Franco preside los actos de las bodas de plata de la O.N.C.E.  :   
 "Esta obra -dijo el Jefe del Estado-es, en sus calidades humanas, superior a la de las naciones más adelantadas. 
 ABC.    13/12/1963.  Página: 65-66. Páginas: 2. Párrafos: 26. 

ABC. VIERNES 13 DE DICIEMBRE DE 1963. EDICION DE LA MAÑANA. PAG. 65.

FRANCO PRESIDE LOS ACTOS DE LAS BODAS DE PLATA DE LA O. N. C. E.

La Organización cuenta con diecinueve mil afiliados invidentes "

ESTA OBRA—DIJO EL JEFE DEL ESTADO—ES, EN SUS CALIDADES HUMANAS,

SUPERIOR A LA DE LAS NACIONES MAS ADELANTADAS"

El Jefe del Estado ha presidido ayer a las once de la mañana los actos conmemorativos de las bodas de

plata de la Organización Nacional de Ciegos Españoles, celebrada en el Colegio de la Inmaculada

Concepción. Llegó al Colegio, instalado en la avenida de La Habana, número 208, acompañado de su

esposa, doña Carmen Polo; los jefes de sus Casas Civil y Militar, teniente general Menéndez Tolosa y

conde de Casa de Loja, respectivamente; el segundo jefe, señor Fuertes de Villavicencio, y ayudantes de

servicio.

Fue recibido por el ministro de la Gobernación, don Camilo Alonso Vega; el obispo vicario, doctor

García Lahiguera; subsecretario de Educación Nacional, señor Legaz Lacambra; director general de

Beneficencia y Obras Sociales, señor Oriol; arzobispo de Medellin, don Tulio Botero; don Ignacio

Satrústegui, presidente del Patronato e invidente, durante la batalla de Brúñete, y los miembros del

Patronato. En unión del capitán general de la Región, teniente general García Valiño, pasó revista a las

fuerzas del Batallón del Ministerio del Ejército, que le rindieron honores. La esposa del Generalísimo fue

obsequiada con un ramo de flores por una niña de las alojadas en el Colegio, y el Caudillo, con el

ministro de la Gobernación y el director del Colegio, don Fernando Díaz Bariandarán, penetró en el

edificio, en donde fue acogido con una calurosa salva de aplausos por las muchachas y muchachos que se

hallaban aguardando—en total 212 chicos y 129 chicas—y tres sordomudos que además son ciegos. Les

saludaron los miembros del Patronato y les dio la bienvenida el señor Satrústegui, en representación de

todos.

Desde allí el Generalísimo se trasladó a la capilla del Colegio, en donde el obispo vicario, doctor García

Lahiguera, ofició un "Te Deum", acompañado por los coros del Colegio.

El Caudillo y su esposa entraron en la capilla bajo palio y ocuparon un sitial bajo dosel en el altar mayor.

MINUTOS DE EMOCION DURANTE LA VISITA A LA EXPOSICIÓN

Terminado el acto religioso, se trasladó a visitar la Exposición en la que se recogen los trabajos manuales

realizados por los invidentes en barro, tallas de madera, labores de rafia, y otras muestras de artesanía. En

el salón donde se exponen todas estas obras magníficamente realizadas, la señorita Maruja Cerezo,

invidente desde la infancia, mostró su preparación para entenderse por el sistema especial de escritura en

las manos y balbuceos contestando en diálogo entablado con su profesora a cuantas preguntas le formuló

el Caudillo. Fueron unos momentos de intensa emoción para todos los asistentes y que impresionaron

hondamente al Jefe del Estado.

Luego, en el patio del Colegio, y desde un estrado colocado al efecto, los ilustres visitantes presenciaron

unos magníficos ejercicios gimnásticos y danzas realizados por invidentes de uno v otro sexo, con una

gran precisión, que merecieron los cálidos y entusiastas aplausos de cuantos se hallaban allí.

DISCURSO DEL MINISTRO DE LA GOBERNACION

En el salón de actos, el ministro de la Gobernación pronunció un discurso. Subrayó la providencial

constitución de la Organización Nacional de Ciegos, en plena Guerra de Liberación, en Burgos, cabeza

de Castilla. Hizo historia de las vicisitudes por que pasaron los organismos de esta naturaleza referidos a

la época anterior en que apenas si llegaron a otra solución que a la de autorizar a los ciegos para que

pudieran ejercer la mendicidad. Señaló las características de la Organización, que cuenta con 19.000

afiliados, y pasó a referirse a la forma en que se distribuye la recaudación del cupón de ciegos, lo que

permite el decoro de sus miembros y una serie de obras en su provecho, que culminan en la resolución de

un problema económico y social porque ahora los invidentes se sienten redimidos ante si y ante los

demás, ya que tienen una labor que hacer y que realizan con alegría y satisfacción.

