Franco presidió los actos de la fiesta de la exaltación del trabajo  :   
 Pronunció unas palabras el Secretarío General de Sindicatos, don Pedro Lamata. 
 ABC.    19/07/1962.  Página: 31-33. Páginas: 3. Párrafos: 23. 

JUEVES

19 DEJULIQ DE 1962 EJEMPLAR 1,50 PESETAS

ABC

DEPOSITO LEGAL M. 13 1958

FRANCO PRESIDIO LOS ACTOS DE LA FIESTA DE LA EXALTACIÓN DEL

TRABAJO

ENTREGO LOS TÍTULOS A LAS EMPRESAS MODELO, PRODUCTORES Y ARTESANOS

EJEMPLARES, CAMPEONES DE DESTREZA EN EL OFICIO Y BECARIOS SINDICALES

DISTINGUIDOS

PRONUNCIO UNAS PALABRAS EL SECRETARIO GENERAL DE SINDICATOS, DON PEDRO

LAMATA

Ayer por la mañana, en uno de los salones del Palacio de El Pardo, el Jefe del Estado procedió a la

entrega de los títulos a las empresas y productores y artesanos ejemplares, campeones nacionales de la

competición destreza en el oficio y diplomas y premios a los becarios distinguidos d,e la Organización

Sindical ´durante el curso 19611962. Antes de comenzar el acto, el Generalísimo fue objeto de cálidas

demostraciones de afecto por los galardonados, que se habían concentrado en el salón.

El Jefe del Estado estaba acompañado por el vicepresidente del Gobierno, capitán general Muñoz

Grandes, y los ministros de Marina, Trabajo y secretario general del Movimiento, así como por los jefes

de sus Casas Civil y Militar y ayudantes de campo.

DISCURSO DEL SEÑOR LAMATA

El secretario general de la Organización Sindical, don Pedro Lamata, pronunció las siguientes palabras:

Una vez más la Organización Sindical viene a honrar a los hombres que se distinguieron en el campo del

trabajo. Y viene a honrarlos, señor, en este día luminoso, en esta fecha entrañable del 18 de Julio; en la

fecha que conmemora el rescate de la España eterna y grita a los siglos, a las generaciones de todos los

tiempos, a los hombres de hoy y de mañana, la lección inmarcesible de la gesta más gloriosa de nuestra

época: la página más llena de heroísmo y de sacrificio, de virtudes patrióticas y religiosas, de

espiritualidad, entre las tantas páginas insuperables que enriquecen el libro de la Historia de España.

Ni los hombres y los pueblos que permanecen fieles al compromiso de esa Historia pueden olvidar el

significado de la gesta que simboliza nuestro 18 de Julio, ni los hombres y los pueblos enemigos de la

civilización occidental y cristiana cejarán en el torpe intento de arrancar esta hermosa página de nuestra

Historia: de anegar los valores que afirma la Cruzada liberadora.

A vos, señor, Capitán indiscutible de ésa gesta, artífice de la Victoria y realizador genial del Nuevo

Estado que nace de su entraña, acude una vez más la Organización Sindical en este 18 de Julio para que

honréis ja los hombres que se distinguieron en la última etapa: directores de empresa, trabajadores

ejemplares, estudiantes becarios de la Organización...

Así lo quisisteis vos; entre tantas nobles resonancias como llenan la fecha simbólica de vuestra Victoria,

vos quisisteis dedicar este día a la Exaltación del Trabajo, anticipando decididamente el signo de nuestro

Movimiento, que proclamaba así el irrevocable sentido social del nuevo Régimen.

Nunca, los trabajadores españoles, los hombres todos que se afanan día a día en este mundo de la

producción y del trabajo, dejarán de reconocer y de agradecer en cuanto representa el gesto magnánimo

de quien no quiso reducir la Victoria a la pobre restauración del estado de cosas que arrastró a nuestra

Patria al borde mismo del abismo, sino que con visión ambiciosa, con sentido y temple de verdadero

estadista, quiso, cimentar la continuidad de los mejores valores de nuestra Historia en un nuevo orden

socialeconómico, en una verdadera convivencia social "en el mundo del trabajo, que basará las relaciones

laborales en un ideal de justicia e hiciera coincidir los distintos intereses particulares que participan en el

proceso productivo en la general conveniencia de una mejor producción.

