Franco preside en Valencia importantes inauguraciones     
 
 Pueblo.    18/06/1962.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 75. 

FRANCO preside en falencia importantes inauguraciones

VALENCIA, 16.—El Jefe del Estado, Generalísimo Franco, ha llegado a esta población acompañado de

su esposa, doña Carmen Polo de Franco; ministro de Obras Públicas, don Jorge Vigón, y gobernador

civil, que habían acudido a recibirle al límite de la provincia. En la plaza de España el Generalísimo fue

cumplimentado por el alcalde de la ciudad, don Adolfo Rincón de Arellano, y montando en un coche

descubierto, se dirigió, en unión del alcalde, hacia el Ayuntamiento, entre las constantes aclamaciones del

público estacionado a todo lo largo del trayecto.

Franco llegó a la plaza del Caudillo, siendo acogida su presencia con una inenarrable ovación y vítores de

¡Franco! ¡Franco!¡Franco!, que duraron Varios minutos, ahogando los acordes del himno nacional. Una

masa ingente siguió al automóvil descubierto, y su entusiasmo se hizo incontenible al descender del coche

Su Excelencia el Jefe del Estado. Al pie del coche fue recibido por el ministro del Ejército, teniente

general Barroso, con quien pasó revista a las fuerzas, y saludó a los jefes y oficiales del Ejército. A la

puerta del Ayuntamiento, el Generalísimo fue cumplimentado por los ministros secretario general del

Movimiento, señor Solís; de Agricultura, señor Cánovas; de la Vivienda, señor Martínez SánchezArjona;

de Hacienda, señor Navarro Rubio, y presidente del Consejo de Economía Nacional, señor Gual Villalbí,

así como por las autoridades militares y civiles de Valencia, arzobispo y obispo auxiliar de la diócesis.

ENTREGA DE LA MEDALLA DE ORO DE LA GRATITUD

El Caudillo subió las escaleras de la Casa Consistorial a los acordes del himno nacional, dando guardia

los maceres y guardia municipal en traje de gala.

Tras descansar unos momentos en el despacho del alcalde, el Generalísimo salió al balcón principal,

desbordándose el entusiasmo de la multitud.

Cuando se consiguió hacer el silencio, el alcalde pronunció las siguientes palabras para ofrecer a S. E. la

medalla de oro de la Gratitud de Valencia.

"Excelencia:

Valencia está aquí, abierta y ardiente, como su cielo, como su amanecer. ¿La veis? Es esa que os aplaude

y espera. Su voz y su grito. Toda la ciudad, y con ella la región en vilo, cuajada y como solidificada en mi

voz, os habla.

Siento, superando emociones, que esa voz pesa, gravita, quema y hiere.

Es ella, creedlo, señor, y así os dice "Con ansias esperado, ¡bien venido!".

En la marea revuelta de toda la nación, testificando la verdad de vuestra presencia frente a contubernios y

fariseísmos, propalados luego por agencias y adivinamientos de etiqueta antiespañola ya conocidos, en la

marea, digo, en que todo ese mar de la nación entusiasmada se pone de pie, es aquí, en Valencia, y es por

mi voz —privilegio máximo de la ciudad y de su alcalde— como recogemos todo el desbordado fuego

que quema la entraña nacional y os hablamos, porque nuestra fe en ti se acrecienta y agiganta.

España sigue contigo, tú el Caudillo, sin envejecimientos, sin decrepitudes, verdad y amor, camino

abierto para todos, para toda justicia y paz, para todo avance.

Por ese camino, tú y, en pos de ti, todos los que somos españoles. Los españoles son sólo de una clase.

Pero hay algo que nos afecta con calor de valencianismo deseando volcarse también en este primer

contacto contigo. Otras veces son las ciudades las que, por sus representantes, acuden a tu audiencia a

Madrid.