Añadió el teniente general Alonso Vega que los invidentes, merced a esos ingresos, pueden estudiar la

primera y la segunda enseñanza e incluso incorporarse a las Universidades aquellos que por superdotados

deben tener acceso a ellas. Además, disfrutan de pensiones, subsidios, vacaciones pagadas, etc., etc., es

decir, qua además del jornal, no inferior al de cualquier trabajador, disfrutan de los beneficios que el

Estado español concede a todos los productores. Se han construido más de un millar de casas dignas para

ellos y se aspira a que todos tengan la que les corresponde. Existen colegios en Pontevedra, Sevilla y

Alicante. Todos, como veréis—dijo dirigiéndose al Generalísimo—, magníficamente acondicionados y

adaptados a la misión que les corresponde. En veinticinco años de labor nos podemos sentir satisfechos de

la Organización, que ha servido para formar, educar dentro y fuera de la misma, a los ciegos, que por otra

parte pueden ser maestros, funcionarios administrativos e incluso incorporarse a las profesiones liberales,

tales como la de abogado. Con el porvenir de España a la vista, la Organización Nacional de Ciegos ha de

realizar una obra encaminada al mejor acondicionamiento de los invidentes y ha de facilitar puestos de

trabajo en fábricas y talleres, campos y granjas agrícolas, etc., etc. Todo ello está en la línea en que se

encuentran los propios invidentes, que cuentan con una ilusión y con un afán. En su nombre, transmito a

mi General el fervor que sienten por el Caudillo de España que inició esta obra con la Organización

creada durante la Cruzada.

Una calurosa ovación acogió las palabras del señor Alonso Vega, y durante largo rato fue aclamado el

Caudillo entusiásticamente.

HABLA EL JEFE DEL ESTADO

Hecho el silencio, Su Excelencia el Jefe del Estado pronuncio el siguiente discurso:

"Solamente unas palabras para saludar a todos los miembros de esta Organización Nacional de Ciegos y

especialmente a aquellos que han venido de las provincias a este acto en que se celebran las bodas de

plata de la Organización.

¿Cómo nace la Organización Nacional de Ciegos? Pues sencillamente al contacto de unos ciegos

sobrevenidos, que eran los ciegos de nuestra guerra. Desde el primer momento constituyó una

preocupación para mi la suerte de estos jóvenes, que veían en plena juventud quebrantada su vida y sus

ilusiones. Entonces puse en marcha los medios para atender debidamente por el Estado a los que sufrían

una mutilación de esta naturaleza; pero inmediatamente pensé que si el Estado atendía debidamente a los

que habían sacrificado su cuerpo y su visión por España quedaba otro número considerable de ciegos en

la nación abandonados, a los cuales no alcanzaba la acción benefactora del Estado.

Pregunté cuál era el número de ciegos que teníamos en España. Se me contestó vagamente que sobre una

cifra de veinte mil. Y entonces tomé contacto con los ciegos españoles y con sus organizaciones

rudimentarias. Y conseguí la posibilidad de que fueran atendidos y organizados debidamente. Y fue

entonces cuando propuse al Consejo de Ministros el ocuparnos de este tema y preparar una solución que

yo creía que era fácil y llevadera; pero uno de los miembros del Gobierno, el general Martínez Anido, que

en tiempos de la Dictadura había sido ministro de la Gobernación e interesado por resolver ese problema,

me dijo: "Fracasará usted. Son unos ingratos." ¿Qué había pasado? No me lo supo justificar bien;

solamente me dijo que un día, cuando ya no era ministro, le habían querido pegar unos ciegos. Entonces

indagué sobre esa hostilidad preguntándoles a los propios ciegos si esto era verdad y por qué algunos

habían querido agredir al general. Me contestaron: "¡Es que nos quería encerrar!" (Risas y grandes

aplausos.) Y esto lo explicaba todo. Existía una trinchera entre los videntes y los invidentes;, vivían un

mundo diferente. La mentalidad del vidente es completamente distinta, hay que pensar cu ciego, y, por lo

tanto, si queríamos comprender y resolver los problemas de los ciegos teníamos que confiar la

organización a ellos mismos. Que los videntes se pusieran al servició de la Organización Nacional de

Ciegos, pero que en ella predominase el espíritu y el pensamiento de estos ciegos, que eran hombres que

podrían redimirse y que tenían unas razones completamente distintas de las de los videntes.

