Franco, recibido con gran entusiasmo en Gerona  :   
 En un discurso pronunciado en el Ayuntamiento, el caudillo subrayó el momento actual de plenitud y resurgimiento de España. 
 ABC.    18/05/1960.  Página: 55-57. Páginas: 3. Párrafos: 39. 

ABC. MIÉRCOLES 18 DE MAYO DE 1960. EDICIÓN DE LA .MAÑANA. PAG. 55

FRANCO, RECIBIDO CON GRAN ENTUSIASMO EN GERONA

EN UN DISCURSO PRONUNCIADO EN EL AYUNTAMIENTO, EL CAUDILLO SUBRAYÓ EL

MOMENTO ACTUAL DE PLENITUD Y RESURGIMIENTO DE ESPAÑA

Después del almuerzo que le fue ofrecido en el Castillo de Perelada visitó los terrenos donde será

construido el pantano de Boadella

ACOMPAÑARON AL GENERALÍSIMO SU ESPOSA Y VARIOS MINISTROS DEL GOBIERNO

Texto del discurso pronunciado ayer por el Jefe del Estado en el Ayuntamiento de Gerona:

"Gerundenses y españoles todos aquí congregados:

Gracias por vuestro entusiasmo y vuestra fe en este acto grandioso de afirmación nacional y de

identificación política, por este hermoso cuadro en que reunidos los hombres de la provincia con los de la

capital, exteriorizan esta afirmación de fe, esta confirmación de confianza y de seguridad en los destinos

de nuestra Patria. Yo quisiera traer a esta provincia española a los hombres que por ahí murmuran, en

especial a los que se mueven fuera de España, para que vieran esta realidad democrática de un pueblo

identificado con su régimen, con su Gobierno y con su conductor (grandes aplausos); que pudieran

conocer esta realidad política española, para que se les quitase para siempre la esperanza de que España

pueda dar un viraje. En España no puede haber un cambio (grandes aplausos) y no puede haber

variaciones porque esta hora de plenitud, esta realidad de resurgimiento y esta vuelta a la fe y a la

esperanza las hemos conquistado con la sangre de nuestros mejores.

La historia, por otra parte, nos enseña a todos cuáles han sido los sacrificios que España sufrió por una

mala política, por abrazar un sistema político que no nos iba y que encerraba un fraude constante a la

voluntad de la Nación por la permanente desasistencia de que fuisteis víctimas las provincias españolas

(grandes aplausos).

No tendríamos nosotros las tareas que hoy se nos presentan si no se hubiese abandonado la nación durante

tantas décadas, si la voluntad del pueblo, los anhelos de las provincias y las aspiraciones de los españoles

hubieran sido recogidos y tenido una efectividad en la política de los Gobiernos.

Esta identificación y comunidad del pueblo con su Gobierno es una realidad que podemos hoy mostrar al

mundo. No buscamos formulismos democráticos hipócritas y vacíos, sino realidades de democracia

efectiva. Queremos que las aspiraciones del pueblo, que sus anhelos lleguen a conocimiento de los

gobernantes y sean traducidos en hecho, como ha venido sucediendo en estos veinte años difíciles que

hemos pasado y que se convirtieron en esa suma de bienes espirituales, patrióticos y sociales que el

pueblo recibió.

FECUNDIDAD DEL MOVIMIENTO NACIONAL

Es necesario que, en el examen de nuestra situación, no perdamos nunca de vista la base de que partimos.

El terreno se nos presentaba movedizo y fangoso, con una España totalmente espoliada; carecíamos de

una base estable y la primera etapa de nuestra política, tenía que ser la de subsistir, la de hacer por todos

los medios posibles la vida de España, y en esto hemos gastado una gran parte de los últimos veinte años,

transcurridos, luchando contra conjuras exteriores, sufriendo las consecuencias de la guerra mundial,

superando los obstáculos que se nos han acumulado en el camino y demostrando que el Movimiento

Nacional tiene una fecundidad, que posee una doctrina y una capacidad de realizar como no se ha

conocido jamás en la historia de nuestra Patria. (Grandes aplausos.)

