Autor: Cabellos, Carmelo . 
   Subida de "gestos"     
 
 Diario 16.    16/05/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Subida de «gestos»

Carmelo Cabellos

Investido presidente del Gobierno por una mayoría absoluta inimaginada días

antes y a escasas horas del tenebroso golpe de Estado, Leopoldo Calvo-Sotelo

adquiría una nueva dimensión en su imagen pública, precisamente por ser víctima

directa del intento de rebelión militar. Antes, era casi un desconocido a nivel

popular, una imagen oscura sólo superada en niveles internacionales y de élite.

- Con un apellido cuyas resonancias llegan mucho más a la derecha de UCD,

apoyado por un partido semidesintegrado en el cónclave palmesano y con la

tensión subsiguiente al golpe, Calvo-Sotelo accedía a la presidencia del

Gobierno en unas circunstancias más que anormales y en las que a la democracia

se calificaba de «vigilado».

Calvo-Sotelo llega a lo que él mismo llamó «ese chalet de la Moncloa» a

contraviento. Instintivamente, y para romper la situación, comienza la «política

de gestos», cuyo resultado es esta espectacular subida de popularidad que

registra el sondeo de Gallup. Los gestos son acudir al eje del .terrorismo en el

País Vasco, el nacimiento de´ la política mal llamada de «concertación», su

encuentro con sindicatos, la patronal y banqueros, su desplazamiento a la tierra

de la sequía...

Otros hechos posteriores —la polémica sobre la entrada en la OTAN, la

agudización del terrorismo, las nuevas secuelas del 23-F- se salen del campo de

opinión que recoge el sondeo. También lo positivo que pudiera resultar la

reciente intervención televisiva tras los graves atentados de Madrid.

No es del todo difícil predecir ahora un posterior estancamiento de la imagen

presidencial, que parece acusar ahora una vuelta al «síndrome monclovita» que

tan caro le fue a su predecesor al frente del Ejecutivo. Los gestos, al menos de

momento, han quedado paralizados.

El mayor peligro para la imagen presidencial de Leopoldo Calvo-Sotelo está ahora

en crear una nueva frustración en caso de no cumplirse la expectativa que

originaron los primeros movimientos de acercamiento real a los problemas: ni la

vía hacia la resolución del grave problema del paro con la patronal y los

sindicatos, ni el camino de acuerdos políticos con la oposición han avanzado

apenas en las últimas semanas. La economía sigue esperando y el terrorismo no

para.

Calvo-Sotelo, si quiere mantener o mejorar aún su imagen deberá alimentar las

esperanzas de los españoles con hechos concretos. Si una de sus virtudes

manifestas es la prudencia de no prometer vanalmente, ahora deberá cumplir con

hechos incuestionables. Así de sencillo. Así de difícil.

 

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