Autor: Soriano, Manuel. 
 Por mayoría simple, al no obtener ayer la absoluta. 
 Calvo-Sotelo conseguirá el lunes la investidura     
 
 Diario 16.    21/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

CALVO-SOTELO: "Hay una derechización peor, que es la de ilusionar con promesas

que no se pueden

cumplir "

Por mayoría simple, al no obtener ayer la absoluta

Calvo-Sotelo conseguirá el lunes la investidura

Leopoldo Calvo-Sotelo ha quedado emplazado para obtener el próximo lunes la

investidura como presidente, al no conseguirla ayer por no alcanzar los votos

favorables la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados. En la segunda

votación, que tendrá lugar el lunes por la tarde, le bastará, según los

preceptos constitucionales, la mayoría simple de los votos emitidos, porcentaje

este que tiene asegurado holgadamente con los síes que le dieron ayer los

diputados de UCD y los cuatro de CD y grupo mixto.

Manuel SORIANO

Madrid - El candidato a la presidencia del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, que

hasta el lunes no conseguirá la investidura parlamentaria, a través de la

mayoría simple, se ha mostrado como un poli tico sin complejos de ser de

derechas, decidido a gobernar con pocas concesiones a la oposición y a realizar

una política de austeridad económica.

Así lo puso de manifiesto durante el debate parlamentario que ayer sostuvo

"Vogs´ lider comunista,

secretario general del PSOE, Felipe González.

Tras su larga labor política en la sombra, Calvo-Sotelo se reveló como un

parlamentario de altura, exponiendo sin reparos su ideología conservadora,

demostrando buenos reflejos para la réplica y sacando a relucir una dialéctica

demoledora.

Si con Carrillo no tuvo contemplaciones en utilizar hasta la descalificación

personal, con Felipe González utilizó guante blanco. Incluso elogió al lider

socialista tachándolo de maduro políticamente, y trató de alagar al PSOE

situándolo alejado de radicalismos.

Calvo-Sotelo estrenó un nuevo estilo parlamentario desconocido hasta ahora en el

Congreso de los Diputados. Resaltó más en cuanto que su antecesor en el cargo

que él va a ocupar, nunca protagonizó una confrontación abierta con la oposición

y las pocas veces que subió a la tribuna de oradores, siempre intentó la

reconciliación, quizá desde la ambigüedad ideológica o desde la responsabilidad

de los momentos políticos de transición.

Anticomunismo

Calvo-Sotelo inauguró - >_,-----: . í J---1 dialectica.

sin precedentes al replicar a Santiago Carrillo, quien inadecuadamente hizo un

llamamiento a la escisión del grupo socialdemócrata de UCD. Al candidato no le

molestó lo más mínimo que el líder comunista lo comparara con el presidente

norteamericano, Ronald Reagan. «Estoy al día», fue su respuesta.

Lo que Calvo-Sotelo quiso dejar muy claro es su absoluto despego respecto al

PCE. Se acabaron los consensos a los que ha estado acostumbrado Carrillo, dijo

Calvo-Sotelo. Pero además de hacer esta clarificación política se mostró

anticomunista militante y sugirió la jubilación del líder del PCE, al que,

irónicamente, le llamó, viejo, anticuado y estalinista.

Carrillo reaccionó con gran corrección, hilvanando una réplica que superó su

intervención inicial, que habría pasado desapercibida. Sólo le recordó al

candidato que había sido procurador franquista, y le reprochó que hubiera

descendido a la descalificación personal.

El secretario general del PCE valoró la contestación do Calvo-Sotelo como el

último ingrediente que le faltaba para confirmar la derechización del candidato

a la presidencia del Gobierno: el ataque a! comunismo.

Democracia valiente

Calvo-Sotelo puso de manifiesto que no le preocupa en absoluto ser calificado de

derechas. Su objetivo es ser consecuente para realizar una labor gubernamental

de gestión tendente a dar estabilidad al sistema y paliar la crisis económica.

«Hay una derechización peor —dijo— que es la de ilusionar con promesas que no se

pueden cumplir.» Esta sentencia sonó a revisión de la política realizada por

Suárez.

Las ideas expuestas por Calvo-Sotelo y su capacidad de réplica a la oposición

fueron acogidas satisfactoriamente entre los diputados de UCD, conservadores la

mayoría de ellos, y huérfanos, hasta ahora, de un líder que defendiera con

convicción y sin concesiones los planteamientos de UCD.

Felipe González reconoció que la actitud participativa en el debate del

candidato había beneficiado al Parlamento. También escuchó con agrado, el líder

socialista, la promesa de que el Gobierno se adelantará a proponer las

soluciones del PSOE. El tiene las suyas, estará en su sitio, y reservará a la

oposición el que le corresponde, sin confundir los papeles respectivos.

Calvo-Sotelo le dio una marca a su estilo de Gobierno: practicar una democracia

valiente tomando decisiones sobre temas difíciles y delicados, desde la

serenidad. El futuro presidente puso un exquisito cuidado en dirigirse hacia el

interior de su propio partido. Ya han pasado los tiempos de las adhesiones

incondicionales.

Es consciente de que tiene que contar con los órganos de UCD. Por eso no se

comprometió a adelantar cuál será el futuro de los proyectos de ley de Divorcio,

de Autonomía Universitaria y de Incompatibilidades.

Ni Felipe González ni Carrillo le arrancaron más que una declaración de que no -

serán retirados estos proyectos del Congreso.

Felipe, una actitud

Más que una descalificación del programa propuesto, Felipe González mantuvo una

actitud política. Una actitud constructiva, responsable evitando la

confrontación con el candidato, al que le dio un margen de confianza. No así a

su partido, ni a su ideología. Apuntó que la alternativa socialista es más

atractiva para la inmensa mayoría de la sociedad.

Reprochó dos cosas a Calvo-Sotelo: que es difícil ilusionar a la gente de la

calle con una actitud distante hacia sus problemas cotidianos y que la política

española no puede situarse en el maniqueísmo de malos y buenos.

La votación de ayer, en la que Calvo-Sotelo no consiguió la mayoría absoluta,

puso de manifiesto la soledad con que va a gobernar después de que el lunes

consiga la investidura por la mayoría simple de los votos de UCD. El candidato

ha aceptado este reto, que supone una nueva experiencia en la política española.

 

< Volver