España gana la Copa de Europa de Naciones al vencer a la U.R.S.S. por 2-1  :   
 La final fue presidida por el Jefe del Estado español y su esposa. 
 ABC.    23/06/1964.  Página: 55-60. Páginas: 6. Párrafos: 88. 

MADRID, MARTES 23 DE JUNIO DE 1964 • EJEMPLAR DOS PESETAS

ABC

ESPAÑA GANA LA COPA DE EUROPA DE NACIONES AL VENCER A LA U. R. S. S. POR 21

LA FINAL FUE PRESIDIDA POR EL JEFE DEL ESTADO ESPAÑOL Y SU ESPOSA

Ciento veinte mil espectadores, en conducta ejemplar, alentaron a nuestro equipo y aplaudieron a los

rusos

LAS CAMARAS DE LA EUROVISION E INTERVISION Y LAS EMISORAS DE RADIO

TRANSMITIERON EN DIRECTO EL ACONTECIMIENTO

Ante el equipo de la U. R. S. S., cuya roja bandera estaba izada en lo alto del estadio, ante seiscientos

periodistas de todo el mundo y ante los millones de televidentes de la Eurovisión y de, la Intervisión, una

masa heterogénea de 120.000 españoles de todas las edades y clases tributó el domingo al Jefe del Estado

una de las más sostenidas, fervientes y clamorosas ovaciones que registra su larga vida política. Fue un

testimonio espontáneo y cordial que el pueblo español brindó al mundo y muy singularmente a la Unión

Soviética. Al cabo de veinticinco años de paz, detrás de cada aplauso sonaba un auténtico y elocuente

respaldo al espíritu del 18 de julio. En este cuarto de siglo, diríase que nunca había rayado más alto la

intencionada y entusiasta adhesión popular al Estado nacido de la victoria sobre, el comunismo y sus

compañeros de viaje, de dentro y de fuera. Fue una afirmación estremecida, pero correcta y sin la

estridencia más insignificante. Los espectadores oyeron con cortesía el himno soviético; el equipo ruso

fue bien acogido y sus jugadas brillantes merecieron aplausos. Por encima de sus espléndidos y evidentes

valores deportivos, esta final de la Copa de Europa de Naciones tiene una extensa significación cívica y

política que sólo los miopes empecinados pueden ignorar. España es un pueblo cada día más ordenado,

maduro y coherente, que marcha solidario por los caminos reales del desarrollo económico, social e

institucional. A esta luz clara y rotunda, la hostilidad de quienes desde el exterior continúan con el reloj

de la Historia parado cobra un tinte grisáceo y grotesco. España avanza unida en la labor y en el

propósito. Es una ventura nacional.

Presenció y presidió el partido S. E. el Jefe del Estado, acompañado de su esposa doña Carmen Polo de

Franco. Y con él, en el palco, el vicepresidente del Gobierno, capitán general Muñoz Grandes; el ministro

de la Gobernación, teniente general Alonso Vega, y el ministro secretario general del Movimiento, señor

Solís, con el delegado nacional de E. F. y Deportes, señor Elola-Olaso; secretario nacional, señor San

Román; presidente de la Real Federación Española de Fútbol, señor Pico, y federativos de la F. I. F. A. y

la U. E. F. A., con otras autoridades y federativos españoles.

Antes de empezar el partido, los equipos formaron en línea, a derecha e izquierda de los árbitros, dando

frente al palco presidencial. Sonaron los Himnos, y el público ovacionó a los dos equipos. Al término del

encuentro, el presidente de la U. E. F. A. monsieur Whiteker, entregó al capitán del equipo hispano,

Olivella, en el propio terreno de juego, la Copa de Europa, que estaba en posesión de los rusos, entre el

clamor de la multitud, que saludó con pañuelos el éxito de España y despidió al Caudillo con una

estruendosa ovación, mientras volvía a sonar el Himno nacional.

El partido

Un bello y emocionante comienzo, un apasionado y competido partido y un explosivo y fulgurante final

de victoria hispana en la II Copa de Europa de Naciones sobre el primer campeón: la U. R. S. S. En

nuestro natural orgullo, nos satisface tanto como el triunfo material—que es el objetivo de todo

participante—el procedimiento limpio y la conquista justa en orden de méritos, porque en una línea

interpretativa cabe reconocer sin apasionamiento a título patriótico que de tener que inclinarse la balanza

hacia un lado u otro al término de un partido nivelado, normal era que cayera en el platillo español,

porque fue el equipo de mayor chispa y mejores agudezas en el ataque, sobre todo con la asombrosa

concreción del gol de Marcelino. No es la primera vez, ni será la última, que un gol bien hecho justifica

un resultado, sobre todo un resultado de final de Copa, porque las finales, casi todas, son "a un gol", al

que lo marque en el momento psicológico del partido o en la fase última, en que son inútiles los

"coletazos" de la pieza ya caída en la red.

