Autor: Aguilar, Miguel Ángel. 
 Investidura de Leopoldo Calvo Sotelo. 
 El candidato para septiembre     
 
 El País.    21/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Investidura de Leopoldo Calvo Sotelo

El candidato, para septiembre

MIGUEL ÁNGEL AGUILAR

Leopoldo Calvo Sotelo, en adelante el candidato, ha quedado para Septiembre. No

buscaba matrícula de honor ni avasallador triunfo por el 99%. Aceptaba de

antemano la modestia de la segunda votación por mayoría simple, que tiene

asegurada para el lunes próximo.

Mientras llega el momento de ese segundo escrutino, a cubierto de toda sorpresa,

parecen adquiridas algunas conclusiones provisionales tras estos días de

intervenciones y debates.

En primer lugar, el juego parlamentario brindado por Leopoldo Calvo Sotelo ha

tenido la virtud de galvanizar en torno suyo a la gran mayoría del grupo

ucedista, cuyas divisiones internas no quedaron en absoluto saldadas en el

pasado congreso de Mallorca. La hueste centrista parece recuperar el orgullo de

sentirse tal.

Por encima de la composición de la ejecutiva y de las tendencias del Grupo

Parlamentario Centrista, se pronostica que el candidato se ha asegurado una

posición preponderante e indiscutida en el partido.

Ha terminado la transición. No hay rastro de emoción fundacional

alguna. Se abre la veda de un cierto anticomunismo primario. El candidato, fuera

de todo complejo, no ha mostrado consideración alguna hacia el papel que también

la izquierda comunista cumplió en el logro del actual régimen democrático.

Las intervenciones de Ernest Lluch, por los socialistas de Cataluña; de Santiago

Carrillo, por el Partido Comunista, y de Felipe González en nombre de los

Socialistas del Congreso, no encerraron mayores novedades ni sorpresas. Para los

asesores del candidato, a mediodía de ayer, la preocupación fundamental no era

el discurso pendiente del lider del PSOE, sino la intervención del propio

presidente de UCD, Agustín Rodriguez Sahagún.

En tono humorístico comentaban algunos que para ellos seria aceptable un

discurso de entrega de despachos que barriera el amargo sabor de la arenga de

jura de bandera pronunciada en la clausura de Palma de Mallorca por el

presidente centrista para su elección. Al fin, todos los temores quedaron

disipados, con un texto escrito que ha seguido dejando en la oscuridad la

dimisión de Suárez; ha confirma

do, como los diputados imaginaban ya desde hacía varios días, que Leopoldo Calvo

Sotelo era el candidato de UCD; ha hecho suyo el programa de investidura,

asegurando que respondía a lo aprobado en el congreso centrista; se ha extendido

en la cita de votaciones favorables ganadas en e! Congreso, y ha intentado

refutar las acusaciones de derechización dirigidas por los grupos parlamentarios

de la izquierda, aunque asegurando que en el futuro UCD no se adelantará a las

soluciones que desde ese lugar del espectro político se propugnan.

E1 catalán Ernest Lluch no tuvo ayer su mejor momento y quedó muy por debajo de

su compañero Carlos Solchaga, representante de los socialistas vascos, en su

intervención del jueves. Lluch llegó a decir, a propósito de las leyes de

Divorcio y Autonomía Universitaria, que no debían aceptarse presiones externas

sobre «temas encajonados de manera normalizada».

Santiago Carrillo estuvo también muy por debajo de otras ocasiones y proporcionó

al candidato oportunidades de lucimiento con recursos a veces algo facilones,

pero deliberadamente ilustrativos de cómo se entiende la nueva etapa política

que quiere abrirse. El líder comunista reaccionó a.los puyazos recibidos y

aconsejó al candidato que no se fiara de las promesas de colaboración ulterior

suscritas por algunas fuerzas nacionalistas y de la derecha de Coalición.

Leopoldo Calvo Sotelo, en su réplica, consideró esa apreciación como una

injerencia, pero no fue capaz de provocar que vascos y catalanes aprovecharan la

oportunidad para reafirmar sus ofrecimientos de ayuda.

El terreno para Felipe González había quedado plenamente despejado cuando tomó

la palabra al reabrirse la sesión por la tarde. Limpiamente, las definiciones de

Calvo Sotelo le hablan entregado todo el espacio político de la

socialdemocracia, por el que tan duramente combatieron los centristas desde

1977.

Para el diputado socialista, Luis Solana, esta situación ha permitido a Felipe

González hacer un discurso que hubiera podido leer el alemán Helmut Schmidt. En

palabras de un destacado socialdemócrata centrista, de los que ahora se sienten

amenazados, Felipe ha hecho ayer un buen discurso, de los de UCD de 1977.

El torneo dialéctico Calvo Sotelo-González se hizo sin verter sangre generosa,

cómo recomendaba Shakespeare, medidamente citado por el primero de los

contendientes. Guante blanco por ambas parles y una declaración arrancada in

extremis al candidato, que llegó a reconocer asi su intención de no proponer la

retirada de los proyectos pendientes que la opinión pública considera el test de

la derechización.

La referencia de Leopoldo Calvo Sotelo al Grupo Parlamentario Centrista, a! que

encomendó en cierta medida la suerte de estos proyectos, es contraria a los

vigentes estatutos del partido, que señalan en esa materia la competencia de!

Comité Ejecutivo, pero resulta indicativa del futuro que puede aguardarles.

Como resumía un joven abogado en pleno éxito profesional y económico, el

retroceso que por todas partes se presiente en materias de divorcio, escuela

pública e incompatibilidades, devuelve a muchos la posibilidad de ser otrá vez

rojos.

Aquella reunión de la permanente de UCD en torno a Suárez en el pantano de

Santillana, antes del verano pasado, buscaba la forma de llegar a un pacto

parlamentario que asegurase mayoría absoluta en el Congreso.

Asi nacieron los 180 votos de la moción de confianza en septiembre último.

Ahora, el Gobierno que Calvo Sotelo de a conocer el martes tendrá que valerse de

los 169 votos contabilizados la tarde del viernes, difícilmente ampliables hasta

el nuevo escrutinio del lunes. El calendario legislativo será, pues, modificado

y las leyes de carácter orgánico, que exigen mayoría cualificada, quedarán a

buen recaudo para después de las elecciones.

 

< Volver