Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   La crisis     
 
 ABC.    24/02/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LETRAS DEL CAMBIO LA CRISIS

Por Jaime

CAMPMANY

TODO el mundo parece saber algo de la crisis. Yo tengo que confesar —ahora que

tanto se presume de ser el informador más desinformado del país— que de lo de la

crisis sólo sé que no sé nada. Es decir, sé lo que se dice, y no lo que se hace,

que es la mejor manera de equivocarse.

Vamos a suponer que sea cierta esa noticia que da como segura la dimisión del

profesor Fuentes Quintana. En la política española hay dos profesores, por

excelencia, en todos los sentidos de la palabra: el profesor Tierno Calvan (el

«viejo profesor», que es más viejo por el saber que por la edad) y el profesor

Fuentes Quintana. Quisiera hacer un elogio de ambos diciendo que no son

«políticos», y yo me entiendo, y a lo mejor ustedes también me entienden.

El profesor Tierno Calvan ha sacrificada a la honestidad y al rigor de sus

palabras políticas algunos o muchos de sus posibles y aun probables buenos

éxitos. Dijo en su campaña electoral las verdades más verdades, las más amargas,

las más dolorosas de escuchar, las más necesarias de decir. Y así le fue. Su

socialismo se vio reducido a unos cuantos escaños que se pueden contar con los

dedos de una mano, El gran éxito electoral fue para el otro socialismo, que en

casi todas las ocasiones dijo lo que había que decir para ganar, para regalar el

oído a los electores, y no (o que había que predicar para meter al electorado

por la vereda de la responsabilidad, de la conciencia de ta situación. Bueno,

esto no tiene nada que ver con la crisis.

El profesor Fuentes Quintana no tiene partido. Su apaliticismo es, por

tanto, doble: porque no es «político» y porque no está afiliado.

Fuentes Quintana había rechazado siempre los cargos políticos. Aceptó

este Ministerio de Economía y esta vicepresidencia del Gobierno porque le

fueron invocadas razones de alto porte. El profesor Fuentes Quintana también

dijo lo que había que hacer, no para ganar votos ni simpatías de sectores

del electorado, sino para enderezar la economía del país, caída, mustia y

desinflada. Algo ha conseguido su programa. Pero junto a los logros han nacido

las divergencias y los forcejeos, Dicen que Fuentes es propenso a

la depresión de ánimo. No sé. Tal vez a lo que sea propenso es al desaliento

que la política lleva al ánimo de los que no son «políticos».

No sé nada de la crisis. Solo creo saber que es un mal en estos momentos. A lo

mejor es un mal necesario. Y los males necesarios suelen ser los peores.

 

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