El fútbol español, en los buenos partidos de nuestra Selección o en los medianos, ha tenido siempre esa

luz de esperanza en jugadas a destajo que han resuelto muchos problemas. No es para llamarla "genio de

la hispanidad", porque es demasiado bautizo, pero sí que hay algo de inspiración y decisión en les frutos

que a veces da el temperamento español en la lucha. Ganar la Copa de Europa era un incentivo deportivo,

una ambición lógica en el ciclo de un torneo internaciones pero vencer al campeón cuando el campeón era

la U. R. S. S. tenía un aliciente mayor por la aureola que envuelve a todo lo soviético, a su gigante

personalidad, a su fama, a la curiosidad por observar sus figuras, al misterio de lo desconocido, aunque

luego, al hacerles bajar del pedestal, comprobemos que los jugadores rusos son como nosotros y que en

fútbol no son mejores que nosotros. La final europea ha tenido una grandeza previa y otra grandeza

posterior al partido que han sido superiores al partido mismo. El clima apasionante, el nerviosismo, el

espíritu de lucha, el compromiso o la responsabilidad nacional, el temor a perder, tenían que influir en el

juego. No es posible enjuiciar una competición ni el rendimiento de unos hombres sin ese grado mínimo

de sensibilidad y de psicología que es menester en todo juzgador "para hacerse cargo de las

circunstancias". Por eso hay que disculpar los fallos técnicos que ha tenido el partido al no desenvolverse

las Selecciones conforme a su propia suficiencia técnica. Ha tenido esta final mucho más de grandeza

humana en sus valores individuales y conjuntos que de calidad futbolística recreativa; ha sido más épica

que lírica y, gracias a Dios y a los hombres del deporte, nada dramática. E1 juego que no se hizo para el

paladeo de las gentes fue el que no se pudo hacer por la tendencia del fútbol de hoy al refuerzo de los

sistemas defensivos y a la acentuación de los marcajes a los delanteras contrarios. El juego de ataque se

hace cada vez más difícil, en función del cierre de caminos que hoy es norma en toda estructura

futbolística, en lo que puede servir de ejemplo el montaje zaguero del equipo ruso, al que respondió el

grupo hispano con otro bloque espléndido de oposición, en el que hay que elogiar la rapidez y capacidad

de multiplicación del lateral derecho Rivilla—una de las figuras del encuentro—, la flexibilidad de

Olivella, la muralla de Zoco, con fuerza para doblar su trabajo, y el ardor de un Calleja al que sólo hay

que censurarle sus regates arriesgados. Este cuarteto azul tuvo una equivalencia en el cuarteto encarnado

que compusieron el central Shesternev. el izquierda Mudrik y los medios Anickin y Korneiev, dado que el

zaguero lateral derecho Shustilov quedó "en blanco" por la carencia de extremo izquierda español a quien

marcar, variante táctica de los sistemas ofensivos de hoy, antídoto contra las exageraciones defensivas al

uso. Fueron las excelencias de las dos poblaciones defensivas las que cubrieron de tal manera las zonas de

área, que impidieron a los jugadores contrarios el tiro a gol y. en consecuencia, dejaron inéditos a los dos

guardametas, Yashine e Iribar, altos, delgados, vestidos de negro luto, comendadores de la final, como si

ellos fueran los símbolos del duelo a balón. Pero el éxito de un equipo no reside en dar trabajo al

guardameta contrario ni ocasiones de lucimiento, sino en dejarle desairado. En este orden de cosas, hay

que reconocer que la final ha sido ingrata para el mejor portero del mundo, porque no pudo hacer una sola

parada de mediano mérito y, en cambio, le burlaron dos veces. La primera, sin culpa por su parte, pues el

fallo de su defensa le dejó al descubierto para el gol de Pereda; la segunda, porque "en teoría" no podían

marcarle un gol tal como iba la jugada y tal como estaba colocado el delantero centro español—algo

escorado a la derecha para recibir un pase del mismo lado—. Sin embargo, ahí estuvo la Copa de Europa,

en ese gol de Marcelino, ya histórico, prodigio de remate en posición "antigol", sin posibilidad de

anuncio, razón por la que el guardameta más famoso del mundo se encontró batido sin hacer movimiento

alguno para detener lo que llegaba a su portería de forma diabólica. Era el gol de la victoria, que se

recordará al cabo de los años, como se re cuerda todavía aquel gol de cabeza de Gaspar Rubio a los

ingleses en el Metropolitano, en 1929, o el testarazo de Zarra a los ingleses, en el mundial de Brasil, en

1950. El gol fue un poco "a la española", en un arranque y un reflejo, una fugacidad y un acierto. El

cabezazo de Marcelino, en el minuto ochenta y cuatro, había sido más efectivo que el que diera cuatro

minutos antes el ruso Korneiev a la frente y nariz de Luis Suárez, en respuesta a una queja de éste por la

entrada que había recibido del propio Korneiev, nombre que justifica cualquier embestida... Pero fue la