El protocolo, lo rompes. Eres tú el que inviertes el orden y vienes a Valencia y llegas para enhebrar el

diálogo cálido y eficaz con el que, al cabo, sepas gozoso lo que hemos hecho y lo que aún nos queda por

hacer; Lo que cunde, ya en creación verificada con tu superior tutela, y lo que aún debe aflorar del

maridaje del esfuerzo dé Valencia y de tu ansia vivificante de una España revivida para llegar a inmortal,

diálogo que apruebe las realizaciones y los logros, y que constate igualmente los caminos por abrir

todavía o los abiertos, pero necesitados de tu alta visión y pulso para que lleguen, cronometrados y sin

frustraciones, a sus metas cumbres.

Caudillo: la medalla de la Gratitud, la primera, es, indudablemente, tuya. Pero si no existiera, o no hubiera

sido creada, fuera lo mismo.

La medalla, la carne y llama de toda, una región —miembro vivo de un cuerpo nacional en plena

vitalidad, la de la gratittud sin mohos de resabios ni ficciones, por ti y contigo, en adhesión de fe

y amor, es la que te ofrecemos, es la que está contemplando: Valencia en tu presencia.

Valencia, a la que aquí vez en esta inmensa plaza como en audiencia y concejo abierto y la que asiste

también, aunque ausente por su forzado trabajo, la que es y la que fué, la que ha ido fundiendo desde

1936, con sus vidas y sus ansias, el soporte perenne de una España "inmortal bendecida por Dios, en

servicio de Dios y a tus órdenes."

Las palabras del señor Rincón de Arellano fueron varias veces interrumpidas por los aplausos del público

y, al final, escuchó una gran ovación.

Terminada sus palabras, el alcalde procedió a hacer entrega al Caudillo de la medalla.

A continuación, el Generalísimo pronunció, el discurso que publicamos en otro lugar. Al final se entonó

el "Cara al sol", dando los gritos de ritual el Jefe del Estado. Mientras el Caudillo penetraba en el interior

del edificio, el público estacionado en la plaza entonó el "Himno a Valencia".

DISCURSO DEL MINISTRO SEÑOR VILLALBÍ

En la sala de la Chimenea del Ayuntamiento, el ministro sin cartera, don Pedro Gual Villalbí, hizo entrega

al Generalísimo de la Memoria de la gestión de la Comisión delegada del Gobierno para Valencia, creada

con motivo de las inundaciones de 1957. El señor Gual Villalbí pronunció el siguiente discurso:

"Señor: Por iniciativa de Vuestra Excelencia y acuerdo del Gobierno, se me confirió el honor y la

responsabilidad de representar a éste con carácter de permanencia para asumir la dirección de las tareas

encaminadas a la más pronta y completa recuperación de la ciudad de Valencia, su comarca y algunos

puntos de las provincias limítrofes de Castellón de la Plana, Alicante y Teruel, afectados en mayor o

menor medida por las tremendas inundaciones del mes de octubre de 1957.

También incumbía a la delegación del Gobierno la tarea de organizar el auxilio directo a las innumerables

familias a las que la inundación, había dejado sin hogar, a los agricultores, industriales, comerciantes y

artesanos que sufrieron grave perjuicio en sus patrimonios de empresa, y sobre todo ayudar a levantar la

moral de un pueblo abatido por la sorpresa de una catástrofe inmensa.

Al hacer el balance de cierre de la gestión que me fue encomendada, me honra poner en manos de

Vuestra Excelencia la Memoria que la sintetiza, y que a su vez hace sucinto relato de aquel dramático

acaecido para que se incorpore a la Historia.

Esta Memoria evidencia que todos los postulados que implicaba la gestión de recuperación de la ciudad y

zonas afectadas han sido cumplidos dentro de los plazos más breves posibles con los más favorables

exponentes de orden y de eficacia.

