Investidura de Leopoldo Calvo Sotelo; El candidato centró su discurso en la economía, política exterior, autonomías y seguridad ciudadana. 
 Calvo Sotelo propone la integración de España en la Alianza Atlántica     
 
 El País.    19/02/1981.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

Investidura de Leopoldo Calvo Sotelo

El candidato centró su discurso en la economía, política exterior, autonomías y

seguridad ciudadana

Calvo Sotelo propone la integración de España en la Alianza Atlántica.

Leopoldo Calvo Sotelo dividió su discurso, mediante el que expuso u programa de

gobierno, en cuatro grandes apartados: economía, política exterior, autonomías y

seguridad ciudadana. En el primero, •I candidato insistió en la necesidad de

fomentar la inversión invada, reducir el déficit y moderar los salarios,

mientras en política exterior propuso una decidida integración en el bloque

occidental, con inicio de conversaciones entre partidos para el regreso de la

OTAN. Su política autonómica la resumió en la frase >>un Estado fuerte y unas

autonomías fuertes», y de la seguridad dijo que es imprescindible para la

democracia, y que se reforzarán las acciones políticas y se actuará con energía.

Calvo Sotelo, en resumen, dijo:

"Quiero comenzar con un homenaje a la extraordinaria obra de Adolfo Suárez, y

dejar constancia de mi afecto y mi admiración por su persona. Con su retirada

termina la transición, una etapa singularísima de la historia de España, y :reo

que puedo inaugurar una nueva en la que actúen desde el principio los mecanismos

constitucionales».

«La sustitución se produce por tanto en la continuidad; pero como esta Cámara, y

en primer lugar el partido del Gobierno, piden un umbo nuevo, anuncio que

dirigiré ni Gobierno en la continuidad, pero sin la inercia de la continuación.

La transición ha terminado, la democracia está hecha. En 1983, sin

anticipaciones que no favorecerían a democracia, el pueblo podrá sugerir en

elecciones otras fórmulas».

«Pero mi Gobierno y, en primer lugar, su presidente no pueden olvidar que el

desencanto, el pesimismo, la inseguridad y la desesperanza dominan el ánimo de

los españoles y muchos piensan que es necesario un cambio, al que estoy

dispuesto. Quisiera llevar al ánimo le quienes siguen este debate fuera del

hemiciclo la certidumbre de que aquí nos ocupamos de sus problemas reales. No

creo que este programa deba consistir en la recopilación de medidas concretas,

sino, sobre todo, en las referencias Je la acción de gobierno, aunque a lo largo

del debate se podrá precisar o desarrollar lo que se crea necesario. Así, me

propongo tratar sucesivamente la política económica, la política exterior, la

política autonómica y la seguridad ciudadana».

Nueva política económica

«La situación de la economía española está ya muy analizada. España cuenta con

una base

energética natural muy pobre y es muy vulnerable al encarecimiento del petróleo.

En segundo lugar, España no llegó a consolidar sus industrias antes de la crisis

porque se incorporó tarde al proceso de industrialización, y además los sectores

industriales dañados irreversiblemente tienen mayor peso en nuestra economía que

en otras. En tercer lugar, España carecía al llegar la democracia de

instituciones eficaces, de sistema fiscal idóneo, de finanzas modernas y de

relaciones laborales comparables a las europeas».

«Hay que poner a los ciudadanos frente a esta realidad amarga y dura y crear una

conciencia clara de las dificultades y de la responsabilidad solidaria como

única vía para encontrar respuesta. Frente a la situación, hay que fijar la

atención en seis temas: el problema energético, la creación de trabajo, la

inflación, la reconversión industrial, la liberalización de la actividad

económica y las exportaciones y la situación de la agricultura y la pesca».

«En el tema energético, la atención preferente a este problema se traduce en

tres decisiones urgentes: pagar los precios reales de la energía, rechazando las

primas al consumo; apoyar sin vacilaciones los programas de inversión en energía

en sus aspectos convencionales y nucleares, opción ésta que es la única posible

en el plazo de una generación para garantizar la independencia política y el

desarrollo económico de España; garantizar adecuadamente el suministro de

hidrocarburos, constituyendo un Instituto Nacional de Hidrocarburos que agrupe

toda la acción del Estado en este sector». • «El problema del paro no tiene

soluciones simplistas. Para crear empleo no podemos fundamentar el crecimiento

económico solamente en la inversión pública, sino que debemos crear las

condiciones que hagan posible un crecimiento sostenido de la inversión privada.

Asimismo debemos aproximar nuestro marco laboral y la financiación de la

Seguridad Social a los modelos europeos. La Seguridad Social debe aminorar sus

gastos».

«Al mismo tiempo, la situación exige una moderación de los salarios. El Gobierno

no desea interferir en la negociación colectiva, pero tampoco será un espectador

indiferente. Me propongo iniciar un diálogo para la configuración de un plan

contra el paro que incluya medidas como la movilidad intersectorial y geográfica

de la mano de obra, la reducción de la edad de jubilación, ayudas al parado con

carga familiar después de agotados los plazos del subsidio y nuevas modalidades

de contratación».

«También es necesario controlar rigurosamente la política monetaria y la

inflación. No es solución un mayor déficit ni el aumento de la presión fiscal,

aunque sí el de la lucha contra el fraude fiscal. Un primer paso para el control

del déficit es las medidas que pienso proponer para reducir los gastos

corrientes en este ejercicio en, al menos, 30.000 millones».

«Por otra parte, hay que reformar el sistema de producción en primer lugar, con

nuevas normas legales que le den mayor eficacia y con acciones sectoriales

selectivas. La pequeña y mediana empresa debe jugar un papel esencial a este

respecto».

