Cualquiera puede hacerlo, marcando el telefóno de la prisión militar de Alcalá de Henares. 
 Ayer hablamos con Tejero     
 
 Diario 16.    04/03/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 24. 

Cualquiera puede hacerlo, marcando el teléfono de la prisión militar de Alcalá

de Henares

Ayer hablamos con Tejero.

Hablar por teléfono con el teniente coronel Tejero es fácil. Basta con marcar el

número de la prisión militar de Alcalá de Henares y preguntar por él. DIARIO 16

lo intentó y lo consiguió. Dijo Tejero que se encuentra bien, pero cortó la

comunicación a la primera sospecha de que estaba conversando con un periodista.

Madrid - El teniente coronel Antonio Tejero, que el pasado 23 de febrero

protagonizó en el Congreso de los Diputados el intento de golpe de Estado, se

encuentra perfectamente

bien en la prisión militar de Alcalá de Henares.

Tan bueno es el trato que recibe el teniente coronel golpista que hasta puede

hablar libremente por teléfono. Así lo comprobó un redactor de DIARIO 16, que

ayer telefoneó a la prisión.

Eran las 13,40 de la tarde. El teléfono de la prisión militar de Alcalá de

Henares sonó algunas veces y al otro lado del hilo telefónico se oyó una voz que

decía: —Prisión militar... ;digame?

—Por favor —respondió el redactor de DIARIO 16-, ¿el teniente coronel Tejero?

—Sí, ¿dígame? ¿De parte de quién?

Era evidente que no se podía decir que era un periodista el que hacía la

llamada. Habrían cortado la comunicación inmediatamente.

—De un amigo...

—De qué amigo? -insistió la voz.

—No se lo puedo decir...

— Es que si no me da el nombre, no se puede poner.

Era cuestión de ensayar una pequeña treta. El teniente coronel estaba allí a

punto de tomar el auricular. Pero era necesario que no sospechara que quien

preguntaba por él era un periodista. El

redactor de DIARIO 16 improvisó un seudónimo.

-Bueno, pues dígale que es de parte de Aguilera.

—Un momento...

Tras un minuto de espera... allí estaba el teniente coronel Tejero, el mismo que

el día 23 de febrero dio el primer paso para acabar con la democracia española

gracias a la fuerza de las armas. Se le

apreciaba una voz relaja da y un tono cordial.

—Dígame?

—Por favor, es usted el teniente coronel Tejero?

—Sí, al aparato. ¿Quién me llama?

—Aguilera. Como comprenderá, es un seudónimo...

Quería saber cómo se encuentra...

—¡Ah! Sí, sí... estupendamente.

—Entonces, ¿se encuentra bien?

-Si.

—No me extraña, porque me han dicho que es una prisión de cuatro estrellas...

-Bueno... Esta es una prisión piloto para todos, l.o único es que estoy privado

de libertad...

El redactor de DIARIO 16 insistió para comprobar el estado de ánimo del teniente

coronel que tuvo secuestrado al Gobierno y a todo el Congreso de los Diputados.

—Entonces, ;,se encuentra usted arrepentido de lo que ha hecho?

Tejero advirtió algo extraño y rápidamente cambió de actitud.

—¡Huuyy: ¡Eso me huele a periodista! No contesto a nada —dijo terminante—. Si

quiere usted interesarse por mi salud, venga a verme.

— Bueno, si quiere... hablamos de cómo se encuentra ahí —el periodista buscaba

el medio de que Tejero siguiera al teléfono— ; Qué es lo que hace ahi?

Pero ya era tarde. El teniente coronel había caído en la cuenta de lo que se

trataba y respondió:

-Pues, no hago nada...

E, inmediatamente cortó la comunicación.

En ningún momento de la conversación, que ha sido reflejada aquí con la mayor

exactitud posible, el teniente coronel Antonio Tejero perdió la tranquilidad.

 

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