Franco presidió el domingo en la Castellana el desfile militar conmemorativo de la paz  :   
 Intervinieron en la brillante parada catorce mil hombres, mil vehículos, doscientos cañones y varios escuadrones aéreos. 
 ABC.    03/06/1969.  Página: 25. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

ABC. MARTES 3 DE JUNIO DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 25.

FRANCO PRESIDIO EL DOMINGO EN LA CASTELLANA EL DESFILE MILITAR

CONMEMORATIVO DE LA PAZ

En la tribuna presidencial estuvo el Príncipe Don Juan Carlos

INTERVINIERON EN LA BRILLANTE PARADA CATORCE MIL HOMBRES, MIL VEHICULOS,

DOSCIENTOS CAÑONES Y VARIOS ESCUADRONES AEREOS

Madrid. (De nuestra Redacción.) Se celebró el domingo, en el paseo de la Castellana, en el espacio

comprendido entre los monumentos a Emilio Castelar y Cristóbal Colón, el anunciado desfile militar

conmemorativo de la Victoria del 1 de abril de 1939 y de la paz transcurrida desde entonces.

El buen tiempo contribuyó a la gran animación existente con tal motivo en dicho lugar y en las próximas

vías de circulación por donde se dislocaron las fuerzas hacia sus acantonamientos y cuarteles: paseo de

Recoletos, Cibeles, paseo del Prado, Gran Vía y calles de Alcalá, de Génova y de Goya. Innumerables

personas presenciaron la brillante parada desde las aceras y en las ventanas y los balcones. El orden fue

perfecto. La Cruz Roja montó los servicios correspondientes. Los altavoces difundieron marciales y

alegres compases de los maestros Jiménez, Serrano, Guerrero, Alonso... "Los Voluntarios" el himno de la

Legión, la "Canción del soldado" y los pasodobles de "Las corsarias", a "La bejarana", "La orgía dorada";

estrenados teatralmente y popularizados en la calle cuando la última guerra de Marruecos.

LAS TRIBUNAS

En las tribunas instaladas en el trozo de la Castellana mencionado estaban los representantes y

componentes de diversas instituciones y organismos: Capitanía General, Gobierno Civil, Diputación

Provincial, Ayuntamiento, huérfanos del Ejército, mutilados de guerra, caballeros laureados, Alto Estado

Mayor, generales, subsecretarios, consejeros nacionales, procuradores en Cortes, agregados militares,

Escuela Superior del Ejército, Guardia Civil, Prensa... La tribuna del Jefe del Estado se alzaba, como

siempre, a la entrada de la antigua calle de Lista, hoy de Ortega y Gasset; a su izquierda, la del Cuerpo

Diplomático y, a su derecha, la del Gobierno y la del Consejo del Reino. Enfrente, ante la calle del

Marqués de Riscal, la tribuna de doña Carmen Polo de Franco.

LLEGADA DEL CAUDILLO

Aproximadamente diez minutos antes de las doce de la mañana llegó, entre aplausos, la esposa del Jefe

del Estado, acompañada de la señora de Menéndez Tolosa, esposa del ministro del Ejército. Poco

después, también muy aplaudidos por 1a multitud, llegaron los Príncipes. Doña Sofía tomó asiento, como

otras veces, a la derecha de doña Carmen Polo. Don Juan Carlos fue cumplimentado por el vicepresidente

del Gobierno, el presidente del Consejo del Reino y de las Cortes, los ministros y otras autoridades

militares y civiles, a la cabeza de todos los cuales esperó, al pie de la tribuna presidencial, la presencia del

Caudillo. Un toque de atención seguido del Himno Nacional, anunció la llegada de Su Excelencia, a quien

acompañaba el ministro del Ejército. El público aplaudió calurosamente y prorrumpió en gritos de

"¡Franco, Franco, Franco !" El Generalísimo dio la mano al Príncipe y a las demás altas autoridades allí

presentes y subió a la tribuna presidencial. Don Juan Carlos ocupó su puesto, como otros años, en esta

tribuna, mientras lo hacían también en dicho espacio los ministros del Ejército, los jefes de las Casas

Militar v Civil y varias autoridades militares.

EL DESFILE

Pedida la venia al Generalísimo por el capitán general de la Primera Región, dio comienzo el desfile. El

capitán general, que encabezó la formación, pasó a la tribuna del Caudillo al ser rebasada ésta por el

coche en que desfilaba. Catorce mil hombres, un millar de vehículos y doscientos cañones participaron en

la parada conmemorativa. Iban, en primer lugar, las unidades motorizadas acorazadas; luego, las unidades

de Artillería; después, la Agrupación de Centros de Enseñanza; seguidamente, las representaciones de los

Ejércitos de Tierra, Mar y Aire; a continuación, la Brigada Paracaidista, y, finalmente, las fuerzas de

Orden Público.

Para todos hubo nutridos aplausos. Causaron, entre otras fuerzas, viva admiración, las academias

militares, los legionarios, la Escuela Militar de Montaña, los paracaidistas, los batallones del Ministerio

del Ejército y del Regimiento de Infantería Saboya número seis, la batería de misiles, los tanques, el

grupo lanzacohetes TT del Regimiento de Artillería de Astorga, la Sección de Damas Enfermeras—que

desfiló por segunda vez—, la Guardia Civil, a pie y a caballo, y las fuerzas de Policía Armada, con sus

magníficos ejemplares de perros policías.

La Aviación—reactores y helicópteros— realizó mientras tanto espectaculares y brillantísimas pasadas

sobre la Castellana y otras zonas urbanas de la capital. Los aparatos integraban cuatro grupos,

constituidos por diversos escuadrones: reconocimientos, transporte, bombarderos, caza,

cazabombarderos...

ALMUERZO EN EL PALACIO DE ORIENTE

Concluido el desfile, que duró cerca de dos horas, se dirigió el Caudillo, de pie, en coche descubierto, en

unión del ministro del Ejército, al Palacio de Oriente, donde ofreció un almuerzo a los jefes de

la guarnición y de las fuerzas que intervinieron en la parada, con asistencia de otras altas autoridades. A

su paso por la Castellana, Colón, Recoletos, Cibeles, Gran Vía de José Antonio, plaza de España y Bailen

fue muy aplaudido y vitoreado el Caudillo por la muchedumbre.

La esposa del Jefe del Estado y los Príncipes recibieron también, al retirarse, cariñosas demostraciones

por parte del público.

 

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