Debate para la investidura de Calvo-Sotelo; Santiago Carrillo, Grupo Comunista. 
 "En esta Cámara hay una alternativa de Gobierno al del señor Calvo-Sotelo"     
 
 ABC.    21/02/1981.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 3. 

Santiago Carrillo, Grupo Comunista

«En esta Cámara hay una alternativa de Gobierno al del señor Calvo-Sotelo»

MADRID. «En esta Cámara hay una alternativa de Gobierno, al que quiere formar el

señor Calvo-Sotelo. Ese Gobierno será posible si UCD abandona sus ambiciones de

monopolio del Poder, o si los elementos democráticos y progresisitas de este

partido dejan de hacer juego a la derecha.» Esta valoración política resume las

líneas maestras de la intervención del secretario general del PCE, Santiago

Carrillo, que volvió así, y esta vez de manera menos taxativa y clara a su vieja

¡dea de Gobierno de concentración, de coalición o, en todo caso, un Gobierno

formado por la izquierda. «En el posible Gobierno el ejercer sería —matizó

Carrillo al final de su discurso— la izquierda de esta Cámara y las personas

progresistas de UCD, si la UCD en su conjunto no quiere formar ese otro

Gabinete.»

El señor Carrillo había comenzado su intervención —que recurrió más en este caso

a tonos de dramatismo que a la ironía que acostumbra a imprimir a sus palabras—

afirmando que su grupo hacía una valoración global del discurso del «señor

candidato» radicalmente negativa. Criticó la idea expuesta por Calvo-Sotelo de

que la transición está hecha y la democracia consolidada «precisamente al día

siguiente de un debate en el que, al menos, quedó claro lo frágiles que son las

estructuras del Poder democrático en este país».

Expresó su temor el dirigente comunista de que la nueva etapa anunciada por

Calvo-Sotelo no sea una etapa de consolidación democrática, sino una marcha

hacia atrás, con un sentido involutivo. Estimó Carrillo más adelante que la UCD

se mueve por afanes de tipo partidista, y añadió que «en la calle existe la

impresión de que a través de UCD, de una u otra manera, siguen gobernando los de

siempre. Afortunadamente —dijo—, el señor Calvo-Sotelo se presenta solo y no con

los que van a acompañarle, porque si fuera así, el país tendría la convicción de

que cuanto más cambian las cosas, más siguen siendo las mismas.»

En opinión de Carrillo, el nuevo Gobierno no puede traer nada nuevo salvo,

quizá, «alguna ausencia indicativa de la derechización de UCD». Afirmó el

portavoz comunista que en el último discurso de Suárez se advertían acentos de

Kennedy, y en el del señor Calvo-Sotelo de Reagan. «Tengo el temor —añadió— de

que el señor Calvo-Sotelo haga bueno al señor Suárez.»

En los aspectos económicos, a juicio del secretario del PCE, el programa de,

Calvo-Sotelo es regresivo respecto al de su antecesor. Se refirió al tema de la

libertad de contratación colectiva afirmando que no creía en la no intervención

del Gobierno como se había demostrado en el caso del laudo a Renfe. Se detuvo

Carrillo en el problema del paro, y comentó que mientras para el señor Calvo-

Sotelo parece ser un problema estadístico, «para familias, para miles de

personas, es hambre y calamidad». Aseguró que UCD no tiene ya capacidad para

resolver el grave problema, y pidió que «dejen paso en el Gobierno a personas o

grupos que sí tiene esa capacidad». El líder comunista fue especialmente duro al

enjuiciar las propuestas sobre política exterior. «Felicite —dijo— al señor

Calvo-Sotelo cuando dice que no admitirá vetos de la URSS.

Nosotros tampoco.» «Pero nos gustaría —añadió— que con la misma dignidad

rechazara las presiones de la Administración americana, que se repiten cada

día.»

Carrillo acusó al candidato de «ser aquí la voz del Departamento de Estado de

Estados Unidos».

 

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