El mérito de éstos resultados corresponde en primer término y estricto reconocimiento de justicia a

Vuestra Excelencia, que en esta ocasión, como en muchas otras difíciles y comprometidas de los años de

vuestro mando, supo hacerse cargo en seguida del alcance del problema que se planteaba para dictar

medidas y formular sugerencias que permitiesen enfocar la solución en todas sus facetas.

También se debe gratitud a los señores ministros, pues todos se superaron en voluntad y aciertos para dar

las diíposiciones correspondientes que afectaban a sus Departamentos ministeriales; a todas las

autoridades de las provincias afectadas; a las jerarquías civiles, militares y eclesiásticas; a las

corporaciones públicas, organizaciones del Movimiento Nacional, delegaciones y servicios de los

Ministerios; Cámaras oficiales y asociaciones y entidades de todo carácter, que superaron su colaboración

asidua y eficaz.

Asimismo habría mucho que decir en elogio de la conducta ciudadana ejemplar y de la labor altruista y

meritoria de las Comisiones de Asistencia Social, de los "alcaldes" de los refugios improvisados y de

cuantos participaron en Juntas y realizaron servicios útilísimos con el mayor celo y desprendimiento. En

fin, ha de quedar constancia de la entereza, disciplina y elevada moral de todo el pueblo, que dio alto

ejemplo de virtudes de ciudadanía.

Singularmente hay que resaltar la meritísima labor de aportaciones de auxilios de todos los Ministerios,

los de las tres Armas de Tierra, Mar y Aire, que destacaron compartiendo los riesgos y realizando actos

de heroísmo y siendo los primeros en el urgente abastecimiento de alimentación, agua y medicamentos,

elevando asi la moral de una población sobrecogida por el terror.

Después, su sorprendente acción en la llamada "batalla del barro", en el desatasco de cloacas y en la

restauración de la red de desagüe y limpieza dé calles y plazas.

Esta Memoria, aparte de su valor documental para la Historia, revela cómo bajo vuestro mando se

comportaron los organismos de Gobierno, las autoridades regionales, provinciales y municipales en

función de asistencia amplia, justa y eficaz, que encontró colaboración digna de toda alabanza en

instituciones, asociaciones y en los propios ciudadanos.

Distribuidos totalmente los recursos de la suscripción nacional, trasladada virtualmente la población

refugiada a las nuevas vi viendas, terminadas las obras de urgencia en la reparación de daños y las

inmediatas para evitar las proporciones de otra inundación y en marcha los planes para una nueva

Valencia, cuya realización corresponde a otros organismos especialmente idóneos para el caso, esta

Delegación considera que ha de darse por terminado el honroso mandato que se le confirió y, previo el

acuerdo de la Junta de Autoridades de Valencia, se formula la presente Memoria como término de la

misión que le había sido confiada y cuya actuación someto al superior juicio de Vuestra Excelencia. "

EL CAUDILLO, EN LA BASILICA DÉ LA VIRGEN DE LOS DESAMPARADOS

Terminadas las palabras del señor Gual Villalbí. el alcalde, en su despacho oficial, ofreció al

Generalísimo la medalla del Centenario de San Vicente Ferrer, así como un magnífica retrato del santo.

A continuación, el Caudillo, en unión del alcalde, y en el mismo coche descubierto, se dirigió a la

Basílica de Nuestra Señora de los desamparados, siendo objeto de constantes muestras de cariño y

simpatía, a las que Su Excelencia correspondía, sonriente y en pie. desde el coche. En otro coche iban la

esposa de Su Excelencia, doña Carmen Polo de Franco, con la esposa del alcalde de Valencia, doña Isabel

de Castellví. condesa de la Villanueva. Seguían otros automóviles ocupados por los ministros y

autoridades.

A la puerta de la basílica, el Caudillo fue recibido por el arzobispo, doctor Olaechea. reves´tido de

pontifical, y el cabildo catedralicio. Su Excelencia entró en el templo bajo palio portado por miembros de

la Real Cofradía. Sus Excelencias ocuparon un lugar bajo dosel en el lado del Evangelio.

