Autor: Baró Quesada, José. 
 XXXVIII Aniversario. 
 Franco y el Príncipe, en el funeral por José Antonio  :   
 Asistieron el presidente del Gobierno, ministros y otras representaciones. 
 ABC.     Páginas: 2. Párrafos: 4. 

XXXVIII ANIVERSARIO

FRANCO Y EL PRINCIPE, EN EL FUNERAL POR JOSE ANTONIO

Asistieron el presidente del Gobierno, ministros y otras representaciones

VALLE DE LOS CAÍDOS 20. (De nuestro redactor político.) José Antonio Primo de Rivera,

fundador y primer jefe nacional de Falange Española, fue fusilado por los rojos en la cárcel de

Alicante en la madrugada del sábado 20 de noviembre de 1936, cuatro meses después de

iniciarse la guerra civil. Hoy, al cumplirse un nuevo aniversario de aquel asesinato, revestido

hipócritamente de apariencias jurídicas, el Jefe del Estado y el Príncipe de España acudieron

juntos en el mismo coche, como en años anteriores, al Valle de los Caídos para asistir a los

tradicionales funerales en sufragio del alma de José Antonio y de cuantos ofrendaron sus vidas

al servicio de Dios y de la Patria, como héroes o mártires, durante la Cruzada de Liberación.

La piadosa ceremonia tuvo los matices cristianos y patrióticos de siempre. Aclamaciones, de

los falangistas y de todos los que se hallaban en la gran explanada de la basílica y en sus

inmediaciones, honores militares a cargo de tuerzas del Regimiento Inmemorial del Rey, himno

nacional, presencia del Gobierno (con excepción del ministro de Justicia, don Francisco Ruiz-

Jarabo, que se encuentra enfermo en su domicilio) y presencia del presidente de las Cortes y

altos organismos civiles y castrenses, «lignum crucis», agua bendita, entrada bajo palio, corona

de laurel depositada por el Caudillo sobre la sencilla sepultura del fundador de Falange (corona

transportada a pie desde Madrid), asistencia nutrida de fieles, concurrencia del cuerpo

diplomático, cánticos litúrgicos de misericordia y de esperanza; Pilar Primo de Rivera en

destacado lugar; muchas camisas azules; «Cara al Sol»...

Franco y Don Juan Carlos recibieron al llegar y al retirarse el cálido testimonio de cariño y

adhesión de millares de personas, entre las cuales figuraban numerosos excombatientes de la

Cruzada y de la División de Voluntarios que luchó contra el marxismo en Rusia. Su Excelencia

y Su Alteza Real partieron hada El Pardo y La Zarzuela en medio de grandes ovaciones. Los

jóvenes rivalizaron en entusiasmo con los hombres de edad madura que vivieron el 18 de Julio.

En el interior del templo de la Santa Cruz del Valle de los Caldos siguieron los turnos de

guardia en la tumba de José Antonio. Fuera llovía y la niebla era muy espesa.

En otros muchos lugares de España hubo también honras fúnebres y se efectuaron actos

conmemorativos a base de lecciones y conferencias. En varias capitales extranjeras e

hispanoamericanas se oficiaron misas con asistencia de nuestros representantes diplomáticos

y de nuestros compatriotas allí residentes.—José BARO QUESADA.

 

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