Calvo-Sotelo se dirigió al país por TV. 
 "Nuestra fuerza arranca de la libertad que defendemos"  :   
 EL presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, dirigió ayer noche, por radio y televisión, al pueblo español el siguiente mensaje. 
 ABC.    09/05/1981.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

SÁBADO 9-5-81

NACIONAL

ABC/7

Calvo-Sotelo se dirigió al país por TV

«Nuestra fuerza arranca de la libertad que defendemos»

El presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, dirigió ayer noche, por radio

y televisión, al pueblo español el siguiente mensaje:

En un momento singularmente grave y doloroso de la vida de España, cuando los

últimos atentados, hiriendo en lo más vivo a nuestras Fuerzas Armadas, han

producido en toda la sociedad una profunda conmoción, me parece que debo hablar

a los españoles para hacerles llegar la serenidad y la firmeza del Gobierno,

para explicarles nuestras acciones y nuestras decisiones y para pedirles su

colaboración activa en la lucha contra el terrorismo. Faltaría a mi deber si

tratara de quitar importancia a la gravedad de la situación o afirmara que estoy

en posesión de soluciones inmediatas. Me dirijo a una vieja nación y a un pueblo

adulto, acostumbrado a vencer muchas crisis, y utilizaré sólo el lenguaje de la

verdad.

Quiero decir, en primer lugar, que el Gobierno estima que hay que entender el

terrorismo en España no sólo en sus perfiles internos, sino en el campo de una

acción internacional desde la que se intenta, solapadamente, que nuestro pueblo

no culmine el objetivo de alcanzar una vida civil pacífica y moderna, en una

convivencia presidida por las libertades y ocupando el lugar que le corresponde

entre las naciones libres. Los terroristas pretenden, por medio de sus

calculadas acciones de provocación, originar primero el dolor y la inquietud y

luego el desorden y el caos.

Tenemos ante nosotros una lucha dura y larga. En todo ataque terrorista habrá

siempre una cierta ventaja a favor de la agresión que, por instantánea, brutal e

imprevista, no permite una réplica inmediata. Frente a cada ataque se empieza

siempre perdiendo. ´ Nada resulta más peligroso en este tema que confiar en

fórmulas simples, que parece que todo lo resuelven, pero que no son eficaces por

muchas declaraciones que se hagan a su favor. Ignoran la realidad quienes

afirman que la fuerza o el miedo pueden, por sí solos, resultar soluciones

suficientes. Él terrorismo es un nuevo instrumento de ataque, una nueva forma de

agresión dirigida a trastocar el orden y la paz sociales, fría y cerebralmente

montada y programada. Es un tremendo desafío que no lo resuelve cualquiera,

aunque cualquiera pueda opinar sobre él.

Por eso mí confianza plena en una solución última se deriva ante todo de la

existencia de una inmensa mayoría de nuestro pueblo que aborrece y rechaza a los

terroristas. Me dirijo a esa inmensa mayoría, que ha demostrado su solidaridad

en el silencio de hoy, para pedirle su sereno apoyo y para explicarle brevemente

las medidas que, contra el terrorismo, el Gobierno ha adoptado, está adoptando y

adoptará en el futuro.

Hace algo más de un mes, por acuerdo del Consejo de Ministros bajo mi

presidencia, se creó el Mando Único de la Lucha Contraterrorista. Se nombró

inmediatamente al director del órgano ejecutivo y luego a los jefes de las

cuatro unidades que lo integran, todos ellos expertos en la lucha contra el

terrorismo, y seleccionados entre jefes del Ejército, de la Guardia Civil y del

Cuerpo Superior de Policía.

Se ha elaborado un plan de acción a corto y a medio plazo. Se están coordinando

todos los instrumentos de información. Se procedió al despliegue de unidades de

las Fuerzas Armadas para vigilar el mar y la frontera con Francia. Se está

haciendo un riguroso control de los transportes fronterizos. Se han mejorado las

medidas de identificación y se han reforzado los efectivos de la Guardia Civil y

de las Fuerzas de Seguridad del Estado en las provincias vascongadas y en

Navarra.

