El aumento de nuestra producción esencial nos permite dar estabilidad a nuestra moneda  :   
 Acompañado de su esposa, el Generalísimo asistió al primer pontifical en la concatedral de San Julián. 
 ABC.    22/09/1959.  Página: 31-32. Páginas: 2. Párrafos: 25. 

MADRID, MARTES 22 DE SEPTIEMBRE DE 1959 - EJEMPLAR 1 ,50 P E S E T A S

ABC

DEPOSITO LEGAL M. 1S – 1958

DIARIO ILUSTRADO AÑO QUINCUAGÉSIMO SEGUNDO. NUM. 16.701 72 PAG I N A S

EL AUMENTO DE NUESTRA PRODUCCIÓN ESENCIAL NOS PERMITE DAR ESTABILIDAD A NUESTRA

MONEDA

FRANCO HABLO EL DOMINGO A LOS FERROLANOS, QUE LE REITERARON SU ADHESIÓN DE

MANERA ENTUSIÁSTICA

ACOMPAÑADO DE SU ESPOSA, EL GENERALÍSIMO ASISTIÓ AL PRIMER PONTIFICAL EN LA

CONCATEDRAL DE SAN JULIÁN

En el curso del homenaje que El Ferrol del Caudillo tributó el domingo al Jefe del Estado, pronunció el Generalísimo,

desde el balcón del Ayuntamiento de aquella ciudad, el siguiente discurso:

"Ferrolanos: Sólo unas palabras para agradecer vuestro entusiasmo y para mostraros el mío por encontrarme entre

vosotros y poder recordar aquellos años de infancia y de juventud pasados en este solar gallego de Ferrol, donde se

formaron mis primeros ideales y mis mayores sueños.

Tal vez de mi nacimiento en este departamento marítimo hayan resultado bienes para la Patria, porque Ferrol, elegido

un día por nuestros gobiernos para crear en él por sus extraordinarias condiciones naturales una base naval, puede

decirse que fue el termómetro que desde entonces vino señalando la situación de España.

Nuestra nación, que forma una península y, por lo tanto, está rodeada de playas y de mares, en que la mayoría de la

población se ubica en sus contornos, fue grande cuando vivió de cara al mar y su decadencia se labra en aquellos años

en que, enterrándonos en nuestro solar y no queriendo asomarnos a las empresas marineras, olvidamos aquel destino

que la Providencia, nos tenía, señalado, y que por tratarse de una península no podía ser otro que vivir de frente al mar.

Una de las virtudes de nuestro Movimiento, de los puntos tal vez más trascendentes de nuestra vida política moderna, es

el habernos reincorporado al mar, el haber sabido interpretar los dictados de nuestra Historia, el volver por los fueros de

nuestra solera marinera para forjar una nueva Patria.

Cuando se recorren nuestras costas, cuando se visitan nuestros pueblos marineros, cuando se contemplan nuestros

puertos y se penetra en su intimidad, entonces se aprecia mucho mejor, como en este Ferrol marinero, las grandezas y

las desgracias, de la Patria. Y hoy puedo deciros que recorriendo embarcados todas estas costas se siente la íntima

satisfacción de la obra hecha, el despertar de estos pueblos, la transformación de nuestras flotas, los barcos nuevos que

el crédito pesquero ha hecho posible para nuestros pescadores, que más tarde, al fijar la vista en las estadísticas, se

traducen en haber duplicado la producción de pescado capturado, que se aproxima ya al millón de toneladas de pesca.

Todo esto representa bienestar para todos, industrias navales florecientes, un comercio exterior más intenso, mayores

posibilidades comerciales, bienes que se reparten por pueblos y ciudades y, sobre todo, la redención de todas esas clases

marineras, ayer las más sufridas y modestas de nuestra Patria y que hoy empiezan a ver cómo también sale el sol para

ellas.

FUSIÓN DE LO ESPIRITUAL Y LO SOCIAL

Esto demuestra una vez más que el Movimiento Nacional no es un Movimiento circunstancial que viniera a redimirnos

eventualmente del comunismo. Él Movimiento Nacional vino a ponernos en pie y a señalarnos un nuevo y futuro

destino; el Movimiento Nacional, lo dice su nombre, es un Movimiento y como tal exige una continuidad que aspira a

transformar a nuestra nación en servicio y beneficio de todos los españoles. Pero no sólo mira al bien material, con ser

este tan importante; mira y sirve también a la parte espiritual: ha venido a borrar aquel divorcio que existía en España

bajo la mala política de enfrentar lo espiritual con lo social; hemos venido a fundir ambas cosas, porque no solamente

son compatibles, sino que son complementarias y mutuamente indispensables, porque ni lo espiritual avanza sin lo

social ni lo social puede quedar en pie sin lo espiritual. (Grandes aplausos.)

