Caluroso rebimiento al Jefe del Estado en Palma de Mallorca  :   
 Desde el Ayuntamiento, el caudillo dirigió la palabra a la multitud. 
 ABC.    11/05/1960.  Página: 47-48. Páginas: 2. Párrafos: 30. 

MADRID, MIERCOLES

1 1 D E M A Y O DE 1960 . EJEMPLAR 1,50 PESETAS

ABC

DEPOSITO LEGAL -M. 13 – 1958

DIARIO ILUSTRADO AÑO QUINCUAGÉSIMOTERCERO. NUM. 16.898 88 PAGINAS

CALUROSO RECIBIMIENTO AL JEFE DEL ESTADO EN PALMA DE MALLORCA

DESDE EL AYUNTAMIENTO, EL CAUDILLO DIRIGIÓ LA PALABRA A LA MULTITUD.

"Hemos de mantener firmes con la unidad nuestras creencias y nuestras recias tradiciones"

EL GENERALÍSIMO HA INAUGURADO UNA CENTRAL ELÉCTRICA EN ALCUDIA

Palma de Mallorca 10. (De nuestro redactor, por teléfono.) La Llegada de Franco a la bahía de Palma de

Mallorca, ha constituido un grandioso espectáculo. Lo mismo aconteció a su paso por Inca, Pollensa y

Alcudia y en todos los pueblos del trayecto, hasta este último punto, en que el vecindario, en masa, situado en

las carreteras, dispensó su más calurosa acogida. El crucero "Galicia", en el que realizó el viaje, durante la

noche, desde Barcelona, iba precedido de los destructores "Escaño", "Ulloa", "Churruca" y "José Luis Díez".

Al entrar en la. bocana, los buques surtos en el puerto de Palma, empavesados, salieron al encuentro de la

agrupación que acompañaba al "Galicia". Formaban en cubierta las dotaciones y se dieron los vivas de rigor.

Acompañaban al Jefe del Estado a bordo del "Galicia", su esposa, doña Carmen Polo, y los ministros de la.

Gobernación, D, Camilo Alonso Vega, y subsecretario de la Presidencia, D. Luis Carrero Blanco.

Al fondear el barco en la base naval, el comandante general de Baleares, vicealmirante De Benito, se acercó

al "Galicia" en una falúa y recogió al Generalísimo y a sus acompañantes, que desembarcaron en la Cala Real

del paseo de Sagrera. Allí fue cumplimentado el Generalísimo por el gobernador civil, Sr. Alvarez Buylla; el

obispo de la diócesis, Dr. Enciso, y las autoridades civiles y militares. Una suelta de palomas coincidiendo

con la interpretación del himno nacional y el vuelo de aviones a reacción completaron el panorama del

desembarco del Jefe del Estado.

El vecindario mallorquín se había lanzado a la calle muy de mañana para presenciar la llegada de Franco. La

presencia del Generalísimo fue acogida con clamorosas ovaciones y constantes vítores. Los buques

extranjeros anclados en el puerto—una flotilla de antisubmarinos franceses y dos barcos norteamericanos —

se incorporaron a este recibimiento y saludaron la presencia de Franco con rigurosa cortesía marinera.

RECEPCIÓN EN EL AYUNTAMIENTO

El Generalísimo, al poner pie en tierra, pasó revista a una compañía de Infantería de Marina, con bandera y

banda de música, que le rindió honores. En seguida, y entre las aclamaciones incesantes del vecindario,

ocupó un automóvil descubierto, con el alcalde de la ciudad, D. Juan Massanet, y, a, lo largo del paseo

marítimo, que aparecía cubierto por fuerzas del Ejercito, se dirigió a la catedral, donde fue cantado un

"Tedéum", oficiado por el obispo de la diócesis.

Grandiosa ha sido la recepción ofrecida al Generalísimo por esta isla, que Franco no había visitado desde el

año 1947. Ahora aprovechará su estancia aquí para ver las transformaciones, muy importantes, operadas en el

archipiélago desde que Franco desempeñó la Capitanía general de Baleares.

