Autor: Urbano, Pilar. 
   El candidato     
 
 ABC.    11/02/1981.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Hilo directo

El candidato

El hombre «signado» por Suárez es, desde ayer, el hombre «designado» por el Rey

para formar Gobierno. Y una se alegra porque de Leopoldo Calvo-Sotelo sabe que

es persona de fidelidades humanas y de creencias divinas; que trabaja sin

publicidad; que tiene bastante más cultura de la que gusta aparentar; que sabe

de matemáticas, de mar y de música; que es un buen padre de muchos hijos; que

«pasa» de politiquillas y prefiere, en cambio, la «política grande nacional»;

que sabe lubrificar tensiones y conciliar oposiciones; que es lo suficientemente

alto como para dar buena imagen... en fotos verticales, y lo suficientemente feo

como para no buscar el primer plano. Que los europeos saben quién es. Que los

empresarios saben quién es. Y que los comunistas también saben quién es. Y quién

no es. Por ahora, basta. En adelante, y por sus obras, iremos sabiendo quién es

los españoles del asfalto. Cuando Leopoldo lea esta columna se acordará de

nuestra última conversación, paseando por el Congreso de tos Diputados.

Hace... tiempo. Al despedirme le dije: «Algún día te haré una gran

entrevista... como presidente del Gobierno». El enarcó las cejas por encima de

las gafas, sonrió entre tímido y complacido. Y rezongó algo así como: «¡Eres

terrible...; a veces pienso si no tendrás una bola de cristal!»

• El candidato se dedica estos días a confeccionar su programa, a preparar las

intervenciones de la sesión de investidura y a ténder puentes a las minorías que

han de apoyarle con su voto. En este sentido, sé que Rodríguez Sahagún y Pérez-

Llorca han tenido contactos, por ejemplo, con Fraga. Y que varios ministros

(Garcia-Díez, Bayón, Pío Cabanillas, Pérez-Llorca, entre otros) le asisten en

estos trabajos previos.

Al parecer, piensa hacer primero el programa de Gobierno y sólo después se

aplicará a formar el Gabinete: los hombres encargados de ejecutarlo. De modo que

los nombres que ahora circulan en los ámbitos de opinión política son

«especulaciones", pero no «filtraciones». A Oliart se le hace ministro de

Defensa en. vanas «listas fantasmas». El mismo me confía: «Cada media hora entra

un colaborador mío en el despacho y me "coloca" tal o cual cartera... Yo en este

momento no sé nada de nada.» Pérez-Llorca, a quien ya se ha elevado al rango de

vicepresidente político, me asegura: «No seré vicepresidente..., y si me

preguntan qué deseo, diré que seguir donde estoy, en Exteriores.»

Lo cierto es que, de entrada, en el nuevo Gobierno hay tres «huecos»; la

Vicepresidencia para la Defensa, que no se cubrirá: era «un cargo para un

hombre» y sin Gutiérrez Mellado no tiene sentido mantenerla. La Vicepresidencia

Económica, que ocupaba el propio Calvo-Sotelo y para la que hoy por hoy, sobran

«capaces»: García-Diez, Bayón, Oliart... Y el Ministerio de la Defensa, toda vez

que Sahagún va a «dedicar las veinticuatro horas de los trescientos sesenta y

cinco días del año a trabajar por el partido». Y ahí saltan los nombres de

Oliart y Martín Villa.

Que Marcelino Oreja y Osear Alzaga no quisieran figurar en la candidatura al

Comité Ejecutivo de UCD presentada por los «criticos» dio pábulo a mil

conjeturas. Pero no parece que ni uno ni otro vayan a ser ministros de don

Leopoldo. Sí, en cambio, los ex ministros Gámir y Ortiz, luises ambos. Y quiza

el catedrático Sagardoy.

He sabido que «tratará de hacer un Gobierno de integración, aunque sin cambiar a

muchas personas». Y eso es todo por hoy. — Pilar URBANO.

 

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