Discurso del Jefe del Estado     
 
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DISCURSO DEL JEFE DEL ESTADO

En respuesta a las palabras del gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, S. E. el Jefe del Estado

pronunció el siguiente discurso:

No podía haber palabras más exactas, más rigurosas y más claras que las que el jefe provincial de Sevilla

ha pronunciado sobre lo que significa en Sevilla el Movimiento Nacional. El Movimiento Nacional

conserva todo su vigor y lozanía, y es así porque se actualiza constantemente. No tenemos más que mirar

hacia atrás, contemplar la transformación social que España ha venido sufriendo, observar cuándo fue

promulgado nuestro Fuero del Trabajo, continuar por la legislación que en el orden social se ha

producido, y compararla y contemplarla ante la última y grandiosa encíclica de nuestro Pontífice Pablo

VI. «Populorum Progressio», y se nos presentará de una manera clara y terminante la identidad de los

objetivos, la proximidad de los conceptos; es decir, que hace treinta años iniciamos la obra que hoy

vemos definir y proclamar por nuestro Pontífice de una manera terminante y clara.

Esta es la esencia principal de nuestro ideario político y de nuestra doctrina, que venimos desde hace

treinta años practicando. ¿Qué mejor refrendo, qué mejor ratificación de toda una obra social, a las

esencias de nuestra obra de gobierno?

Es verdad que vienen generaciones nuevas; pero ésta es la virtud del Movimiento: el asociarlas, el

incorporarlas a la empresa, a esta gran empresa que nunca termina. El Movimiento tiene una amplia

dimensión, mira al futuro, no se conforma con nada, quiere siempre algo mejor, une a los individuos y

asocia a las voluntades en el servicio de la Patria. Es la minoría inasequible al desaliento, que tan bien

definía. José Antonio; porque el servicio político es, de siempre, de minorías, de los hombres que se

sacrifican, que quieren entregarse al servicio de los demás. Movimiento que tiene que estar siempre

abierto, constantemente actualizado, respondiendo a las inquietudes de cada hora. Por eso es para mí una

satisfacción el recibir a los consejeros provinciales, a todos los consejos locales de Sevilla y poderles

expresar cuál es mi reconocimiento a esta obra de treinta años, a este relevo de generaciones, a esta

continuidad en el espíritu de servicio y de sacrificio.

Esta es nuestra realidad. Se habla mucho hoy del contraste de pareceres; pero ¿qué más contraste de

pareceres que el que tiene lugar en los pueblos, en los Ayuntamientos, en las asociaciones, en las

hermandades, en las corporaciones provinciales y locales, en los Sindicatos? Y en escala superior, en el

Consejo Nacional y en las Cortes. ¿Es que alguna, vez ha habido en algún país del mundo una realización

como la de los consejos económicos sindicales, que se van a buscar en el pueblo sus anhelos, sus

aspiraciones, para convertirlas en realidades? ¿Es que cabe más extenso contraste de pareceres? Pero si a

disculpa del contraste de pareceres lo que se busca son los partidos políticos, sepan en absoluto que eso

jamás vendrá. («¡Muy bien. Muy bien!» Grandes aplausos y gritos de «¡Franco, Franco, Franco!»).

Y no podrán venir, porque significaría la destrucción y la desmembración de la Patria, volver otra vez a la

base de partida, perder todo lo conquistado, implicaría la traición a nuestros muertos y a nuestros héroes.

Por eso la apertura al contraste de pareceres está perfectamente definida, y clara, sin que haga falta

ninguna clase de rectificaciones.

Quiero decirlo de manera clara y concluyente, para cortar esa campaña de grupos de presión que están

siempre queriendo volver a las andadas. (Se reproducen los aplausos y vítores al Caudillo.)

Nuestro Movimiento tiene un amplio y dilatado futuro. Su futuro está en nuestras manos, está en vuestra

voluntad, en nuestro espíritu de servicio, en la unidad afirmativa del último referéndum, en conservar la

unidad entre los hombres y las tierras de España y hacer con ello a nuestra Patria cada vez más grande,

más fuerte y más libre.

¡ Arriba España!

Las palabras del Jefe del Estado fueron acogidas con una clamorosa ovación por parte de los

componentes del Consejo Provincial del Movimiento y de los representantes de los consejos locales de

diversas poblaciones de la provincia de Sevilla.

 

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