Terminado el "Tedeum" se trasladó el Jefe del Estado al Ayuntamiento. La recepción resultó brillantísima, y

en todo instante le acompañaron los aplausos de la multitud, que le obligaba a salir al balcón principal, desde

donde pronunció unas palabras de gratitud por el recibimiento, en respuesta a las que el alcalde le había

dirigido como salutación. El Generalísimo Franco no ocultaba la emoción que le había producido este

recibimiento, y en su discurso recordó los venturosos días en que, siendo capitán general de Baleares,

conoció perfectamente cada una de las islas. Deseo volver pronto—terminó su discurso—de incógnito, a

descansar y a dejar entre vosotros una parte de mi corazón. Frecuentemente fue interrumpido por los vítores

de la multitud, y al finalizar escuchó una, prolongada salva de aplausos.

EN LA CENTRAL ELÉCTRICA DE ALCUDIA

Desde el Ayuntamiento emprendió viaje a Alcudia, para inaugurar la central eléctrica del Instituto Nacional

de Industria. Este organismo se hizo cargo de la primera central móvil que existía en 1952. Desde esta fecha,

el crecimiento medio anual del consumo eléctrico en Mallorca ha llegado al 14 por 100. Es decir, que de los

50 kilovatioshora que se consumían, por habitante y año,1930, ha pasado a 298.

La central térmica, que con la visita de Franco ha quedado inaugurada, consta de dos grupos de 15.000

kilovatios cada uno.

Funciona con fuel-oil o con lignito de la isla, y se ha instalado un anillo de 66.000 voltios, que une la central

de Alcudia con Palma, y cinco de subestaciones, de las que parte una malla de 15.000 voltios que alimenta

toda la isla. Todo permite una gran estabilidad y equilibrio en el sistema. En definitiva, puede considerarse

garantizado el suministro eléctrico de Mallorca.

En la central fue recibido el Caudillo por el director del Instituto Nacional de Industria, D. Juan Antonio

Suances; los consejeros D. Alejandro Suárez, D. Antonio Comba, el general Mata, y D. José Sirvent, gerente

de dicho organismo. También se hallaban allí el presidente del Consejo de Gas y Electricidad, D. José L. del

Corral; don José María de Gastelu, D. Gabriel Torres Gost, D. Alejandro Rodríguez de Valcárcel, D. Pedro

A. Bcrnat, D. Miguel Coll, don Pedro Reus y D. Jaime Rotger.

ALMUERZO SN FORMENTOR

Terminada la visita, que fue muy detenida, y en la que se informó ampliamente y de las ventajas que ha de

producir la instalación para los servicios eléctricos de todas las zonas isleñas, el Instituto ofreció un almuerzo

en Formentor al Jefe del Estado, y desde este bellísimo paraje Franco se trasladó con su séquito a C´an

Piccflrt, donde se halla la residencia ´´General Yagüe", de Educación y Descanso, capaz para doscientos

cincuenta alojados, productores recién casados, que pueden pasar allí, según las épocas del año, cinco, diez y

quince días. También, allí el Caudillo fue recibido con grandes aplausos y escuchó las explicaciones de D.

Mariano Aniceto Galán, vicesecretario nacional de Obras Sindicales. El edificio es magnifico v las

instalaciones alegres y confortables. Franco salió muy satisfecho y se dirigió al emplazamiento de cinco

presas al pie de la montaña para instalar los embalses adecuados.

Como podrá advertirse, Franco consagró todo el día a visitar las realizaciones de estos últimos años en parte

de las Islas Baleares. Recogió el homenaje cálido y emocionado de los mallorquines y mañana irá a Mahón,

donde también le aguarda una serie de actos de semejante valor social, político y económico. Esta noche el

Ayuntamiento de Palma le ofrece una comida de gala.—Antonio G.CAVADA.

