Autor: Aguilar, Miguel Ángel. 
 Investidura de Leopoldo Calvo Sotelo; Se dará con toda probabilidad el próximo martes. 
 El nuevo Gabinete puede estar integrado por sólo nueve miembros     
 
 El País.    20/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Se dará a conocer con toda probabilidad el próximo martes

El nuevo Gabinete puede estar integrado por sólo nueve ministros

MIGUEL ÁNGEL AOUILAR

Cuando ya nadie duda de que el martes próximo tendremos un Gobierno del

presidente Leopoldo Calvo Sotelo, con mayoría simple obtenida en la segunda

votación, prevista para el lunes precedente, todavía se ignora casi todo acerca

de su composición más probable. El valor más seguro se llama José Pedro Pérez-

Llorca. Y la marcha del debate iniciado ayer permite asegurar la continuidad del

ministro de Administración Territorial, Rodolfo Martín Villa, con cuya política

el candidato se declaró solidario.

También se asegura que Pío Cabanillas pasará a ocupar la cartera de Presidencia,

y Jaime Lamo de Espinosa, con su presidencia de la FAO a cuestas, tiene

garantizada la reserva de su plaza.

Las interpelaciones del martes pasado parecen pronosticar igualmente que

Leopoldo Calvo Sotelo se inclinará por,mantener a Juan José Rosón en el

Ministerio del Interior, con ánimo de probar así su sentido de la autoridad.

Desde luego, está fuera de discusión que el área económica caerá bajo la

responsabilidad del socialdemócrata Juan Antonio García Diez, actual ministro de

Economía y Comercio.

Círculos cercanos al candidato dan por seguro que Leopoldo Calvo Sotelo formará

un Gabinete muy restringido de ocho o nueve inistros, para distribuir después

con bastante largueza las secretarías de Estado. Los hombres del Gabinete

estricto serían los titulares de Exteriores, José Pedro Pérez-Llorca; de

Justicia, donde hay dudas aún sobre la continuidad de Fernández Ordóñez, que

podría verse trasladado a otro departamento; de Economía, Juan Antonio García

Diez; de Defensa, cartera para la que se da con seguridad el nombre de Alberto

Oliart; de Educación y Agricultura, donde se apuesta por la continuidad de

Ortega y Díaz Ambrona y Lamo de Espinosa, respectivamente; de Presidencia, que

sería el destino de Pío Cabanillas, y del Interior y Administración Territorial,

con sus actuales titulares.

Los errores de las políticas anteriores

Más allá y más acá de estos cálculos sobre la composición del Gobierno, el

debate de ayer tarde probó que «cada política comienza por mostrar el error de

las precedentes y que, merced a esto, intenta ser otra política». La sesión giró

sobré el estribillo de que el candidato no ha entrado para obtener su

investidura en el mercado de los votos. Ahí precisamente, en la precariedad, que

pudiera ser considerada muestra de debilidad, se basa la estrategia para probar

a superioridad frente a Suárez.

Nadie lo hubiera dicho desde la estampa exterior que ambas figuras proyectan.

Suárez ofrece la imagen de la flexibilidad. Leopoldo Calvo Sotelo, la del

hieratismo. La sesión de ayer fue un rotundo desmentido a esa visión plástica

inmediata. El candidato, sin traicionar su afirmación de la víspera de haber

dado fin a toda emoción fundacional, subió una y otra vez a la red, es decir, a

la tribuna, tomó notas para devolver las pelotas que consideró más templadas y

se guardó en el bolsillo, para posteriores intervenciones, las que le hubieran

obligado a mayores definiciones y compromisos.

Desde esa actitud, donde las alusiones al respeto personal alcanzaron niveles de

juegos florales de la cortesía, resultó ensordecedor, por estruendoso, el

silencio obsequiado por el candidato a la intervención del portavoz de Coalición

Democrática, Manuel Fraga.

El brindis absoluto al graderío televisivo del líder de Alianza Popular mereció

duros comentarios en los pasillos del Congreso. Un destacado diputado centrista

hablaba de la propensión creciente de Fraga por asumir en los Plenos televisados

el papel de Pedrito Ruiz. Otro, ministro en funciones y paisano del presidente

aliancista, resumía sus impresiones con una imagen de un periódico británico:

—Las cosas de la vida. Si a un niño alemán le dan un mecano, le sale un tanque.

La sesión se cerró con una valoración al alza del socialista vasco Carlos

Solchaga y un claro retroceso de Miguel Roca, mucho más brillante cuando ensayó

por primera vez su discurso sobre la gobernabilidad, con ocasión del voto de

confianza, hace cuatro meses, al presidente Suárez.

Nadie supo contestar con exactitud quién era el asesor de imagen del diputado

nacionalista vasco Marcos Vizcaya, pero la intervención ayer de su pupilo es

seguro que no le ha ganado nuevos clientes. Premioso, reiterativo, falto de

convicción y obsesionado con la idea de defenderse de presuntas acechanzas

contra su partido, Marcos Vizcaya consiguió, como Alejandro Rojas Marcos,

desinteresar a la Cámara, en la que se instaló durante ambas intervencienes un

rumor de conversación paralela ampliamente mortificante para quienes hacían uso

de la tribuna de oradores.

El Grupo Mixto

La broma del Grupo Mixto, con la condescendencia abusiva del presidente

Landelino Lavilla, ofreció ayer perfiles, en unos casos patéticos y en otros

lamentables. La desafortunada intervención del diputado de Euskadiko Ezkerra,

Juan María Bandrés, que intentó emular a Hernán Cortés trazando una raya en el

hemiciclo para separar a torturadores de torturados, incluyéndose en el segundo

grupo, mientras pretendía dejar al candidato a la presidencia en el primero,

proporcionó a Calvo Sotelo una ´ocasión de oro para lucirse en la dureza de un

quiebro que va a reconciliarle con mucho público

 

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