Pero no nos basta hoy con mirar nuestra casa y a nuestra vida interna. Somos una parte del mundo y no

podemos vivir aislados de los demás. Y si nos asomamos al exterior, si miramos lo que nos rodea y las

amenazas que sobre el Occidente se ciernen, se encarece más que nunca la necesidad del régimen español,

que hace veinte años hemos iniciado y que, si no existiese, tendríamos de nuevo que forjarlo. Os recuerdo

esto, porque las amenazas que el mundo sufre no son ya los ataques tradicionales, como los que un día

sufrió esta heroica ciudad, donde la valentía y el heroísmo de sus habitantes les hizo sobrevivir a la

invasión extranjera. La lucha ha dejado de ser caballeresca, ya no pesa la nobleza, ni pesa el valor; son las

insidios y la traición lo que domina. Se persigue la división y la descomposición interna del adversario, la

insurrección en su interior que haga imposible la resistencia. Esta es la doble e insidiosa amenaza que el

mundo sufre. No es ya la batalla franca en el campo abierto. Antes se mimará al enemigo interiormente,

se intentará fomentar en sus filas la traición, se le arruinará económicamente, se le lanzará a la

desesperación y, cuando la insurrección haya hecho su camino y la situación esté madura, será cuando se

dé el último asalto.

VEINTE AÑOS DE PAZ Y DE TAREA CONSTRUCTIVA

Ahora, en estos mismos días, nos llegan noticias que pretenden conmover al mundo porque un avión, en

tiempo de paz, haya volado sobre territorios de otra nación, al parecer, con fines de información: ¿qué

representa esta previsión defensiva comparada con la permanente acción de espionaje y de subversión

contra la paz interna de las otras naciones por, las Embajadas y Legaciones soviéticas; o con la acción

continuada de la Kominfort con sus escuelas de terrorismo dirigidas a la subversión de las otras naciones;

o ante la conspiración constante contra la paz en tantas naciones de Asia, África y América que venimos

viviendo; o frente a los movimientos subversivos provocados en el Próximo Oriente o las guerras

encendidas en China, Corea e Indochina? ¿A dónde puede haber llegado la amenaza y la insolencia?

Ante la grave situación que el mundo nos presenta, y para luchar contra las amenazas y peligros. que en el

horizonte se vislumbra, no sirven ya los regímenes políticos que, debilitando la autoridad y el orden,

acaban sucumbiendo a la anarquía y al libertinaje. Se hace necesario renovar la política, hacer que la

democracia sea más sincera y no mate la unidad y la cohesión interna de los pueblos; que éstos no sean

engañados y explotados por una minoría de políticos profesionales afectos a sus ambiciones; que se abran

nuevos cauces por donde poder llevar hasta el Estado sus aspiraciones y que éste se enfrente con los

problemas y los resuelva en la medida que los medios de la nación permita.

Este sistema nos dio ya veinte años de paz y nos permitió terminar esta primera etapa constructiva de

poner el país en orden y lograr ya un avance considerable, en todos los órdenes, para la transformación de

nuestra Patria. Damos comienzo ahora a otra nueva etapa de veinte años en que, partiendo de unas bases

firmes y estables, vamos a enfrentarnos con el gran problema nacional de dar satisfacción a todas las

provincias españolas con las grandes obras de regadío, de colonización interna, de vivienda, de

industrialización, que harán que vuestros anhelos y vuestras aspiraciones puedan realizarse.

Esta es una realidad que perdurará por encima de nuestra propia vida, por existir un Movimiento político

feliz y una doctrina política enraizada ya en la vida de España, que hará que la nación no pueda torcerse,

como lo demuestra esta afirmación nacional de esta españolísima Gerona, que es garantía de la

continuidad, de la gloria y de la grandeza de España." (Grandes y prolongados vítores y aclamación al

Caudillo.)