Se envió, en su momento, a las Cortes, y fue aprobada recientemente, la ley

Antiterrorista, en virtud de la cual la sociedad tiene ya un mecanismo de

excepción para luchar específicamente contra el terrorismo. Esta ley ha

comenzado a ser aplicada con la máxima firmeza, como demuestran los datos que

luego daré. Por otra parte, anteayer ha entrado en vigor la modificación del

Código Penal, que permite la eficaz persecución y castigo de los delitos de

apología del terrorismo, así como la sanción adecuada y la tipificación de la

figura de los comandos informativos, que son los soportes funcionales de la

organización terrorista. Yo tengo la convicción de que estas dos leyes

recientes, que recogen la más probada experiencia de otros países, comenzarán a

producir sus efectos en plazo breve.

Por otra parte, y para acelerar la tramitación eficaz de los procedimientos

penales, se estudia la creación de una sección especial en la Sala de lo Penal

de la Audiencia Nacional, dedicada exclusivamente a hechos terroristas. A estos

efectos, y para el perfeccionamiento de los mecanismos judiciales, se han

iniciado las oportunas conversaciones con el Consejo General del Poder Judicial.

Quiero recordar, como prueba de la intensidad´de la lucha qué se está llevando a

cabo, que se encuentran en prisión más de quinientos procesados como

delincuentes terroristas, de ellos más de cien detenidos en los últimos dos

meses, y que el Ministerio Fiscal ha casi duplicado durante ese mismo plazo el

número de sus calificaciones en estos procesos.

Estas cifras son una amarga estadística que nos permite valorar, a la vez, la

Importancia del enemigo con que nos enfrentamos y la firmeza con que conducen la

lucha el Gobierno y las Fuerzas de Seguridad.

Finalmente, acaba de entrar en el Senado, para su debate, el proyecto de ley

orgánica de los estados de alarma, excepción y sitio, recientemente aprobado por

el Pleno del Congreso de los Diputados. Su texto será examinado en trámite de

urgencia en la semana próxima. Esta ley permitirá al Gobierno la adopción de

medidas excepcionales cuando el normal funcionamiento de las instituciones

resulte gravemente alterado. El Gobierno no vacilará en hacer uso de esta ley,

con el apoyo constitucional del Congreso de los Diputados, cuando entienda que

ello es absolutamente necesario, precisamente para proteger los derechos y las

libertades fundamentales de los españoles.

En resumen, el terrorismo se nos ha revelado ya en su verdadero y último

sentido. No se trata sólo de asesinar. Se trata de acabar con el régimen de

libertad que los españoles nos hemos dado; se trata de provocar, de exasperar,

hasta hacer imposible un sistema normal de convivencia. Ante esta provocación,

como se ha visto, ni estamos ni vamos a estar impasibles, ni estamos ni vamos a

estar inermes. Pero que nadie se engañe, que nadie piense que la respuesta a

quienes quieren destruir la convivencia en libertad pasa por la supresión de la

libertad misma. Nuestra fuerza arranca precisamente de la libertad que

defendemos, nuestra fuerza está en que tenemos con nosotros la razón, la

justicia y la verdad.

Sé que en el ánimo de quienes me escuchan hay no sólo indignación y dolor, sino

además inquietud y desesperanza. Quiero decir que el Gobierno también esta

indignado y dolorido, pero a la vez sereno y seguro. Vamos a tener en las manos

los instrumentos precisos para combatir con eficacia a las bandas terroristas. Y

vamos a usar esos instrumentos sin vacilación alguna, en la certeza de que el

esfuerzo será largo, de que aún sufriremos otros golpes; pero en la certeza

también de que libraremos a España de los crímenes que hoy tanto nos duelen y

consolidaremos nuestras instituciones en la paz y en la libertad.

 

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