En el Monasterio de El Escorial. 
 El Jefe del Estado, con el Príncipe, preside el capítulo de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo  :   
 Asistieron a la misa y a la reunión capitular el vicepresidente del Gobierno, el gran canciller de la orden, ministros, militares y otras altas representaciones. 
 ABC.    22/05/1973.  Página: 33-34. Páginas: 2. Párrafos: 21. 

ABC. MARTES 22 DE MAYO DE 1973. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 33.

EN EL MONASTERIO DE EL ESCORIAL

EL JEFE DEL ESTADO, CON EL PRINCIPE, PRESIDE EL CAPITULO DE LA REAL Y MILITAR

ORDEN DE SAN HERMENEGILDO

Franco impuso tres Grandes Cruces y tres Cruces a jefes y oficiales de los Ejércitos nacionales

ASISTIERON A LA MISA Y A LA REUNION CAPITULAR EL VICEPRESIDENTE DEL

GOBIERNO, EL GRAN CANCILLER DE LA ORDEN, MINISTROS, MILITARES Y OTRAS ALTAS

REPRESENTACIONES

Su Excelencia, el Jefe del Estado, Soberano de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, ha

presidido en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial la reunión del Capítulo de la misma. A las

once de la mañana llegó a la lonja del Monasterio el Caudillo, que vestía uniforme de capitán general y

lucía en su pecho la Gran Cruz Laureada de San Fernando y la Gran Cruz de San Hermenegildo. En otros

coches lo hicieron, los jefes de sus Casas militar y civil, segundos jefes v ayudantes de servicio.

Al descender del automóvil, el Generalísimo fue cumplimentado por el ministro del Ejército y el capitán

general de la I Región Militar, con quienes pasó revista a las fuerzas del regimiento de Infantería

Inmemorial número 1, que rendía honores, mientras la banda de música interpretaba el Himno nacional.

Terminada la revista, se adelantaron a recibir al Jefe del Estado el gran canciller de la Orden, teniente

general don José Vega Rodríguez, y dos caballeros grandes cruces, precedidos del estandarte y su escolta.

El estandarte de la Orden, tras efectuar el saludo al Soberano de la Orden, se colocó en el patio de los

Reyes, a la cabeza de la formación procesional.

Seguidamente, el Caudillo fue saludado por Su Alieza Real el Príncipe de España, el vicepresidente del

Gobierno, los ministros de Marina, Aire y Gobernación, los tenientes generales y almirantes caballeros

capitulares, alcalde de San Lorenzo de El Escorial y administrador del Patrimonio.

Antes de la llegada del Jefe del Estado, a las 10,45, lo hizo el Príncipe de España, que vestía uniforme de

general del Ejército de Tierra, acompañado del jefe de su Casa, marqués de Mondéjar, y del comandante

de Aviación señor Juste, ayudante de, Su Alteza, siendo saludado por diversas personalidades.

El estandarte de la Orden era portado por el teniente coronel Alemán, caballero de la Orden y

perteneciente al Ejército de Tierra, y le daban escolta los también caballeros vicealmirante Andrés Galán

y teniente coronel Oltra Menéndez, del Ejército del Aire.

A la misma entrada del patio de Reyes, el vicario general castrense, revestido de pontifical, dio a besar al

Caudillo el "Lignum Crucis"

PROCESION

Acto seguido se organizo la procesión con arreglo al orden siguiente: Estandarte y su escolta; gran

canciller con sus ayudantes; comunidad agustiniana, llevando en el centro la reliquia del Sanio, portada

por miembros dé la Orden y escoltada por seis caballeros grandes cruces. Seguidamente, el Jefe del

Estado, vicario general castrense y prior del Real Monasterio. Seguían el Príncipe, ministros, autoridades

y caballeros capitulares que se incorporaban a la procesión al ser rebasados por ésta.

A la entrada de la basílica el Caudillo se dirigió al presbiterio y ocupó sitial preferente al lado del

Evangelio. Detrás se colocaron los jefes de sus Casas civil y militar, segundos jefes y ayudantes.

Enfrente, en el lado de la Epístola, el vicaria general castrense y el prior del monasterio. En sitial

preferente, Su Alteza Real el Príncipe de España y, a continuación, el vicepresidente del gobierno,

ministros del Ejército, Marina, Aire y Gobernación, ex ministros y togado de la Armada, don Raimundo

Fernández Cuesta, gran canciller y subsecretario de los Ejércitos de Tierra y Aire. Enfrente lo hicieron

por este orden: jefe del Alto Estado Mayor, jefe del Estado Mayor Central del Ejército, almirante del

Estado Mayor de la Armada, jefe del Estado Mayor del Aire, jefe del Mando de Material, capitán general,

de la Primera Región militar, almirante jefe de la jurisdicción central de Marina, capitán general de la

Primera Región Aérea y tres ex cancilleres.