La Organización Sindical, señor; esta fórmula de sindicación profesional tan vuestra, tan enraizada en la

concepción políticosocial de nuestro Régimen, viene laborando incansablemente por hacer realidad este

nuevo entendimiento del significado de la empresa de explotación económica y de las relaciones de

trabajo entre los distintos elementos que la integran.

Cada etapa cumplida, cada conmemoración de la fecha gloriosa que vos, señor, quisisteis dedicar a la

exaltación de los die el signo social de nuestro tiempo y exaltar de la mejor manera los valores valores del

trabajo, representa un avance, un paso más hacia el logro del limpio objetivo de unidad y de convivencia

social míe nos señalasteis. Año tras año, las acciones que encomendasteis a la Organizapian Sindical en la

realización de viviendas para los trabajadores; de formación procesional dé aprendices y de adultos; de

residencias veraniegas de Educación y Descanso; de concesión de becas a los hijos de los trabajadores,

que aseguren su acceso a las actividades profesionales más cualificadas, estableciendo una auténtica

Igualdad de oportunidades, según la propia capacidad de cada individuo, sin distinción de clases ni de

privilegios sociales, y de tantas otras actividades, se multiplican y se ensanchan.

Esta es la obra silenciosa y esforzada con que la Organización Sindical española quisiera testimoniar su

devoción y su lealtad a quien supo proclamar antes que na die el signo social de nuestro tiempo y exaltar

de la mejor manera los valores trascendentes del trabajo humano.

Esta es vuestra Revolución; la Revolución dignificadora del hombre y del trabajo, que, sobre todas las

incomprensiones y todas las enemigas, por el sólo impulso de la razón que le asiste, de la justicia que

establece y del espíritu cristiano que la inspira, no tan sólo consolidará en nuestra Patria el mensaje social

del 18 de Julio, sino que señalará a ese mundo sin norte y sin brújula que nos rodea el camino posible de

la convivencia entre los hombres; de la paz social en la justicia; del orden en la libertad.

¡Qué ésta sea, señor, la semilla fecunda del 18 de Julio y la ejecutoria histórica de su artífice: Caudillo

victorioso, y estadista ejemplar!

Palabras del Jefe del Estado

Inmediatamente, el Generalísimo Franco procedió a la entrega personal de los diplomas y premios, y una

vez que terminó fue largamente aplaudido.

El Generalísimo pronunció las siguientes palabras:

"Solamente unas palabras, para felicitar a todos los que han granado estos preciados galardones; a los

empresarios, que han demostrado en sentido humano y su comprensión hacia los trabajadores,

asociándolos al progreso de sus Empresas; a los más diestros en el oficio entre todos los sindicales, que

con espíritu deportivo han alcanzado este honor; a los que han trabajado en su profesión tantísimos años y

a los que hoy premiamos su constancia y honradez; y, en general, a todos los que en esta obra hermosa de

la Organización Sindical cooperan a dignificar al trabajo y a elevar a los trabajadores, así como a cuantos

ponen su interés y sus desvelos en el logro de los objetivos sociales del Régimen.

Muchas gracias a todos y muchas felicidades."

EMPRESAS Y PRODUCTORES EJEMPLARES

Las empresas y productores ejemplares del año 1962 han sido los siguientes: A. Paquet Sucesor, de

Gijón; José Manuel de la Cámara, de Utrera; Vidrieras de Llodio; Hijo de Salvador Ferri de Cañáis, de

Valencia; Sociedad Española de Automóviles de Turismo, de Barcelona; Fábrica de Caucho de

Torrelavegá; Hijos de Silvio Ruiz de Alda, de Pamplona; Empresa M.A.R., de Vigo. Productores: Don

Jesús Tordesillas Fernández, de Madrid; don Sixto Obrador Revuelta, de Santander; don Claudio Sánchez

Gómez, de Carriches (Toledo) ; don Pedro Foncuberta Cuenca, de Ceuta; don Cesáreo Goñi Azafra, de

Valle de Ulzama, Navarra; don Sixto Martín Marín, de Teruel; don Miguel Muñoz González, de

Guadalajara; don Antonio Marín Pastor, de Jerez de la Frontera (Cádiz).

