Autor: Luca de Tena y Brunet, Guillermo. 
 Declaraciones del presidente del Gobierno al director de ABC. 
 Calvo-Sotelo, a los cien días: Moderado y prudente optimismo     
 
 ABC.    07/06/1981.  Página: 7-9. Páginas: 3. Párrafos: 43. 

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NACIONAL

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Declaraciones del presidente del Gobierno al director de ABC

Calvo-Sotelo, a los cien días: Moderado y prudente optimismo.

Al cumplirse los primeros cien días del presidente todos hemos echado nuestro

cuarto a espadas: han publicado los periódicos listas con los sucesos más

importantes de esos tres meses, ha ofrecido la televisión galerías de imágenes,

han intentado los editorialistas trazar el balance de los avances y retrocesos.

Faltaba sólo la voz del protagonista. Y hemos acudido a don Leopoldo Calvo-

Sotelo para que él mismo aventurara ese balance. Cien días no son muchos en la

vida del hombre de la calle. Pero los cien primeros —sobre todo, cuando los

acontecimientos se amontonan como ha ocurrido en la España de estos extraños y

tremendos meses— son para un presidente largos como varios años.

Incluso si se trata de un hombre tan sereno como es don Leopoldo Calvo-Sotelo.

Cuando le observo mientras habla me pregunto hasta qué punto es justa esa fama

que tiene de hombre seco y distante. Tal vez se deba a que esta conversación,

más incluso que una entrevista, es el reencuentro de dos viejos amigos. El

presidente está distendido. No recurre a las respuestas casi monosilábicas que

se han hecho tan famosas en sus ruedas de Prensa. Pero no por ello pierde esa

seriedad tan suya que le hace ir directo al toro en sus respuestas, no buscar

escapatorias, detenerse allí donde la prudencia lo manda, pero sin camuflar o

falsear jamás su pensamiento. Con Leopoldo Calvo-Sotelo se puede estar más o

menos de acuerdo, pero uno sabe siempre a qué carta está jugando. Transmite

seguridad, contagia equilibrio, infunde respeto. Y todo ello sin perder jamás la

amistosa sencillez. Mejor será, por tanto, transcribir aquí, sin más adornos, el

ir y venir de las preguntas y respuestas.

—En estos cien primeros días de su Gobierno creemos que se ha avanzado

notablemente en la clarificación del proceso de las autonomías. ¿Podría usted

señalar a nuestros lectores en qué momento se encuentra dicho proceso y qué

pasos próximos se darán en la ordenación de la cuestión regional? —Yo acepto con

gusto el juego periodístico de los cien días, aunque el precedente histórico de

ese plazo no terminara muy bien para Napoleón. Creo que el Gobierno ha tenido

mucha más suerte y que en sus cien días se ha enfrentado, de manera eficaz y

resuelta, con los problemas pendientes, y, en primer lugar, con el problema

dejas autonomías. En el discurso de investidura dije que me proponía definir el

Estado como pieza esencial del sistema autonómico y evitar que se fuera

configurando como un conjunto de competencias residuales no transferidas; e

insistí en que «la construcción autonómica ha de hacerse en su integridad y no

parcialmente, y, además, con rigor político y administrativo especialmente

atentos».

El Gobierno, de acuerdo con el primer partido de la oposición, cree que la

construcción del Estado de las autonomías exige en este momento una reflexión

serena en la que participen los grupos parlamentarios y ha querido contar con el

valioso concurso del profesor García de Enterría y de un equipo de expertos cuyo

trabajo, publicado ya, es una base seria para las decisiones que hayan de

tomarse. Y entre ellas, para la preparación de una posible ley orgánica que

desarrolle^algunos puntos del título VIII de la Constitución.

Así espero asentar sobre bases más sólidas un proceso necesario en el que creo

firmemente y que, precisamente por ello, deseo conducir desde la eficacia y el

rigor, atendiendo a las iniciativas autonómicas, pero, almismo tiempo, si no

antes, construyendo el nuevo Estado que pueda albergarlas.

MEDIDAS CLARAS SOBRE TERRORISMO

—¿Podría hacer un balance de lo conseguido en estos cien días en lo que se

refiere a la lucha antiterrorista? ¿Qué otras medidas podrá llevar a cabo su

Gobierno para erradicar la plaga del terrorismo tanto en el aspecto interior

como en los posibles acuerdos con el Gobierno de Francia?

—He dicho en alguna ocasión que la lucha antiterrorista es una lucha larga. El

período de cien días parece, pues, especialmente exiguo para un balance en lo

que a este punto se refiere. Ello no quiere decir que no se hayan tomado medidas

claras, cuyas consecuencias empiezan ya a medirse. Se han elaborado leyes en

defensa de la democracia y definiendo los estados de alarma, excepción y sitio.