Discurso del Caudillo

En la recepción celebrada en el Ayuntamiento de Palma de Mallorca, el Jefe del Estado pronunció el

siguiente discurso:

"Mallorquines: Acabo de recibir en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Palma de Mallorca el saludo de

vuestro alcalde en nombre de toda la ciudad. Vengo a ella nuevamente con el corazón abierto y con recuerdo

de aquellos dos años felices que pasé entre vosotros cuando, hace veinticinco años, mandaba las fuerzas de la

Región. (Grandes aplausos.)

Cada vez que se viene a esta isla dorada y se contempla el progreso de la misma se apercibe uno más de la

eficacia del Movimiento Nacional, de la virtualidad que tiene la unidad de los hombres y de las tierras de

España, de la fecundidad que entraña el tener una política de unidad, de trabajo y de amor entre los

españoles. (Grandes aplausos.)

La unidad es tan necesaria en la guerra como en la paz. Podemos, por otra parte, afirmar que en el mundo

apenas existe la paz; la vida es lucha, competencia y rivalidad, y el que se duerme, el que no se defiende, el

que no trabaja, el que no se prepara para ese combate, sucumbe ante la marcha arrolladora que el mundo

lleva.

No son solamente los bienes materiales los que hemos de defender, sino nuestros bienes tradicionales,

nuestros tesoros.. (Los aplausos interrumpen a Su Excelencia), nuestros tesoros y nuestras riquezas

espirituales. Y lo mismo que en los tiempos fatídicos de la República, por nuestra falta de unidad, fueron

amenazados aquellos, que se salvaron por la espiritualidad de nuestro pueblo, con mayor motivo puede

ocurrir en el naufragio del mundo si no sabemos mantener firmes, con nuestra unidad, nuestras creencias,

nuestras recias tradiciones, y si no nos esforzamos todos en lograr una sola voluntad, que es el servicio de la

grandeza de la Patria. (Grandes aplausos.)

Siento el no poder, como antaño, perderme en el encanto de vuestras calles, contemplar vuestros

monumentos, visitar vuestras calas y playas doradas; pero, en fin, el ser Jefe del Estado es casi no ser

persona, es ser el servidor de los demás, el centinela sin relevo, el esclavo del deber. En este sentido... (de

nuevo interrumpen los aplausos al Caudillo), espero algún día tener la felicidad de venirme de incógnito por

vuestras costas, de poder estrechar nuevamente vuestras manos, de hablar con los amigos y dejar aquí, de

nuevo, un pedazo de mi corazón. ¡Arriba España!"

(Los entusiásticos aplausos de la muchedumbre no cesaron hasta que el Jefe del Estado abandonó el balcón

del Ayuntamiento.)

El Caudillo embarca rumbo a Menorca

Palma de Mallorca 10. Entrada la noche, el Jefe del Estado enfilaba otra vez la ruta de Palma, después de

haber recorrido más de 300 kilómetros de la geografía isleña, en la que comprobó el progreso conseguido por

Mallorca. La ciudad de Palma, en toda la extensión de un largo trayecto por las modernas vías del Ensanche

y del nuevo Paseo Marítimo, renovó a Franco el fervor del recibimiento apoteótico de la mañana.

A las once de la noche Su Excelencia y su esposa, después de descansar unos momentos a bordo del crucero

Galicia, se dirigieron al Ayuntamiento, en cuyo salón de sesiones, adornado con rosas y claveles, le fue

ofrecida una cena de gala.

En la plaza del Cort, donde actuaba la agrupación folklórica "Dansadors de la Vall D´Or", la muchedumbre

tributó al Caudillo una calurosa despedida.

Terminada la cena, el Jefe del Estado se dirigió al muelle del Arsenal de San Carlos para embarcar,

acompañado de los ministros de la Gobernación, Aire y subsecretario de la Presidencia del Gobierno. A las

doce y media el Galicia inició la maniobra de desatraque, y poco después enfilaba la boca del puerto para

dirigirse a Menorca.

La esposa del Jefe del Estado, doña Carmen Polo de Franco, quedó en Palma, donde piensa permanecer unos

días.—Cifra.

 

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