Bilbao recibe entusiasticamente al Jefe del Estado  :   
 Esperaron a sus excelencias varios ministros, autoridades locales y provinciales y representaciones de toda Vizcaya. 
 ABC.    19/06/1964.  Página: 47. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

MADRID, VIERNES 19 DE JUNIO DE 1964 EJEMPLAR DOS PESE TAS

ABC

BILBAO RECIBE ENTUSIASTICAMENTE AL JEFE DEL ESTADO

FRANCO Y SU ESPOSA ASISTIERON, AL LLEGAR A LA CAPITAL, A UN "TE DEUM" EN LA

BASILICA DE BEGOÑA

ESPERARON A SUS EXCELENCIAS VARIOS MINISTROS, AUTORIDADES LOCALES Y

PROVINCIALES Y REPRESENTACIONES DE TODA VIZCAYA

Bilbao 18. Su Excelencia el Jefe del Estado llegó, a los ocho y diez de la tarde. a la basílica de Nuestra

Señora de Begoña, entre, el clamor de los vítores de los bilbaínos allí congregados en gran número.

El Generalísimo Franco había sido recibido en el límite de la provincia por e1 capitán general de la VI

Región, don Manuel Marcides;. el gobernador civil, señor Candón Calatayud, y el presidente de la

Diputación Provincial, señor Careaga.

Las niñas del Hogar Jesús y María, de Orozco, para subnormales, hicieron entrega a doña Carmen Polo de

Franco de un ramo de flores.

La primera señal que se recibió en la basílica sobre la próxima llegada del Jefe del Estado fue el

prolongado rumor de aplausos y aclamaciones en la lejanía, al que inmediatamente vino a sumarse el

volteo de las campanas de la basílica y el disparo de las 21 salvas de ordenanza.

El Caudillo fue recibido por el ministro del Ejército, teniente general Menéndez Tolosa, en compañía del

cual pasó revista a las fuerzas del Regimiento de Careliano, que le rindieron honores, mientras la multitud

prorrumpía en estruendosos aplausos y gritos de ¡Franco! ¡ Franco! ¡ Franco! ¡Viva el Caudillo! y ¡Viva

España!

El Jefe del Estado saludó a continuación al presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, don Esteban

Bilbao, y a los ministros de Justicia, señor Iturmendi; Gobernación, señor Alonso Vega; Educación

Nacional, señor Lora Tamayo; Industria, Señor López Bravo; Obras Públicas, señor Vígón; secretario

general del Movimiento, tenor Solís, y Trabajo, señor Romeo Gorría.

También se encontraban esperando al Caudillo los tenientes generales González Gallarza y García

Valiño, ambos Medalla de Oro de Bilbao, y el jefe de la Región Aérea Pirenaica, así como los directores

generales de Prensa, Carreteras, Puertos, Transportes, Administración Local, Beneficencia y Obras

Sociales, Enseñanza Técnica, Previsión y Trabajo, y el presidente de Tribunal Tutelar de Menores.

El Generalísimo saludó a las Corporaciones municipal y provincial, a cuyo frente figuraba el alcalde de

Bilbao, don Javier de Ybarra, tras el cual se alineaban las representaciones de los II0 Ayuntamientos de la

provincia de Vizcaya.

"TE DEUM" EN LA BASÍLICA

Seguidamente d Caudillo y su esposa, ésta acompañada por la señora de Ybarra, se dirigieron a la entrada

de la basílica, en qué esperaban el obispo de la diócesis,/monseñor Gurpide, quien dio a besar a Sus

Excelencias de "Lignum Crucis", tras lo cual penetraron en la basílica bajo palio, en tanto que en el

exterior continuaban los vítores y aclamaciones de la muchedumbre, que no cesaron hasta que se entonó

el "Te Deum" por la Escolanía de Nuestra Señora de Begoña.

Sus Excelencias se situaron en el lado del Evangelio de la basílica, que aparecía profusamente engalanada

e iluminada. El presidente de las Cortes y los miembros del Gobierno se colocaron al pie del altar.

RECEPCION POPULAR EN LA CIUDAD

Terminado el "Te Deum" se puso en marcha la comitiva con dirección al centro de Bilbao. El Caudillo,

acompañado por el alcalde de la ciudad, recibió una grandiosa ovación al salir de la basílica de la Patrona

de Vizcaya y tuvo que saludar repetidas veces a la multitud. Durante el recorrido hacia el Gobierno Civil

un enorme gentío apretado en las aceras no cesó de agitar sus pañuelos y de vitorear al Jefe del Estado, a

quien una y otra vez hacían objeto de ininterrumpidas muestras de cariño, simpatía y adhesión. Los gritos

de ¡Franco! ¡Franco! ¡ Franco! se sucedieron a lo largo de toda la carrera, cubierta por tropas de la

guarnición.

Tras recorrer la avenida de Zumalacárregui, la plaza de Primo de Rivera, puente de Mola, calle Buenos

Aires, plaza de España y Gran Vía, la comitiva llegó a la plaza de Federico Moyua, donde se halla el

Gobierno Civil. Acompañada de la esposa del alcalde de Bilbao, doña Carmen Polo de Franco llegó al

Gobierno Civil previamente, siendo igualmente saludada por la muchedumbre,

Poco después de las nueve de la noche el automóvil de Su Excelencia el Jefe de Estado llegaba a la plaza

de Federico Moyúa, y entre los renovados vítores de la multitud pasó revista a una batería del regimiento

mixto de Artillería número I, mientras eran disparadas otras 21 salvas. El momento de la llegada del

Generalísimo a la sede de Gobierno Civil fue de una gran emoción. La plaza Elíptica era un hervidero de

entusiasmo y los aplausos y vítores, continuos.

Rompiendo d cerco de tos agentes de la autoridad, la muchedumbre se agolpó ante la misma acera de

palacio del Gobierno Civl. La Policía tuvo que hacer grandes esfuerzos para contener a la población

.bilbaína que pugnaba por acercarse más y más al edificio. Los vítores y el incesante flamear de pañuelos

evidenciaban los sentimientos de lealtad y adhesión de pueblo de Bilbao al Caudillo de España.

Ante la insistencia de. la multitud, el Generalísimo se asomó al balcón principal del Gobierno Civil,

siendo objeto de una cerrada ovación que se confundía con los enfervorizados gritos de ¡Viva Franco! y

¡Viva d salvador de España! Visiblemente emocionado, Su. Excelencia saludaba una y otra vez en

correspondencia a las aclamaciones ininterrumpidas del gentío. En otro balcón contiguo aparecía doña

Carmen Polo de Franco, a quien, asimismo la muchedumbre tributó una cariñosa salva de aplausos.

Cuando el Caudillo abandonó el balcón todavía la multitud continuó vitoreándole durante algún tiempo.

De repente alguien inició el canto del "Cara al Sol", que fue inmediatamente coreado por toda la

muchedumbre. El Generalísimo reapareció en el balcón y dio los gritos de ¡ Viva España!,

clamorosamente contestados por los millares de personas de todas las edades y escalas sociales allí

congregadas.

Así terminó la primera jornada de la estancia de Su Excelencia el Jefe del Estado en la capital de Vizcaya,

en la que una vez más se ha puesto de manifiesto d cariño y adhesión que Bilbao, cómo las restantes

ciudades españolas, siente por el Generalísimo Franco, artífice de los veinticinco años de paz y

prosperidad que hoy goza España.— Cifra.

 

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