Se ha propuesto la creación de una nueva Sala para el terrorismo en la Audiencia

Nacional. El mando único antiterrorista ha mostrado su eficacia, y ahí está el

número significativo de detenciones que han tenido lugar en las últimas semanas.

La colaboración del Ejército en la frontera con Francia ha contribuido a

dificultar los apoyos del terrorismo. Yo espero una mejor cooperación con el

país vecino, que acaba de suscribir en Estrasburgo una declaración inequívoca

sobre el tema y cuyos Tribunales se han pronunciado, por primera vez, a favor de

la extradición de un terrorista.

23 DE FEBRERO

—¿Cómo ve usted la actitud de las Fuerzas Armadas a través de su experiencia en

este largo primer trimestre al frente del Poder Ejecutivo? ¿Cree usted que

existe una «psicosis de golpe»? —El veintitrés de febrero ha dejado en la

sociedad española una huella comprensible, pero exagerada. Un cierto pesimismo y

una crispación a veces obsesionado se han instalado en la opinión, sin

fundamentos reales. Acaso su misma pregunta contribuye a ese estado de ánimo

cuando habla de «psicosis de golpe». No es exacto analizar permanentemente la

situación política española en clave veintitrés-efe.

Puedo asegurarle que mi experiencia en estos meses, de verdad largos y

difíciles, me ha traído una confianza cada día mayor en la lealtad

constitucional del conjunto de las Fuerzas Armadas y en su obediencia al poder

constituido. Puedo repetir ahora con toda convicción algo que anuncié al

comenzar estos cien días: Nuestra democracia no es vigilada y débil, sino segura

y vigilante. Segura, por el apoyo abrumadoramente mayoritario de los partidos y

de las gentes; vigilante, porque siempre es vulnerable una democracia joven,

sometida a la prueba triple del terrorismo, de la crisis económica y deja

construcción del nuevo Estado de las autonomías. La Prensa puede hacer mucho

para restaurar, sobre estas bases, el sosiego perdido.

PUESTOS DE TRABAJO

—El problema del paro es uno de los que mayor intensidad angustian a la sociedad

española. ¿Cuáles han sido en este aspecto las líneas maestras de actuación en

este primer período de su mandato y qué perspectivas de reducción del paro

existen para los próximos meses, así como de aplicación de los fondos para el

empleo cumunitario? —Comprendo y comparto la angustia de una sociedad joven,

como la española, ante la imposibilidad para muchos de encontrar un puesto de

trabajo.

En el discurso de investidura —discúlpeme la alusión repetida al discurso, pero

pienso que una manera eficaz de gobernar consiste en tener muy presentes los

objetivos y compromisos públicamente adquiridos— decía que «reconociendo el paro

como primer problema social y económico del país, quiero afirmar rotundamente

que el Gobierno que me propongo constituir dedicará todo el

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Declaraciones del presidente del Gobierno al director de ABC

«Tengo una confianza cada día mayor en (a lealtad constitucional del conjunto

de las Fuerzas Armadas y en su obediencia al Poder constituido»

«La política económica del Gobierno se encamina a lograr para la economía

española niveles de crecimiento que permitan la creación duradera de puestos de

trabajo»

«Con la preocupación del paro como punto de partida, trabajadores, empresarios

y Administración han llegado a un convenio que abre las puertas de la esperanza»

«He celebrado ya consultas preliminares con los grupos parlamentarios sobre la

accesión de España a la OTAN»

«Queda todavía mucho tiempo hasta las elecciones de 1983 y, sin duda, habrá de

ser utilizado para una puesta a punto de UCD que afiance su posición de centro»

tiempo y la energía de que disponga a crear los empleos que demanda nuestra

sociedad». Este era y este es mi propósito. La política económica del Gobierno

se encamina a lograr para la economía española niveles de crecimiento que

permitan la creación duradera de puestos de trabajo. Pero en economía —se ha

dicho muchas veces— no hay milagros. No basta con la voluntad inicial. Es

preciso una acción continuada y larga. Los Presupuestos para 1981 incorporan una

estrategia de política económica que el Gobierno mantendrá en 1982: la

austeridad posible en los gastos corrientes y la expansión deseable de la

inversión pública. El apoyo a la construcción de viviendas, la financiación para

el plan energético o la reconversión industrial son muestras de una política

encaminada a la creación duradera de empleo. Todo esto, que es responsabilidad

del Gobierno, no es suficiente. Se necesita, además, un compromiso exigente de

la sociedad. Compromiso que se ha buscado a través del diálogo con las fuerzas

sociales y económicas para que cada parte, conocedora de sus responsabilidades,

ponga al servicio de todos el sacrificio parcial de sus exigencias.