Viviendas y regadíos

Barcelona 17. (Servicio especial, por teléfono.) Uno de los rótulos que entre los arcos triunfales y las

guirnaldas de la bienvenida jalonaron el trayecto recorrido por el Jefe del Estado en su visita a la

gloriosa ciudad de los Sitios proclamaba este saludo: "A Franco, renovador de España". Veinte años de

entrega, personal y conducción certera confirman como el vencedor de la Cruzada mezcló a los laureles

bélicos otros acaso más húmedos y difíciles logrados en las batallas de la paz. Un rápido análisis sin

recurrir siquiera al riguroso apoyo de la, estadística muestra la evidencia del aserto proclamado por un

hombre de nuestros días: "España ha cambiado de piel". Podría agregarse que también cambió de

mentalidad para enfocar los problemas de toda índole acarreados por los tiempos más puros y gloriosos

de su historia. Franco ha sido—como proclamaba a la rotulada tela, flamante al aire de una tarde de mayo

gerundense—el renovador de España. Desde el estilo de sus hombres al empleo de sus energías y la sabia

utilización de su suelo. Franco, que entiende a España unida en sus tierras y sus hombres, quiere que

aquellas produzcan y éstas vivan una vida digna de tal. Por eso, en el balcón del Ayuntamiento de

Gerona, durante su discurso, ofreció un doble lema a la empresa y la ilusión de los españoles,

emparejando dos tareas y necesidades que hasta ahora nadie acertó a ver unidas. Franco ha dicho a los

gerundenses que en España tendremos viviendas y regadíos. Enunciado así, lisamente, el lema nos trae a

la reflexión por contraste otro paralelismo proclamado por la tristeza y la desesperanza de un hombre del

98 que amó a su, Patria, pero la vio siempre lejana a los caminos de la recuperación y el acierto. Joaquín

Costa repitió, hasta la saciedad, lo que Juzgaba mágica fórmula para salvar las calamidades sufridas por

sus contemporáneos. "Escuela y despensa", pedía el solitario de Graus, y su. prédica cayó en el desierto

de una España que habla perdido el pulso y casi la voluntad de ser. Franco ha mostrado ahora como meta

vital y renovadora un lema más cercano y cierto. Los regadíos serán, lo están siendo , la mejor despensa

para quienes trabajan nuestras tierras. Y las viviendas albergarán la mejor escuela, que puede dedicarse al

hombre: la del hogar. Al tiempo que Franco veía en la Exposición del Gobierno Civil de Gerona los

planos de regadío del Ampurdán, y el Plan de la Ordenación de la Costa Brava, su ministro de la

Vivienda, Sr. Sánchez Arjona, lleva unos días de intenso trabajo en la Ciudad Condal estudiando la

solución del problema de habitación para los miles de familias que carecen de ella en la industriosa

Barcelona. Porque bien está que mientras el verdor de la hierba y la humedad del agua traspasan en

pueblos y ciudades, los campos que hasta ayer fueron secos, al hombre no le falte esa insustituible,

cristiana escuela del hogar.—J. T.

La llegada a Gerona

Gerona .17. Su Excelencia el Jefe del Estado, acompañado de su esposa, y personalidades del séquito,

llegó a Gerona a las once veinte de la. mañana. Las ventiuna salvas de ordenanza y un repique general de

campanas anunciaron a. los gerundenses la llegada del Caudillo, que desde Barcelona se desplazó a esta

ciudad en automóvil.

En el límite de la provincia fue cumplimentado por el alcalde; D. Pedro Ordis Llach, quien acompañó en

coche descubierto a! Jefe del Estado por las principales calles de la ciudad hacia la Catedral. El público

ocupaba las aceras y balcones de las casas, así como todos los lugares libres para presenciar la llegada y

vitorear a Sus Excelencias entusiásticamente.

Gerona ha vivido hoy una jornada de auténtico fervor patriótico. Toda la ciudad y toda la comarca se han

volcado para ofrecer al Jefe del Estado el cálido homenaje de su rendida admiración y entusiasta

adhesión.

Desde primeras horas de la mañana, Gerona aparecía profusa y bellamente engalanada con banderas

nacionales, colgaduras, gallardetes y dos monumentales arcos de triunfo, situados a la entrada del término

municipal uno y otro cerca del Ayuntamiento. Varias horas antes de la llegada del Generalísimo,

empezaron a afluir forasteros de todas las poblaciones cercanas y la animación en las calles era

extraordinaria, ofreciendo la ciudad el aspecto de gran fiesta. Los centros laborales, así como el comercio,

interrumpieron sus actividades para participar en este magno recibimiento de los gerundenses al

Generalísimo Franco.