El arzobispo de Valencia hizo entrega al Caudillo y a su esposa de medallas de la Real Cofradía de la

Virgen de los Desamparados. En seguida, el doctor Olaechea pronunció unas palabras y se entonó, la

salve, pasando Sus Excelencias y los ministros al camarín de la Virgen para besar la mano de la sagrada

imagen.

Al salir a la plaza de la Virgen, el Caudillo volvió a ser objeto de fervorosos aplausos y vítores de la

multitud que había seguido a la comitiva.

El Jefe del Estado se trasladó desp u é s a Capitanía General, donde residirá durante su estancia en

Valencia, viéndose obligado a salir al balcóo, donde per maneció cuarenta y cinco minu tos,

correspondiendo a los entusiastas saludos del pueblo valenciano, que se había trasladado a la plaza de

Tetuán para continuar testimoniando a Su Excelencia el Jefe del Estado su leal adhesión. Franco

presenció desde el balcón el desfile de los manifestantes. (Cifra.)

VISITA A LA ESCUELA DE FLECHAS NAVALES

VALENCIA, 17.—Su Excelencia el Jefe del Estado, después de oír misa en la capilla de Capitanía

General y acompañado de los ministros secretario general del Movimiento, señor Solís; de Obras

Púbjicas, señor Vigóri; de la Vivienda, señor Martínez SanchezArjona; de Agricultura, señor Cánovas;

sin cartera, señor Gual Villalbí; capitán general de la tercera región, don Santiago Mateos Marcos;

vicesecretario general del Movimiento, señor Herrero Tejedor; delegado nacional de Provincias, señor

Taboada; director general de Carreteras, señor Morte; secretario general de la Organización Sindical,

señor Lamata, y autoridades locales, visitó la Escuela de Flechas Navales. Fue recibido por el delegado

nacional del Frente de Juventudes, señor López Canelo; gobernador civil de la provincia, alcalde de

Valencia, director de la Escuela, comandante de Marina y delegados jefes de servicios provinciales del

Movimiento.

• En la explanada ante la Escuela se hallaban formadas, cuatro centurias del Frente de juventudes y una de

flechas navales. A los acordes, del himno na cional, el Jefe del Estado pasó revista a los muchachos y

después recorrió las instalaciones.

La Escuela está enclavada en la avenida de Francia, número 18, y tiene capacidad para 170 alumnos.

Cuenta con un campo de deportes, comedor transformable en capilla y biblioteca. El 18 de octubre de

1960 fue entregada por el Ministerio de la Vivienda e inaugurada por el ministro secretario general del

Movimiento, señor Solís. En su construcción se invirtieron cinco millones de pesetas.

El Caudillo, a su llegada a la Escuela, fue recibido con grandes muestras de entusiasmo y aclamado por el

numeroso público congregado ante el edificio, al igual que durante, todo el trayecto^ desde Capitanía a

través de la avenida del Puerto, reformada recientemente.

FRANCO, EN EL POBLADO DE NAZARET

A continuación, el Generalísimo se dirigió a la parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados y el

poblado de Nazaret. Hizo el recorrido de las principales calles del barrio en coche descubierto y fue

objeto de constantes muestras de afecto. A su paso por el balneario Benimar, un numeroso grupo de

muchachos con trajes deportivos, y que formaban guardia a ambos lados de la carretera, acogieron el paso

de Su Excelencia con grandes muestras de entusiasmo. En la parroquia, el Jefe del Estado fue recibido por

el arzobispo, doctor Olaechea, y el cura párroco. Su Excelencia penetró en el templo bajo palio y ocupó

un reclinatorio al lado del evangelio. El arzobispo pronunció unas palabras de saludo.

Después visitó la Junta de Obras del Puerto. Allí le recibieron el presidente de la Junta y de la Diputación,

señor Lasala; ingeniero director, señor Gálvez Cañero, e ingenieros de la Junta. El Caudillo estudió con

atención los planos y datos de las obras realizadas en el puerto de Valencia, asi como los detalles del

edificio, de reciente construcción y puesta en servicio.