Me habla usted de la evolución futura del paro. No haré promesas que no está en

mi mano cumplir. La tendencia de los datos más recientes es alentadora. No hay

elementos

que permita suponer que esta tendencia favorable se interrumpirá en el futuro.

DIAGNOSTICO SOBRE ECONOMÍA

—¿Cómo encontró usted la economía española al tomar posesión de la Presidencia

del Gobierno, y cómo la ve en la primera semana de junio? —Soy ahora ligeramente

más optimista que en marzo. Todo apunta hacia una mayor "expansión de las

economías occidentales en el segundo semestre de este año y-a lo largo de 1982.

Una economía tan dependiente del exterior como la española tiene,

necesariamente, que sentir este impulso que le puede llegar desde fuera. La

congelación de los precios de los crudos del petróleo, acordada por te OPEP, es

también un dato positivo de la circunstancia internacional. Pero no todo lo

esperamos del exterior.

Sería injusto con mi propio Gobierno si desconociera lo que está haciendo para

enderezar una situación ciertamente difícil. Además de las acciones a favor del

empleo, antes mencionadas, se ha emprendido resueltamente la reestructuración de

la siderurgia integral; se ha perfeccionado, el marco legal para abordar la

ayuda a otros sectores; se ha creado el Instituto Nacional de Hidrocarburos; se

ha enviado a las Cortes una nueva ordenación del Seguro; se ha preparado, en

diálogo con los sindicatos y la patronal, la elaboración de los Presupuestos

para 1982.

Creo que todo esto confirma, pese a las dificultades que persisten, mi moderado

y prudente optimismo de hoy.

DIALOGO CON LAS FUERZAS ECONÓMICAS Y SOCIALES

—¿Cómo valora usted el grado de cumplimiento de su programa económico expuesto

en el discurso de investidura? ¿Cuál es su impresión sobre el desarrollo del

diálogo con las fuerzas económicas, sociales y políticas? —Es demasiado pronto

para juzgar un programa que tiene aún mucho camino por delante, porque se

extiende a los dos años restantes de Legislatura. Pero puedo asegurarle que

todos los puntos de aquel programa han sido objeto de atención por parte del

Gobierno que ha tomado, o preparado, en todos ellos las medidas oportunas.

Precisamente ayer se ha alcanzado uno de los objetivos principales propuestos,

al que se refiere también su pregunta, con la conclusión de un acuerdo sobre el

empleo entre los sindicatos, la patronal y el Gobierno; el objetivo era

ambicioso y no tiene precedentes en nuestro país: el hecho de que antes de

comenzar la elaboración de los Presupuestos para 1982 haya sido posible un

acuerdo extenso y minucioso del Gobierno con las fuerzas sociales y económicas

sobre algunas de las líneas principales de la política económica para el año

próximo, me parece un ejemplo de responsabilidad y de madurez por parte de

todos. Se dice a veces que la clase política no es capaz de centrarse sobre los

problemas principales del país: este acuerdo es una buena prueba de lo

contrario. Con la preocupación del paro corno punto de partida, trabajadores,

empresarios y Administración han llegado a un convenio que abre las puertas de

la esperanza.

ALIANZA ATLÁNTICA

—Por lo que se refiere a la política exterior, y concretamente al tema OTAN,

¿qué pasos se van a seguir en el futuro próximo y cómo se van a encajar las

previsiones del Tratado con Estados Unidos, dentro de la fase resolutiva de

nuestra incorporación a la Alianza Atlántica? —He celebrado ya consultas

preliminares con los grupos parlamentarios sobre la accesión de España en la

OTAN, en el marco de nuestra política europea. Nombradas las Delegaciones

correspondientes, ha comenzado la renegociación del Tratado de los Estados

Unidos, que deseamos conducir precisamente en la perspectiva de aquella

accesión.

NEGOCIACIÓN CON LA CEE

—¿En qué estado se encuentra actualmente la negociación de España con la CEE?