única nota estridente en una final disputada con general nobleza, partido de buen tono hidalgo, duro por el

proceso mismo angustioso de la nivelación del juego y la cortedad e igualdad del marcador, pero de buen

fondo, como todo lo que hay que ganar con el sacrificio casi ascético en la lucha contra el mundo—el

equipo de enfrente—y en la lucha consigo mismo, las energías que van faltando cuando el tiempo

transcurre lentamente. Un análisis del juego, por puro expresionismo del arte de los dos equipos, permite

decir que hubo mayor unidad y equilibrio en el equipo ruso por la mayor equidad en el reparto funcional

del juego en medio campo, donde Voronin, Korneiev e Ivanov enlazaban con cierto ritmo, mientras la

línea medular española estaba formada por piezas de distinto tamaño, pues otra vez—la primera fue

contra los húngaros— fue Suárez el multiplicador, Fuste un sumando nada más en la acción constructora

y Lapetra un buen complemento activo, auxiliar de pequeñas y grandes cosas de utilidad, como son

menester realizar en una final donde cualquier jugada tiene trascendencia o puede tenerla. Pero

si en medio campo hubo mejor enlace en el trío o cuarteto ruso que en lo que pudo armar la dirección de

Luis Suárez—en un empleo máximo y admirable de facultades que le honra y con lo que ha conseguido

el éxito más grande de su espléndida historia de futbolista español, que no italiano—, en vanguardia fue

mejor la corajuda acción de Marcelino para salvar el marcaje implacable de Sheslernev, que la pastosa y

lenta de Penedelnik para zafarse de la adscripción de Olivella, como fue más inquietante Amancio para

Mudrik que Chislenko para Calleja, y Pereda concluyó una vez un gol con tal fuerza de remate eme, ya lo

hubiera querido para sí el famoso, pero esta vez agrisado, Ivanov. El más inquieto y peligroso de los rusos

fue, en vanguardia, el zurdo Khusainov, autor del gol y de alguna otra travesura, pese a la vigilancia, en

tarde feliz, de un Rivilla que es tan "ratón" como él.

Alineaciones.—ESPAÑA (jersey y pantalón azul, medias negras con vuelta de nuestra bandera): Iríbar;

Rivilla, Olivella, Calleja; Zoco, Fuste; Amando, Pereda, Marcelino, Suárez y Lapetra. U. R. S. S. (jersey

encarnado, pantalón blanco, medias encarnadas): Yaschine; Shustilov, Sheternev, Mudrik; Voronin,

Anichkin; Chislenko, Ivanov, Ponedelnik, Korneiev y Khusainov.

Entrada.—Un lleno a rebosar; taquillas cerradas; público en pasillos y galerías. 120.000 espectadores.

Terreno de juego.—En perfectas condiciones, tapiz de hierba tupida, bien nivelado. Llovió durante todo

el partido, y no hubo un charco ni se puso resbaladizo. La hierba recibía el agua con el mismo agrado que

si fuera de jardinero cuidador.

Temperatura y otros factores.—25 grados, con fuerte viento en dirección noroeste-sureste, en los

primeros minutos, por lo que el equino ruso eligió la portería norte en el sorteo preliminar. Después calmó

el viento y apareció la lluvia, fina pero casi constante, que duraría hasta el final del partido. Luz eléctrica

al empezar el segundo tiempo.

Arbitraje.—A cargo del inglés Mr. Holland, un excelente árbitro, con autoridad y criterio, que hizo una

labor buena en tres cuartas partes y perjudicial para el equipo hispano en la otra cuarta parte. Estos

perjuicios fueron concretamente: no aplicación de ley de la ventaja en dos ocasiones, en que al castigar

las faltas rusas favoreció a éstas, al cortar el juego en vez de consentir la escapada de los delanteros

españoles, una de ellas Pereda, cuando iba hacia el gol; una falta de Shesternev a Pereda, al que tambaleó

e hizo caer dentro del área, cuando se encontró burlado, falta que pudo ser sancionada con "penalty", y la

no expulsión de Korneiev, cuando dio un cabezazo a Suárez, en embestida voluntaria para dañar, único

hecho antideportivo de esta gran final.

Goles.—A los seis minutos, jugada de Suárez, que avanza por el lateral derecho, centra, falla el corte el

defensa Mudrik, que deja el balón flotando en el área, al que entra Pereda en tromba para "fusilar" el tanto

a Yashine. Es el primer gol de España. A los ocho minutos, Khusainov recoge un balón y contraataca con

gran espacio libre, y´se produce, al mismo tiempo, el fallo de Olivella en la entrada al extremo ruso, el

punterazo de Khusainov y la media salida de Iríbar, y la pelota llega a la red. Es el empate. A los treinta y

nueve minutos del segundo tiempo, jugada por el ala derecha del ataque español, con pase corto de Suárez

a Pereda, centro de éste y remate inverosímil de cabeza de Marcelino, que coloca la pelota junto a un

poste y por bajo, y llega a la red sin que Yashine tenga tiempo para hacer ningún intento. Es el gol de la

victoria española.