El automóvil en que iba el Caudillo, acompañado del alcalde, en dirección a la Catedral, pasó lentamente

por las calles de Plaza, Marqués de Camps, General Primo de Rivera, plaza de España, Cort-Real,

Ballesterías y San Félix, mientras la muchedumbre tributaba constantes demostraciones de adhesión y

entusiasmo al Jefe del Estado, quien, emocionado, saludaba a la multitud con la mano.

A su llegada, el Generalísimo fue recibido por los ministros de la Gobernación y señora de Alonso Vega;

del Ejército, y señora de Barroso; Obras .Públicas, D. Jorge Vigón; Vivienda, Sr. Martínez Sánchez -

Arjona, y presidente dé Consejo de Economía Nacional, D. Pedro Gual Villalbí; capitán general de

Cataluña, teniente general Martín Alonso; director general de Obras Hidráulicas, D.Florentino Briones;

jefe de la Región pirenaica, teniente general Lacalle; primeras autoridades gerundenses y otras

personalidades.

"TE DEUM" EN LA CATEDRAL

A las once treinta y ocho llegó el Caudillo al primer templo gerundense. Al aparecer el coche en la plaza

de la Cateara, el público, que había acogido la presencia del Jefe del Estado con incesantes ovaciones,

exteriorizó aún más su entusiasmo con vítores y ensordecedores aplausos, entre un incesante repique de

campanas.

El Generalísimo pasó revista a una compañía de la Agrupación Ultonia, con bandera, banda y música, que

le rindió honores, y seguidamente saludó a las primeras autoridades gerundenses en compañía de las

cuales subió la escalinata de la Catedral. Al llegar a la puerta principal fue saludado por el prelado de la

diócesis, doctor Cartana Inglés, quien le dió a besar la reliquia de la Vera Cruz y le ofreció el hisopo del

agua bendita.

A continuación. Sus Excelencias penetraron bajo palio en el templo, dirigiéndose al altar mayor. Llevaban

las varas del palio los tenientes de alcalde del Municipio.

La amplia nave de la Catedral ofrecía el aspecto de las grandes solemnidades. El altar mayor aparecía

profusamente adornado. A los acordes del Himno Nacional, interpretado al órgano y orquesta, Sus

Excelencias llegaron al presbiterio, pasando a ocupar unos sitiales dispuestos en la parte de la Epístola,

situándose detrás de ellos, los jefes y segundos jefes de sus Casas Militar y Civil, y ayudantes de servicio.

En la parte del Evangelio se colocaron los ministros de la Vivienda, Gobernación. Ejército, Obras

Públicas y presidente del Consejo de Economía Nacional.

A las once cuarenta de la mañana dió comienzo el solemne "Te Deum" oficiado por el obispo de la.

diócesis. Terminado el "Te Deum" el Jefe del Estado y su esposa, acompañados de las personalidades del

séquito y autoridades gerurdenses, abandonaron la Catedral, renovándose las muestras de entusiasmo y

adhesión al subir, a su automóvil, prorrumpiendo la multitud en gritos de ¡ Franco, Franco, Franco!

La comitiva se dirigió lentamente hacia el Ayuntamiento, teniendo que corresponder el Caudillo a las

incesantes muestras de aprecio de los gerundenses saludando con la mano durante todo el trayecto.

EN EL AYUNTAMIENTO

Al llegar el Generalísimo a la plaza de España, donde está situado el Ayuntamiento, una enorme multitud

le acogió con delirante ovación, a la que correspondió sonriente. Después, y siempre entre incesantes

aclamaciones, penetró en el salón de sesiones de la Casa Consistorial, en la que figuran, en lugar

destacado, junto al retrato de Su Excelencia, las gloriosas banderas del Regimiento de Ultonia de la

Cruzada gerundense, y de los Migueletes tan unidas a la historia de la ciudad y a su inmortalidad e

independencia.