Yo decía que tal vez haya sido providencial que en este lugar haya nacido el actual conductor de nuestra Patria para que

pudiera conocer más últimamente todos estos problemas de nuestras regiones marineras y de las comarcas campesinas

de estas tierras gallegas. Porque si el esfuerzo que hoy desarrollamos para levantar nuestra agricultura permite en los

secanos de nuestras mesetas el llegar a multiplicar a veces por dos el rendimiento de nuestra producción agrícola, yo

puedo aseguraros, porque lo tenemos demostrado en los patrimonios ejemplares protegidos que venimos en Galicia

organizando, que se pueden fácilmente multiplicar por cuatro los rendimientos de nuestros patrimonios campesinos, e

imaginaros lo que esto representa en bienestar para todos, en abundancia de los mercados, en mayor capacidad de

compra de grandes sectores, en elevación del nivel de vida.

AUMENTO DE LA PRODUCCIÓN

Si hoy nos encontramos en momentos de un necesario reajuste económico, en un razonable plan de estabilización, es

porque antes habíamos logrado aumentar los rendimientos de nuestra agricultura, de nuestra industria y de nuestras

producciones en cifras que solamente en industria el aumento líquido de producción nueva, alcanza ya a 900 millones

de dólares, y en sólo diez productos agrícolas llegamos a los 600 millones de dólares de aumento. Esto es, que 1.300

millones de dólares más de producción en productos esenciales nos permiten enfrentarnos con nuestra balanza de pagos

y dar estabilidad a nuestra moneda. (Grandes aplausos.)

Y esta obra política no puede ser sólo de un hombre; tiene que ser y es labor política de todos los españoles. No puede

tampoco ser obra de una sola generación; tiene que proyectarse en el futuro durante varias generaciones. Sólo así, con

vuestra unidad y vuestra firmeza, se logrará enraizar el porvenir de nuestra Patria.

¡Arriba España!"

(Una clamorosa salva de aplausos y vítores acoge las palabras del Caudillo.)

La llegada del Jefe del Estado al templo

El Ferrol del Caudillo 20. Con asistencía del Jefe del Estado, Generalísimo Franco, y de su esposa, se ha celebrado

hoy el primer pontifical en la iglesia ferrolana de San Julián, que fue consagrada como concatedral de la diócesis

Mondoñedo - Ferrol el pasado 14 de agosto.

Para asistir a tan solemne acto vinieron Sus Excelencias desde el pazo de Meirás, y llegaron a El Ferrol a las seis de la

tarde, acompañados por los ministros de Marina y de la Gobernación, el consejero del Reino almirante Bastarreche y los

jefes de las Casas Militar y Civil, así como otras personalidades del séquito. Hizo su entrada el Caudillo por la plaza de

España, que aparecía engalanada con banderas, lo mismo que las principales calles de la ciudad por todo el recorrido

hasta el templo de San Julián. Desde la plaza de España hasta la plaza de Calvo Sotelo, el público estacionado en el

trayecto aclamó entusiásticamente al Generalísimo. Al entrar en la iglesia Catedral de San Julián le rindió honores una

batería de Artillería con bandera, escuadra y banda, que después revistó Franco. Las calles próximas a la Catedral

ferrolana se hallan totalmente ocupadas por la multitud, que no cesaba de dar los gritos de "¡ Franco, Franco, Franco!"

El Caudillo entró en el templo bajo palio con su esposa. Delante iba el obispo de la diócesis, doctor Argaya Goicoechea.

Las varas del palio eran portadas por concejales. Al llegar, al altar mayor, el Caudillo y su esposa ocuparon sitiales bajo

un dosel, y a sus lados se situaron los ayudantes de servicio y los jefes de las Casas Militar y Civil. Bajo otro dosel,

enfrente, se hallaba el doctor Argaya Goicoechea, que ofició la solemne misa asistido por canónigos. Se cantó la

"Segunda Pontifical", de Perosi, bajo la dirección del padre Fanega y con la orquesta sinfónica de la Empresa Nacional

Bazán.