Acto seguido visitó la estación elevadora del alcantarillado del distrito marítimo. Esta estación liberará a

todas las calles del peligro de la inundación del distrito y tiene también como finalidad recoger las aguas

residuales.

INAUGURACIÓN DEL NUEVO EDIFICIO DEL GOBIERNO MILITAR

La comitiva se dirigió luego al grupo de viviendas Virgen del Carmen, donde el Caudillo visitó algunas

de ellas ya terminadas, escuchando los informes del ministro de la Vivienda y del delegado provincial del

Ministerio. Durante todo el recorrido, Su Excelencia fue vitoreado y aplaudido con gran entusiasmo por

todo el vecindario que llenaba las calles. Luego, sin bajar del coche, recorrió el paseo de Valencia al mar.

donde están construyendo varias facultades y escuelas dentro de la Ciudad Universitaria.

Finalmente inauguró el nuevo edificio del Gobierno militar, situado en el llano del Remedio. Ha sido

levantado por el Servicio de Constru c c i o n e s Militares. Consta de cinco plantas y semisótanos, donde

se han reunido todos los servicios y oficinas militares. Existen también algunas habitaciones para oficiales

y un centro cultural con biblioteca, bar, sala de lectura y oficinas propias. La superficie del solar es de

2.166 metros cuadrados, y la superficie total, de 11.000. Su presupuesto se eleva a 34 millones de pesetas.

El Jefe del Estado era esperado por el ministro del Ejército, capitán general de la tercera región,

gobernador militar y jefes y oficiales de la guarnición. El público congregado frente al edificio vitoreó al

Caudillo mientras éste, con el ministro del Ejército y el capitán general, pasaba revista a las fuerzas que le

rindieron honores.

Después de recorrer algunas dependencias, en el despacho del gobernador militar le fueron mostrados los

planos y fotografías de las distintas plantas del inmueble y de sus instalaciones. A continuación, el

arzobispo de Valencia procedió a su bendición.

En el salón del centro cultural de los Ejércitos, situado en la planta baja, se celebró el acto de presentación

al Jefe del Estado de los jefes y oficiales de la guarnición. Hecha la presentación, el ministro del Ejército

pronunció un discurso, al que contestó el Generalísimo.

DISCURSO DEL MINISTRO DEL EJERCITO

"Mi General:

Me cabe hoy el inmenso ho nor y la gran satisfacción de presentaros las guarniciones de esta región

valenciana, cuyas representaciones están aqui presentes.

En estos cinco años y medio que llevo al frente del Ministerio del Ejército, por la bondadosa designación

de V. E., he seguido una política tendente a mejorar, al mismo tiempo que la eficacia de las fuerzas

armadas, las instalaciones de los organismos regionales, y así hoy puede decirse, señor, que las capitanías

generales están en perfecto estado y muchos de los gobiernos militares que estaban ocupando locales

inadecuados, bien de particulares o de otros organismos del Estado, están siendo reemplazados por

edificios fundacionales que albergan la totalidad de los servicios.

En Valencia (edificio que hoy inauguráis), en Castellón de la Plana, en Málaga, en Granada, en Oviedo,

en Avila, y en Cuenca y en Segovia, los vetustos edificios que se ocupaban han sido sustituidos por otros

de nueva planta o adquiridos. Hoy reúnen las condiciones necesarias para albergar no sólo los gobiernos

militares, sino también todos los servicios de la provincia.

El reunir en un solo edificio todos estos organismos indudablemente facilita el mando, con mejora

evidente del servicio, proporcionando mayores comodidades a todas las personas que por razón de su

trabajo tienen que relación a r s e con nosotros acudiendo a las oficinas castrenses para resolver

problemas de movilización, reclutamiento, abastecimientos, transportes, justicia, pagaduría y otros.