—La crisis interna de la Comunidad y la actitud francesa, manifestada en las

declaraciones, hace un año, del entonces presidente de la República, han

significado, de hecho,

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CEE

«Confío que, tras el verano, las negociaciones puedan entrar en su fase final y

que el Tratado de Adhesión se firme en 1982»

Terrorismo: «Quiero esperar del Gobierno francés, después de las elecciones,

una disposición mejor que la de los últimos tiempos»

no una detención, pero si un retraso del proceso negociador. Esto no quiere

decir que no se haya avanzado considerablemente en muchos campos. Pero no es

bastante. España tiene derecho a esperar de la Comunidad, en lo que falta por

hacer algo más que cuestiones previas o palabras de apoyo. Esto lo hemos hecho

saber, con la claridad a que están acostumbrados los europeos; a la Comisión y a

los países miembros, y confío —aunque el largo trato con la Comunidad me ha

hecho ser prudente en mis afirmaciones— que, tras el verano, las negociaciones

puedan entrar en su fase final y que el Tratado de Adhesión se firme en mil

novecientos óchenla y dos.

COLABORACIÓN ANTITERRORISTA

—¿Ha buscado el Gobierno español el apoyo de otros Gobiernos occidentales para

la lucha antiterrorista?

—Una preocupación grave del Gobierno como es el terrorismo no puede estar

ausente de nuestra política exterior. Desde hace tiempo se mantienen contactos

con otros Gobiernos occidentales sobre el tema. La actitud de firmeza adoptada

en este punto por el presidente Reagan permitirá hacer más estrecha y eficaz la

colaboración ya establecida. Quiero esperar del nuevo Gobierno francés, después

de las elecciones, una disposición mejor que la de los últimos tiempos. El

problema del terrorismo no afecta sólo a España, aunque a España le afecte de

una manera singular; su solución también precisa de la cooperación

internacional.

EL PARTIDO EN EL GOBIERNO

—UCD está sometida a una serie de tensiones internas que hacen problemático,

según la opinión pública, su porvenir. ¿Qué alternativa cabe ante el futuro:

fortalecer la unidad de UCD o buscar una nueva cristalización de fuerzas

políticas afines?

—La crisis de UCD es un tema recurrente en la Prensa y en la opinión desde la

fundación misma del partido en mil novecientos setenta y siete. El origen de UCD

como coalición de grupos distintos que mantuvieron su identidad hasta después de

las primeras elecciones, y el hecho de que se trata de un partido que lleva en

el Poder cuatro años son algunas de las razones qué explican esa recurrencia. A

ellas puede añadirse en los últimos meses la separación entre la Presidencia del

Gobierno y la Presidencia del partido.

Me correspondió jugar un cierto papel en la creación de UCD, he sido luego

presidente de su grupo parlamentario y miembro del Comité Ejecutivo: conozco

bien, por tanto, a UCD, y sé que tiene prob|emas, pero no más problemas que

otros partido, sino más luz y más taquígrafos para sus problemas. Hay UCD para

rato y se equivocan los que interpretan de otra manera los datos recientes. UCD

ocupa una posición excelente en el centro de la escena política española,

posición que codician los partidos a nuestra derecha y a nuestra izquierda. Esa

posición sigue siendo válida y estoy seguro de que obtendrá también el apoyo de

los electores en mil novecientos ochenta y tres. Queda todavía mucho tiempo

hasta esas elecciones y, sin duda, habrá de ser utilizado para una puesta a

punto de UCD que afiance su posición de centro, que "atienda a sus saludables

diferencias interiores, que recoja la experiencia de la transición, qué acepte y

corrija los errores cometidos, que propicie nuevas incorporaciones y que, en

definitiva presente ante los electores, en su momento, una oferta fiel a sus

orígenes, pero ajustada a los nuevos tiempos.´

Un partido que está en el Poder ceda buena parte de sus iniciativas al Gobierno

formado a partir de él. Sólo la proximidad de unas elecciones devolverá al

partido su protagonismo. La coordinación entre el Gobierno y el partido es buena

y se muestra en la disciplina, a veces difícil, pero sólida en la inmensa

mayoría de los casos, del grupo parlamentario." Esa coordinación puede hacerse

más estrecha en el futuro si las circunstancias lo aconsejan así. Pero, repito,

que las elecciones están lejos todavía y que no debemos interpretar la situación

presente en una clave electoral prematura.

Ha pasado más de una hora desde que nuestro diálogo se iniciara. Ni una vez ha

mirado el presidente su reloj, ni una vez ha demostrado prisas, el tono de su

voz no ha va-

riado. Tiene —pienso al concluir este balance de sus cien primeros días— cuerda

de gobernante para muchos otros centenares más.

Y al abandonar su despacho de la Moncloa recuerdo que es ésta la primera

entrevista que el presidente ha concedido desde que entró en él. ABC y sus

lectores sabrán medir la gentileza de su gesto. Y redescubrirán en sus

respuestas la imagen de un presidente que sabe muy bien a dónde va.—Guillermo

LUCA DE TENA.

 

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