Artesanos ejemplares: Doña María Elvira Loyzaga Torres, de Madrid; don Dedrid; doña Felisa Lorente

Mendizábal, de Rincón de Soto (Logroño) ; doña Mary Begoña Cristóbal, de Rincón de Soto (Logroño) ;

doña Rafaela Cebador Duran, de Utrera (Sevilla); don José Garrido Alonso, de Madrid; don Enrique

Casado Martínez, de Vigo; don Emilio Leyenda Pereíra, de Vigo; doña María del Carmen Carrera y doña

Juana Muela Martín, de San Sebastián; don Carlos Martínez Cienfuegos, doña Remedios González y

doña Aurora Alvarez, de Oviedo, y don Ramón Casademont Cassu, de Barcelona.

Becarios distinguidos: Doña Asunción Díaz Serra, de Barcelona; doña Mercedes Alonso Rodríguez, de

Santander; don Manuel Egido Campos, de Sevilla; don Emilio Mengual Hurtado, de Alicante; don

Enrique Arroyo Camacho, de Cádiz; don Manuel Sanfon Barrera, de Castellón; don Alfonso Arques

Pujalte, de Murcia; don Juan. García Blanco, de Salamanca; don Juan Vidal Menchón, de Murcia; don

Salvador Cardenes González, de Las Palmas; doña Carolina Calvo Ortega, de Falencia; don Juan

Martínez Marigorta, de Álava; don Pedro Gatindo Vega, de Cáceres; don Rafael Merino García, de

Granada; doña Emma Soledad Díaz González, de Madrid; doña Remedios Gómez Gabriel, de Zamora ;

don Jesús Maruri, de Vizcaya; don Aníbal Isidoro Carmona, de Madrid; don Ignacio Morilla Abad, de

Madrid; don Víctor Eraso Alcarazo, de Madrid; don Francisco Romay Alguera, de Cádiz,; don Alberto

Chamorro Belmont, de Sevilla; don Francisco Santos Rubio, de Sevilla; don Carlos Arcas Romero, de

Madrid; don José Llacer, de Valencia; don Valentín Conde López, de Valladolid; don Joaquín Padín

Sánchez, de Málaga; don Benito Moreno García, de Soria; don Armando Romanos Lezcano, de Soria;

don Víctor Herrero Valer, de Logroño; don Miguel Aragón Espeso, de Valladolid; don Federico Pérez

Herrezuelo, de Valladolid; don Alfredo Sánchez Celaya, de Zaragoza; don José Castell Vallestín, de

Zaragoza; doña Carmen Alvarez Domínguez, de Pontevedra; don José Molina Líndez, de Granada; don

Marcelo Padín Alonso, de Madrid; don Emilio Murillo Ramón, de. Zaragoza; don José Luis, García

Valdivia, de Cádiz; don Eugenio López Castillón, de Lérida; don Felisindo Arte Vidal, de Orense; don

Francisco Villarte, de Cádiz ; don Ramón Reus García, de Almería; doña Rosa María Ruiz Carreras, de

Barcelona; don Jesús Serrano Sánchez, de Teruel; don José Macías Serra, de Barcelona; don Ernesto

Majan Latorre, de Soria; don Eugenio Rubianes y Román, de Cabra; don Salvador García Allegue, de La

Coruña; don Francisco Laso Guerrero, de Jaén; don Antonio Trevez Armengol, de Zaragoza; don Luis

Buendía ¿Viñé, de Madrid; don José Rueda Eriales, de Málaga; don Rafael López Higueras;, don

Gregorio Tieso Gutiérrez, de Madrid, y don Agustín Martín Alonso, de Madrid.

 

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