Valencia aclama a Franco en un grandioso testimonio de adhesión  :   
 "He aquí mis poderes: la unión más estrecha con mi pueblo". 
 Pueblo.    18/06/1962.  Página: 1-2. Páginas: 2. Párrafos: 18. 

PUEBLO

ARO X X III

NUMERO 7.090 1,50 PESETAS

Valencia aclama a FRANCO en un grandioso testimonio de adhesión

"HE AQUI MIS POPERES: LA UNION MAS ESTRECHA CON MI PUEBLO"

«Ahora convertimos en fuerza creadora todo lo que antes malgastábamos en luchas intestinas»

En el Ayuntamiento de Valencia, y después de serle entregada la medalla de la Gratitud de aquella capital, el Jefe del Estada pronunció el siguiente discurso:

"Valencianos:

Gracias, muchas gracias por ese entusiasma que ponéis al re-cibirme, que constituye la afir-mación más rotunda y clara de la adhesión y de la voluntad de log hijos de esta bendita tierra valenciana. (Una clamorosa ova-ción interrumpe las palabras del Caudillo.)

La grandiosidad de esta mani-festación supera todo lo que po-demos encontrar por toda la géo-grafía española, respaldando la unidad indestructible de la Pa-tria. Yo quisiera que el extran-jero, que tanto nos calumnia (grandes voces y aplausos inte-rrumpen de nuevo al Caudillo), pudiese contemplar este espec-táculo aleccionador para decirle: He aquí mis poderes (ovación): la unión más estrecha con mi pueblo.

He venido a dialogar con vos-otros, estudiar vuestros proble-mas y haceros participes de las inquietudes de la Patria en esta hora. Soy el capitán de la nave y es natural os dé noticia de las dificultades e incidentes de la travesía. Navegar en este mundo

convulsionado es el sostener una constante lucha contra los ele-mentos, pues si bien todo es lu-cha en la Naturaleza, son estas épocas de transición, que las guerras aceleran, las de tiempos más borrascosos. La calma apa-rente que por estar en el vérti-ce del ciclón sentimos es sólo un contraste con el viento huraca-nado que nos rodea.

"UNA EJECUTORIA

EJEMPLAR FRENTE

A UN SIGLO DE

ABANDONO"

La última vez que visité vues-tra capital lo hice con ocasión de aquellos días tristes, cuando Va-lencia, tras la inundación, apare-cía sepultada bajo el fango (grandes aplausos le interrum-pen de nuevo), que había destrui-do el vergel de sus huertas y arrasado, en su corriente, con preciosas vidas, fábricas, comer-cios y hogares. Estas grandes ca-tástrofes que la Naturaleza ofre-ce, y que de tarde en tarde se abaten sobre nuestra Patria, sir-ven, como las viejas invasiones,

para forjar y poner de relieve la solidaridad entre nuestras pro-vincias y la eficiencia del Esta-do nuevo. Nuestro Régimen tie-ne la gran virtud de crecerse an-te las dificultades, de convertir los males en bienes, y sobre los escombros y ruinas levantar las grandes construcciones, los mo-dernos monumentos, las nuevas iglesias, las barriadas modernas con que sustituir a las chozas y edificaciones insalubres. Así, de las ruinas de la guerra y de laa depredaciones de la vesania roja salió la gran obra de las Regio-nes Devastadas. Del fuego de la ciudad dé Santander, la nueva y bella capital montañesa. De la explosión de Cádiz, la hermosa ciudad de fuera de sus murallas. De la Sevilla inundada, los nue-vos polígonos de viviendas y la solución definitiva de sus peli-«gros. De las inundaciones de Castilla, la defensa de sus cau-ces y la activación de los proyec-tos de regadío de sus llanos. ¿Y qué he de deciros de esa bella ciudad con los pantanos en mar-cha que la defiendan, fecundan-do sus tierras, y la solución del Plan Sur de la ciudad, que abri-rá la era de la nueva Valencia? (Estruendosa y prolongada ova-ción.)

Pero no se concentra nuestra acción en la sustitución de lo destruido, pues la transforma-ción alcansa a todas las provin-cias españolas con tanta más in-tensidad cuanto mayores sean sus necesidades. Lo realizado en estos veintitrés años, desde el término de nuestra Cruzada, constituye una ejecutoria ejem-plar frente a un siglo de aban-dono, de atraso y de mal gobier-no. (Aplausos y voces desde el público.)

"LA GRAN OBRA DE NUESTRO MOVI-

MIENTO.

Si todo esto lo hemos podido hacer en los años más difíciles de la vida de España, sin oro ni divisas, en medio de una gue-rra universal y más tarde de un injusto cerco internacional, ima-ginaros de lo que seremos capa-ces con la nación recuperada, la moneda estable (ovación que im-pide oír las últimas palabras), nuestro comercio floreciente, la industria en pleno avance y la balanza de pagos favorable. Y si nos asomamos al campo, vos-otros, que coa vuestra laborio-

(Pasa a la pág. siguiente.)

"El resurgir de España desconcierta e irrita a sus enemigos"(Franco)

(Viene de primera pág.)

sidad habéis hecho a través de los siglos del agua un tesoro, sois los que mejor podéis comprender la gran obra de nuestro Movi-miento para transformar las es-tructuras de nuestro campo y, en especial, las de nuestras tie-rras sedientas. (Voces de ´´Sí, sí lo sabemos".)

