Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   Cien días     
 
 Diario 16.    05/06/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Cien días

SE cumplen ahora los primeros cien días de la ascensión de Calvo-Sotelo a los

cielos velazqueños de la Moncloa, y aunque no hay precedentes próximos de un

periodo con una acción política tan trepidante, en presidencia hacen una

valoración muy positiva de este centenario. Y como dato fundamental en tal

apreciación, reseñar el pulso y la serenidad de Leopoldo.

Sin embargo, hay un grueso punto negro en la gestión del Gobierno Calvo-Sotelo,

y no descubro nada nuevo al decir que se trata del penoso, oscuro acontecimiento

del Banco Central de Barcelona. La nota de prensa de la Policía barcelonesa

publicada ayer por este diario, ofreciendo la versión «definitiva» de los

«chorizos» y delincuentes comunes, es algo estremecedor. Realmente, Royuela,

cuando acusó a Ernest Lluch, socialista catalán, de haber hablado con los

asaltantes, no hacía otra cosa que recurrir al esperpento y al surrealismo,

justamente en la misma línea dé actuación del propio Gobierno.

O sea, señores, que Mitterrand, todo un presidente de «La France», telefonea al

Rey de España, y el Departamento de Estado norteamericano, con encomiable

celeridad, hace una encendida defensa de la democracia española, nuevamente

asaltada... por apenas una docena de robaperas.

¿Qué opinan en presidencia del lance? Pues, en primer lugar, que hay que esperar

a que aparezca la ex empleada del banco Julia Cabrera Baños, quien, al parecer,

entregó unos planos —antiguos y obsoletos, eso sí— del banco a los asaltantes.

Y, después, que a causa de ese inmenso síndrome del 23 de febrero que pesa sobre

el país, la coincidencia de ambas fechas y demás hicieron posible la gigantesca

y planetaria tomadura de pelo. En una situación de normalidad cívica, estiman en

Moncloa, sin el antecedente del 23 de febrero, el asalto al Banco Central

hubiera tenido un desenlace y unas repercusiones muy distintas.

HOY voy a hablar de «La Clave» -tranquilo, Balbín— porque, esta noche, el

programa, que versará sobre el paro juvenil, va a ser moderado por el

subdirector de Programas Especiales, Enrique Vázquez. Verán, lectores, lo bien

que lo hace el Vázquez que, además de buen periodista, es de León.

Y ya que hablamos de León, digamos que ha sido ya elegido el proyecto de

Estatuto castellano-leonés a lo largo de una seráfica reunión de la Asamblea de

Parlamentarios celebrada hace algunos días en Soria. La reunión transcurrió tan

plácidamente, que los asistentes coincidieron en señalar que si todos los

Estatutos se hubieran desarrollado así, el trabajo de la Comisión de Expertos,

persidida por Enterría, no hubiera sido necesario.

Y ya que cito a Enterría, hace algunos días señalaba aquí que había cobrado una

cifra «patriótica» por su famoso dictamen —cinco millones de pesetas.

Bien, la cifra fue aún más patriótica: ni un céntimo, pues el profesor Enterría

desde el principio dejó claro su deseo de trabajar gratis para su país. Los

cinco millones serán los honorarios aproximados que cobren entre todos los demás

miembros de la comisión, cifra que, por otra parte, estaba prevista en los

Presupuestos del Estado.

GRITOS

Y SUSURROS

 

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