Dando frente al altar se situaron los tenientes generales, generales de división, vicealmirante, autoridades

civiles, generales de brigada y contraalmirantes, y en el pasillo central de la basílica los caballeros del

Capitulo de la Orden. También se encontraban representantes de las Ordenes de San Fernando, Santiago,

Calatrava, Alcántara, Mantesa y Malta, y otros invitados.

MISA REZADA

Se ofició una misa rezada por el padre Gonzalo Díaz, con órgano y moteles dirigidos por el padre Samuel

Rubio.

Al iniciarse el «Sanstuc», seis caballeros grandes cruces subieron al altar. Saludaron al Jefe del Estado,

Soberano de la Orden, con una inclinación de cabeza, y luego, en la misma forma, al arzobispo y a las

reliquias del Santo, arrodillándose seguidamente en la primera grada del altar. Los ujieres del Consejo

Supremo les entregaron sendos hachones, con los que dieron vela al Santísimo durante la consagración.

Finalizada ésta se retiraron con el mismo ceremonial. Una vez concluida la misa, el Capítulo se trasladó

procesionalmente, saliendo por la puerta de las procesiones, a la denominada iglesia vieja, lugar

designado para la celebración del Capítulo.

CAPITULO DE LA ORDEN

El Capítulo se desarrolló conforme al protocolo especial con arregló al cual se hallan señalados los

puestos que cada uno de los asistentes debía ocupar.

La presidencia la componían Su Excelencia el Jefe del Estado, y a su derecha, el Príncipe de España; a la

izquierda, el gran canciller. Seguidamente del Príncipe, el vicepresidente del Gobierno, y al lado del gran

canciller, el ministro del Ejército; al otro lado, el de Marina, y junto al del Ejército. el ministro del Aire;

en el otro lado, el de Gobernación, y junto al del Aire, el jefe del del Alto Estado Mayor. A los laterales, a

ambos lados, diez caballeros grandes cruces, seguidos de otros diez caballeros placa. En el centro, el

secretario del Capítulo y maestro de ceremonias, auditor general don Joaquín Otero Gayones, marqués de

Revilla, y el general secretario. Dando frente al Caudillo, el vicario general castrense, y detrás de éste,

veinte caballeros cruces.

En el centro de la sala capitular se hallaba una mesa con el expediente que había de relatarse y las

correspondientes bolas blancas y negras, así como las bolsas precisas para la votación.

Abrió el Capítulo el soberano de la Orden con la fórmula ritual siguiente: "Queda reunido el Capítulo de

la Real y Militar Orden de San Hermenegildo. Sentáos." Acto seguido fue desalojada la sala de todas las

personas a las que no les correspondía estar en la misma.

A continuación se procedió a la votación, para lo cual a los componentes del Capítulo se les fueron

entregando dos bolas, una blanca y otra negra, emitiendo su parecer a favor o en contra mediante la

introducción en la bolsa que les fue pasada de la primera o de la segunda de las bolas citadas. El

expediente relatado por el Capítulo era el relativo a la admisión del comandante de Oficinas Militares don

Félix Chervas Aites. Efectuada la votación y el escrutinio correspondiente, el señor Chervas Aites ha sido

admitido en la Orden por unanimidad.

Concluido el Capitulo, se abrieron nuevamente las puertas para dar entrada a la Prensa y público, que se

hallaban en los claustros del monasterio. Luego, Su Excelencia el Jefe del Estado impuso las

condecoraciones de la Orden a los siguientes caballeros:

Grandes cruces: general de brigada de Infantería don Ricardo Visiers Aizpún, contraalmirante de la

Armada don Cristóbal Gonsález-Aller Balseyr y general de brigada de Ingenieros Aeronáuticos don

Francisco López Pedraz.

Cruces: capitán de Artillería don Ramón Méndez Mercado, capitán de corbeta don Jenaro Lorente

Morales y teniente de E.A.T.S. don Antonio García Ruiz.

Tras una alocución del gran canciller de la Orden, teniente general Vega Rodríguez, el Jefe del Estado,

como Soberano de la misma, dio por cerrado el Capítulo.

A la salida, el Caudillo fue despedido en el patio de Reyes por todos los asistentes a la ceremonia, así

como por el numerosísimo público que se hallaba congregado en los alrededores de la Lonja.

 

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