RESULTADO DEL PRIMER TIEMPO: ESPAÑA, 1; U.R.S.S., 1. RESULTADO FINAL: ESPAÑA, 2;

U.R. S. S., 1.

Gran partido, en suma, con peso específico, con grandeza sorda y con brillantez social colectiva,

manifestación oficial y sentido popular que marcan una evolución, un acercamiento por el deporte a lo

que el mundo es, una comprensión libre sin menoscabo del firme criterio de lo que somos y del por qué lo

somos. La sociabilidad, el contacto de los países, ese "mercado común" que el deporte tiene montado

desde hace años y en el que estamos por derecho propio, es otra de las moralejas de esta Copa de Europa.

España ha ganado el Trofeo, pero suponemos que ha ganado también para el mundo otro partido, como es

el de la interpretación de nuestros pasos y nuestra vida en cada instante. El 21 del marcador es bastante,

pero hay más por debajo y por encima de la victoria obtenida por nuestro equipo azul: es el triunfo

nacional completo de la dirección del deporte español, para el que tiene la política del Estado el pleno

reconocimiento, la máxima confianza, el posible apoyo. Y la gratitud, en justa correspondencia a lo que el

deporte español pone personal y colectivamente al servicio de su Patria.— GILERA.

VESTUARIO ESPAÑOL

Villalonga, seleccionador español: "Este triunfo demuestra que el fútbol español es tan bueno como el

mejor. Hemos arrollado al que dicen que es el mejor equipo del mundo y era campeón de Europa."

Olivella, capitán del equipo: "Esta victoria justifica la calidad de nuestro juego; hemos dominado con

intensidad en los dos tiempos y no hemos tenido suerte."

Al vestuario español llegaron los jugadores suplentes en primer lugar. Todos ellos en mangas de camisas

y tan sudorosos como los que jugaron el partido y entraron en el vestuario poco después. Cuando Olivella,

Suárez, Calleja y Rivilla, estaban sentados hizo su entrada el seleccionador Villalonga, quien fue dando la

vuelta al vestuario y dando la enhorabuena a sus jugadores. Después se abrazó al masajista Rafa y

finalmente y con palabras entrecortadas dijo: "Esta victoria se la ofrecemos en primer lugar a Su

Excelencia el Jefe del Estado, que ha venido a honrarnos esta tarde con su presencia y animar a los

jugadores, quienes han hecho lo imposible por ofrecer al Caudillo y a España este sensacional triunfo.

Ahora es cuando los aficionados españoles deben recordar los nombres de estos once bravos muchachos

para inscribirlos con letras de oro en los anales del fútbol nacional, al igual que aquellos otros que

realizaron la gesta de Amberes. Este triunfo viene a darnos la razón de que el fútbol español es tan bueno

como el mejor y en la tarde de hoy hemos arrollado en los dos tiempos al que dicen que es el mejor

equipo del Mundo y que hasta ahora era el campeón de la Copa de Europa. Y ahora... a ver lo que dicen,

los que saben más que nadie del fútbol español".

Fueron entrando poco a poco directivos de la Federación Española y de clubs, a los que pertenecen los

jugadores seleccionados y los abrazos y enhorabuenas se repetían por todos los lugares del vestuario

español.

Olivella manifestó que esta victoria venía a justificar la calidad del fútbol español, y ha quedado

demostrado que en este partido hemos dominado con intensidad en los dos tiempos y no ha habido mucha

suerte en los tiros a gol.

Luis Suárez: "Hemos ganado que era lo principal. Me han molido a golpes al igual que en el partido

contra los húngaros pero estoy satisfecho y contentísimo de poder haber contribuido a esta grandiosa

victoria del equipo español".

Rivilla: "Creo que he jugado un buen partido o por lo menos lo he intentado. La presencia de Su

Excelencia el Jefe del Estado nos ha dado un gran ánimo a todos los que hemos jugado contra los rusos".

Zozo: "Estoy orgulloso de haber formado este equipo que ha conquistado la Copa de Europa de Naciones.

Es la primera vez que la alegría me desborda al formar parte del equipo nacional y creo que es natural,

porque creo que hemos jugado muy bien".

Cuando abandonamos el vestuario español, continúan llegando visitantes: el presidente del Zaragoza,

Roque Olsen, Miguel Muñoz, que abraza, a Villalonga y le felicita..., y los jugadores sentados ya después

de las duchas y mientras se visten reciben abrazos, enhorabuenas y felicitaciones constantes...

