Lección de un viaje triunfal     
 
 ABC.    06/05/1961.  Página: 34. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

MAY O DE 1961. EDICION DE LA MAÑANA, PAG. 34

LECCION DE UN VIAJE TRIUNFAL

Testigos del recibimiento dispensado por Córdoba al Jefe del Estado declaran que superó a los de otras

capitales andaluzas, por lo cual pudo decir Franco con razón que se cerraba con broche apoteósico su

visita a Andalucía. Las demostraciones de exaltada adhesión han ido de más en más, hasta alcanzar su

nivel máximo en la patria de Séneca, de Osio, de Maimónides y del Gran Capitán. "¡Oh, siembra, gloriosa

patria mía, —tanto por plumas, cuanto por espadas", según, la cantó Góngora.

¿Cómo explicar esta permanencia tan firme de los. pueblos en la confianza y en el entusiasmo, que lejos

de apagarse o disminuir a lo largo de los años no sólo se mantiene perenne, sino, que gana en extensión e

intensidad? Debemos atribuirlo a los aciertos en el desempeño de una misión a todas luces difícil, hoy

más que nunca, pues basta tender la mirada para deducir, por lo que vemos fuera, el privilegio que

significa nuestra situación estable, "oasis de paz y tranquilidad." en medio de un mundo alocado y en

tinieblas. Pero esa situación ordenada supondría lo que la fe sin obras si no la acompañara una dichosa

inquietud por llevar al país hacia metas de bienestar y de grandeza. Y este propósito está claro y se hace

tangible en las realizaciones conseguidas y en las proyectadas no para sestear en los archivos de las

buenas intenciones, sino puestas en vías de ejecución y a la vista de, quienes disfrutarán de ellas.

Por eso, en este viaje de Franco por Andalucía, siendo de tanta monta el conjunto de presas y pantanos,

hectáreas abiertas al regadío, puertos, institutos y seminarios inaugurados, importa mucho más cuanto ha

quedado en marcha o con los cimientos o jalones para su ejecución, promesa segura y venturosa de que la

transformación de Andalucía sigue, y a un ritmo que en lo futuro será todavía más acelerado. Y esto es lo

que el pueblo ve y agradece, pues es prenda de bienandanza y punto final a hambres seculares, paros

endémicos y miseria.

Sin que ello suponga todavía la corrección total de viejos vicios y de notorios desniveles sociales que en

Andalucía siempre se han dado en contraste con otras regiones; desigualdades irritantes e injusticias

sociales en gentes ´´a quienes les hemos salvado en sus posesiones y en sus bienes", según palabras del

Jefe «del Estado, recalcitrantes a ejercitar la justicia "social, reacias al imperio de ,1a ley de Dios y sordas

a las apremiantes y severísimas llamadas de la Jerarquía de la Iglesia en sus insistentes condenas de la

sordidez, de la explotación humana y de los abusos de las riquezas.

Estas conductas abominables, contrarias a la ley cristiana y al bien de la patria, no deben ni pueden

prevalecer. "No nos basta con ,1a creación de riqueza —afirmaba Franco—. Procuramos paralelamente

distribuirla mejor." Y también ha dicho: "Nosotros haremos que los obreros tengan jornales todos los

días." Los planes son vastos y los propósitos infinitos. Lo conseguido" hasta ahora sólo es el comienzo:

"No hemos hecho más que empezar a fortalecer el cuerpo nacional" A salvar el hombre, la materia prima,

que en España, felizmente, es el mayor de sus tesoros. Por sus facultades de adaptación e iniciativa, por

su comprensión y sus genuinas cualidades espirituales, el. español, preparado convenientemente, compite

y aventaja al técnico, profesional o trabajador de cualquier país.

Queda, en efecto, muchos por hacer, y no por improvisaciones o a la buena de Dios, sino conforme a

planes estudiados y siguiendo, una línea coherente y por escalas de obras coordinadas, que llevan a los

finales previstos, de acuerdo con la solución española, intermedio original entre el capitalismo liberal y el

comunismo, los dos absorbentes e inhumanos.

Gran lección la de este viaje a Andalucía para los españoles. Todos bebemos deducir de él provechosas

enseñanzas para el presente y el porvenir de la patrja. La primera y principal, que en fraternidad social

podemos resolver nuestros problemas si todos nos aplicamos con buen espíritu de unidad a mejorar

nuestra casa solariega en que la Providencia fijó nuestro común destino, sacrificándonos en lo que sea

necesario para conseguir una convivencia amable, hoy la máxima aspiración e ilusión de los pueblos.

 

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