Autor: Soriano, Manuel. 
 "El desencanto que se ha extendido entre los españoles, la acusación repetida a los Gobeirnos sucesivos de incapacidad para resolver los problemas nacionales pueden tener en algún caso razones objetivas en qué fundarse". 
 Calvo-Sotelo cerró ayer la transición política     
 
 Diario 16.    19/03/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

" El desencanto que se ha extendido entre los españoles, la acusación repetida a

los Gobiernos sucesivos de incapacidad para resolver los problemas nacionales

pueden tener en algún caso razones objetivas en

qué fundarse "

Calvo-Sotelo cerró ayer la transición política

El discurso de Calvo-Sotelo supone, según los observadores, un punto de

inflexión en la política española y el cierre de la transición. Sorprendió en

UCD la firmeza de sus convicciones, teñidas de conservadurismo reformista y el

acercamiento a los problemas económicos. Mientras los votos están en el aire, la

izquierda, cauta, espera el debate.

Manuel SORIANO

Madrid - Leopoldo Calvo-Sotelo, después de pronunciar ayer su discurso

programático ante el pleno del Congreso de los Diputados, todavía tiene en el

aire los 176 votos de la mayoría absoluta exigida constitucionalmente para

investirse presidente del Gobierno.

Ministros, dirigentes y diputados de Unión de Centro Democrático acogieron, con

satisfacción los propósitos gubernamentales del candidato centrista a la

presidencia del Ejecutivo, propuesto por el Rey Don Juan Carlos.

La oposición, mayoritariamente, adoptó una primera actitud de reserva y

expectativa de cara a las clarificaciones que se produzcan en el debate

parlamentario que comienza esta tarde.

Si los votos todavía están en el aire —todos los pronósticos indican que el

candidato tendrá que comparecer en un segundo debate y votación para superar la

mayoría simple- menos duda ofrece a los observadores el hecho de que el discurso

de Calvo-Sotelo supone un punto de inflexión en la política española. Se abre

una nueva etapa para la democracia si consigue el respaldo del Congreso de los

Diputados.

Giro a la derecha

La valoración que se hace de la futura política centrista, después de escuchar

ayer al candidato, está en función de la ideología de quien la juzga.

Santaigo Carrillo y Juan María Bañares no dudaron en afirmar que supone un

inequívoco giro a la derecha. Pusieron de manifiesto que van a echar de menos la

ambigüedad ideológica del presidente dimisionario Adolfo Suárez, más proclive al

pacto y a la concesión al adversario político.

Precisamente la firmeza de sus convicciones, teñidas de conservadurismo

reformista, aún a costa de sacrificar adhesiones, ha sido el aspecto positivo

que la derecha y la UCD advirtieron en las palabras de Calvo-Sotelo.

Los socialistas se mostraron, en principio, muy cautos. No sólo no se lanzaron a

descalificar globalmente al candidato, sino que inmediatamente se recluyeron en

una meditación colectiva. Felipe González evitó el más mínimo comentario a la

prensa. No quiso transmitir una primera impresión, siquiera a título particular.

Reconstituye

Para los diputados y senadores de UCD, en general, el discurso de Calvo-Sotelo

ha tenido los efectos de un reconstituyente. Han encontrado en él una exposición

coherente del programa centrista, un acercamiento, más realista a los problemas

económicos, y mayor clarificación en cuanto a la política exterior.

Nadie oculta que todo ello puede significar un giro a la derecha, pero se piensa

que el ex presidente Suárez había desnaturalizado la opción de centro. Quizá fue

elocuente el silencio que mantuvo a rajatabla el líder del ala progresista de

UCD, Fernández Ordóñez.

Mientras la oposición duda de la estabilidad del Gobierno que forme Calvo-

Sotelo, en UCD se advirtió

ayer la convicción, confundida a veces con el deseo, de que va a durar hasta que

se convoquen las elecciones generales. A esta etapa se le da, incluso, un

carácter histórico: Se cierra la transición política y se entra en la normalidad

democrática.

Esta idea la expuso claramente el candidato sin contemplaciones respecto a su

antecesor, después de dedicarle unas palabras de homenaje que no levantaron

entusiasmo entre los centristas, quienes sólo se sumaron con un tímido aplauso.

Suárez se recompuso en la cabecera del «banco azul», que abandonará la semana

próxima. La mano reconfortante del teniente general Gutiérrez Mellado en su

brazo para hacerse solidario y contenerle su emoción, fue la imagen que cerró

sus cinco años en el poder.

Sobriedad

Leopoldo Calvo-Sotelo y Bustelo, cincuenta y cuatro años, ingeniero de caminos,

de tradición monárquica, vasta experiencia empresarial, con servicios en la

transición política, inició su discurso de investidura ante el Pleno del

Congreso de los Diputados a las cuatro y cincuenta de la tarde. Una hora y diez

minutos duró su disertación que fue leída con tono pausado, seguridad y con

bastante fluidez. No tuvo la duración del mitin, rezumando la sobriedad del

propio personaje.

Resaltó la necesidad de quitarle excepcionalidad o dramatismo al acto histórico

que siempre supone la sustitución de un presidente de Gobierno. El cambio de

Gobierno —dijo— es normal en un régimen democrático y la sustitución se produce

en la continuidad política.

Continuación sin inercia

Trató de abrir nuevas expectativas de cara al futuro al afirmar que es sensible

al cambio de rumbo que se demanda desde la sociedad. «Dirigiré mi Gobierno —

aclaró— en la continuidad, pero desde luego, sin la inercia de la continuación».

Dijo explícitamente que su Gabinete será monocolor, es decir, de hombres de UCD.

Hizo una declaración de fe en la democracia y en las libertades, llamando la

atención sobre el hecho de que las crisis políticas no son achacables al

sistema, sino al Gobierno del día a día. Desde está perspectiva prometió

emplearse a fondo para terminar con el desencanto de la sociedad española, pero

no ocultó que vivimos momentos de crisis generalizada.

 

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