Autor: A. M.. 
   Lope y su arte, con el pueblo de España     
 
 ABC.    02/05/1962.  Página: 32-33. Páginas: 2. Párrafos: 5. 

LOPE Y SU ARTE, CON EL PUEBLO DE ESPAÑA

Un ejemplo de finura artística, de disciplina, de entusiasmo... Eso ha sido la V Demostración Sindical,

que ha convertido el estadio deportivo en fabuloso teatro al aire libre con tablados y rampas, estructuras

metálicas, proyectores y reflectores, instalación perfecta de "micros" y altavoces para que no se perdiera

ni un sólo matiz de la voz y de la música. El jefe nacional de la Obra Sindical de Educación y Descanso,

José María Gutiérrez del Castillo, y cuantos con él han colaborado en la complicada y difícil preparación

y en el desarrollo impecable del espectáculo pueden estar satisfechos del éxito obtenido. Nuestra fiesta

del 1 de mayo cristianizado, bajo la advocación de San José Obrero, ha sido ordenada y limpia, y ha

tenido también el acierto de conmemorar el IV centenario del nacimiento de Lope de Vega, el poeta

nacional de España, con la más feliz de las iniciativas: la de componerse enteramente con sus versos y sus

personajes, con la selección y florilegio que ha sabido espigar en su vasta y fecunda obra la exquisita

erudición de Joaquín de Entrambasaguas.

"¡En escena, Lope de Vega y su arte con el pueblo de España!", ha gritado el pregonero. Y, en efecto, era

el entrañable pueblo de nuestra patria el que bajo la conmovida mirada de Franco ocupaba por completo

el inmenso recinto y también el que iba apareciendo al son de las melodías puras de nuestro folklore por

la ancha pendiente que como un camino real llevaba al triple y abierto escenario. Con los vistosos trajes

regionales, tan ricos de colorido como bien conjugados de entonación, o con las alegres galas de fantasía

que iban a servir para recitados, cantos y bailes y pasos de comedia. La España del campo, del llano y la

montaña, de la mina y del mar; la España labriega, huérfana y artesano, representada íntegramente por

trabajadores de las más diversas profesiones y oficios pertenecientes a la Obra Sindical de Educación y

Descanso.

¡Cómo repicaban las castañuelas, símbolo de alegría! ¡Qué largo eco. el de la caracola! iQué dulce y

hermanado son el del tamboril y la dulzaina!... EÍ poeta Antonio Machado dijo una ves de la guitarra del

mesón que todo aquel que ante ella pasaba creía escuchar un aire de su tierra. Pero en el fino y frío

anochecer del mayo madrileño no era una imaginación, sino una realidad visfíile y emocionada,

subrayada por las salvas de los aplausos de los "paisanos", la de ese desfile de los diversos grupos

regionales que a todos traían el eco de la patria chica en el corazón madrileño y centribérico de la patria

grande. Cada uno con su estilo y su ritmo, desde el paso ritual y ceremonioso de la danza de aldea, que es

transición o sutil mezcla con la danza de corte, hasta el pie agilísimo del bailarín que recuerda las

melopeas tribales, o el cambio y la mudanza de procesión y romería, o el airoso desplante meridional con

ondulante gracia de brazos desnudos y manos en vuelo..., sin olvidar calzados, tocados y vestidos en los

que se identificaba la particularidad local de cada grupo.

Para los "Bayles", como en el tiempo de Lope se escribía, "El galán de la Membrilla" y su mitología

clásica; "El Heredero del Cielo", con su cantar de vendimia; "El tirano castigado", "El piadoso aragonés",

"Al pasar el arroyo", para boda, bautizo y fiesta; "La dama boba" y "El capellán de la Virgen", para la

burla indiana y negra; "La Madre de la mejor", para exaltar el nacimiento de la Virgen. Para las escenas

de amor cómicas o dramáticas, históricas o legendarias, "La discreta enamorada", "La prueba de los

amigos"., "El castigo sin venganza", "El caballero de Olmedo", "El mejor mozo de España"... ¡Qué gran

antología del genio creador del "Fénix"¡ y con qué discreción y donosura lo supieron vivir, mover y decir

los afortunados interpretes, que a pesar de su condición de aficionados no tuvieron un error ni un fallo,

con lo que demuestran el alto nivel de estudio y capacitación de nuestros trabajadores.

Ruiz de Luna, Navarro, Ramírez Ángel, los músicos que han sabido acoplar muy brillantemente su

inspiración a los temas melódicos lopianos; la gran Orquesta Sinfónica de Madrid, los figurinistas, los

coreógrafos, los técnicos de toda índole que han colaborado al triunfo de la Demostración —Olivencia,

Valenzuela, Seoane, San Milián, Del Corral...—no pueden quedar sin mención elogiosa. Esta V

Demostración es un modelo y un ejemplo de la capacidad organizadora y de la cultura y el buen gusto de

nuestra Obra Sindical. La memoria del "Fénix de los Ingenios", poeta del pueblo, ha sido honrada por el

pueblo mismo con una elevación digna de la máxima alabanza.—A. M.

 

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