El templo presentaba un brillante aspecto. Ocupaban los puestos de honor el ministro de Marina, almirante Abárzuza; el

de la Gobernación, general Alonso Vega; consejero del Reino, almirante Bastarreche; capitán general del departamento,

almirante Fernández Martín; capitán general de la octava Región, teniente general Gutiérrez de Soto; comandante

general de la Flota, almirante Cervera; comandante jefe de la jurisdicción de Marina, almirante Nieto Antúnez;

gobernador militar de la plaza, general Lobo Montero; gobernador civil de la provincia, D. Evaristo Martín Freire;

alcalde de la ciudad, D. José María López Ramón; presidente de la Diputación Provincial, D. Diego Delicado Marañón;

jefe de la primera división de la Flota, almirante Núñez Iglesias; comandante general del arsenal, almirante Antón

Rozas; almirantes Arriaga y Díaz del Río; presidente del I.N.I., D. Juan Antonio Suanzes; delegado provincial de

Información y Turismo, jefe del Estado Mayor de la Flota y Comisiones militares y civiles, así como las

representaciones de los Ayuntamientos de Cedeira, Valdoviño, Narón y otros.

El obispo de la diócesis pronunció una homilía. Terminado el pontifical, la orquesta sinfónica Bazán, interpretó el

"Aleluia", de Haendel.

EN EL AYUNTAMIENTO FERROLANO

A continuación el Generalísimo y su esposa, nuevamente bajo palio, cuyas varas portaban los concejales, y precedidos

por el obispo, se dirigieron a las puertas del templo. Entretanto, la batería de salvas disparó ,21 cañonazos. El Caudillo

subió a su automóvil con su esposa y siguió por las calles del Almirante Moreno, muelle de Curuxeiras, Espartero y San

Francisco, deteniéndose brevemente ante el parador de Turismo que se está edificando, y luego, por la calle del General

Franco, directamente a la plaza de Armas, donde se encuentra el Ayuntamiento.

Todo este itinerario ha sido un verdadero paseo triunfal del Caudillo en su pueblo natal. Las calles estaban engalanadas

con banderines; las fachadas, con tapices y colgaduras, y la multitud abarrotaba todas las aceras, vitoreando y

aclamando al Jefe del Estado.

Al llegar a la plaza de Armas fué saludado Franco nuevamente por el alcalde, señor López Ramón, que le acompañó

hasta la escalinata principal del palacio municipal. La plaza de Armas se hallaba igualmente abarrotada por los

ferrolanos. Subió el Caudillo al palacio municipal con su esposa, a la que el alcaide, ofreció un ramo de flores. Ante las

aclamaciones del gentío, el Caudillo hubo de salir al balcón. Los aplausos arreciaron y el Caudillo hizo una seña para

que la multitud se aproximase más, y ésta avanzó hasta los mismos umbrales del Ayuntamiento, llenando totalmente no

sólo la plaza de Armas sino todas las calles adyacentes.

El alcalde, señor López Ramón, hizo uso de la palabra para saludar al Caudillo en nombre de su pueblo natal y

agradecerle el honor de la visita. "Nada tengo que decir — afirmó —, porque las mejores palabras las dice esa multitud

que, entusiasmada, os aclama, mi general." Le dio las gracias por haber asistido al acto solemne de la nueva

Catedral de San Julián y por haber firmado el decreto, en el Pazo de Meirás, que aporta a El Ferrol del Caudillo la

solución del problema del agua. Terminó diciendo que El Ferrol, enfervorizado, le rendía, por medio de su palabra,

pleitesía de amor, de cariño, de respeto y de lealtad. Una gran ovación estalló en la plaza de Armas. Miles y miles de

ferrolanos aplaudían con el mayor entusiasmo.

Terminado el discurso del alcalde, dirigió el Jefe del Estado a sus paisanos las palabras que abren esta información.

REGRESO AL PAZO DE MEIRAS

Descansó Franco unos momentos en el palacio municipal, donde se sirvió un refrigerio. A las nueve menos veinte

abandonó el palacio municipal, ocupando su coche para trasladarse al Pazo de Meirás. La muchedumbre estacionada en

la plaza de Armas y en las calles que conducen a las afueras de la ciudad camino de la carretera que lleva a Meirás,

continuó vitoreando y aclamando al Generalísimo, tributándole una despedida muy cariñosa.

El entusiasmo de El Ferrol del Caudillo ha sido impresionante.—Cifra.

 

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