Mientras, la Copa que el Caudillo entregó al capitán Olivella se encuentra encima de la mesa de masaje y

es contemplada por algunos curiosos, aficionados que han llegado hasta el vestuario no sabemos cómo.

FRANCO RECIBIÓ, EN EL PALACIO DE EL PARDO, A LOS JUGADORES DE LA SELECCIÓN

ESPAÑOLA

Les acompañaban las jerarquías de la Delegación Nacional de Deportes y federativos de fútbol

Ayer mañana, en el Palacio de El Pardo, Su Excelencia el Jefe del Estado recibió en audiencia a los

jugadores de fútbol de la Selección Nacional, que tan brillantemente ganaron el Campeonato de Europa.

Los seleccionados iban acompañados por el ministro secretario general del Movimiento, señor Solís;

delegado nacional de Deportes, señor Elola; secretario nacional, señor San Román; presidente de la

Federación Española de Fútbol, señor Pico; vicepresidente, doctor Gil, y seleccionador nacional, señor

Villalonga.

Los jugadores fueron presentados a Su Excelencia, quien estrechó a todos la mano. El señor Pico

pronunció unas palabras, en las que puso de relieve el triunfo obtenido en el partido que tanto interés

había despertado no sólo en Europa, sino en el resto del mundo. El Caudillo agradeció a los seleccionados

su entrega total y que hayan tenido ocasión de demostrar a muchos millones de aficionados la pujanza de

la juventud española. Terminó felicitándoles efusivamente. A continuación, el Generalísimo departió con

los jugadores, de los que se despidió con el mayor afecto, deseándoles muchos triunfos en su vida

deportiva y agradeciéndoles que le brindasen la victoria.

Durante la entrevista acompañaban al Caudillo el jefe y segundo jefe de su Casa Civil, conde de Casa de

Loja y señor Fuertes de Villavicencio, y ayudantes de campo.

VESTUARIO RUSO

IMPRESIONES DESPUES DEL PARTIDO

Bescov, entrenador ruso: "El árbitro nos ha perjudicado. Consintió que los jugadores españoles se tirasen

al suelo fingiendo lesiones."

Ivanov, capitán del equipo: "Ganaron ellos, pero también pudimos ganar nosotros. Tuvieron más suerte

en el último gol."

Los jugadores rusos subían las escaleras del túnel hacia los vestuarios con una seriedad imponente.

Mezclado con ellos iba el seleccionador y entrenador Beskov, completamente silencioso. Los únicos que

entre sí cambiaban algunas palabras eran los jugadores suplentes que, todavía con el chandal azul, habían

presenciado el encuentro desde la banda. No hubo puerta cerrada para los informadores más que durante

escasos momentos, los suficientes para que el seleccionador les dijera algunas palabras sobre

suponemos—la victoria española y su derrota. Poco después se abrían las puertas y una avalancha general

con profusión de intérpretes se dirigió hacia los jugadores y el propio seleccionador.

Este manifestó fuera de la rueda de Prensa que el arbitro, señor Holland, les había perjudicado

notablemente durante todo el partido. "Consintió—dijo—que los jugadores españoles se tirasen

continuamente sobre el terreno alegando lesiones que no eran ciertas. Más parecía un partido de

baloncesto, por las constantes interrupciones, que un encuentro de fútbol. Además el arbitro no castigó

como debiera hacerlo muchas faltas de los jugadores españoles."

Preguntado qué le había parecido el equipo español, contestó: "Excelente, un gran equipo, en el que

sobresalen Amancio, Marcelino y Pereda."

Finalmente se le preguntó que si había habido "penalty" en el área rusa en un. avance de un jugador

español: "No lo vi, pero me dijeron que tal falta no era "penalty" y el jugador español se tiró al suelo para

hacer creer que lo había sido."

El señor Beskov finalizó deseando muchos triunfos al equipo español en sus próximas campañas

internacionales.

El capitán del equipo ruso Ivanov no estaba para contestar a las respuestas de los periodistas. Al parecer

tenía un gran disgusto que trataba de disimular con sonrisas. Asediado a preguntas de los informadores a

través de los intérpretes, dijo: "Ha sido un gran triunfo para el equipo español. Ganaron ellos, pero

también pudimos haber ganado nosotros. Tuvieron más suerte en el último gol."

En un rincón había dos personas de paisano hablando. Un intérprete me hizo saber que comentaban el

último gol de Marcelino y criticaban al defensa izquierda, Mudrik, quien con el portero Yashin no

tuvieron decisión para cortar el remate de Marcelino. Uno de ellos hacia un movimiento del cuerpo,

remedando al defensa, y su acompañante asentía.

Un verdadero maremágnum era el vestuario ruso, abarrotado de periodistas, fotógrafos, técnicos,

jugadores y directivos. Si no fuera por cierto silencio que remaba a veces, parecía que ellos habían ganado

el partido. Aquello estaba muy animado y los periodistas formaban grandes grupos alrededor de las

figuras y buscaban afanosamente a los intérpretes para conocer sus opiniones.

