Franco presidió, en el Valle de los Caídos, el solemne "te deum en acción de gracias por los veinticinco años de paz  :   
 SS. AA. RR. Los Príncipes don Juan Carlos y doña Sofía ocuparon sitios de honor en la basílica. 
 ABC.    02/04/1964.  Página: 55-56. Páginas: 2. Párrafos: 18. 

MADRID, JUEVES 2 D E A B R I L DE 1964 EJEMPLAR DOS PESETAS

ABC

FRANCO PRESIDIO, EN EL VALLE DE LOS CAIDOS, EL SOLEMNE «TE DEUM» EN ACCION

DE GRACIAS POR LOS VEINTICINCO AÑOS DE PAZ

OFICIO LA CEREMONIA EL CARDENAL PRIMADO, DOCTOR PLA Y DENIEL, Y ASISTIERON

EL GOBERNO, CUERPO DIPLOMATICO Y AUTORIDADES CIVILES, MILITARES Y

ECLESIASTICAS

SS. AA. RR. LOS PRINCIPES DON JUAN CARLOS Y DOÑA SOFÍA OCUPARON SITIOS DE

HONOR EN LA BASILICA

En toda España se han celebrado con fervor patriótico diversos actos conmemorativos

Su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo denlos Ejércitos ha presidido en la mañana de ayer, en la

Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, un solemne "Te Deum" en acción de gracias, con

motivo de la celebración de los veinticinco años de la Paz española.

Minutos antes de las doce llegaron a la Basílica SS. AA. RR. el Príncipe Don Juan Carlos y su esposa,

Doña Sofía. A las doce y cinco lo hizo Su Excelencia el Jefe del Estado, que vestía uniforme de capitán

general y ostentaba sobre su pecho la Gran Cruz Laureada de San Fernando, acompañado de su esposa,

doña Carmen Polo de Franco, que lucía la clásica mantilla; los jefes de sus Casas Militar y Civil y

ayudantes de servicio. Al llegar al pie de la Basílica fue cumplimentado por el ministro del Ejército,

teniente general Menéndez Tolosa, y el capitán general de la Región, teniente general García Valiño, en

unión de los cuales el Caudillo pasó revista a la compañía del Regimiento "Inmemorial" número I, que le

rindió honores, mientras era interpretado el himno nacional.

En el atrio de la Basílica fue recibido por el cardenal primado de España, doctor Pla y Deniel, y el abad

mitrado del Valle de los Caídos, fray Justo Pérez de Urbel. E1 cardenal, que estaba revestido de

pontifical, dio a besar a Su Excelencia el "lignum crucis" y le ofreció el agua bendita. Asimismo fue

cumplimentado el Jefe del Estado por el vicepresidente, los miembros del Gobierno y el presidente de las

Cortes Españolas, a los que estrechó la mano, y bajo palio penetró en el templo. El órgano de la Basílica

interpretó el himno nacional, y el Generalísimo y su esposa pasaron a ocupar un puesto destacado al lado

del Evangelio. Enfrente se hallaban situados Sus Altezas Reales Don Juan Carlos, de uniforme, luciendo

el collar de Carlos III, y su esposa, de negro, que se tocaba con media mantilla.

E

l Gobierno con su vicepresidente, capitán general Muñoz Grandes, ocupó asimismo un lugar destacado, y

a continuación se situaron el presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, don Esteban Bilbao, con

los consejeros de este alto organismo, Cuerpo Diplomático con el nuncio de Su Santidad al frente,

monseñor Riberi; Junta Política, presidentes de los altos Tribunales, Consejo de Estado, Ayuntamiento y

Diputación, ex ministros, gobernadores civil y militar, subsecretarios, directores generales y nutridas

representaciones de los tres Ejércitos. Las señoras de los ministros y otros invitados se situaron también

en lugares preferentes de la Basílica.

La Escolanía de la Basílica entonó diversos cantos litúrgicos, mientras el Caudillo v su esposa hicieron el

recorrido del trayecto desde la entrada hasta; el altar mayor, y en dicho instante interpretó el himno

nacional.

Seguidamente fue interpretado el solemne "Te Deum" que había sido especialmente compuesto para esta

ocasión por el joven compositor madrileño maestro José María Morales. Es una obra polifónica a cuatro

voces mixtas v órgano, Con características y dimensiones orquestales.

