Debate para la investidura de Calvo-Sotelo; Larga polémica con Carrillo. 
 Calvo-Sotelo: "La situación económica es tan grave que no deja lugar a ideologías"     
 
 ABC.    21/02/1981.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Debate para la investidura de Calvo-Sotelo

Larga polémica con Carrillo

Calvo-Sotelo:

«La situación económica es tan grave que no deja lugar a ideologías»

MADRID

. El señor Calvo-Sotelo pidió la palabra para contestar al discurso de Santiago

Carrillo y comenzó aludiendo a la falta del sentido del humor del secretario

general del Partido Comunista, afirmando que «sus palabras eran venidas de un

mundo lejano, no sólo en el espacio, sino en el tiempo». «El señor Carrillo —

dijo— ha tenido que asistir y sobrevivir al hundimiento de la Unión Soviética

como país modelo V al hundimiento del marxismo como doctrina irrefutable. En

este momento —anadió— el señor Carrillo no tiene ni doctrina, ni Gobierno, ni

poder.»

Refiriéndose a la crítica de derechización de UCD el señor Calvo-Sotelo dijo:

«La situación económica en la que estamos es tan grave que no deja lugar para

las ideologías, y las soluciones necesarias no son ni de derechas ni de

izquierdas. Se nos ha dicho tantas veces —agregó— que hemos girado a la derecha

que ya no se dónde está, a juicio de los críticos, la brújula.»

A continuación el señor Calvo-Sotelo habló de la política económica y volvió a

repetir que «necesitamos limitar el crecimiento de la presión fiscal y potenciar

la actuación del sector público». El candidato a la Presidencia aseguró que el

aumento de los salarios reales en España ha sido el mayor, en los últimos siete

u ocho años, de todos los países de Europa occidental.

«Pero la crisis nos impide seguir con este ritmo de aumento de los salarios.»

Calvo-Sotelo entró a continuación a contestar las palabras de Carrillo

referentes al tema de la Comunidad Económica Europea y aseguró que los españoles

saben perfectamente lo que significa el ingreso de nuestro país en la CEE. «El

país sabe bien a qué atenerse —dijo—, quizá el señor Carrillo no lo sabe.»

El tema de la Alianza Atlántica fue tratado seguidamente, para afirmar: «Yo no

he dicho que el Gobierno se proponga meter por sorpresa a España en la OTAN,

sino que empezará con un diálogo entre los partidos parlamentarios.»

Calvo-Sotelo pidió al señor Carrillo que tuviese sentido del humor cuando dijo:

«Tal vez al señor Carrillo le conviene que España esté un día en la Alianza

porque si tiene éxito su política y un día hace eurocomunismo en España, a lo

mejor el paraguas de la NATO le evita la entrada de los tanques soviéticos.»

Terminó su primera intervención, en contestación a las palabras de Carrillo,

diciendo: «UCD no se retira, tiene más diputados que cualquier otro partido en

esta Cámara y, por supuesto, muchos más que el PCE. UCD —añadió— cree que puede

gobernar apoyado en su propio partido. Tenga la certeza el señor Carrillo de que

yo no me voy a marchar.» Al terminar su intervención, el señor Calvo-Sotelo se

retiró a su escaño, mientras los miembros de su partido le aplaudían en los

bancos de la izquierda se gritaba: «¡Divorcio, divorcio!»

CARRILLO: «EL NEOLIBERALISMO ESTA MUERTO»

Santiago Carrillo replicó a las afirmaciones de Calvo-Sotelo asegurando que no-

había perdido el sentido del humor, aunque el candidato lo que estimulaba era el

aburrimiento. Señaló que le merecía un gran respeto por lo que había tenido el

buen gusto de no acudir a| pasado y no decir, por ejemplo, que el candidato

había sido procurador en las Cortes franquistas. Comentó que ya sabía que se iba

a atacar al PCE para dar mayor empaque al programa. Para extenderse en una serie

de consideraciones, según las cuales el marxismo está mucho más vivo —dijo— que

el neoliberalismo «del que se hace portaestandarte». En su opinión esa opción

está totalmente muerta, por lo que la política del candidato fracasará.

Sobre el programa de tener o no respaldo parlamentario en su gestión de

Gobierno, el portavoz comunista preguntó a Calvo-Sotelo cómo iba a gobernar sin

mayoría absoluta en la Cámara si su antecesor no lo pudo hacer con 180 votos,

pese a la promesas de colaboración que" había oído el jueves de las minorías

nacionalistas. Recomendó al candidato que las desoyera porque eran promesas sin

voto, lo que interpretó como que nadie quiere comprometerse con UCD porque saben

que están abocados a elecciones generales anticipadas, en la creencia de que el

nuevo Gobierno no llegará al 83.

Volvió a preguntar qué ya a ocurrir con el proyecto de ley ´de Divorcio,

Autonomía Universitaria e Incompatibilidades. Finalmente, reprochó al candidato

que se refiriera a un episodio reciente de su partido —el Congreso del PSUC—,

para alegar que él había tenido el buen gusto de no aludir al Congreso de UCD,

no diciendo lo que sabía todo, el mundo: «Ese partido tan sólido, tan unido, es

una jaula de grillos», lo que produjo protestas airadas en los bancos de UCD,

ante lo que repitió su afirmación.

CALVO-SOTELO: «NO INTERPRETE A OTROS GRUPOS»

El candidato volvió a consumir otro turno de réplica para contestar a Carrillo

diciendo que el ya había expresado su parecer en cuanto al respaldo a su

Gobierno y pedirle que no se hiciera intérprete de lo que pensasen otros grupos

parlamentarios.

Señaló que Carrillo se equivocaba si creía que UCD estaba desunida, manifestando

que tenía la unanimidad de la Comisión ejecutiva y del grupo parlamentario para

afrontar la investidura.

Sobre el divorcio volvió a señalar que no es él quien tiene intención de retirar

el proyecto, «aunque será el Gobierno quien deliberará próximamente, y es el

grupo parlamentario el que tiene la voz y la soberanía en la discusión

parlamentaria».

CARRILLO: «SI CAE LA DEMOCRACIA, NOSOTROS PERDERÍAMOS MAS»

El secretario general del PCE volvió a intervenir para seguir diciendo que no se

le había contestado sobre la LAU y las incompatibilidades, y que sobre el

divorcio no le había dicho qué iba a hacer, mostrando su extrañeza porque

decidiera el grupo parlamentario, «que por lo visto se transforma en un Gobierno

colectivo». Negó que fuera intención de su partido entrar en el Gobierno ni

desplazar de él a UCD, sino que hablaba de otro Gobierno salido de una mayoría

de la Cámara al que sí apoyaría. Afirmó que le preocupaba que no hubiera un

Gabinete con estabilidad y que ellos estaban interesados en lo contrario, porque

si la democracia estuviera en peligro o se perdiera los que más sufrirían son

las fuerzas políticas que él representa y no las que representa Calvo-Sotelo.

 

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