Hay gobiernos militares, como los de Lugo, León, Lérida, Valladolid y Toledo, cuya construcción o

remozamiento están muy adelantadas, y en la casi totalidad de los restantes se han hecho obras para

hacerlos dignos de nuestro Ejército.

Hoy puedo anunciaros con sana satisfacción que el problema de instalación digna y funcional de los

gobiernos militares quedará totalmente resuelto en el plazo de un par de años.

LAS REFORMAS EN LOS HOSPITALES MILITARES

Me parece innecesario hacer aquí un recuento de atrás realizaciones que son fruto de las orientaciones

recibidas de V. E. y del largo tiempo que llevo en la dirección de este Ministerio, pero si quisiera resaltar,

por. su carácter eminentemente social, las mejoras que en los hospitales militares se han realizado,

estableciendo nuevos consultorios para que la familia militar pueda atender de forma satisfactoria sus

necesidades. También es ya un hecho, sobre todo en las cabeceras de región, el funcionamiento de los

servicios de odontología, maternidad, etc., etcétera, y en materia de educación de los hijos se ha hecho

mucho también, creando colegios mayores, institutos de segunda enseñanza en régimen de patronato y

multiplicando las bolsas y becas. Son vuestras consignas de ayuda a la gran familia militar. Las he

seguido fielmente, y todos, mi general, os lo agradecemos desde el fondo de nuestros corazones de

soldados.

Perdón, mi general, por esta relación incompleta que acabo de haceros antes de inaugurar este edificio,

que alberga, además, un centro cultural del que carecía esta guarnición y que se merecía de una forma

particular, ya que los militares de esta tercera región militar se distinguen por su entusiasmo, amor al

servicio y eficiencia. En todas mis visitas de inspección no he recibido más que satisfacciones y quiero

proclamarlo ante vos, la más alta autoridad de la nación.

Por otra parte, este centro cultural nos ha de servir para estrechar los lazos del Ejército con la población

civil, ya que habrá socios civiles y muy a nuestra satisfacción. Con ello constituiremos ese bloque

inconmovible que requiere la unidad y la grandeza de la Patria.

Y termino, mi general, con algo que me produce satisfacción proclamarlo y es la seguridad que recibo al

recorrer todas las guarniciones de la Península, islas adyacentes, Marruecos y África occidental española

de su firme lealtad y cariño acendrado hacia vos y hacia vuestra obra.

Aquí estamos, mi general, acompañándoos incondicionamente en esa guardia permanente que montáis

hace más de veinticinco años, como centinela de Occidente. Guardia en que la consigna tiene que ser

vencer y llevar a España por el camino de la prosperidad y de la grandeza o morir en el empeño.

Muchas gracias, mi general."

EL CAUDILLO, VITOREADO

Al abandonar el salón, el Jefe del Estado fue vitoreado por los numerosos jefes y oficiales reunidos y le

fue ofrecido un vino de honor.

Terminado el acto, el Caudillo regresó a Capitanía entre los vítores y aplausos del numeros publico

congregado en las calles del recorrido.

VISITAS A NUMEROSAS VIVIENDAS E INAUGURACIÓN DEL HOSPITA1

PROVINCIAL

VALENCIA 18.—Su Excelencia el Jefe del Estado ha continuado la serie de visitas e inauguraciones

iniciadas por la mañana

Acompañado de su esposa, don; Carmen Polo de Franco, salió de la Capitanía General para diri girse al,

grupo de viviendas Virgen de los Desamparados. Le acompañaban, también, los jefes de sus Casas

Militar y Civil, ministros secretario general del Movimíento, Vivienda, Agricultura presidente del

Consejo de Ecc norma Nacional y de Obras Públicas, con su esposa, señora de Vigón; capitán general de

la tercera región aérea, gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, alcalde y señoras de la

autoridades valencianas y otra jerarquías y autoridades naciona les y provinciales.