LO QUE DICE EL ARBITRO

Mr. Holland: "Ha sido un magnífico partido, jugado por el equipo español, que ha merecido el triunfo."

En el vestuario del árbitro inglés Arthur Holland se halla éste con los dos jueces de línea: el yugoslavo

Zeseuch y el belga Blavier.

Mr. Holland chapurrea el francés—es minero de profesión—y cuando se hace entender en inglés dice:

"Ha sido un magnífico partido jugado por el equipo español, que ha merecido el triunfo. Dicen que se

quejan los jugadores españoles que no he señalado un "penalty" y que no he tenido en cuenta muchas

veces la ley de la ventaja; puede que así sea, pero llevo muchos años arbitrando e hice lo que creía

conveniente. El "penalty" no existió, y si algunas veces no tuve en cuenta la ley de la ventaja fue para

señalar una falta que era sancionable."

Repercusión en la Prensa extranjera

EL COMENTARISTA DE "PRAVDA" DICE QUE SUAREZ SE HACIA EL LESIONADO

Helsinki 22. Con cortas y amargas líneas, Leontiev, "maestro de deportes" de la Unión Soviética, da

cuenta esta mañana, en "Pravda", único periódico que se publica los lunes en Moscú, de la derrota de la

Selección Nacional Soviética.

Leontiev dice que, después de haber jugado la primera parte, que terminó 11, "la ventaja pasó poco a poco

a los españoles, sostenidos por los gritos de todo el estadio. A partir de los cincuenta y cinco minutos de

juego, los españoles tuvieron la posibilidad de marcar, pero, como siempre, Yashin se movió con valor y

rapidez. Aunque los españoles cargaron varias veces contra Yashin, éste no pidió nunca la intervención

del árbitro. No se puede decir otro tanto del "defensa izquierdo" Suárez, que cada vez que perdía la

pelota, hacía cara de estar lesionado, asegurando de este modo una pequeña pausa a sus compañeros de

equipo".

Millones de teleespectadores soviéticos siguieron con emoción sobre la pequeña pantalla, gracias a un

acuerdo entre la Eurovisión e Intervisión, las peripecias del encuentro, sin que el comentarista soviético

revelara la presencia del Generalísimo Franco entre los 120.000 espectadores congregados en el estadio

Santiago Bernabéu.

A continuación de la victoria soviética sobre Dinamarca, en la semifinal de la Copa, jugada en Barcelona

la pasada semana, el periódico "Sovietskisport" (Derporte Soviético") hizo una edición especial. En está

ocasión sera preciso esperar la aparición del periódico mañana, martes, por la mañana, para conocer los.

comentarios de los especialistas del fútbol soviético.

LA CRITICA RUSA ADMIRO LA VELOCIDAD Y HABILIDAD ESPAÑOLA

Los defraudados críticos deportivos y aficionados rusos han expresado hoy su admiración ante la

velocidad y habilidad de los jugadores españoles de fútbol en el partido del domingo, en que vencieron

por dos a uno a Rusia, en la final de la II Copa de Europa.

"España ha presentado su gran arma en el terreno: la velocidad", dice un crítico deportivo ruso que

presenció el encuentro de Madrid. "No sólo fue velocidad, sino también habilidad con el balón.

Desafortunadamente, nuestra defensa no pudo contener todos los ataques de los españoles", añade el

crítico de la Agencia Tass.

En Moscú, los directivos de la Federación rusa de fútbol se negaron a hacer comentarios.

Los aficionados en general, sin embargo, han mostrado su decepción sobre el encuentro de la capital de

España, pero todos reconocen que España fue en su terreno un duro oponente para Rusia. Uno de ellos

manifestó al servicio especial de Alfil: "Quedé impresionadísimo ante el control de balón mostrado por

Marcelino a lo largo del encuentro. Me recordó al famoso jugador ruso del mil novecientos cuarenta

Vsevolod Bobrof."—Alfil.

"CORRIERE DELLO SPORT", DE ROMA, HABLA DE "ESPAÑA, FURIA"

Roma 22. El clamoroso triunfo de España sobre Rusia en la final de la Copa de Europa de Fútbol por

naciones, es hoy objeto de vivísimos comentarios de la Prensa italiana y, en general, los diarios señalan

que en la merecida victoria española influyó decisivamente un jugador que los italianos consideran "algo

suyo", Luisito Suárez, interior del campeón de Europa por equipos de club, Inter de Milán.

El partido de Madrid ha merecido titulares fuera de serie en algunos periódicos, como "Corriere dello

Sport", que, a seis columnas, dice: "España, Furia" (exclamaciones) y la U. R. S. S. pierde el título".

