Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Por fin, la crisis     
 
 Informaciones.    24/02/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

POR FIN, LA CRISIS

Por Abel HERNÁNDEZ

EL presidente Snárez quería retrasar lo más posible la remodelación de su

Gobierno; pero, al final, Ja crisis, como era de esperar, le ha estallada entre

las manos. Aún ahora se esfuerza, en su encierro de la Moncloa, en reducirla a

limites tolerables. El guarismo que circulaba esta mañana en los pasillos de

Presidencia era el seis. Cambiar a media docena de ministros parece razonable;

pero todo está aún en nebulosa. Vamos por partes. Se da por hecho que el

vicepresidente Fuentes Quintana se va a su casa. Esta vez —a la tercera va la

vencida— se le acepta la dimisión. ¿Que por qué arroja la toalla el profesor?

Influye su psicología quebradiza, poco permeable a las críticas; su falta de

decisión práctica tras brillantes planteamientos teóricos, que obligó al propio

presidente últimamente a encabezar las reuniones de la Comisión delegada para

Asuntos Económicos; la clamorosa disconformidad de amplios sectores de U.C.D. —

incluido el consejero presidencial señor Lasuén— y del electorado ucedista con

la política económica que sé estaba llevando a cabo, y los enfrentamientos

dentro del equipo económico.

Se tiene la impresión de que Suárez quiere aprovechar la oportunidad para hacer

un Gobierno más homogéneo, más coherente, más uniforme, que, sin romper por

completo con la línea actual, gire hacia posiciones que tranquilicen al mundo

financiero y empresarial. No va a haber, por tanto, previsiblemente, ruptura

drástica con la actual política económica —Fernández Ordóñez se convierte en

ministro fuerte—, pero sí una significativa inflexión. Es decir, va a ser más un

simple reajuste técnico, dígase lo que se diga, y va a tener proyección

política. La cuestión es sumamente delicada —están aún vigentes los pactos de la

Moncloa— y Suárez se esfuerza en acertar con la línea justa.

Esta mañana ha empezado sigilosamente las consultas. Cabe que al ir limpiando el

agujero se le vengan abajo algunos ladrillos más de los previstos. Lo lógico es

que en este trance consulte con sus consejeros y, por lo menos, con la ejecutiva

del partido. En esta ocasión, «el presidente —nos ha dicho una figura ucedista—

se tiene que pensar dos veces cualquier decisión». La crisis puede robustecer a

la U.C.D., si se hace bien, o puede contagiarse al propio partido. Es una gran

oportunidad y es un gran riesgo. Importa acertar. Lo que sí parece cierto es que

se intenta que haya nuevo Gobierno rápidamente, quizá este mismo fin de semana.

Es muy probable que Suárez suspenda- su viaje a Yugoslavia, que debía iniciar el

martes. Pronto saldremos de la nebulosa.

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