Investidura; Cavlo-Sotelo dijo que eso era estar al día. 
 Carrillo comparó al candidato con el presidente Reagan     
 
 Diario 16.    21/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 20. 

CARRILLO: " ¿Quiere contestar de una vez qué va a pasar con la ley de

Divorcio?!"

CALVO-SOTELO: " Quizá un día el paraguas de la OTAN le proteja de la entrada de

los tanques

soviéticos "

Calvo-Sotelo dijo que eso era estar al día.

Carrillo comparó al candidato con el presidente Reagan.

En una intervención que terminó en tenso mano a mano, con Fraga como espontáneo,

Carrillo comparó a Calvo-Sotelo con Ronald Reagan, extremo que no pareció

disgustar al candidato, quien dijo que eso era estar al día. Calvo-Sotelo acusó

de estalinista al líder del PCE, dentro de una dura crítica a su partido.

Madrid — Santiago Carrillo, por el grupo comunista, criticó duramente el

programa del candidato, que calificó de claramente reaccionario, y manifestó su

sorpresa ante la afirmación de Calvo-Sotelo de que la transición había terminado

y se había instalado la democracia.

Recordó que Suárez en su discurso dijo que nos encontrábamos en una nueva

frontera con acento «kened-dyano» y que el acento de Calvo-Sotelo se parecía más

al de Reagan. Acusó al candidato de haber orientado su discurso no a la Cámara

ni a la opinión pública, sino «a otras sensibilidades que aún tienen poder,

aunque no estén aquí».

Tras afirmar que el nuevo Gobierno no puede traer nada nuevo, dijo que el

candidato se había comportado como un estudiante al señalar que si no aprobaba

en junio lo haría en septiembre, con lo que ponía en riesgo el futuro del país.

Reaccionario

El líder comunista estuvo especialmente crítico con el programa económico, que

calificó de claramente reaccionario. Dijo que, según el candidato, el petróleo

tenía la culpa de la crisis, del paro y de la falta de crecimiento, y que eso ya

se había oído en otras ocasiones en la Cámara.

Se refirió a los empresarios y dijo que no serían las palabras las que les

obligaran a invertir y acusó a Calvo-Sotelo de pretender una política

«maltusiana».

Fue especialmente duro cuando recordó el paro. Para el candidato, según

Carrillo, el paro es una cuestión de estadística olvidando que la realidad es

que «existen millones de personas que pasan hambre, calamidades y que se corre

el peligro de que esas personas salgan a la calle y que la miseria se convierta

en sangre».

«Si usted, señor candidato —dijo Carrillo—, no tiene la solución contra el paro

ni la imaginación para luchar contra él, tiene el deber de dejar su puesto a los

partidos y los grupos que sí tienen esa imaginación y esos planes.»

Respecto a la política exterior, recordó que los comunistas estaban de acuerdo

con el ingreso de España en el Mercado Común. En relación con la OTAN afirmó que

la neutralidad era posible y además una herencia histórica, y señaló que había

ilustres militares que estaban en contra de la OTAN. Aseguró que si España

ingresaba en la OTAN el PCE se opondría a la presencia de bases americanas.

Sentido del humor

Autonomías, torturas, divorcio, ley de Autonomía Universitaria, fueron temas

tocados por el líder comunista desde un punto de vista crítico respecto al

discurso del candidato, quien respondió a Santiago Carrillo recordando su

sentido del humor y aludiendo a que no era «kennedyanano» porque «estaba el

día».

Dijo que las voces de Carrillo sonaban como lejanas en el tiempo y el espacio y

volvió a dejar claro que no aceptaría injerencias extranjeras en lo relativo a

la política exterior. El candidato desarrolló un duro ataque al Partido

Comunista.

Recordé que él no quería meter a España en la OTAN por sopresa y que había

anunciado conversaciones con los grupos políticos, y que «quizá algún día el

paraguas de la OTAN le protegería de la entrada de tanques soviéticos».

Volvió Carrillo a la carga y dijo que él siempre había tenido sentido del humor,

pero que ni el estilo ni la presencia del candidato animaba a ejercerlo.

«Produce una sensación de aburrimiento que hasta mi sentido del humor se corta.»

«Yo he tenido el buen gusto de no referirme al pasado —dijo Carrillo--, Soy

comunista desde hace muchos años y he sufrido las vicisitudes del movimiento

comunista. Usted, efectivamente, no ha sido estalinista, pero sí ha sido

procurador en las Cortes franquistas.»

El líder comunista le pidió que contestase a sus preguntas y se dejase de

«salirse por los cerros de Ubeda». Le aconsejó que no se fiase de las promesas

de colaboración con otros grupos que se temen que haya elecciones antes de 1983.

«Conteste de una vez por todas al tema del divorcio, la LAU, sin miedo a perder

votos porque le da lo mismo, ya que lo que quiere usted es formar Gobierno como

sea».

«Deje los problemas internos del PCE, ya que yo, no me he metido con los

problemas de UCD..., que hoy es una jaula de grillos.»

«Yo tampoco he hablado del pasado», respondió Calvo-Sotelo, entre las risas de

la izquierda, y en cuanto al divorcio, después de una nueva pregunta al respecto

de Carrillo, dijo que tendría, que ser debatida por el nuevo Gobierno, mientras

Fernández Ordóñez, aludido directamente por Carrillo, levantaba las cejas.

Al parecer, el candidato le había insinuado que debía contestar al tema del

divorcio, y el ministro de Justicia le dijo que «se presentaría sin

modificaciones», respuesta que no fue la dada por Calvo-Sotelo.

Como Carrillo se había referido a Manuel Fraga al decir que cuando echaba una

mano a Suárez la echaba al cuello, el líder aliancista tomó la palabra por

alusiones y dijo que «cada uno se ocupe de su mano, de su cuello y de su cara,

porque algunos más que estar a la izquierda están en el Este».

«Eso es una estulticia —respondió Carrillo- que ya he escuchado en otros

lugares. El señor Fraga parece haber perdido su sentido del humor. Usted sabe

perfectamente que Carrillo se encuentra en Madrid, y el Partido Comunista, en

España.»

 

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