Y así fue el nacimiento de la Organización Nacional de Ciegos, que, como el general Alonso Vega nos ha

explicado, ha tenido sus vicisitudes, su camino de trabajos y sacrificios, en la que han venido colaborando

absolutamente todos, pues los propios ciegos son los que nos han dado ideas y nos han expuesto su

inquietud por una porción de problemas que se les escapaban a las personas videntes, pero que están

siempre presentes en los que sufren la ceguera, que aspiran y están en condiciones, como nos dijeron

muchas veces, de desempeñar el setenta u ochenta por ciento de las profesiones que existen en la vida,

auxiliados solamente en un uno por ciento por un vidente que les guíe. Esto lo hemos visto y comprobado

hoy mismo en esa maravillosa presentación de los chicos y de lo que se puede alcanzar con su formación,

sobre todo hoy, cuando la ciencia viene en ayuda de la Humanidad, como hemos visto con ese libro

maravilloso de ciegos, que facilita el que puedan alcanzar una cultura igual a los demás, dadas sus

características de concentración, superior a la de los otros mortales.

Para mí es una satisfacción el felicitar en este día a todos los que han contribuido y puesto su esfuerzo en

el perfeccionamiento de esta obra, que, como muy bien decía el ministro de la Gobernación, se encuentra

hoy a la altura y en sus calidades humanas es superior a. la de las naciones extranjeras más adelantadas. Y

nada más, señores."

Terminado el discurso, que fue largamente aplaudido y acompañado de vítores, Franco y su esposa

permanecieron unos instantes en la Dirección del Colegio con los directivos de éste y los miembros del

Consejo, cuyo presidente, señor Satrústegui, dio las gracias al Jefe del Estado por su asistencia a los actos

celebrados. El Caudillo, antes de abandonar el edificio, estampó su firma en el libro de oro de la

Institución.

LABOR DE LA ORGANIZACION

La Organización Nacional de Ciegos es una entidad administrativa autónoma—dependiente del

Ministerio de la Gobernación—que atiende por sus propios medios a todas sus necesidades.

Durante estos veinticinco años de labor, la O. N. C. E. ha salvado el humano decoro de sus miembros y el

de sus hogares y ha emprendido una serie de tareas colectivas en provecho de los ciegos españoles,

poniendo así la piedra angular de un magno edificio, que seguirá siendo levantado por todos.

Todo español ciego puede ingresar en la Organización. En España—según el criterio del Consejo

Superior de Ciegos—es invidente todo aquel que no consiga, con ninguno de los dos ojos, alcanzar un

décimo de la escala de Wecker; que no pueda contar dedos a un metro de distancia con corrección de

cristales, y cuya ceguera sea incurable. Cuenta con oftalmólogos y clínicas especializadas en las

poblaciones en que están enclavadas sus Delegaciones Provinciales y Comarcales.

El número total de afiliados es de 19.012. De ellos son ciegos por anomalías congénitas y enfermedades

hereditarias, 2.245; por vicios de refracción, 1.662; por explosivos, 217; por guerra, 570, y por otras

causas, 249.

El número de ciegos varones es, aproximadamente, doble al de mujeres ciegas, desde la infancia hasta los

cincuenta años. A partir de esta edad, sigue siendo superior el número de ciegos varones, pero aumenta la

proporción femenina—hasta igualarse las cifras a los setenta años—, llegando después las mujeres a

duplicar el número de hombres. Causa probable del fenómeno es la mayor longevidad femenina.

El cupón prociegos es una lotería oficial, que muy bien pudiera interpretarse como "contribución

voluntaria". Al vendedor se le da una comisión del 40 por 100; si es premiado, el 47 por 100.

La Organización lleva a cabo una serie de actividades culturales encaminadas a elevar el nivel intelectual

de sus afiliados. Dispone para ello de bibliotecas y otros servicios y dos imprentas Braille. Emplea

métodos de recuperación y rehabilitación física y moral. Se conceden becas. Cuentan con asistencia social

y viviendas. También desarrollan un amplio programa de relaciones internacionales, encaminadas a

conocerse los invidentes entre sí.

 

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