Estas realidades, al trascender fuera de nuestra frontera y con-vertirse en motivo de admiración para nuestros visitantes, suscitan la ira de nuestros adversarios (Aplausos y voces del público in-

terrumpen al Caudillo otra vez.), de nuestros adversarios, que tra-tan por todos los medios de des-acreditarnos en el exterior movi-

tizando los resortes del comunis-mo y de. sus compañeros de viaje. (Ovación.) Confiaban nuestros enemigos que nos abandonaban

una España inviable, destruida y

desposesa de toóos los recursos. Se negaban a nuestro pueblo las virtudes para levantarse, se es peculaba con nuestros derrumba-miento, y agoreros y especulado-res esperaban eso para caer mas tarde sobre su presa. Nuestro re surgimiento les ha desconcertado, incluso a aquellos que desde el interior no querían reconocer el milagro. (Larga ovación.) Había que detener nuestro resurgimien-to, ahogar nuestro crédito, es-pantar al turismo, y éste es el se-

creto de esas algaradas frustra-das con que año tras año obse-

quian a la Península Ibérica, pues no somos nosotros solos el blanco de la ofensiva, sino que nuestra hermana peninsular su-fre con fortaleza paralelos ata-ques. (Ovación. Muy bien.)

Como muchas veces he repeti-do, no constituye esto un episo dio nuevo en nuestra historia, pues se recrudece en todas las ocasiones en que nuestra nación resurge. El mundo se había acos-tumbrado a una España que no contaba, y le ha quedado una tendencia morbosa a creer y re-gistrar todo lo malo que se diga de España. (Aplausos. Una voz: "¡Los de Munich, a la horca!" Nusva ovación.)

"INFILTRACION COMU- NISTA EN EUROPA"

¿Cuál es la causa de la persis-tencia en este error, podríamos preguntarnos? Y yo respondería que, aparte de la enemiga natu- ral de los partidos políticos, a quienes nuestra Revolución ha puesto en evidencia, y que pue-den justificar posiciones apasio-nadas, es el de la infiltración co-munista en Europa, que con su acción solapada ha venido influ-yendo sobre la mayoría de ios ór-ganos de opinión, siendo raro el que no se encuentra parasitado por el oro soviético, esto nos de-muestra de que son las agencias y órganos de opinión en el mun-do en que vivimos. El caso de España es una prueba clara de cómo se engaña a los pueblos. (Aplausos.) El mito del servicio a la verdad y. de la libertad de Prensa ha pasado a la Historia Cada periódico u órgano de opi-nión tiene su amo. ¡Cuántas ve-ces honestos corresponsales ex-tranjeros se dolieron ante nues-tras autoridades de haberse pu-blicado en sus periódicos noticias totalmente contrarias a lo que ellos habían telegrafiado desde España! (Voces alfadas que no pueden entenderse.) ¿Es que deja de ser el periódico una organiza-

ción influenciante por las fuerzas secretas? ¿No constituye un ne-gocio que puede venderse al me-jor postor? ¿Es que no gasta Ru-sia suficiente oro para poder comprar una gran parte de la Prensa del mundo a través de sus hombres de paja e influir a la otra parte con la compra de agentes? Si la Prensa fuera ver-daderamente libre, sería una li-bertad para una exigua minoría de millonarios de cada país. (Ri-sas y gran ovación.)

El hecho es que hemos de re-signarnos por unos años a no ser comprendidos. Si nuestras cosas gustasen en ese mundo li-beral que en Europa todavía se lleva sería una muestra de haber fracasado nuestra revolución. Y no es que esos países no padez-can problemas parecidos a los nuestros, pero son tantos los in-tereses creados, que necesitan de una revolución verdadera para poder solucionarlos. De todas maneras las naciones se olvidan que viven una guerra fría, pero guerra al fin, solapada y trai-cionera, que mina los puntos vi-tales de los países, parásita sus organizaciones filtrando sus agentes, frente a lo cual los vie-jos sistemas se presentan in-eficaces. Las pérdidas de las ba-tallas de la guerra fría son más peligrosas y trascendentes para las naciones que las de los cam-pos de batalla.

"SOMOS MOTIVO DE ADMIRACIÓN Y EN-VIDIAS"

De todo esto empiezan a aper-cibirse los pueblos, y todo lo bue-no, que hay en e| hombre se re-bela frente a las viejas ficciones desacreditadas. Ansia una evolu-ción que evite la catástrofe, que salve aquellos principios por los que la vida es grata: la espiri-tualidad, el orden, la familia y las posibles libertades, y las ha-ga compatibles con la seguridad, la justicia social y "el progreso económico. (Grandes y prolon-gados aplausos.) No otra cosa encierra la inestabilidad política de tantas naciones que no saben cómo acertar. Sí hoy vemos a nuestra Patria asegurada contra. estos peligros es porque hemos sabido ver a tiempo estás reali-dades y errar un ideario político eficiente que baje los imperati-vos de la fe cristiana recoge to-do lo fundamental y eficiente de las teorías políticas pasadas.

Aquel ideario por que comba-timos y que se concretó desde ios primeros tiempos de la Cru-zada se encuentra hoy en plena marcha y nos ofrece sns ópti-mos frutos. Nuestra paz se ad-ministró para todos los españo-les sin distinción de bandos. La transformación de la nación só-lo los enemigos, obcecados, no quieren verla. El progreso espi-ritual, social y económico no ad-mite discusión. Por ello somos motivo de admiración y envidia. (Súbita y estruendosa ovación.) Si con firmeza nos mantenemos poco pueden importarnos los la-dridos exteriores del comunismo o de sns asociados; lo importan-te es lo que pasa dentro, y, pesa a las pequeñas nubes que se in-terpongan en nuestra marcha, el sol ha salido para España. ¡Arriba España!

(Una prolongada y vibrante ovación retiene al Caudillo va-rios minutos saludando desde el balcón del Ayuntamiento de Va-lencia.) " 

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