frente al Ayuntamiento, el Generalísimo contestó a las

palabras del alcalde con el importantísimo discurso que publicamos más arriba.

El Jefe del Estado, que fue constantemente interrumpido durante su brillante disertación, recibió una clamorosa

ovación al terminar sus palabras..

Todos los pueblos del trayecto por los que ha pasado el Jefe del "Estado, desde Yesa hasta Egea de los Caballeros, estaban

adornados con arcos triunfales en los que se leían expresivas frases de gratitud, de adhesión y de respeto, y los habitantes

acogieron y vitorearon .a Franco, a su paso por todas las localidades.

Con estas obras, hoy inauguradas, se regarán en el año 1961 un total de 58.134 hectáreas, lo que supone una renta anual de

541.340.000 de pesetas. Y, más adelante, se llegará al total de riego de la comarca, o sea, al riego de 110.000 hectáreas; y

aun el agua sobrante, irá a establecer comunicación con el gran complejo hidráulico del Alto Aragón. La producción de esta

gran zona tendrá una orientación marcadamente ganadera y frutera.—Cifra.

GRATITUD _DE HUESCA AL GENERALÍSIMO

Huesca 8. A las cinco y media de la tarde llego el Caudillo al limite de las provincias de Huesca y Zaragoza, situado

precisamente en la presa de Ardisa. Allí fue, cumplimentado por el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento de

Huesca, don José Riera Alisa, y por el general gobernador militar, D. José Samauiego. El gobernador civil presentó al

Caudillo a las autoridades de Huesca, que se encontraban; en aquel punto. La .Diputación y el Ayuntamiento en

Corporación, bajo mazas, y los miembros de ambas entidades vestían de.uniforine de gala. Igualmente se encontraban el

Consejo Provincial de la Falange y todos los vecinos de Ardisa y pueblos inmediatos, que tributaron a Su. Excelencia un

clamoroso recibimiento. En el límite mismo de la provincia había sido levantado un arco de triunfo, profusamente

engalanado, con la siguiente inscripción: Huesca, a su Caudillo"

.

Iniciada la marcha, y ya dentro de la provincia de Huesca, Su Excelencia y séquito siguieron por la carretera del canal de

Monegros, dando la vuelta por el pantano de la Sotonera. Los pueblos de Puipullin, Tornos y Alcalá de Gurrea, cuyos

vecindarios se hallaban situados a ambos lados de la carretera, que había «sido engalanada en aquellos trozos con arcos de

triunfo con dedicatorias, banderas y gallardetes, aclamaron entusiásticamente al Jefe del Estado.

En el amplio triángulo formado, por el canal de Monegros, las esclusas y el propio canal del Plumen se hallaban

concentrados unos 20.000 campesinos de los Monegros, que portaban centenares de pancartas con rótulos de gratitud a Su

Excelencia. Al. descender del coche, el Caudillo fue cumplimentado por el Ayuntamiento de Tardienta, cuya presentación

hizo el gobernador civil de Huesca, dándole la bienvenida el alcalde de Agüella villa. Mientras tanto, y ya sin pausa ni

interrupción, los 20.000 campesinos concentrados en el citado triángulo, que ofrecía una perspectiva impresionante,

aclamaron sin cesar, hasta enronquecer, al Jefe del Estado. El espectáculo era de tal magnitud que emocionaba por su

sinceridad y grandiosidad

A las siete de la tarde aproximadamente, el Jefe del Estado y séquito abandonaron la zona del Phunen en dirección a

Zaragoza.—Cifra.

LA LLEGADA A ZARAGOZA

Zaragoza 81 Su Excelencia el Jefe del Estado ha llegado a esta capital a las nueve de la.noche. Se dirigió en seguida al

monasterio de la Cogullada, donde cenará y pernoctará Cifra

 

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