Aquí en Italia sigue llamándose a España, simplemente "La Furia", porque Zamora, Quincoces, los

Regueiro y otros tantos de la .jornada de 1934 no han sido olvidados. Ayer, el cronista de la televisión

italiana que explicaba para varios millones la marcha del partido de Chamartín, a Yashin lo comparó

varias veces con Zamora, "el mejor portero del mundo", pero ahora es Suárez el hombre que para los

italianos es el super-clase, y "Corriere", dice: "Suárez, después de los triunfos de Viena y Madrid es el

supercampeón de Europa, el primer jugador del mundo que ha conseguido adjudicarse dos títulos

máximos continentales", y luego agrega: "Ha sido propiamente Suárez el que dio a España la impronta y

el impulso qué permitió a La Furia vencer la obstinada resistencia de la U. R. S. S. y arrollarla en la

dramática final."

Aparte de esto, los cronistas señalan que España fue superior en juego, entusiasmo e incluso táctica, ya

que no en condición tísica.

"II Tempo", que publica una foto a tres columnas en su primera página del Generalísimo Franco

saludando desde el palco presidencial del estadio Bernabéu a la multitud que le aplaude, titula su

comentario "España vence a la U. R. S. S, y se adjudica la Copa de Europa", subrayando que el partido,

jugado en un clima de caballerosa deportividad, se resolvió a favor del conjunto que se mostró superior en

si terreno de juego.

"II Messaggero" también destaca la asisencia del Jefe del Estado español al partido con este titular:

"Presente Franco en el Estadio Bernabéu", realzando la victoria de España, que considera justa y

merecido premio a su tesón, entusiasmo y mejor técnica.

"España, toda española, campeona de Europa" es el título que a este encuentro dedica "Corriere della

Sera", de Milán, añadiendo en el subtitulo que después de haber recurrido durante años a "ases" de

importación, recibiendo sólo desilusiones, la nueva selección española, sin extranjeros, ha conseguido

reverdecer sus marchitos laureles batiendo a Rusia por dos a uno en la final de la Copa de Europa.

"L´Unitá", órgano del partido comunista italiano, también destaca el triunfo español sobre Rusia y elogia

la decisión del seleccionador Villalonga de dejar en la caseta a los "ases" extranjeros importados por los

españoles, dando paso a una selección auténticamente nacional, que reflejó las virtudes raciales de

España.

"La Gazzetta dello Sport" recoge también en el titular de su primera página la presencia de Franco en el

partido, agregando en el comentario de su enviado especial que la asistencia del Jefe del Estado en el

estadio Bernabéu y la gran actuación de Luis Suárez en el timón de una Joven "squadra" son las notas

destacadas de esa gran final de la Copa de Europa, resuelta favorablemente por España. Alfil.

LO QUE DICE LA PRENSA FRANCESA

París 22. El diario francés "L´Equipe" titula una amplia información en su primera página sobre el partido

de fútbol España-Rusia en la forma siguiente: "La vivacidad de los españoles supera a la fuerza de los

rusos."

Los corresponsales especiales del diario deportivo parisino en la final de la Copa de Europa internaciones,

elogian con amplitud el juego realizado por el conjunto español.

Jacques Perran dice: "Fue la brillantez individual de los españoles, inspirados por uña multitud de más de

cien mil compatriotas, los que derrotaron a los rusos. Sólo la maestría en el control de balón de que los

españoles son capaces pudieron crear los goles .conseguidos por Pereda y Marcelino, y ni aún el gran

portero que es Yachine pudo detenerles en la forma que se mostraron ayer."

Jean Philippe Hethaker, que también publica una información en "L´Equipe", dice: "Korneief fue la

revelación del fuerte equipo ruso, pero los españoles dispusieron los hombres necesarios para superar las

dificultades. Es increíble que España haya ganado la Copa de Europa internaciones después de tantos

años de oscuridad por parte de su selección nacional."—Alfil.

LA COLONIA ESPAÑOLA EN LONDRES VIO EL PARTIDO POR LA B. B.C.

Londres 22. (De nuestro corresponsal, por teléfono.) El partido entre las selecciones de España y la Unión

Soviética fue seguido con extraordinario interés por los aficionados ingleses y muy especialmente por la

colonia española. La B. B. C. televisó en directo la segunda parte del encuentro. El comentarista destacó

el fervoroso recibimiento al Jefe del Estado cuando apareció en la tribuna. Con imparcialidad, fue

relatando las fases del partido y prodigio los elogios al equipo español.

Entre nuestros compatriotas hubo casos de tarantas y vahídos, pero con el gol de Marcelino la colonia

española en Londres recuperó la buena salud habitual. Al caer la tarde, el barrio de Soho estaba muy

animado con los coros de espontáneos que entonaban las canciones famosas del folklore nacional. Al

hacer el arqueo de caja, muchos taberneros se mostraban encantados por el resultado de la jornada y

hacían votos para que el fútbol español consiga éxitos frecuentes como el del domingo.—A. B.