En el recorrido, que alcanzaba varios kilómetros, el público ocupaba aceras, balcones y ventanas

saludando con entusiasmo el paso del Caudillo.

VISITAS A VARIOS GRUPOS DE VIVIENDAS

El grupo de viviendas Virgen de los Desamparados se hallaba engalanado con arcos triunfales, banderas y

colgaduras, y todo el vecindario tributó una emocionante acogida al Caudillo, no ce. sando ni un

momento los aplausos y vítores hasta que Su Excelencia lo abandonó, después de visitar dos viviendas de

un nuevo bloque, que consta de 300 casas y 16 locales comerciales, con un presupuesto de cerca de

cuarenta millones de pesetas.

La renta de estas viviendas es del tipo "limitada´´, y el valor de cada una de ellas asciende a pesetas

129.263,96. La aportación inicial en los primeros sesenta meses será de 146,08 pesetas, y la renta mensual

de amortización es de 536,05. La superficie construida se eleva a 81,75 metros cuadrados.

A continuación, Sus Excelencias se dirigieron al grupo de viviendas Virgen de la Fuensanta, donde

encontraron alojamiento muchos de los damnificados por las trágicas inundaciones de 1957. Su

Excelencia, esposa y séquito penetraron en la iglesia, donde se rezó una solemne salve; el colegio de

niñas del grupo, dirigido por las religiosas de Jesús y María, donde Sus Excelencias fueron objeto de un

cariñoso recibimiento por parte de las pequeñas, formadas en el patio de recreo; varias de las viviendas

del citado grupo, en el que la banda infantil de la Misericordia interpretó el himno nacional, y algunas de

las calles del mismo.

EL NUEVO HOSPITAL PROVINCIAL

Seguidamente, el Caudillo y su ilustre esposa marcharon hacia el nuevo hospital provincial, que iban a

inaugurar, y en cuya puerta fueron recibidos por el presidente de la Diputación Provincial, Corporación

bajo mazas y los alcaldes de todos los pueblos de la provincia, médicos, practicantes, monjas y

enfermeras, que tributaron un fervoroso recibimiento a Sus Excelencias.. E, Caudillo y su esposa se

dirigieron directamente a la capilla donde fueron recibidos por e arzobispo, doctor Olaechea. In

mediatamente se procedió po éste a la bendición del local.

En medio de un impresionante entusiasmo, el Caudillo y su esposa penetraron en el salón de actos, donde

se celebró el solemne de entrega de la primera medalla de la provincia de Valencia a Su Excelencia el

Jefe del Es tado. El Caudillo y su esposa ocuparon la presidencia, acompanados de los ministros,

presidente de la Diputación, arzobispo, capitán general de la región teniente general jefe de la Región,

teniente general jefe de la Región Aérea y director general de Sanidad.

El presidente de la Diputación Provincial pronunció un discur so en ofrecimiento de la medalla de la

provincia, y en él hizo un resumen de la historia de la sanidad y beneficencia de Valencia características

del nuevo hospi tal y obras realizadas en los últimos años por la Diputaciói Recordó el acuerdo de la Cor

poración nombrando presidente honorario de la misma a Su Excelencia el Jefe del Estado, terminó

imponiendo la primera medalla de la provincia de Valencia con estas palabras: «Le impongo esta medalla

en medio del cariño y de la gratitud de todos los valencianos.» Seguidamente impuso la condecoración

entre una atronadora y prolongada salva de aplausos y gritos de «Franco, Franco, Franco», que no cesaron

en unos minutos.

Su Excelencia el Jete del Estado contestó coa un brillantísimo discurso, que fue interrumpido

continuamente con grandes ovaciones, y llegando incluso a ponerse en pie la presidencia del acto para

aclamar al Caudillo.

Por último visitó algunas dependencias y servicios del amplio edificio.