Su Excelencia el Jefe del Estado y doña Carmen Polo de Franco, los miembros del Gobierno y

autoridades escucharon el "Te Deum" puestos en pie. A la terminación, el cardenal Pla y Deniel impartió

la bendición papal, que Sus Excelencias, los Príncipes y altas jerarquías del Gobierno recibieron de

rodillas.

Terminada la ceremonia, el cardenal mado, que acababa de impartir la bendición papal, pasó a

cambiarse de vestiduras, y a continuación se acercó al Generalísimo Franco, a quien dio a besar el anillo

pastoral.

Después se dirigieron Sus Excelencias, acompañados por el cardenal Pla y Deniel y los miembros del

Gobierno, así como del abad mitrado de la Basílica, hacia su automóvil, atravesando las escalinatas, en

tanto la banda del Regimiento "Inmemorial" interpretaba el himno nacional. El Caudillo y su esposa

fueron despedidos por los miembros del Gobierno, las representaciones de los tres Ejércitos, jefes,

oficiales y soldados de los de Tierra y Aire que habían asistido a la ceremonia; autoridades y

representaciones ministeriales.

Los numerosos concurrentes vitorearon clamorosamente al Caudillo al aparecer en la explanada hasta el

momento en que el automóvil emprendió la marcha en dirección a la residencia oficial de Su Excelencia

el Jefe del Estado.

Solemne conmemoración en toda España

De todas y cada una de las provincias españolas nos llegan noticias de actos religiosos y patrióticos

celebrados en este XXV aniversario de la Paz, en un ambiente del mayor fervor y entusiasmo, presididos

por las autoridades y animados por la presencia de millares de asistentes. En catedrales e iglesias de toda

la nación se han entonado solemnes "Te Deum" en acción de gracias por este cuarto de siglo de paz, con

numerosísima asistencia de fieles.

El ministro de Comercio, don Alberto Ullastres, asistió en Barcelona al solemne "Te Deam" oficiado en la

catedral, cuyas naves estaban atestadas de pública Ofició el arzobispo doctor don Gregorio Modrego.

Sobre la cripta cubierta se colocaron las autoridades barcelonesas, encabezadas por el capitán general,

teniente general don Luis de Lamo Peris.

Una hoguera simbólica, que ha lucido hoy a las cero horas en la cumbre del Monte Amboto, ha

conmemorado el aniversario de la Victoria junto con la entrada triunfal de las tropas nacionales en

Vizcaya, en abril de 1937. La ceremonia, que viene realizándose tradicionalmente desde la liberación de

Vizcaya, ha revestido un especial significado en esta ocasión, así como todos los demás actos a los que

los bilbaínos han prestado el mayor entusiasmo.

El arzobispo doctor don Casimiro Morcillo ofició en la Basílica del Pilar de Zaragoza un solemne "Te

Deum" y después pronunció unas sentidas palabras en las que resaltó el significado de la fecha

conmemorada y los frutos que de ella se han derivado para España y los españoles.

En Salamanca, el Ayuntamiento, reunido en pleno extraordinario, tomó los siguientes acuerdos: nombrar

alcalde de honor a perpetuidad de la ciudad al Jefe del Estado, como homenaje de gratitud y adhesión en

esta efemérides gloriosa; que éste nombramiento sea elevado a Su Excelencia, con el ruego de que sea

aceptado; dirigir una comunicación al Generalísimo expresándole la felicitación de la ciudad y la

inquebrantable adhesión en este XXV aniversario, y que se faculte a la Alcaldía Presidencia para la

inmediata organización del acto solemne que, previa la autorización correspondiente, ha de celebrarse

para investir a Franco de este nombramiento.

Numerosos ex combatientes de toda la provincia de Pontevedra se trasladaron a la capital para unirse a los

actos conmemorativos organizados por la población. La ciudad se halla engalanada y se ha celebrado una

gigantesca concentración en la avenida de Montero Ríos y en la alameda de José Antonio.

La conmemoración revistió particular brillantez en las Capitanías Generales, donde al oficio religioso se

unió el desfile de las fuerzas que habían rendido honores.

 

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