El alcalde, en nombre de la capital, le dio la bienvenida y a continuación se efectuó la presentación al

Caudillo de 1as autoridades, Corporaciones, representaciones militares y jefes de servicios estatales

gerundenses. Por su parte, la Sección Femenina hizo ofrenda de flores y frutos a Sus Excelencias.

Después, el Caudillo y su esposa, acompañados de las personalidades citadas, se trasladaron a la Alcaldía,

donde el Ayuntamiento les hizo entrega de un obsequio como recuerdo de su visita.

Entre tanto, la multitud no cesó un momento de requerir con sus aclamaciones la presencia del Caudillo,

quien se asomó al balcón principal del edificio, sonando en esos momentos una delirante ovación y

vítores a su persona. El Generalísimo correspondió a las demostraciones de la multitud y, cuando se hizo

el silencio, pronunció un discurso, que fue interrumpido en varios pasajes por los gritos delirantes del

público y acogió el final con una ensordecedora salva de aplausos que duraron hasta que el Jefe del

Estado abandonó el balcón.

EXPOSICIÓN DE PROYECTOS PROVINCIALES

Poco después, Sus. Excelencias, ministros, séquito y autoridades gerundenses, se trasladaron al Gobierno

Civil, en cuya sala de Juntas está instalada una importante exposición de bocetos, maquetas y planos de

numerosos proyectos relacionados con el futuro de la ciudad y provincia .

Mientras se verificaba la visita del Generalísimo a la Exposición, la muchedumbre estacionada a lo largo

de la Gran Vía de Jaime V, en cuya avenida está enclavado el nuevo edificio del Gobierno Civil,

aclamaba entusiásticamente al Caudillo, por lo que Su Excelencia se asomó a uno de los balcones para

corresponder a los vítores de los gerundenses que mostraban numerosas pancartas.

Tras despedirse de las autoridades gerundenses. a la una y veinte de la tarde Sus Excelencias, ministros,

personalidades del séquito y autoridades gerundenses, emprendieron viaje hacia. Perelada entre nuevas

demostraciones de adhesión, que se repitieron en cada una de las poblaciones del recorrido.—Cifra.

ALMUERZO EN EL CASTILLO DE PERELADA

Figueras 17. Terminado el almuerzo ofrecido por el embajador de España don Miguel Matéu al Jefe del

Estado;y su esposa, ministros y demás personalidades de su séquito en el castillo de Perelada, el

Generalísimo se trasladó a Figueras, dirigiéndose al castillo de San Fernando. Cubrían la carrera a ambos

lados de la carretera que conduce al castillo un batallón de esquiadores del regimiento de Montaña

número II de guarnición en Figueras. En la explanada de entrada a la fortaleza se hallaba formada una

escuadra de gastadores, con banda de cornetas y tambores, que rindió honores a los acordes del himno

nacional. El Caudillo, que llegó alrededor de las cinco y media de la tarde, fue recibido por el alcalde de

la población; D. Juan Junyer de Bodalléu, que le presentó a todos los miembros de la Corporación. Luego

el Generalísimo saludó personalmente a las comisiones militares de la guarnición, y entre las

aclamaciones de varios millares, de personas que se habían situado en aquellas inmediaciones, penetró en

el baluarte de entrada a la fortaleza. En lo alto, de la muralla le fue mostrada al Generalísimo, una gran

maqueta de la comarca del Alto Ampurdán, sobre la que el director general de Obras Hidráulicas, señor

Briones, le mostró los terrenos donde se va a construir el pantano de Boadella, sobre el río Muga, que

regará 13.200 hectáreas y abastecerá de agua potable a Figueras y otras poblaciones de la comarca.

Este pantano, cuyas obras, se iniciaron el pasado año y que se espera estén terminadas en 1963, importan,

incluyendo expropiaciones de terrenos y conducciones de agua, 120 millones de pesetas.

Poco, después de las seis el Generalísimo emprendió el regreso a Barcelona, siendo despedido con los

mismos honores que a su llegada. El gran gentío que se había apiñado a ambos lados del trayecto, por el

interior de Figueras, le hizo objeto de una cariñosísima despedida, que se reprodujo luego a su paso por

Gerona y otras poblaciones del recorrido.—Cifra.

 

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