«La agricultura y la ganadería recibirán una atención preferente, con el

horizonte de mejorar sus posiciones para el ingreso en las Comunidades Europeas.

Con esta perspectiva se aplicarán medidas urgentes contra los efectos de la

sequía, se concluirá el programa legislativo en curso, sé revisará la política

de subvenciones para agilizarlas y se apoyarán las explotaciones familiares y

cooperativas. Ante la situación critica del sector pesquero, vamos a defender

palmo a palmo los derechos de nuestros

pescadores, y una vez definido el grado de ocupación de nuestra flota

comenzaremos la reestructuración necesaria».

«En cuanto al sector público, debe jugar un papel fundamental anteponiendo la

eficacia a cualquier presión sobre su crecimiento. Me propongo establecer un

plan trienal de inversiones públicas para que éstas se ejecuten con eficacia,

así como un programa de corrección de desequilibrios regionales».

Política exterior

En relación con la acción exterior del Estado, Leopoldo Calvo Sotelo dedicó un

amplio espacio de su discurso a defender y asegurar la opción de su Gobierno en

favor del ingreso de España en la OTAN. Después de afirmar que «política

exterior y política de defensa son materialmente inseparables», el candidato a

la Presidenciá del Gobierno dijo que «no cabe plantearse como objetivos un

distanciamiento entre la Europa occidental y Estados Unidos ni en político, ni

en lo económico, ni en lo militar».

Seguidamente reafirmó la «vocación atlántica» de UCD y anunció que se propone

«iniciar las consultas con los grupos parlamentarios a fin de articular una

mayoría, escoger el momento y definir las condiciones y modalidades en que

España estaría dispuesta a participar en la Alianza». Inmediatamente después

aludió en tonos críticos y expresamente a la Unión Soviética, diciendo que no

admitirá presiones exteriores sobre la opción atlantista, y después de destacar

las relaciones hispano-norteamericanas, dijo que la relación bilateral de España

con Estados Unidos debe considerarse desde la perspectiva atlántica.

En su discurso, Calvo Stelo reconoció obstáculos económicos para la integración

en la CEE, que calificó de «objetivo histórico de primera magnitud», y anunció

la necesidad de acrecentar las relaciones hispanas con Latinoamérica. Asimismo

anunció su deseo de reforzar lazos políticos y económicos con Portugal y de

establecer «una nueva política con Francia», así como seguir los acuerdos de

Lisboa hispano-británicos sobre Gibraltar. Habló también de la cooperación con

Guinea Ecuatorial y, sin mencionar a Israel, calificó de «inalterable» la

posición de amistad con el mundo árabe, y en especial, con el Magreb,

declarándose favorable a una paz negociada en el Sahara y afirmando «la

necesidad de contar en nuestra frontera meridional con un Reino de Marruecos

estable».

Política autonómica

«Respecto a la política autonómica, mi Gobierno asumirá plenamente lo que ordena

la Constitución.

Aplicaremos diligentemente los estatutos catalán y vasco, pondremos en marcha

sin tardanza los de Galicia y Andalucía, ya desbloqueados, y querríamos dejar

concluido en esta legislatura el proceso autonómico restante, así como

continuaremos las negociaciones para el amejoramiento del Fuero de Navarra».

«Ahora bien, no estamos dispuestos al desmantelamiento de la fuerza y las

competencias del Estado, que es una pieza esencial del propio, sistema

autonómico, y cuyas competencias exclusivas o compartidas deben ser técnicamente

perfiladas. Tampoco vamos a permitir la ruptura de la unidad económica de

España. Mis ideas sobre este capitulo no son complicadas, pero sí claras y

firmes, y podríamos resumirlas así: un autonomismo fuerte en un Estado fuerte».

Seguridad y libertad

«Cualquier sistema de libertad política se basa en la seguridad de que se

cumplan las leyes. Es evidente que la delincuencia ha crecido espectacularmente

en España en la década de los setenta, y que el 40% de nuestros reclusos son

menores de veinticinco años. Asi, la política de prevención de la delincuencia

se va a situar en la primera línea de las preocupaciones del Gobierno».

«En cuanto al terrorismo, nos proponemos, con la colaboración de todos, reforzar

la acción del Gobierno en varias líneas ya iniciadas: actuación política con un

desarrollo sin reservas de los estatutos; actuación legal a través de la

tipificación penal del delito de terrorismo en el Código Penal; actuación

judicial con la presencia del fiscal desde las primeras diligencias, para

garantizar los derechos del detenido y la eficaz acción de la justicia; mejora

cualitativa y cuantitativa de los servicios policiales, en coordinación con la

comunidad autónoma vasca; política enérgica para evitar de raíz que la violencia

alcance a los servidores del Estado, y cooperación internacional en materia de

extradición y asilo».

, «Debo añadir dos palabras sobre la Administración pública, cuyo régimen debe

reformarse mediante la negociación con todos los interesados».

«Quiero cerrar mis palabras afirmando que un Gobierno democrático que desea y

propicia un mayor protagonismo de las instituciones y los individuos precisa de

la colaboración de la sociedad entera, con la que comparte éxitos y fracasos.

Esto pide de los empresarios capacidad para aceptar riesgos e invertir; de los

trabajadores, solidaridad para quienes no tienen empleo; de todos, trabajo y

voluntad de aceptar responsabilidades. El Gobierno que yo forme hará frente a

las suyas con toda la autoridad y firmeza de su origen democrático, pero pide la

colaboración de todos».

 

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