MODERNISIMAS INSTALACIONES

El nuevo Hospital Provincial, inaugurado esta tarde por Su Excelencia el Jefe del Estado y su ilustre

esposa, es un solo edificio, formado por dos alas, unidas por otro cuerpo de edificios, que forma una

gigantesca "U". Perpendicularmente a los brazos libres de dicho perfil van unidos dos pabellones, que

cierran casi por completo el recinto enmarcado por la "U", pero dejando en su interior una gran plaza con

jardines.

El recinto mide 72.000 metros cuadrados, y la suma de superficie edificada en todas las plantas es de

33.000 metros cuadrados. Tiene capacidad pitra 600 camas para enfermos de asistencia gratuita o

semigratuita y 150 más para enfermos de pago. Dispone de dos secciones fundamentales; la de medicina

y cirugía, unidas por el pabellón de servicios. En la planta baja se instalaran 24 policlínicas de las

distintas especialidades.

Cuenta también con locales para capilla, residencia de monjas, laboratorios, salón de actos, biblioteca,

etc. Existe una central para el suministro de oxígeno y otra para el servicio de vacio. Tiene además dos

grupos de quirófanos, cada uno de ellos con seis salas de operaciones. En su construcción se han

invertido hasta ahora 130 millones de pesetas.

UN INMENSO GENTÍO APLAUDE INCESANTEMENTE AL CAUDILLO

A su regreso hacia el centro de la ciudad el público había aumentado considerablemente, y el largo

trayecto se halla totalmente abarrotado por un inmenso gentío que aclamaba incesantemente a Franco. A

su paso por la avenida de Castilla, los taxistas, que habían tributado el homenaje a Su Excelencia el Jefe

del Estado, hicieron sonar losclaxons de los 500 vehículos, uniéndose después a la comitiva.

El Generalísimo se dirigió a Capitanía General y se vio obligado a salir al balcón, en unión de su esposa y

de los ministros, para presenciar el impresionante y original desfile de los 500 taxistas valencianos, que

pasaron delante de Sus Excelencias haciendo sonar los claxons y saludando y agitando banderas

nacionales, mientras el gentío estacionado frente al edificio le aplaudía, vitoreaba y hacia flamear sus

pañuelos. El Generalísimo y su esposa correspondieron a estas manifestaciones con la mano.

Esta noche les será ofrecida una cena en la Generalidad. (Cifra.)

CENA DE GALA EN EL PALACIO DE LA GENERALIDAD

VALENCIA, 17.—En el palacio de la Generalidad se celebró una cena de gala en honor de Sus

Excelencias el Jefe del Estado y se n o r a, ofrecida conjuntamente por´ la Diputación y el Ayuntamiento.

Fue servida en el histórico salón de Cortes, compartiendo los puestos presidenciales con el Caudillo y

doña Carmen Polo de Franco la esposa del presidente de la Corporación Provincial, doña Elisa Bau de la

Sala, y el alcalde de la ciudad, don Adolfo Rincón de Arellano.

También asistieron los ministros que acompañan al Generalísimo en este viaje a Valencia, con sus

respectivas esposas, así como directores generales y altas personalidades y jerarquías nacionales,

diputados provinciales y concejales de nuestro Ayuntamiento.

Durante la cena fue interpretado un selecto concierto por las bandas de música La Primitiva y Unión

Musical, de Liria; que se situaron en el patio de acceso de la caite de Caballeros.

Más tarde, el Caudillo pasó al despacho oficial del presidente de la Corporación, donde firmó en el libro

de visitantes de honor de la misma, obra del artista señor Segrelles, que elogió grandemente.

Ante el palacio de la Generalidad, que lucia la más espléndida iluminación en su parte interior y en la

exterior, se estacionó numerosísimo público, y tanto a la llegada como al abandonar el palacio, a Su

Excelencia el Jefe, del Estado se le tributaron grandes aplausos y vivas demostraciones de simpatía, que

se produjeron igualmente en el trayecto hasta el palacio de Capitanía. General.

Madrid, lunes 18 de junio de 1962

 

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