Espectadores de excepción

JOSÉ ANTONIO ELOLA

Marcelino ha marcado el gol de la victoria y los ciento veinte mil espectadores que abarrotan el estadio

Santiago Bernabéu vibran al grito de ¡España, ra, ra ra! España ha ganado la Copa de Europa de

Naciones. España ha derrotado a Rúsia. España está en la garganta de nuestro espectador de excepción

cuando el capitán de nuestra selección recibe de manos del presidente de la U. E. F. A. la copa,

conquistada.

Si, nosotros, en ese momento ya estábamos junto a José Antonio Elola, porque un triunfo de esta

categoría había que "celebrarlo" por todo lo alto.

—¿Qué ha sido esto?—le digo al delegado nacional de Educación Física y Deportes entre los

apretados abrazos de felicitación que recibe mientras los jugadores españoles dan la vuelta de honor al

campo.

—Un trémolo de emoción que comenzó con el primer gol español. Y para dar más emoción al partido

vino inmediatamente el gol ruso. Pero España en el segundo tiempo fue a más y consiguió eltriunfo,

conquistado a pulso merecidamente.

—¿Qué ha puesto más nuestra selección, furia o inteligencia?

—Las dos casas. A lo largo del encuentro nuestros muchachos hicieron un gran esfuerzo y lograron

jugadas extraordinarias bajo la batuta de Luis Suárez. Y al final la defensa rusa se desconcertó.

—¿Qué le ha convencido más del equipo español?

—La armonía, el entendimiento, el juego de conjunto y el afán de vencer, que es la base de todos los

éxitos.

—¿Habló usted con los jugadores españoles antes del encuentro?

—Sí. Esta mañana, a las doce, fui a verlos a la Berzosa. Les hablé humanamente. Les dije que no les

pedíamos más que el esfuerzo que habían puesto contra los húngaros, y aproveché para hacerles saber que

iba a asistir al partido el Caudillo.

—¿Temía usted por el resultado de este choque tan trascendental?

—Temía el partido, sí, pero tenía fe. La misma fe del otro día cuando jugamos contra Hungría. Porque el

pasado miércoles, cuando llegó la prórroga, me puse en pie y grité: "¡Se gana, se gana!" Y se ganó.

—¿Qué impresión ha sacado del equipo ruso?

—Es un equipo sólido, fuerte y, según dicen las crónicas, llevaban treinta partidos sin conocer la derrota.

Por eso es más meritorio el triunfo de nuestros chicos.

—¿Qué supone para España este triunfo?

—Este es el gran triunfo deportivo de la Paz. A la vez es un escalón más para el campeonato de Londres.

Sí, esto nos pone en camino; es el comienzo de algo definitivo. Es nuestro ofrecimiento al Caudillo en los

Veinticinco Años de la Paz. Hace unos momentos, al hacerle personalmente este ofrecimiento, Franco me

ha felicitado. Ahora es oportuno decir que al recuadro publicado en ABC recientemente para destacar la

lista de nuestras conquistas deportivas de carácter universal, se pueden añadir dos más: la prueba ciclista

de Francia "Dauphine Liberé" y esta de hoy. Y yo quiero felicitar, en primer lugar, a Benito Picó, que en

momentos difíciles ha llevado la Federación de Fútbol con un equipo de colaboradores y ahí está la

campaña. Y después hay que felicitar a Villalonga.

—¿Méritos de Villalonga? —Hay que destacar la figura de Villalonga como hombre que ha sabido

conjugar dos misiones: la de seleccionador y la de entrenador de modo admirable. Indudablemente,

pueden tener razón los que dicen que tal jugador es mejor que el seleccionado para el puesto de aquél,

pero lo importante es haber sabido hacer de unas figuras dispersas un conjunto lleno de moral y de buen

juego. El partido contra Hungría, durísimo, con prórroga, frente a jugadores fortísimos, se ganó por el

excelente estado físico de nuestros muchachos, como se ha vuelto a ver hoy frente a la selección rusa, que

tuvo en la eliminatoria de Barcelona un partido fácil y que podía venir descansado, y se ha ganado al

final, con lo cual se ha demostrado que los nuestros están en mejores condiciones físicas que los rusos.

—Y así lo habrán visto hoy a través de la televisión en toda Europa.

—Pero lo más importante de estos triunfos—señala con alborozo—es que una victoria de esta categoría

es una alegría para el pueblo español.

En la calle la muchedumbre sigue gritando ¡España, ra, ra, ra!...—Santiago CÓRDOBA.

LOS RUSOS REPRESARON A MOSCÚ

Ayer tarde salió para París la selección rusa de fútbol que se enfrentó con la española en el estadio

Bernabéu. SUAREZ Y DEL SOL, A MILÁN

Para Roma salieron los jugadores de fútbol Luis Suárez y Luis del Sol.

 

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