Autor: Baró Quesada, José. 
 Reportaje gráfico en el interior. 
 Brillante desfile militar     
 
 ABC.    27/05/1975.  Página: 1, 9-10. Páginas: 3. Párrafos: 10. 

ABC. MARTES 27 DE MAYO D E 19 7 5. PAG. 9.

DESFILE DE LA VICTORIA

FRANCO PRESIDIO, CON DON JUAN CARLOS, LA GRAN PARADA MILITAR DE

MADRID

Aclamaciones a España, al Jefe del Estado, al Príncipe y a las Fuerzas Armadas y de Orden Público

Madrid. (De nuestro redactor político.) En las ciudades españolas que son cabeceras de Capitanías se

celebró el domingo el tradicional desfile conmemorativo de la victoria de las tropas nacionales, registrada

en el histórico parte de guerra del 1 de abril de 1939, último de la Cruzada de Liberación contra el

Ejército rojo. En Barcelona no pudo conmemorarse a causa del temporal aquella gloriosa fecha que abrió

un largo periodo de paz y de progreso en nuestra Patria.

Presidió, como siempre, la gran parada militar de Madrid, de pie en la tribuna principal del paseo de la

Castellana, durante hora y media, Su Excelencia el Jefe del Estado. Con él, Su Alteza Real el Príncipe de

España. Los dos, muy aclamados por la multitud. Aclamaciones fervorosas también a la unidad nacional

y a las Fuerzas Armadas y de Orden Público.

Enfrente de la tribuna presidencial, doña Carmen Polo de Franco, con la Princesa, los Infantes Don Felipe

y Doña Cristina y la señora de Arias Navarro.

El Gobierno, el presidente de las Cortes, el capitán general de la I Región Militar y otras altas autoridades

militares y civiles cumplimentaron a su llegada a la esposa del Jefe del Estado y a Sus Altezas Reales. El

Caudillo, que llegó de pie, en coche descubierto, con el ministro del Ejército, estrechó la mano a Don

Juan Carlos y a las personalidades que con él aguardaban ante la tribuna. Sólo se hallaba ausente el titular

de la cartera de Justicia, don José María Sánchez-Ventura, de visita oficial en el Vaticano.

Concluido el Himno Nacional, con que había sido recibido, entre grandes ovaciones el Generalísimo,

subió éste a la tribuna, con Don Juan Carlos, quien acababa de dar minutos antes el pésame por el trágico

fallecimiento de Manuel Sanz Ropero, compañero nuestro de Redacción, a su padre, Manuel Sanz

Bermejo, decano de los redactores gráficos de ABC.

Concedida por Su Excelencia la venia para comenzar el desfile, se puso a la cabeza de las formaciones el

teniente general don Ángel Campano, capitán general de la I Región. Campano se situó en la tribuna del

Caudillo momentos después de rebasarla. En otras tomaron asiento el Gobierno, el Consejo del Reino, las

Mesas de las Cortes y del Consejo Nacional, el Consejo de Estado, los altos Tribunales, el Cuerpo

diplomático, los excombatientes, los ex cautivos, los familiares de los caídos de la gesta patriótica del 18

de Julio... Asistió también el inspector jefe del Ejército de Tierra de la República Federal Alemana.

Brillantísimo desfile de 11.000 hombres y espléndidas «pasadas» de 165 aviones y helicópteros. En el

marcial cortejo figuraban 400 vehículos y 65 piezas de Artillería. Los legionarios llevaban de mascota a

un jabalí. Para ellos, para las unidades acorazadas y mecanizadas, para los escuadrones de Caballería de la

Policía Armada y de la Guardia Civil, para las tropas especializadas, para las Academias y la Infantería de

Tierra, Mar y Aire, para las damas enfermeras, para los gastadores, para los abanderados, para todos los

soldados de España, sin excepción, hubo muy justos, nutridos y calurosos aplausos y vítores.

Franco, antes de retirarse, conversó varios minutos con Don Juan Carlos y el ministro del Ejército,

teniente general Coloma. Cerca de ellos estaba el general Fuertes de Villavicencio, jefe de la Casa Civil.

También, en la tribuna presidencial, el general marqués de Mondéjar, jefe de la Casa del Príncipe.

Acompañado de Coloma, de pie en coche descubierto, como a su llegada, recorrió el Jefe del Estado los

paseos de la Castellana y de Calvo Sotelo, la Cibeles, la calle de Alcalá y la Gran Vía de José Antonio,

hasta el Palacio de Oriente. El pueblo —millares de madrileños de todas las clases sociales y de todas las

edades—gritaba al regresar el Caudillo del trigésimo sexto desfile recordatorio de la Victoria del 1 de

abril de 1939: «¡Franco, Franco, Franco!» A cuyos gritos, lanzados por muchas personas con visible

emoción, correspondía Su Excelencia saludando cordialmente con la mano.

El Jefe del Estado, con asistencia del Príncipe de España, del Gobierno, del Consejo del Remo y otras

autoridades, ofreció un almuerzo en el Palacio de Oriente a los Jefes de las Fuerzas de la guarnición y de

las unidades participantes en la patriótica jornada conmemorativa de la Victoria.—José BARÓ

QUESADA.

HOMENAJE AL EJERCITO EN LA DIPUTACIÓN BARCELONESA

Barcelona. 28. (Cifra.) «Podéis estar seguros de que no desfalleceremos en el ejercicio de nuestra misión.

Ya lo están haciendo las fuerzas de Orden Público y lo haríamos nosotros si fuera preciso. Nuestra tarea

es defender las Leyes Fundamentales, tanto en el presente encarnado por el Caudillo, como en el futuro

por el Príncipe de España», afirmó el capitán general de Cataluña, teniente general Salvador Bañuls

Navarro, en el transcurso del homenaje a las Fuerzas Armadas celebrado anoche en el palacio de la

Diputación Provincial.

El teniente general Bañuls añadió: «Ello creo que es conveniente recordarlo en estos momentos en que

algunas personas se están comportando como si todo tuviera que cambiar.»

A la cena asistieron también el gobernador civil, don Rodolfo Martín Villa; presidente de la Corporación

provincial, don Juan Antonio Samaranch; alcalde de la ciudad, don Enrique Masó, y restantes autoridades

civiles y militares.

El turno de discursos fue iniciado por el señor Samaranch, quien afirmó que «no solamente estamos

celebrando un acontecimiento histórico, sino también recordando en voz alta el más largo período de paz

que España ha conocido en nuestro tiempo. Por ello, es ésta una efemérides de la que no pueden ni deben

sentirse excluidos los españoles de buena voluntad, sea cual sea su ideología o la postura política que

adoptaron en el pasado o que sustenten en el presente. Ya que ésta es la conmemoración victoriosa y

pacífica de los ideales del 18 de Julio, que son Ideales de paz, de progreso y de justicia social.»

«Estamos seguros —añadió más adelante el presidente de la Diputación Provincial— que el Ejército

español es la mejor garantía del respeto a nuestras Leyes Fundamentales, normas que rigen nuestra

actuación colectiva.»

 

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